Educación Cristiana Alternativa

Educación es algo muy diferente de lo que usted piensa …

Los españoles nos muestran cómo defender a la familia

España está en huelga. No la España oficial, por supuesto. Tampoco estoy hablando de los sindicatos; ésos no defienden la verdadera educación. Me refiero mas bien a los padres españoles, que decidieron entrar en huelga para defender los intereses de sus hijos y su vida familiar. ¿De qué se trata?

“Miles de padres en España anunciaron el viernes un boicot a las tareas escolares durante los fines de semana de noviembre porque consideran que les quitan tiempo en familia.
La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), que agrupa a 12.000 asociaciones de padres, dice que la campaña “No a los deberes” es para que los padres pasen más tiempo con sus hijos. También alega que el sistema de tareas es obsoleto y no mejora el aprendizaje.
Los niños y adolescentes de España reciben seis horas y media de tareas a la semana, casi una hora y media más que el promedio semanal de unos 40 países analizados, de acuerdo con estudio PISA 2012 de la Organización para el Desarrollo y Cooperación Económicos (OCDE).”
(Agencia de noticias AP, 4 de noviembre del 2016)

O sea, los padres españoles defienden uno de los derechos más fundamentales que cada sociedad debería respetar: el derecho de los padres e hijos de pasar tiempo juntos. Un derecho que, según parece, a las familias latinoamericanas les importa poco o nada. Y los niños son quienes sufren las consecuencias.

En nuestro trabajo de refuerzo escolar nos hemos encontrado con incontables niños que nos dicen: “Mis papás no tienen tiempo para mí.” – “Cuando llego de la escuela, no hay nadie en casa.” – “En mi casa siempre tengo que comer solo; nunca comemos juntos.” – “Vengo acá porque no tengo ningún otro lugar donde jugar.” – Hubo niños que venían a nuestra casa por varias semanas sin que a sus padres les hubiera interesado siquiera saber dónde estaban sus hijos en ese tiempo.
Hemos intentado sensibilizar a los padres por las necesidades de sus hijos, pero sin resultado. Sugerimos a los padres (a los pocos que siquiera respondían a nuestras invitaciones), que tomasen más tiempo para jugar con sus hijos, para comer juntos, o por lo menos hablar con sus hijos acerca de algo que les interesa a ellos. Casi siempre fue su respuesta: “¿Para qué? Mis hijos tienen que estudiar.”

¿Qué sucederá con esos niños que todo el tiempo “tienen que estudiar”, pero que nunca experimentan el amor y el cariño de unos padres que se interesan genuinamente por su bienestar emocional? ¿que nunca experimentan una relación personal de confianza con sus padres? – Numerosas investigaciones han demostrado que la ausencia de una relación personal significativa con los padres produce trastornos emocionales y mentales, y una alta incidencia de delincuencia juvenil. Además, que el factor más importante para el rendimiento académico es la calidad de las relaciones personales en el hogar. Si los padres no toman tiempo para edificar una buena relación con sus hijos, bajo el pretexto de que “ellos tienen que estudiar”, entonces destruyen aun la meta que supuestamente quieren alcanzar: impiden que sus hijos progresen intelectualmente.

¿Y qué de las tareas escolares? – Los niños españoles tienen, en promedio, seis horas y media de tareas por semana. El promedio de los países analizados por PISA, según el artículo citado, es de cinco horas por semana. (Esos son en su mayoría países desarrollados, “avanzados”, cuyo sistema escolar tiene buena reputación.) En países como Finlandia o Suiza, existen leyes que prohíben a los profesores dar tareas durante los fines de semana y durante las vacaciones. O sea, los padres españoles luchan por algo que en otros países avanzados ya está garantizado: los fines de semana libres de tareas escolares.

Pero según nuestras observaciones, los niños peruanos pasan de veinte a treinta horas semanales haciendo tareas escolares en casa – y eso desde la primaria. No tienen ni fines de semana libres, ni vacaciones, porque “tienen que estudiar”. Conocí a niños de nueve años que a menudo se quedan despiertos hasta medianoche haciendo tareas. Son tratados como esclavos; aun las profesoras los pegan si no han completado sus tareas, según los testimonios de muchos niños. Y a menudo son los mismos padres que lo quieren así: Si un profesor da una cantidad razonable de tareas, ya vienen unos padres a quejarse: “Usted está dando muy pocas tareas a mi hijo.”

Se suma a eso, que la mayor parte de esas tareas no tienen ningún valor pedagógico: Hacer malabares con palabras desconocidas que aun los adultos nunca usan. Memorizar definiciones abstractas sin comprenderlas. Resolver ejercicios matemáticos que están tan por encima del nivel de comprensión del niño, que no le queda otra salida que copiar las respuestas de alguien mayor que sabe. Las tareas no ayudan a los niños a aprender; al contrario, los confunden.

Como si eso fuera poco, padres y escuelas ocupan aun el escaso tiempo libre de los niños con “academias” y cursos adicionales. ¿Para qué, si eso es solamente más de lo mismo que ya están haciendo todo el tiempo? – “Para que estén ocupados”, respondió una madre a esta pregunta. – Eso parece ser el objetivo de muchos padres y profesores: No les importa si estas muchas actividades y tareas realmente contribuyen a algún aprendizaje; con tal que los alumnos estén ocupados.

¿Qué tal si los padres se “ocuparían” ellos mismos por algunas horas juntos con sus hijos, haciendo alguna actividad deportiva o manual, yendo de paseo juntos, participando en alguna actividad que corresponde a los intereses de los hijos, o simplemente tomando la ocasión de conocerlos como personas humanas y relacionarse con ellos como tales?
– No todo lo que viene de España es bueno. Pero en este caso opino que los padres peruanos podrían aprender un poco de sensatez de los padres españoles.

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Por qué no uso Facebook

Me permito en esta oportunidad colocar un artículo que no está directamente relacionado con la educación; pero tiene mucho que ver con cómo nos comunicamos por internet.

La seguridad en internet y la protección de la privacidad es un asunto importante, pero me parece que mucha gente (sobre todo aquí en América Latina) no está consciente de ello. Pocos se ponen a reflexionar acerca de lo que podría suceder, si seguimos publicando en internet toda clase de detalles acerca de nuestra vida privada.

Especialmente cuando se trata de educación, eso es un asunto que involucra nuestra vida privada y familiar, y las vidas de nuestros hijos menores de edad. La información personal que compartimos acerca de este tema es información privada sensible, y deberíamos pensar bien dónde compartirla.
Por eso me preocupa mucho ver que al parecer, muchos educadores, proyectos educativos, familias que educan en casa, y organizaciones para tales familias, eligieron a Facebook como su medio principal de comunicación. Admito que me siento aislado y excluido, al no poder participar en los intercambios que se llevan a cabo allí; pero tengo buenas razones para no usar Facebook, y las voy a exponer aquí.
Es cierto que toda oferta de servicios en internet y toda red social implica ciertos riesgos, sobre todo cuando el servicio es gratuito (porque las empresas que lo ofrecen, de alguna manera tienen que generar ingresos). Pero Facebook es una de las empresas con los peores antecedentes en cuanto a la violación de la privacidad de los datos de sus usuarios. Esto es conocido ya desde hace muchos años.

La siguiente información fue difundida en 2009 por el ministerio “La voz de los mártires”, Argentina (una obra que se preocupa principalmente por ayudar a cristianos perseguidos alrededor del mundo):

“Facebook está vendiendo la información de sus usuarios al mejor postor. Cito textualmente: ‘Lo que muchos usuarios no saben es que de acuerdo a las condiciones del contrato que virtualmente asumen al hacer clic en el cuadro ‘acepto’, los usuarios le otorgan a Facebook la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información e imágenes que publican.
De hecho, resalta el experto, los afiliados ‘automáticamente autorizan a Facebook el uso perpetuo y transferible, junto con los derechos de distribución o despliegue público de todo lo que cuelgan en su página Web.’ Los términos de uso le reserva a Facebook el derecho a conceder y sub-licenciar todo ‘el contenido del usuario’ a otros negocios.
Sin su consentimiento, a muchos usuarios les convirtieron sus fotografías en publicidad, transformando un comercio privado en endosos públicos.
De repente todo lo que sus afiliados publicaron, incluyendo sus fotografías personales, su inclinación política, el estado de sus relaciones afectivas, intereses individuales y hasta la dirección de la casa, se envió sin su autorización expresa a millares de usuarios.

(…) Entrevistaron a unos secuestradores y dicen que entran a la red y ven los ROSTROS, la casa, los carros, las fotos de viaje y saben el nivel social y económico que tienen quienes ahí aparecen. Ya en televisión uno de ellos había declarado que antes batallaban mucho para reconocer a los candidatos a secuestros, pero que ahora con el Facebook y la información que ponemos voluntariamente en la red, ya no se confunden ni tienen que investigar en donde viven o en que escuela estudian y a donde viajan y quienes son sus papas, hermanos y amigos.
Eso pasó con Alejandro Marti, (Joven mexicano muerto por sus secuestradores) que de todo ponía. La familia acaba de cerrar su blog después de darse cuenta de la cantidad de información potencialmente peligrosa que el joven había puesto ahí con alegría y sin sospechar que estaba armando a quienes lo mataron. Protejan a sus hijos y protéjanse ustedes; ya no pongan información peligrosa en la red.

(…) Otra evidencia sucedió cuando un agente del Servicio Secreto visitó en la Universidad de Oklahoma al estudiante de segundo año Saúl Martínez por un comentario que publicó en contra del presidente.
Y para colmo de males, el asunto no termina si el usuario se decide retirar. Aun cuando los usuarios cancelan la membresía, sus fotos e información permanecen abordo, según Facebook, por si deciden reactivar su cuenta.

(…) Sepan los usuarios de Facebook que son partícipes indefensos de un escenario, al que los académicos califican como el caso de espionaje más grande en la historia de la humanidad. De paso se convierten de manera inconsciente en los precursores del fenómeno de ‘Big Brother te está observando’.”

Hasta aquí “La voz de los mártires”.


Quizás piensas que si te comunicas dentro de un grupo cerrado en Facebook, solamente los miembros del grupo pueden ver lo que hay allí. Pero eso no es cierto, según el reporte citado: Ya que has otorgado a Facebook los derechos sobre lo que publicas allí, la empresa “Facebook” puede compartirlo con quien quiere.

¿Publicarías detalles de tu vida privada y familiar en grandes afiches en las plazas públicas de tu ciudad? ¿No? – Pues si lo publicas en Facebook, tiene el mismo efecto.

Hace unos años, el estudiante de derecho Max Schrems (Austria) comenzó a investigar Facebook y descubrió que esta empresa comete continuamente numerosas infracciones contra las leyes acerca de la protección de la privacidad de los datos en internet. Facebook analiza sistemáticamente los datos de acceso, publicaciones, amistades, enlaces, etc, de todos sus usuarios, y colecciona de esta manera una enorme cantidad de datos sobre cada persona y sus relaciones sociales. (Después de todo, ¡estos datos son el “capital” con el cual la empresa hace sus ganancias millonarias!) Después de unos procedimientos judiciales, Schrems consiguió que Facebook le entregara una copia de los datos que la empresa tenía almacenados acerca de su persona. ¡Fue un fichero del tamaño de más de mil páginas impresas!

Entre otros, Facebook colecciona datos detallados de sus usuarios acerca de las siguientes categorías: Domicilio, números de teléfono, tarjetas de crédito, conexiones, educación, familia, amigos (aun analizando la intensidad de las relaciones), trabajo, opiniones políticas, opiniones religiosas, y muchas otras. En ciertas circunstancias, todos estos datos pueden llegar a las manos de terceras personas: Empresas, agencias gubernamentales, y aun “hackers” y delincuentes.

Schrems encontró que Facebook colecciona estos datos incluso acerca de personas que no son usuarios de Facebook: Basta con que alguien mencione tu nombre en un comentario en Facebook, y la empresa empieza a coleccionar datos acerca de ti.

Más información acerca de las prácticas de Facebook y los casos judiciales pendientes pueden encontrarse en el sitio http://www.europe-v-facebook.org.
Más abajo coloco un resumen de algunas otras notas de prensa al respecto.

Por estas razones no uso Facebook.


Assange: “Facebook es una fuente de datos que los espías solo podían imaginar en sus sueños”

En entrevista con el canal ruso RT en su versión en español, el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, fue tajante al afirmar que el Facebook es la mejor arma para los espías en estos tiempos.
“Facebook es una fuente de datos que los espías solo podían imaginar en sus sueños”, aseveró.
De otro lado, remarcó que los costes para el espionaje se han visto reducidos, pues ya no se espía por separado, sino por grupos.
“Lo que ha pasado durante los últimos diez años es que el coste de intercepción de datos de todos los individuos ha sido mucho más bajo que el se eligiera individuos particulares para espiarlos.”
(Diario La República, Lima, 30 de noviembre de 2012)

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Facebook admitió haber entregado datos de usuarios al gobierno de EE.UU.

Washington (EFE). Facebook reveló hoy detalles sobre las peticiones de información privada que le ha hecho el Gobierno de EE.UU. y aseguró que esas solicitudes han afectado a entre 18.000 y 19.000 cuentas (…)
En un comunicado Facebook detalló que desde el 31 de diciembre de 2012 ha recibido entre 9.000 y 10.000 peticiones de información privada por parte de las autoridades, desde solicitudes de la policía local, a nivel estatal, federal o relativa a la seguridad nacional.
(…) La semana pasada el diario británico “The Guardian” y “The Washington Post” revelaron dos programas de espionaje en los que participaba la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), uno afectaba a registros telefónicos y un segundo a empresas de internet.
Este último, conocido como PRISM, supuestamente permite acceder directamente en los servidores de nueve de las mayores empresas de internet estadounidenses, como Google, Facebook, Microsoft o Apple, unas dudas a las que el comunicado de hoy no se refirió directamente.
(Diario El Comercio, Lima, 15 de junio del 2013)

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Facebook obtuvo sin autorización el número de sus usuarios de Android

El blog de Norton presentó una denuncia para poner en alerta a todos los usuarios de Android y Facebook. Y es que la gente que trabaja en el antivirus está desarrollando una característica llamada Mobile Insight, con la cual pudieron detectar que la aplicación nativa de la red social envía automáticamente el número de teléfono del usuario a sus servidores.
“La primera vez que usted usa la aplicación de Facebook, incluso antes de iniciar sesión, su número de teléfono será enviado a través de Internet a los servidores de Facebook. Usted no necesita dar su número, iniciar sesión o hacer una acción específica o siquiera tener una cuenta de Facebook para que esto ocurra”, explicaron.
(Diario El Comercio, Lima, 29 de junio del 2013)

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Facebook: Miles de usuarios demandan a la empresa por violación de privacidad

Miles de usuarios han mostrado interés por unirse a una demanda colectiva contra Facebook Ireland por violar las leyes de privacidad en la red, según dijo el activista austríaco Max Schrems, impulsor de la iniciativa.
(…) Según el activista, desde el 1 de agosto unas 7.000 personas de más de cien países se han registrado cada día en la web www.europe-v-facebook.org para sumarse a esta iniciativa legal, hasta alcanzar un pico el pasado viernes de una solicitud cada seis segundos.
(…) Aunque aseguró que la campaña estaba “bien preparada” para recibir “una gran cantidad de denuncias”, explicó que se han visto obligados a fijar en 25.000 el número de personas que figurará en la acción colectiva dado que cada perfil debe de ser exhaustivamente analizado para confirmar o rechazar supuestas irregularidades.
(Diario La República, Lima, 06 de agosto de 2014)

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Edward Snowden: “Borren vuestro Dropbox, eviten Facebook y Google”

En una entrevista en el marco de la presentación de la película documental “Citizenfour”, Edward Snowden advirtió nuevamente contra el uso de servicios como Dropbox. (…) Además advirtió repetidamente contra Facebook y Google. Aunque éstos hayan mejorado sus medidas de seguridad, siguen siendo “servicios peligrosos”.
(Jörn Brien, t3n.de, 13 de octubre de 2014)

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Denuncian que Facebook rastrea a personas ilegalmente

De acuerdo a una investigación de la Comisión de Privacidad de Bélgica, la red social con más usuarios en el mundo, Facebook, rastrea a usuarios y no usuarios de su servicio por medio de ‘cookies’; información que se almacena en el navegador del usuario y que el Parlamento Europeo prohíbe salvo que se trate de “transmisión de comunicación” o para un servivio social “explícitamente requerido por su suscriptor o usuario”.
Dichas excepciones, de acuerdo a la comisión, no son cumplidas por Facebook, cuya ‘cookie’ Datr recopila información de todas las personas que ingresen a una web de dominio Facebook.com. Aunque las personas hayan salido del URL o no estén logueadas, Datr seguirá funcionando.
(Diario La República, Lima, 01 de abril de 2015)

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Desiglesianizar nuestra propia mente

En una primera parte he explicado lo que entiendo con “des-iglesianizar”. En paralelo a un artículo anterior sobre desescolarización, enumeraré ahora algunos elementos de una “mentalidad iglesianizada”, y los contrastaré con su contraparte de una vida cristiana más auténtica. Solamente que en este caso, una vida cristiana más auténtica equivale a un regreso a lo que se describe en el Nuevo Testamento, y por eso tomaré mis ejemplos y sustentaciones de preferencia del Nuevo Testamento.

La mentalidad iglesianizada dice: Una vida cristiana más auténtica dice:
“Vida cristiana es igual a ir a la iglesia.”

Casi todo el mundo cree esto, pero es muy equivocado. La expresión “ir a la iglesia” ni siquiera se encuentra en la Biblia. La mentalidad iglesianizada ve a “la iglesia” como una institución impersonal con vida propia, que se interpone entre los cristianos individuales y Dios.
Pero en el Nuevo Testamento, “iglesia” significa “el conjunto de todos los que siguen a Jesucristo”. Entonces, si sigues a Jesús, ya eres “iglesia”. Si no le sigues, no eres iglesia, por más que frecuentes una institución que se hace llamar “iglesia”.

La vida cristiana sucede en cada momento de tu vida diaria, si la vives conscientemente con el Señor.

Cuando Jesús llamó a los doce discípulos, no los llamó para que “asistiesen a una iglesia”. Los llamó, en primer lugar, “para que estuviesen con él” (Marcos 3:13). Todo lo demás fluía desde allí.
Eso es lo que Jesús quiere también hoy en día: tener una comunión diaria, cercana, con cada uno de Sus discípulos. Déjate guiar por Él en todo lo que haces y decides durante el día; entonces vivirás una vida cristiana.

“La comunión entre cristianos sucede asistiendo a las reuniones de una iglesia.”

A los líderes religiosos les gusta citar Hebreos 10:25 para sostener este punto: “… no abandonando nuestra reunión, según una costumbre de algunos…”. Pero este verso se encuentra en un contexto que nos dice para qué se reunían los primeros cristianos: “Estén atentos unos a otros para estimulación al amor y a las buenas obras, (…) animándonos ….” O sea, se estimulaban y animaban mutuamente; cada uno de ellos contribuía a eso. La gran mayoría de las iglesias contemporáneas no practican eso en sus reuniones, sino que solamente unas pocas personas “dirigen” o “predican”. Por tanto, sus reuniones no son reuniones cristianas en el sentido de Hebreos 10:24-25.

La comunión entre cristianos sucede al compartir la vida diaria y familiar, y al compartir cada uno lo que Dios le dio para la edificación mutua.

El patrón bíblico para reuniones entre cristianos lo encontramos en 1 Corintios 14:26: “Cuando se reúnen, cada uno de ustedes tiene una canción, tiene una enseñanza, tiene algo que Dios le descubrió, tiene un [mensaje en un] lenguaje, tiene una interpretación …” Cada cristiano que es realmente unido a Jesús, puede compartir “alimento espiritual” con sus hermanos.
Leemos también en Colosenses 3:16: “…con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros …” – El contexto de este pasaje no habla de “reuniones”, sino de la convivencia diaria. Comunión cristiana puede suceder en cualquier encuentro entre hermanos, sea en la calle, en el lugar de trabajo, en la casa de un hermano que estoy visitando, y entre los miembros de mi propia familia.

“Para saber de Dios se necesita un sacerdote o pastor.”

1 Juan 2:27 refuta esta noción: “Pero la unción que ustedes recibieron de él permanece en ustedes, y no necesitan que alguien les enseñe; así como la unción misma les enseña todas las cosas …”
– Cuando Pablo se despidió de los ancianos de Éfeso, dijo: “Y ahora les encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder de edificarles y darles la herencia entre los santificados a todos.” (Hechos 20:32) No dijo: “Les encomiendo a mi sucesor, el apóstol fulano.” Tampoco dijo: “Les encomiendo al pastor tal.” Es Dios mismo, y Su palabra, que permite a un cristiano conocerle y permanecer en Su camino.

¡Busca tú mismo a Dios!

Dios llama repetidamente a Su pueblo a buscarle:
“¡Busquen al Señor mientras puede encontrarse; llámenle, mientras está cercano!” (Isaías 55:6)
“Pidan y les será dado, busquen y encontrarán, toquen [la puerta] y les será abierto. Porque todo el que pide [constantemente] recibe, y el que busca [constantemente] encuentra, y al que toca [constantemente] le será abierto.” (Lucas 11:9-10)

Esto corresponde al concepto del aprendizaje activo en la pedagogía: Dios no quiere que asimilemos pasivamente las informaciones que otra persona nos da. Él quiere que le busquemos activamente, que investiguemos, que hagamos nuestras experiencias con Él.
La información básica que necesitamos para eso está accesible a todos en la Biblia.

“Sólo los pastores y teólogos saben hacer la obra de Dios.”

La mayoría de las iglesias han instituido un sistema clerical con una clase particular de “sacerdotes” o “pastores ordenados”, y los miembros de esta clase particular controlan quiénes pueden hacer “obras de Dios”, tales como anunciar el evangelio públicamente, repartir la cena del Señor, o bautizar a nuevos cristianos. Pero en el Nuevo Testamento no encontramos ninguna distinción entre cristianos “autorizados” y “no autorizados” para hacer estas cosas.

La iglesia del Nuevo Testamento no distingue entre “clérigos” y “laicos”. Todos los cristianos verdaderos son “sacerdotes”.

“… ustedes mismos también, como piedras vivientes sean edificados como un hogar espiritual, para ser un sacerdocio santo … Y ustedes son un linaje escogido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios, para que anuncien las virtudes del que les llamó de la oscuridad a su luz asombrosa…” (1 Pedro 2:5.9-10).
Éste es el llamado de todo cristiano que verdaderamente ha nacido de nuevo. El llamado de “hacer discípulos” (Mateo 28:18-20) se dirige a todos los que ya son discípulos. El Espíritu Santo vino para que recibiésemos poder para ser Sus testigos (Hechos 1:8). Esta promesa es “para ustedes y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, a cuantos el Señor nuestro Dios hará venir [a él].” (Hechos 2:39).

“Crecer en la fe cristiana es llenarse de conocimientos acerca de Dios.”

Los programas de muchas iglesias se basan en el aprendizaje intelectual de contenidos bíblicos (o extrabíblicos). Pero en el cristianismo del Nuevo Testamento, los conocimientos son algo secundario:
“El conocimiento hace presumir, pero el amor edifica.” (1 Corintios 8:1)
“Lo que les hablé y anuncié no [fue] con palabras persuasivas de educación humana, sino demostrando el espíritu y el poder [de Dios], para que ustedes no pusieran vuestra confianza en la educación de hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Corintios 2:4-5)
Las iglesias del Nuevo Testamento no tenían “reuniones de escuchar prédicas”, excepto cuando un apóstol o maestro eminente llegaba de visita; y eso sucedía con muy poca frecuencia.

Se crece en la fe, viviéndola.

Según Hebreos 5:14, los maduros en la fe son “los que por medio de la práctica tienen los sentidos entrenados para distinguir entre lo bueno y lo malo.” – El fundamento firme de una vida cristiana es el “oir y hacer” las palabras del Señor (Mateo 7:24).
En el Nuevo Testamento, “conocer a Jesús” no equivale a “saber muchas cosas acerca de Él”, sino a “guardar Sus mandamientos” (1 Juan 2:3) y “andar como Él anduvo” (1 Juan 2:6).
Cierto, Dios ha puesto a unos cuantos como “maestros”; pero a la vez advierte que no deben ser muchos (Santiago 3:1). Y también la enseñanza de estos maestros debe ser dirigida hacia la práctica; no debe ser mera teoría.

 

“Para que un niño actúe de manera cristiana, hay que obligarlo.”

La verdad es, que nadie puede actuar consistentemente como cristiano, mientras no es cristiano; o sea, mientras no recibió la vida nueva que Jesucristo da. No sirve entonces presionar o manipular a un niño para que “actúe de manera cristiana”. Al contrario, eso hace que el niño perciba la vida cristiana como un conjunto de obligaciones y prohibiciones, en vez de una oportunidad de una vida diferente que Jesús ofrece.

La vida cristiana fluye de manera natural de la nueva vida que Jesús mismo da a los que le siguen.

Por el otro lado, si alguien es cristiano, nacido de nuevo, entonces no necesita ninguna motivación o presión externa para hacer lo que agrada a Dios. Su corazón renovado ya está por sí mismo inclinado hacia eso. Solamente puede necesitar de vez en cuando una pequeña ayuda o una palabra de ánimo para hacer lo que ya está inclinado a hacer para Dios.
Donde esta inclinación del corazón hacia lo bueno no está presente, no se trata de un verdadero cristiano, y no podemos convertirlo en un cristiano mediante la manipulación o la obligación. Pero si alguien es un verdadero cristiano, entonces confiemos en el Espíritu Santo que obra en él.

“Educación cristiana es la educación que da la iglesia.”

Muchas iglesias tienen programas que se dirigen exclusivamente a los niños. Entonces la gente piensa que “educación cristiana” es lo que se hace en esos programas. Pero la iglesia del Nuevo Testamento no tenía programas infantiles. No existían separaciones por edades. Padres e hijos estaban juntos.

La educación cristiana se da en familia, por padres cristianos.

En la Biblia, la educación de los niños se encomienda exclusivamente a los padres. Los padres son los encargados de hablar la palabra de Dios a sus hijos, y de ser para ellos un ejemplo de vida cristiana. No los profesores, tampoco los representantes de la iglesia.
Esta educación cristiana se da mayormente mediante el ejemplo vivencial de los padres. Si los padres reflejan la vida de Cristo en su propio vivir diario, los niños se interesarán también en recibir esta vida.

Padres y madres de mayor edad y más experimentados pueden ayudar a las familias jóvenes en la educación de sus hijos. Pero eso sucederá no tanto educando ellos mismos a los niños, sino más frecuentemente aconsejando a los padres y madres jóvenes (Tito 2:4).

“Hay que hacer las cosas como siempre se hizo en la iglesia.”

Cuando Jesús entraba en las sinagogas de los judíos, Él no hizo “como siempre se hizo”. Él hizo muchas cosas que escandalizaron a los líderes de las sinagogas.
Y si examinamos las cosas que “siempre se hicieron” en las iglesias, descubrimos que muchas de estas cosas en realidad no son “desde siempre”, porque no corresponden a lo que se hizo en el Nuevo Testamento. Las costumbres y tradiciones de las iglesias no son ninguna norma de lo que es correcto ante Dios.

Dios es creativo e innovador.

Desde el inicio del universo, Dios es el Creador. O sea, Él es el más creativo de todos. Si Él nos creó a Su imagen, entonces Él quiere que también nosotros usemos nuestra creatividad.
“Miren, yo hago una cosa nueva …” (Isaías 43:19)
“El vino nuevo hay que echar en odres nuevos …” (Lucas 5:38)
También a lo largo de la historia, Dios hizo cosas nuevas. Él estableció ciertos principios eternos; pero dentro del marco de estos principios, nosotros también tenemos la libertad de hacer cosas nuevas.

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Desiglesianizar la vida cristiana

Al hablar de “educación cristiana”, muchos piensan en “educación eclesiástica”, o sea, entrenar a los niños a que se adapten a las costumbres de una iglesia determinada, o incluso hacerlos educar directamente por líderes o “funcionarios” de dicha iglesia. Pero no se trata de eso. De hecho, en mi opinión (aunque esta opinión pueda ofender a algunos lectores), las iglesias como instituciones están tan alejadas de una verdadera vida cristiana, como las escuelas están alejadas de una verdadera educación. (Vea “Iglesias y escuelas: Los problemas creados al remplazar la familia por instituciones”.)
Muchos de nosotros tenemos una mente “escolarizada” y tenemos dificultad de imaginarnos una educación diferente al sistema escolar, porque hemos crecido dentro de ese sistema. Necesitamos entonces desescolarizar nuestra mente.
De la misma manera, muchos de los que nos identificamos como cristianos, tenemos una mente “iglesianizada”. Hemos conocido la fe cristiana en una iglesia institucionalizada, nos hemos adaptado a las costumbres y tradiciones de esa iglesia, y llegamos a creer que la vida cristiana “es” lo que se hace en esa iglesia. Tenemos dificultad de imaginarnos una vida cristiana diferente del sistema eclesiástico, o afuera de este sistema. Entonces necesitamos “des-iglesianizar” nuestra mente.

La vida cristiana no comenzó con ninguna institución que se hubiera llamado “iglesia”. Comenzó con una persona – la persona más fascinante que alguna vez vivió sobre esta tierra, la persona de Jesús de Nazaret. Su vida fue tan extraordinaria que dentro de solamente tres años de actividad pública, muchas personas llegaron a reconocer que Él no era un hombre común; debía ser el Hijo de Dios mismo, enviado a esta tierra desde otro mundo, desde la esfera de Dios.

Después, Él hizo algo aun más extraordinario: sacrificó Su vida por nosotros. Los relatos del Nuevo Testamento lo hacen muy claro que Él lo hizo voluntariamente, por puro amor a nosotros. Él no fue una víctima indefensa de unos opresores poderosos; Él hubiera tenido todo el poder de liberarse, si hubiera querido. Tampoco lo hizo obligado por un dios tiránico, como algunos se imaginan. No, Él dijo muchas veces a Sus discípulos que iba a dar Su vida por ellos, simplemente porque Él les amaba.

Posteriormente, Sus discípulos dejaban muy claro que ellos dependían completamente de esa vida sobrenatural que Jesús les había dado, en todo lo que ellos hacían en el nombre de cristianos. Ellos nunca se consideraban “señores” de alguna institución llamada “iglesia”. Al contrario: Trabajaban para que toda persona pudiera alcanzar esta misma vida sobrenatural y esta misma relación directa con Dios que ellos mismos tenían.

Jesús había dicho: “Pero ustedes no se hagan llamar ‘Rabí’; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos ustedes son hermanos. Y no llamen vuestro padre a nadie sobre la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Tampoco se hagan llamar maestros, porque uno es vuestro maestro, el Cristo. Pero el mayor de ustedes sea vuestro siervo.” (Mateo 23:8-11)
En otras palabras: “La iglesia, eso son todos ustedes que me siguen. Ninguno de ustedes es más que el otro. Todos ustedes son como hijos de un mismo Padre, Dios. La hermandad de todos quienes me siguen, eso es la iglesia.” Eso es lo que deberíamos entender, cada vez que leemos la palabra “iglesia” en el Nuevo Testamento.

¿Cómo entonces pudieron surgir “iglesias” institucionalizadas en forma jerárquica, donde un “sacerdote” se interpone entre los hombres y Dios, o donde un “pastor” exige sumisión bajo su propia persona? Aun más escandaloso: ¿Cómo pudieron los conquistadores españoles usar el nombre de Jesús y la institución de la (supuesta) “iglesia” para sojuzgar a los pueblos de América? – Hay una sola respuesta: Todo eso sucedió en directa desobediencia contra lo que Jesús había enseñado a Sus discípulos.

La “desiglesianización” no es entonces ninguna rebelión contra un orden legítimo. Al contrario: La “desiglesianización” es un regreso a lo que Jesús y los apóstoles enseñaron e hicieron en el principio. En primer lugar es un regreso a la relación personal con Jesús mismo. Es hacerse completamente dependiente de Jesús – y hacerse independiente de las instituciones guiadas por hombres.

En mi propio caso, después de que encontré la nueva vida en Jesús, durante veinte años he colaborado con iglesias evangélicas de las más diversas corrientes y denominaciones. Me uní a los evangélicos porque vi que ellos, por lo menos en teoría, mantenían ese principio de que la Biblia, y especialmente las enseñanzas y prácticas originales de Jesús y de Sus primeros apóstoles, son la norma para la vida cristiana en todos los tiempos, y que es allí donde debemos regresar. Sin embargo, siempre percibí que aun las prácticas de los evangélicos en muchos aspectos no coincidían con la vida de Jesús y de los apóstoles. Durante muchos años intenté adaptarme, siempre esperando que su propio principio iba a guiarles de regreso a sus orígenes. Pero sucedió lo contrario: Los líderes evangélicos con quienes intenté conversar, reaccionaron con una hostilidad creciente, cada vez que les señalé sus propios principios que confesaban en la teoría, pero que raras veces pusieron en práctica.

Así que llegó el momento de salir. Frente a nuestros amigos evangélicos siempre intentábamos aclarar que nos estábamos distanciando de la institución, pero no de ellos como personas; y que nos gustaría seguir teniendo con ellos una comunión personal basada en la vida cristiana. Pero descubrimos que muy pocos de ellos eran realmente interesados en una amistad o “hermandad” personal. Para la mayoría de ellos, nosotros éramos interesantes solamente como miembros de la institución que contribuían al crecimiento de la institución, pero no como amigos o “hermanos” verdaderos.

Hicimos otra experiencia difícil, igual como con la desescolarización: Es fácil que tú salgas del sistema, pero es mucho más difícil que el sistema salga de ti.

Por años nos habíamos acostumbrado a que una “reunión cristiana” consistía en que una persona hablaba y los demás escuchaban pasivamente. Encontramos en el Nuevo Testamento que “en el principio eso no fue así”. Leíamos como los primeros cristianos compartían sus vidas, participaban en las alegrías, tristezas, problemas y necesidades de sus hermanos, y como “cada uno” de ellos tenía algo para edificar a sus hermanos. Pero ponerlo en práctica nos costaba, y ahora todavía a veces nos cuesta.

Nos habíamos acostumbrado a hacer un “programa”, a planificar “eventos” y “reuniones”, aun a exigir de otras personas el “compromiso” de participar (aunque sea pasivamente) en todos estos programas. Leíamos como en el Nuevo Testamento, en cambio, casi todo sucedía por la iniciativa y el poder del Espíritu Santo. Nos costaba dejar de un lado nuestra forma de planificar las cosas humanamente y de hacer que “algo suceda”, y en vez de ello depender de que Dios haga algo, de manera soberana y sin dejarse controlar por nosotros.

También nos habíamos acostumbrado a que el “cristianismo” era mayormente algo intelectual: Conocimientos acerca de Dios; la capacidad de explicar pasajes de la Biblia; decir en el momento apropiado las palabras religiosas apropiadas. O a veces era algo emocional; por ejemplo la emoción que se siente al ser parte de una gran reunión de alabanza y música. Encontramos que en el Nuevo Testamento estos aspectos sí existen, lo intelectual y lo emocional, pero que no son lo más importante. Lo más importante es lo vivencial: el vivir cada día conscientemente en la presencia de Jesús; dejarnos inspirar por Él a ver y hacer las buenas obras que Él preparó para que las hagamos (Ef.2:10), a ser sensibles a las necesidades de nuestros prójimos, a dejarnos guiar por Él en cada decisión grande o pequeña que hacemos. La vida cristiana no se basa en “reuniones” o “eventos”, ni en “enseñanzas”; se basa en la vida misma. Solamente el que recibió esta vida de Jesús mismo, puede vivirla.

Así continuamos en nuestro camino hacia una vida cristiana más auténtica, más cercana al original, y menos “iglesianizada”. La educación cristiana alternativa es parte de este camino: es una educación “fuera del sistema” de la escuela y de la iglesia.

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¿”Escuela en casa” o educación en familia? – Dos aspectos adicionales

Lo siguiente son dos puntos complementarios al artículo anterior:

1. Usted mismo/a debe elaborar una perspectiva cristiana.

Familias cristianas desearán que sus hijos reciban una formación cristiana, donde todos los contenidos se presentan bajo una perspectiva cristiana. Y quizás se sienten incapaces de transmitir ellos mismos una tal perspectiva cristiana a sus hijos; entonces buscan una escuela cristiana a distancia que lo hace en lugar de ellos.

Pero eso es otra vez el mismo prejuicio escolar, de que “solamente los profesores profesionales son capaces de educar bien.” Usted mismo/a puede estudiar la Biblia y aplicarla a los contenidos que sus hijos estudian. Usted mismo/a puede recibir sabiduría y entendimiento por el Espíritu Santo (Santiago1:5-6, 1 Juan 2:27). Usted mismo/a puede “examinar todo y retener lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21). Si usted y sus hijos siguen ciegamente a las enseñanzas que otra persona ha elaborado, ¿no están en peligro de convertirse nuevamente en “ciegos guiados por ciegos”?

El material escolar, por más que sea elaborado con un trasfondo cristiano, no es la palabra de Dios. Lo único que debemos recibir al pie de la letra y aceptar sin cuestionar, es la palabra de Dios. Todas las otras enseñanzas (inclusive enseñanzas cristianas) deben examinarse a base de la palabra de Dios, para que retengamos solamente lo que es bueno. Un material escolar que exige memorizar o repetir al pie de la letra sus contenidos sin analizar ni expresar opiniones propias, pasa por alto este proceso importante de la “re-interpretación” bíblica. ¿Qué pasará más adelante si un joven educado con tales materiales cae bajo la influencia de un líder ideológico, o de un predicador de una secta? Ya que no aprendió a ejercer su discernimiento, ¿no aceptará ciegamente sus enseñanzas falsas, de la misma manera como aprendió a aceptar ciegamente las enseñanzas del libro escolar?
Un buen programa de educación cristiana intelectual incentiva a los estudiantes a razonar por sí mismos, a usar su juicio propio, y a elaborar ellos mismos su punto de vista a base de la palabra de Dios. Si usted desea brindar un tal programa a sus hijos, primero usted mismo tendrá que hacer este trabajo de re-interpretación bíblica en cuanto a los contenidos que estudian juntos. Y a medida que usted y sus hijos maduran juntos, podrá enseñarles a que ellos hagan lo mismo.

Si Ud. no tiene ninguna idea de cómo aplicar principios bíblicos a los temas que estudia, aquí y en los artículos siguientes hay unas ideas de cómo empezar. Un buen material es también la “Enciclopedia de verdades bíblicas para materias escolares” por Ruth C.Haycock (Asociación Internacional de Colegios Cristianos, http://www.acsilat.org). No es un “material de enseñanza” ya preparado; es una colección de citas y principios bíblicos, ordenados según las asignaturas escolares usuales, para que usted los pueda aplicar en los estudios que usted mismo prepara.

John Hay, un profesor de la Facultad de Educación de una universidad cristiana y fundador de escuelas cristianas, una vez fue preguntado por qué no publicaba los materiales educativos de sus escuelas en forma de libros que otras escuelas podrían usar. Su respuesta fue:

“El valor de los materiales que usamos en nuestra escuela, consiste en que nosotros mismos los hemos elaborado. Si los profesores de otra escuela simplemente copiaran estos materiales para su propio uso, se perderían todo el proceso de reflexionar sobre estos asuntos, de pensar y re-pensar y re-interpretar bíblicamente todas las materias de enseñanza, y de llegar a conclusiones y materiales adecuados para su propia escuela en su propia situación. Es necesario que los profesores de cada escuela pasen por este proceso ellos mismos.”

Lo mismo se aplica a los padres educadores. Si queremos educar a los niños según principios bíblicos, nosotros mismos tenemos que conocer y aplicar los principios bíblicos primero. Eso no sucede cuando simplemente agarramos un material que otra persona ha preparado. Eso sucede solamente cuando nosotros mismos estudiamos la Biblia y la aplicamos a nuestra vida y a los contenidos de nuestros estudios.


2. El problema de la pantalla

Hoy en día, las escuelas a distancia se apoyan fuertemente en las posibilidades de la internet. Entonces, para ser atractivas, llenan sus programas con mucho contenido multimedia y con evaluaciones computarizadas, lo cual requiere la presencia del alumno ante la computadora por mucho tiempo.

Ahora, el potencial de la educación por internet es realmente enorme. Las familias educadoras se benefician mucho por la accesibilidad de materiales educativos por internet. Y por el otro lado, una educación en casa, si promueve la capacidad de hacer decisiones y el aprendizaje autogestionado, puede ser una preparación ideal para la educación superior del futuro, que dependerá mucho de materiales ofrecidos por internet. He escrito en otra oportunidad acerca de este tema.

Pero hay un detalle importante aquí. La educación por internet es una herramienta excelente para adultos y para adolescentes maduros y responsables; pero no para niños. La exposición prolongada a la pantalla hace daño a los niños de diversas maneras. Por eso, durante la edad de primaria deberían ser los padres quienes buscan ideas y materiales en internet, de preferencia ideas para proyectos prácticos, creativos y “movidos”. Entonces, ellos pueden llevar a cabo esas ideas con sus hijos, haciendo experiencias prácticas como corresponde a las necesidades de los niños. – Por eso, mi curso por internet de Matemática Activa para familias educadoras se dirige a los padres y les da ideas de actividades que pueden practicar con sus hijos.
Durante los últimos años de la primaria podemos poco a poco enseñar a los niños cómo buscar información por internet y cómo escoger aquella información que es buena y apropiada (ejercer discernimiento), y así guiarlos poco a poco hacia un aprendizaje responsable y autogestionado usando recursos de internet. Pero no recomiendo aquellos programas computarizados que exigen “seguir el hilo” al pie de la letra, y que no permiten al niño explorar un tema libremente, ni escoger entre diversos contenidos y diversas maneras de aprender. Tales programas son aun peores que el sistema escolar tradicional, en cuanto inducen a los niños a asimilar pasivamente cualquier enseñanza sin ejercer su juicio propio.

Pasar varias horas diarias ante la pantalla puede causar problemas serios de salud y de desarrollo mental en los niños. La Alianza por la Niñez dice: (en “La ilusión educativa”, capítulo 2: “Los peligros de las computadoras en la niñez”)

“Hacer hincapié en el uso de las computadoras en la infancia puede exponer a los niños a un mayor riesgo de sufrir lesiones repetitivas por estrés, tensión visual, obesidad, y otras consecuencias dañinas de un estilo de vida sedentario. Algunos expertos en desarrollo advierten también que, el aumento del tiempo que los niños pasan frente a una computadora, (…) puede contribuir a los retrasos en el desarrollo de la habilidad para coordinar impresiones sensoriales y de movimiento y darse cuenta de los resultados. Ello podría llevar a su vez a retrasos en el habla y a otros problemas del aprendizaje.”

“La psicóloga educacional y antes maestra Jane Healy, apunta que la creatividad involucra la habilidad para generar ‘imágenes personales y originales, visuales, físicas o auditivas- imágenes de la mente, a decir de las propias palabras de un niño’. Sin embargo, ella agrega: ‘Los maestros encuentran hoy en día que los niños inmersos en los videos no pueden formar en sus mentes imágenes originales, o desarrollar representaciones imaginativas. Los maestros de niños pequeños lamentan el hecho de que muchos niños deben ser enseñados a jugar simbólicamente o a pretender – un síntoma que antes se daba solo en jóvenes con desórdenes emocionales o mentales.”

Acerca de este último punto, Healy enfatiza desde sus investigaciones que la capacidad de crear sus propias imágenes mentales es esencial para comprender lo que uno lee: (Vea también “La importancia de las letras sin imágenes”.)

“Una de las críticas más serias contra el mirar televisión (o programas de computadora basados fuertemente en imágenes y videos) es que así los niños son privados de la oportunidad de crear imágenes en su propia mente. Pero esta capacidad importante es una piedra fundamental de la buena lectura; no solamente porque mantiene al lector conectado al texto, sino también porque es una manera muy práctica de organizar mentalmente y recordar lo que uno leyó. Es una característica de aquellos niños que dificultan en la lectura y en la solución de problemas, que cuando escuchan o leen palabras, no pueden proyectar nada sobre la pantalla de su propia imaginación.”
(Jane Healy, “Endangered Minds” (Nueva York, 1990), Capítulo 11)

Particularmente en los videos y dibujos animados, las imágenes y secuencias a menudo se siguen tan rápidamente que el cerebro del niño no tiene tiempo para procesarlos. Eso produce un “cortocircuito mental”: El niño se acostumbra a prestar atención solamente a aquellos imágenes o sonidos que son sorpresivos y llamativos, pero sin procesar o analizar lo que ve; y por lo demás recae en la pasividad mental. Como resultado, su capacidad de atención y de observar detenidamente se deteriora cada vez más.

También, el uso frecuente de la computadora distancia a los niños del mundo real y de las otras personas. Los niños necesitan la cercanía de papá y mamá que juegan con ellos, trabajan junto con ellos, conversan con ellos. También necesitan muchas experiencias prácticas haciendo cosas con sus manos, ejercitando su cuerpo, estando en contacto con la naturaleza, etc. Sólo así puede desarrollarse su cerebro de manera sana, y su capacidad de interactuar con otras personas. El desarrollo de un niño está en riesgo cuando su “educación” consiste mayormente en manejar un mundo virtual apretando unas teclas, o en mirar en la pantalla a una profesora virtual.

La Alianza por la Niñez (op.cit.) resume en la siguiente tabla los riesgos que conlleva la exposición prolongada de los niños a la pantalla:

Riesgos físicos
• Daños osteomusculares
• Fatiga visual y miopía
• Obesidad y otras complicaciones de un estilo de vida sedentario
• Posibles efectos colaterales por emisiones tóxicas y radiación electromagnética
Riesgos emocionales y sociales
• Aislamiento social
• Lazos débiles con los maestros
• Falta de autodisciplina y automotivación
• Separación emocional de la comunidad
• Explotación comercial
Riesgos intelectuales
• Falta de creatividad
• Imaginación poco desarrollada
• Lenguaje y habilidades alfabetizadoras empobrecidos
• Pobre concentración, déficits de atención
• Demasiada poca paciencia para el trabajo duro del aprendizaje
• Plagio
• Distracción del significado
Riesgos morales
• Exposición a la violencia en línea, la pornografía, fanatismo y otros materiales inapropiados
• Énfasis en la información desviada de su contexto ético y moral
• Falta de propósito e irresponsabilidad en la búsqueda y aplicación del conocimiento

Es preferible que los niños preescolares todavía no usen televisores, celulares o computadoras; y que hasta los diez años de edad (o aun más allá) su “tiempo de pantalla” se limite a una hora por día. Más adelante habrá todavía suficiente tiempo para que se ocupen de los dispositivos electrónicos, con una mayor madurez.

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¿”Escuela en casa” o educación en familia?

Después de muchos años como pioneros solitarios en cuanto a la educación en casa en el Perú, pudimos en los últimos años conocer a diversas familias peruanas que también se están iniciando en esta aventura. Encontramos que un buen número de estas familias tienen sus hijos matriculados en alguna escuela o colegio a distancia.

Eso tiene sus ventajas, sin duda. La escuela provee todos los materiales de estudio ya preparados; entonces los padres no necesitan invertir tiempo ni ideas propias para buscar o fabricar materiales educativos. Además, la certificación oficial de los estudios está asegurada desde el principio. Y en el caso de familias cristianas, podrían incluso encontrar una escuela cristiana que incluye puntos de vista cristianos en sus materiales; entonces dejan también esa preocupación en las manos de la escuela.

A pesar de estas ventajas, nosotros nunca consideramos eso como una opción para nuestros hijos. He aquí nuestras razones:

Toda escuela a distancia se basa en los principios y métodos del sistema escolar. Una familia que sigue el programa de una tal escuela, está prácticamente trayendo el sistema escolar a su casa. Pero para nosotros, una de las razones más importantes para no enviar a nuestros hijos a la escuela, fueron precisamente las fallas pedagógicas de este sistema.

Por ejemplo, el sistema escolar no toma en cuenta la manera como los niños piensan y aprenden. Su fundamento no es la pedagogía ni la comprensión por los niños; su fundamento es la administración masiva de los niños. Por eso, este sistema somete a los niños a un currículo rígido, preprogramado, que no es adecuado para la mayoría de los niños. Y los enseña de manera rutinaria, repetitiva, sin dejar lugar para el razonamiento propio ni para la creatividad. También, la enseñanza abstracta los confunde y los acostumbra a repetir mecánicamente unos procedimientos cuyo sentido no entienden. No los incentiva a pensar por sí mismos, ni les ofrece oportunidades para elegir y decidir. En consecuencia, los alumnos de este sistema no aprenden a razonar, evaluar y hacer decisiones; y no desarrollan su creatividad. Solamente aprenden a repetir lo que dice el profesor, o lo que dice el libro de la escuela a distancia.

“Si traemos el sistema escolar a nuestra casa, traemos también todos sus problemas a nuestra casa.”
También, los conocimientos que exige el sistema escolar a menudo son demasiado avanzados para el nivel de comprensión de los niños. Eso es reforzado todavía por las ambiciones de muchos padres que desean jactarse de que “mi hijo tiene cinco años y ya sabe leer”; “mi hija tiene seis años y ya sabe multiplicar”; etc. Tal vez creen que si apresuran y presionan a sus hijos de esta manera, serán también “más avanzados” en los años posteriores. Pero ya hace años, esta falsa creencia fue refutada por Raymond y Dorothy Moore en su libro “Mejor tarde que temprano“; y las investigaciones más recientes solamente confirman sus hallazgos: Esos niños “apurados” en sus años tempranos, sufren estrés y agotamiento en los años posteriores, de manera que su desarrollo intelectual se estanca y se quedan por detrás de aquellos niños que iniciaron su formación académica más tarde.

Si traemos este sistema a nuestra casa, traemos también todos sus problemas a nuestra casa. Efectivamente he conocido a algunos niños y jóvenes educados en casa que sufrieron del mismo agotamiento y “entumecimiento mental” como los alumnos del sistema escolar, porque fueron sometidos a un programa escolarizado.

Estoy convencido de que nuestros hijos merecen algo mejor. Si ya tenemos la oportunidad de educarlos en casa, usemos esta libertad para ofrecerles una mejor manera de aprender, tomando en cuenta su nivel de desarrollo individual, su manera particular de aprender, y sus campos de interés. Sé que eso requiere una mayor flexibilidad y creatividad de parte de nosotros como padres, y por tanto entiendo que muchos padres educadores prefieren la comodidad de un programa donde todos los materiales ya están preparados. En nuestro caso también fue un paso de fe, comenzar con un método más libre, más flexible y más creativo, y mi esposa y yo nos dimos cuenta en ese camino de cuan “escolarizadas” estaban todavía nuestras propias mentes.

Pero mirando atrás vemos que fue una experiencia muy gratificante. Nuestros hijos, en sus años de primaria, tuvieron muy poca necesidad de “hacer tareas” abstractas con libros y cuadernos. Aprendieron mucho más mediante las experiencias de la vida diaria, los trabajos prácticos y manuales, los juegos, y el ejercicio de sus propios intereses y talentos. Pasamos unas aventuras increíbles como familia; y encontramos que este método fue mucho más eficaz: Al fin de cuentas, nuestros hijos habían aprendido lo mismo como los niños escolares, pero con mucho menos estrés y con una sola “hora académica” al día; y además habían hecho muchas experiencias prácticas que los niños escolares nunca hacen, y recordaron muchas cosas de manera más intensa por haber vivido lo que los niños escolares solamente leen en sus libros. Por eso prefiero esta forma de aprender por encima de todo material pre-programado.

La esencia de la educación en casa consiste en que nosotros, los padres, asumimos la responsabilidad por la educación de nuestros hijos. Entonces, ¿por qué entregar esta responsabilidad nuevamente en las manos de una escuela, aunque sea “a distancia”? Los profesores de estas escuelas, y los autores de sus materiales, en su gran mayoría fueron formados en los caminos del sistema escolar, no en la educación en casa. Son capaces de trasladar el aula escolar a la casa, eso sí. Pero no pueden realmente comprender lo que es la educación en casa, ni mucho menos asesorar a padres educadores – a menos que ellos mismos se hayan desprendido radicalmente de los principios, caminos y métodos del sistema escolar. Y quienes dificultan más con eso, son precisamente los profesores profesionales. (Vea también: “Desescolarizar nuestra mente”.)

Raymond Moore, uno de los grandes pioneros de la educación en casa en los Estados Unidos, en un momento se vio obligado a pronunciar la siguiente advertencia a los padres educadores:

“Los líderes del movimiento de educación en casa, al igual como los líderes de movimientos anti-aborto, anti-pornografía, etc, caen en dos categorías:
1) Laicos y profesionales desinteresados que sacrifican dinero y tiempo para elevar la educación en casa a nuevas alturas, y
2) Algunos que no tienen trasfondo o ética profesional (o ambos), que apresuran a los padres no precavidos para que compren materiales educativos estresantes y caros; en consecuencia los padres sufren un quebrantamiento y odian la educación en casa. – Algunos de ellos combatieron la educación en casa hasta la década de los ’80.
Algunos autores, editores y expositores saben poco de investigación, y de manera persuasiva abusan de las Escrituras para transmitir una imagen de un Cristo santurrón a sus amigos seculares. Ellos son la influencia más divisiva en el movimiento de la educación en casa. Por el bien de usted y de sus amigos, estudie para conocer la diferencia.”

Este comentario se refiere a los Estados Unidos. Sin embargo, veo que lo mismo ya está empezando a suceder también aquí en América Latina. Tan pronto como el movimiento de la educación en casa está adquiriendo cierta fuerza, surgen también aquellos productores, editores, y directores de escuelas que ofrecen a las familias educadoras sus materiales y programas en venta – pero a menudo estos programas se basan en los mismos métodos que ya han fracasado en el sistema escolar.
¡Cuidado con los materiales de estudio estresantes y caros!

De todos modos, si usted considera usar un programa a distancia que se dirige explícitamente a familias que educan en casa, recomiendo como mínimo averiguar de antemano en qué experiencias y en qué pedagogía y métodos se basa. Por ejemplo:

  • ¿En qué modelo pedagógico se basa este programa? ¿y qué investigaciones y resultados apoyan este modelo?
  • ¿Existen diferencias significativas y sustanciales entre los métodos empleados por este programa, y los métodos del sistema escolar?
  • Por ejemplo, ¿se deja a los padres y alumnos en la libertad de elegir temas, contenidos, materiales, y actividades a realizar, según el nivel de comprensión, los intereses, y el estilo de aprendizaje individual de cada alumno? ¿O es un programa secuenciado y preprogramado igual como en la escuela?
  • ¿El programa anima a los padres a usar como sus principales oportunidades educativas las experiencias de la vida diaria, trabajos manuales y prácticos, juegos, material manipulable, y otras experiencias que concuerdan con las características de los niños? ¿O se basa mayormente en el trabajo abstracto con libros y cuadernos – o material de instrucción por internet – como el sistema escolar?

Desafortunadamente, todavía no encontré a ninguna “escuela a distancia” o “escuela para familias educadoras” que satisface estos criterios. Todas, de las que encontré información, se basan en los métodos del sistema escolar, y así echan a perder las mejores posibilidades de una educación en casa. Por eso, en vez de apoyarme en uno de estos programas, prefiero hacerlo yo mismo. Requiere más trabajo, más iniciativa, más flexibilidad y más creatividad; pero los resultados serán mucho mejores. No sólo para los niños; también para nosotros como padres.

Por supuesto que existen también escuelas a distancia que no se dirigen explícitamente a familias educadoras; en esos casos no podemos exigir que tengan conocimiento de una pedagogía distinta del sistema escolar. Pero en este caso habrá que estar consciente de que se trata de una extensión del sistema escolar; y la pregunta sería en este caso, cuánta libertad nos deja esa escuela para modificar sus programas y adaptarlos a las necesidades de nuestra familia y a la pedagogía que consideramos la mejor para nuestros hijos. Yo haría uso de una escuela a distancia solamente si existe esta libertad.

En el idioma inglés se estableció la palabra “homeschooling” (“escuela en casa”) para hablar de la educación en casa. Así que yo también he usado ocasionalmente esta expresión; pero pensándolo bien, ya no me parece tan buena. Una buena educación en casa es algo diferente, y algo mucho mejor, que traer el aula escolar a casa. Como padres educadores tenemos la oportunidad de establecer una alternativa, de liberar a nuestros hijos para que desarrollen los talentos únicos que Dios les dio, de incentivarlos a ser creativos, investigativos, pensadores… Si hemos sacado a nuestros hijos del enjaulamiento de una escuela tradicional, ¡no les construyamos una nueva jaula en casa!

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“Niños protestantes en las escuelas y los conventos de Roma”

Los párrafos que siguen, son otro extracto del libro “Cincuenta años en la iglesia de Roma”, por Charles Chiniquy (vea el artículo anterior). El autor escribió estas palabras como advertencia a aquellos padres evangélicos que piensan en mandar a sus hijos a una escuela católica. Eso es es quizás menos frecuente en el mundo de habla hispana. Pero la crítica de Chiniquy es igualmente válida para toda familia evangélica que manda a sus niños a una escuela estatal, o a una escuela privada que se somete a los principios del estado secular. Esas escuelas tampoco enseñan de acuerdo a la palabra de Dios, y tampoco respetan las convicciones de una familia cristiana. Entonces, una familia evangélica que manda a sus niños a una escuela alineada con el sistema estatal, traiciona sus “principios religiosos” de la misma manera como si los enviase a una escuela católica.


Leemos en la historia del paganismo que en aquellas épocas oscuras, padres sacrificaban a sus hijos sobre los altares de sus dioses, para apaciguar su ira o conseguir sus favores. Pero ahora vemos una cosa extraña: ¡Padres cristianos obligan a sus hijos a entrar en los templos y a postrarse a los pies de los ídolos de Roma, bajo la noción errónea de darles educación! Mientras el padre pagano destruyó solamente la vida temporal de su hijo; el padre cristiano, en la mayoría de los casos, destruye su vida eterna. El pagano era consistente: creía en el poder y la santidad de sus dioses, pensaba sinceramente que ellos gobernaban el mundo, y que ellos bendecían tanto a las víctimas como a aquellos que las ofrecían. ¿Pero dónde está la consistencia del protestante que arrastra a su hijo y lo ofrece como sacrificio sobre los altares del papa? ¿Cree él en su santidad o en su poder supremo e infalible para gobernar la inteligencia? ¿Entonces por qué no va él mismo y se echa a sus pies y aumenta el número de sus discípulos? Los protestantes que son culpables de este gran error dicen como excusa, que los superiores de los colegios y conventos les habían asegurado que sus convicciones religiosas serán respetadas, y que nada será dicho o hecho para quitar o sacudir la religión de sus hijos.
Nuestros primeros padres no eran más cruelmente engañados por las palabras seductoras de la serpiente, que los protestantes lo son hoy en día por las promesas engañosas de los sacerdotes y monjas de Roma.

Yo mismo había sido testigo de la promesa dada por nuestro superior a un juez del Estado de Nueva York, cuando unos días después este mismo superior, el Rev.Leprohon, me dijo: “Tú sabes algo de inglés, y este joven sabe el francés lo suficiente para que ustedes dos se entiendan. Intenta hacerte su amigo y atraerlo a nuestra santa religión. Su padre es un hombre de mucha influencia en los Estados Unidos, y éste, su único hijo, es el heredero de una fortuna inmensa. Grandes resultados para el futuro de la iglesia en la república vecina podrían seguir a su conversión.”
Yo respondí: “Se olvidó Ud. de la promesa que Ud. hizo a su padre, de nunca decir o hacer algo que sacudiera o quitara la religión de este joven?”
Mi superior sonrió de mi ingenuidad, y dijo: “Cuando tú hayas estudiado teología, entonces sabrás que el protestantismo no es una religión, sino la negación de la religión. La protesta no puede ser la base de ninguna doctrina. Entonces, cuando yo prometí al juez Pike que se respetarán las convicciones religiosas de su hijo, y que yo no haría nada para cambiar su fe, yo prometí lo más fácil del mundo, puesto que prometí a no interferir con una cosa que ni siquiera tiene existencia.”
Convencido, o mejor dicho cegado por el razonamiento de mi superior, el cual es el razonamiento de cada superior de un colegio católico, me puse a trabajar a partir de este momento para convertir a mi amigo joven en un buen católico romano, y probablemente hubiera tenido éxito, si una enfermedad seria no lo hubiera obligado a regresar a casa unos meses después, donde murió.

Los protestantes que leen estas palabras quizás se indignarán por el engaño cometido por el superior del colegio de Nicolet. Pero yo les digo a estos protestantes, que no es sobre este hombre, sino sobre ellos mismos que tienen que derramar su desprecio. El Rev.Leprohon era honesto. El actuaba conforme a los principios que él creía buenos y legítimos, y por los cuales él hubiera dado alegremente hasta la última gota de su sangre. El creía sinceramente que vuestro protestantismo es nada más que una negación de toda la religión, digno del desprecio de todo verdadero cristiano. No era el sacerdote de Roma quien era despreciable, deshonesto y un traidor de sus principios, sino que era el protestante quien traicionó su Evangelio y su propia conciencia al haber hecho educar a su hijo por los siervos del papa. Además, ¿no podemos decir de verdad que un protestante que desea que su hijo sea educado por un jesuita o una monja, es un hombre de ninguna religión? y que nada es más ridículo que escuchar a un tal hombre pedir respeto por sus principios religiosos. El deseo de un hombre de que se respeten sus principios religiosos, se nota de la mejor manera cuando él mismo los respeta.


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El concepto católico romano y el concepto reformado acerca de la educación

Las citas que siguen a continuación son extraídas del libro “Cincuenta años en la iglesia de Roma” (publicado 1886), por Charles Chiniquy, un ex sacerdote canadiense. Provienen entonces de un entorno histórico y geográfico distinto del nuestro – y a algunos lectores quizás no les guste el tono polémico de Chiniquy. Pero al fijarnos en la esencia de lo que este autor quiere decir, encontramos un análisis sorprendentemente actual del sistema escolar del Perú, y probablemente de todos los países que alguna vez eran colonias españolas. Estos sistemas se remontan a las escuelas coloniales, auspiciadas y controladas por la iglesia católica romana.

A los lectores evangélicos les pido: No usen este escrito en primer lugar para criticar a la iglesia católica, sino para evaluar la clase de educación que ustedes mismos dan a sus hijos en sus familias y en sus escuelas. Ha sido mi triste observación que en muchas escuelas evangélicas reina el mismo espíritu de sumisión ciega y esclavitud, la misma supresión de la creatividad y del razonamiento propio, como en las escuelas católicas y estatales. Todavía no encontré a ninguna escuela evangélica en el Perú que hubiera mostrado las características positivas que Chiniquy resalta respecto a las escuelas reformadas que él encontró en Canadá y en los Estados Unidos. Claro, las escuelas evangélicas no enseñan sumisión ciega al papa; pero hasta donde he visto, se someten con la misma ceguera a la pedagogía oficial del estado, o a las tradiciones de su propia iglesia. El análisis de Chiniquy podría ayudar a los educadores evangélicos a evaluar si realmente fueron liberados por el evangelio, o si en el fondo están todavía influenciados por una mentalidad romanista.

He aquí lo que dice este autor sobre “Roma y la educación”:


La palabra “educación” es una palabra hermosa. Se deriva del latín “educare” que significa levantar, tomar de los grados más inferiores y llevar a las esferas más elevadas del conocimiento. El objetivo de la educación es entonces, alimentar, expandir, levantar, iluminar, y fortalecer la inteligencia.

Escuchamos a los sacerdotes católicos hacer uso de esta palabra hermosa, “educación”, con la misma o más frecuencia que los protestantes. Pero la palabra “educación” tiene un significado muy diferente entre los seguidores del papa que entre los seguidores del Evangelio. Y esta diferencia, la cual ignoran los protestantes, es la causa de los errores extraños que cometen los protestantes cada vez que intentan legislar sobre este asunto aquí, como también en Inglaterra o Canadá.

El significado de la palabra “educación” entre los protestantes es tan distante del significado de la misma palabra entre católicos romanos, como lo es el polo sur del polo norte. Cuando un protestante habla de educación, usa y entiende la palabra en su sentido verdadero. Cuando envía a su hijo pequeño a una escuela protestante, él desea honestamente que su hijo sea levantado hacia las esferas del conocimiento, hasta donde le permita su inteligencia. Cuando este niño va a la escuela, pronto siente que ha sido levantado a cierta medida, y experimenta una alegría sincera, un orgullo noble, por este nuevo levantamiento, aunque muy modesto; y naturalmente entiende que este levantamiento nuevo es solamente una grada para pararse encima y levantarse a un grado más elevado de conocimiento, y rápidamente dará este segundo paso con un placer indecible. Cuando el hijo de un protestante ha adquirido un poco de conocimiento, quiere adquirir más. Cuando ha aprendido lo que significa esto, también quiere saber qué significa aquello. Como una pequeña águila, alista sus alas para un vuelo más alto, y levanta su cabeza para subir más en la atmósfera del conocimiento. Una ambición noble y misteriosa cogió repentinamente su alma joven. Entonces empieza a sentir algo de esta sed insaciable del conocimiento, que Dios mismo puso en el pecho de cada hijo de Adán; una sed de conocimiento, sin embargo, que nunca será perfectamente saciada excepto en el cielo.

El objetivo de la educación es entonces, capacitar al hombre para cumplir esta misión real de gobernar y sojuzgar la tierra, bajo los ojos de su Creador.

Recordemos que no es de sí mismo, ni de un ángel, sino de Dios mismo que el hombre recibió esta misión sublime. Sí, es Dios mismo quien implantó en el pecho de la humanidad el conocimiento y la aspiración de estas destinaciones espléndidas que pueden alcanzarse solamente por medio de la “educación”.

¡Qué impulso glorioso es este, que toma en sus manos la mente recién despertada, y guía la inteligencia joven para subir más alto y penetrar las nubes que esconden de su mirada los esplendores de conocimiento que están encubiertos más allá de las sombras de esta esfera baja! Este impulso es una ambición noble; es parte de la humanidad que se asemeja a la imagen del gran Creador. Este impulso, el cual dirigir en su marcha adelante y hacia arriba es la misión de la educación, es una de las dádivas más preciosas de Dios para el hombre. Una vez más, es la misión gloriosa de la educación, fomentar esta sed de conocimiento y guiar al hombre a cumplir su alto destino.

Debería ser el deber tanto de los católicos romanos como de los protestantes, asistir al alumno en su vuelo hacia las regiones de la ciencia y del aprendizaje. ¿Pero es esto así? – No. Cuando ustedes, los protestantes, envían a sus hijos a la escuela, ustedes no imponen trabas a su inteligencia; ellos suben con las alas extendidas día tras día. Aunque su vuelo es al inicio lento y tímido, ¡cuán felices se sienten con cada nuevo aspecto de su horizonte intelectual! ¡Cómo laten sus corazones con gozo indecible cuando empiezan a escuchar voces de aplauso y ánimo de cada lado que les dicen: “¡Más alto, más alto, más alto!” – Cuando sacuden sus alas jóvenes para alzar un vuelo más alto, quién puede expresar su gozo cuando escuchan de nuevo las voces de una madre amada, un padre querido, un pastor venerable, que les aplauden y dicen: “¡Bien hecho! ¡Más alto todavía, mi hijo, más alto!”
Levantándose con más confianza en sus alas, entonces se levantan más alto todavía, en medio del concierto unánime de las voces de su nación entera que los anima al vuelo más alto. Es entonces cuando el joven siente que su fuerza intelectual se multiplica diez veces más. Se levanta sobre sus alas de águila, con una confianza y un poder renovados, y vuela todavía más alto, su corazón latiendo con un gozo noble y santo. De norte y sur, de este y oeste, el eco trae a sus oídos las voces de las multitudes: “¡Sube más alto, más alto todavía!”
El ha alcanzado ahora, lo que él pensaba primero que eran las regiones más elevadas del pensamiento y conocimiento; pero de nuevo oye los gritos estimulantes de abajo, que lo animan a volar más alto todavía hacia el dominio más elevado del conocimiento, hasta entrar en las regiones donde se encuentra la fuente de toda la verdad, y de la luz, y de la vida. Porque él también escuchó la voz de su Dios quien le habla a través de Su Hijo Jesucristo, llamando: “¡Ven a mí! ¡No temas! ¡Ven a mí! ¡Yo soy la luz, el camino! ¡Ven a esta región más elevada donde el Padre, con el Hijo y el Espíritu Santo, gobiernan en una luz infinita!”
De esta manera, el erudito protestante, haciendo uso de su inteligencia como el águila de sus alas, procede de debilidad a fuerza, del aleteo tímido al vuelo audaz y confiado, de una región de conocimiento a otra más alta, hasta que se pierde en este océano de luz y verdad que es Dios.
En las escuelas protestantes no se ponen trabas a las alas del joven águila; nada le hace parar en su progreso, ni paraliza sus movimientos y su vuelo hacia arriba. Al contrario, recibe toda clase de ánimo en su vuelo.
¡Es por eso que las únicas naciones realmente grandes en el mundo son protestantes! ¡Es por eso que las naciones realmente poderosas en el mundo son protestantes! ¡Es por eso que las únicas naciones libres en el mundo son protestantes! Las naciones protestantes son las únicas que cumplen su deber como hombres en el escenario de este mundo; solo las naciones protestantes marchan como gigantes a la cabeza del mundo civilizado. Por todas partes son ellas la vanguardia del progreso, de la ciencia y de la libertad, dejando muy atrás a las naciones desafortunadas cuyas manos están atadas por las cadenas de hierro del papado.

Después de haber visto al erudito protestante levantándose, en sus alas de águila, a las esferas más elevadas de la inteligencia, felicidad y luz, y marchando sin impedimento hacia sus destinaciones espléndidas, volvamos ahora nuestros ojos hacia el estudiante católico romano, y considerémosle y compadezcámonos de él en la degradación a la cual es sujeto.
Este joven estudiante católico romano ha nacido con la misma inteligencia brillante como el protestante; es provisto por su Creador con los mismos poderes de la mente como su vecino protestante; tiene los mismos impulsos, las mismas aspiraciones nobles implantadas por la mano de Dios en su pecho. Se lo envía a la escuela, aparentemente, como al niño protestante, para recibir lo que se llama “educación”. Primero entiende esta palabra en su sentido verdadero; va a la escuela en la esperanza de ser levantado, tan alto como le permitirán su inteligencia y sus esfuerzos personales. Su corazón late de alegría, cuando de repente le tocan los primeros rayos de luz y conocimiento; siente un orgullo santo y noble con cada nuevo paso en su progreso; anhela aprender más, quiere subir más alto; también levanta sus alas, como el joven águila, y vuela más alto.
Pero aquí empiezan las desilusiones y tribulaciones del estudiante católico romano; porque se le permite levantarse, sí, pero cuando se haya levantado lo suficientemente alto para estar al nivel de los dedos gordos de los pies del papa, entonces escuchará gritos penetrantes, enojados, amenazantes de cada lado: “¡Alto! ¡detente! ¡No te levantes más alto que los dedos de los pies del Santo Papa! … Besa estos pies santos, y deja de volar más alto! ¡Recuerda que el Papa es la única fuente de ciencia, conocimiento y verdad! El conocimiento del Papa es el último límite del aprendizaje y de la luz que la humanidad puede alcanzar. No se te permite saber y creer lo que Su Santidad no sabe ni cree. ¡Detente! ¡detente! No subas ni una pulgada más alto que el horizonte intelectual del Pontífice Supremo de Roma, en quien solo está la plenitud de la verdadera ciencia que salvará el mundo.”

Algunos quizás me responderán aquí: “¿No ha producido Roma hombres grandes en cada departamento de las ciencias?” – Yo respondo, Sí; como dije antes. Roma puede mostrarnos una larga lista de nombres que brillan entre las luces más brillantes del firmamento de la ciencia y filosofía. Nos puede mostrar sus Copérnicos, sus Galileos, sus Pascales, sus Bossuets, sus Lamenais, etc. Pero fue a su propio riesgo y peligro que estos gigantes se han levantado a las regiones más altas de la ciencia y filosofía. Es a pesar de Roma que estas águilas han alzado vuelo por encima del horizonte oscuro donde el papa ofrece los dedos de sus pies para ser besados y adorados como el non plus ultra de la inteligencia humana; e invariablemente han sido castigados por su audacia.
El 22 de junio de 1663, Galileo fue obligado a postrarse de rodillas para escapar de la muerte cruel a la cual iba a ser sentenciado por la orden del papa; y firmó con su propia mano la siguiente retractación: “Yo abjuro, maldigo, y detesto el error y la herejía del movimiento de la tierra”, etc. etc.
Este hombre erudito tuvo que degradarse a jurar una mentira inaudita, esto es, que la tierra no se mueve alrededor del sol. De esta manera, las alas de este águila gigante de Roma fueron cortadas con las tijeras del papa. Esta inteligencia poderosa fue quebrantada, atada, y hasta donde fue posible para la iglesia de Roma, degradada, silenciada, y matada. Pero Dios no iba a permitir que un intelecto tan gigante iba a ser completamente estrangulado por las manos de este enemigo implacable de la luz y de la verdad, el papa. Suficiente fuerza y vida permanecieron en Galileo para decir, al levantarse: “¡Esto no impedirá a la tierra seguir moviéndose!”
El decreto infalible del papa infalible, Urbano VIII, contra el movimiento de la tierra, es firmado por los cardenales Felia, Guido, Desiderio, Antonio, Bellingero, y Fabriccioi. Dice así:
“En el nombre y por la autoridad de Jesucristo, la plenitud del cual reside en Su Vicario, el Papa, que la proposición de que la tierra no es el centro del mundo, y que se mueve con un movimiento diario, es absurda, filosóficamente falsa, y errónea en fe.”
¡Qué cosa gloriosa para el papa de Roma ser infalible! ¡El sabe infaliblemente que la tierra no se mueve alrededor del sol! Y qué bendición para los católicos romanos ser gobernados y enseñados por un tal ser infalible. (…)

Si los Newtons, los Franklins, los Fultons, los Morses hubieran sido romanistas, sus nombres se hubieran perdido en la oscuridad que es la herencia natural de los esclavos de los papas. Habiendo escuchado desde su niñez que nadie tenía derecho de hacer uso de su “juicio privado”, inteligencia y conciencia en la investigación de la verdad, ellos hubieran permanecido en silencio a los pies del terrible dios moderno de Roma, el papa. ¡Pero ellos eran protestantes! Este es el secreto de los descubrimientos maravillosos, con los cuales ellos habían leído un libro que les dijo que ellos eran creados en la imagen de Dios, y que este Dios grande había enviado a Su hijo eterno Jesucristo para hacerlos libres de las ataduras de los hombres. Ellos habían leído en este libro protestante (porque la Biblia es el libro más protestante en el mundo) que el hombre no solamente tiene una conciencia, sino también una inteligencia para guiarle; ellos habían aprendido que la inteligencia y la conciencia no tienen ningún dueño aparte de Dios, ningún otro guía aparte de Dios, ninguna otra luz aparte de Dios. En las paredes de sus escuelas protestantes, el Hijo de Dios había escrito las palabras maravillosas: “Vengan a mí; Yo soy la Luz, el Camino, y la Vida.”
Pero mientras las naciones protestantes marchan con pasos tan gigantes a la conquista del mundo, ¿por qué las naciones católicas romanas no solamente se estancan, sino que dan evidencia de una decadencia que aumenta cada día? Visite sus escuelas y preste un momento de atención a los principios que se siembran en las inteligencias jóvenes de sus esclavos desafortunados, y usted tendrá la clave de este misterio triste.

¿Cuál es no solamente la primera lección, sino la lección diaria que se enseña al alumno católico romano? ¿No es esta: que uno de los crímenes más grandes que un hombre puede cometer es el seguir su “juicio privado”? – lo que significa que tiene ojos pero no puede ver; oídos, pero no puede oír; e inteligencia, pero no puede utilizarla en la investigación de la verdad y de la luz y del conocimiento, sin el peligro de ser eternamente condenado. Sus superiores, o sea el sacerdote y el papa, tienen que ver por él, oír por él, y pensar por él. Sí, al católico romano se le dice constantemente en su escuela que el crimen más imperdonable y condenable es el hacer uso de su propia inteligencia y el seguir su propio juicio privado en la investigación de la verdad. Constantemente se le hace recordar que el juicio propio de un hombre es su enemigo más grande. Entonces, todos sus esfuerzos de la inteligencia y conciencia tienen que unirse para combatir, silenciar y matar su “juicio privado”. Es por el juicio de sus superiores, el sacerdote, el obispo y el papa, que uno tiene que ser guiado.
Ahora, ¿qué es un hombre que no puede hacer uso de su “juicio personal privado”? ¿No es un esclavo, un idiota, un burro? ¿Y qué es una nación compuesta de hombres que no hacen uso de su juicio personal privado en la investigación de la verdad y de la felicidad, sino una nación de brutos, esclavos e idiotas despreciables?

Pero puesto que esto parecerá una exageración de mi parte, permítanme obligar a la iglesia de Roma a venir a hablar por ella misma. Por favor esté atento a lo que ella dice acerca de las facultades intelectuales del hombre. Estas son las mismas palabras de Ignacio de Loyola, el fundador de la Sociedad Jesuita:

“En cuanto a la obediencia santa, esta virtud tiene que ser perfecta en cada punto de su ejecución, en la voluntad, en el intelecto; lo cual debe hacerse con toda celeridad, gozo espiritual y perseverancia; persuadiéndonos que todo es justo, suprimiendo todo pensamiento repugnante y juicio propio en una obediencia cierta; y que cada uno se persuada a sí mismo, que el que vive bajo obediencia debe ser movido y dirigido, bajo la Providencia Divina, por su superior, tal como si fuera un cadáver que permite ser movido y guiado en cualquier dirección.

Alguien me preguntará, ¿cuál puede ser el objetivo de los papas y sacerdotes de Roma al degradar a los católicos romanos de una manera tan extraña que los convierten en cadáveres morales? ¿Por qué no dejarlos vivir? – La respuesta es muy sencilla. El único y gran objetivo de los pensamientos y las obras del papa y de los sacerdotes es levantarse a sí mismos por encima del resto del mundo. Ellos quieren estar ¡alto!, alto por encima de las cabezas no solamente de la gente común, sino de los reyes y emperadores del mundo. Ellos quieren ser no solamente tan altos, sino más altos que Dios. Es hablando del papa cuando el Espíritu Santo dice: “…el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios …, haciéndose pasar por Dios.” (2 Tes. 2:4)
– Para alcanzar su objetivo, los sacerdotes persuadieron a sus millones y millones de esclavos que no son nada más que cadáveres; que no deben tener voluntad, ni conciencia, ni inteligencia propia, “como un cadáver que permite ser movido y guiado en cualquier dirección, sin resistencia”. Una vez que esto se ha logrado, ellos construyen una pirámide de todos estos cadáveres inmóviles que es tan alta hasta los cielos, y poniéndose a sí mismos encima de esta pirámide maravillosa, los sacerdotes dicen al resto del mundo: “¿Quién de ustedes es tan alto como nosotros? ¿Quién ha sido levantado por Dios como sacerdote y papa? ¿Dónde están los reyes y emperadores cuyos tronos sean tan elevados como los nuestros? ¿No somos la verdadera cumbre de la humanidad?” ¡Sí! ¡sí! … ¡¡¡pero es un trono de cadáveres!!!

… Pero para que Ud. entienda mejor las tendencias degradantes de los principios que son la piedra fundamental de la educación moral e intelectual de Roma, déjeme exponer ante sus ojos otro extracto de la enseñanza jesuita, tomado de los “Ejercicios espirituales” por Ignacio de Loyola:

“Debemos siempre tener para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina.”

(…) Pero algunos pensarán que estos principios degradantes se enseñan solamente por los jesuitas; que no son las enseñanzas de la iglesia, y que yo estoy cometiendo una injusticia al presentar como una iniquidad general lo que es solamente la culpa de los jesuitas. Escuche las palabras de aquel papa infalible Gregorio XVI, en su célebre encíclica del 15 de agosto de 1832:

“Si la Santa Iglesia lo requiere, sacrifiquemos nuestras propias opiniones, nuestro conocimiento, nuestra inteligencia, los sueños espléndidos de nuestra imaginación, y los logros más sublimes del entendimiento humano.”

(…) Ahora, protestantes, ¿empiezan a ver la diferencia entre el objetivo de la educación entre una escuela protestante y una escuela católica? ¿Empiezan a entender que la distancia entre la palabra “educación” entre ustedes, y el significado de esta misma palabra en la iglesia de Roma, es tan grande como la distancia entre el polo norte y el polo sur? Para ustedes, “educación” significa levantar al hombre a la esfera más elevada de la hombría. Para Roma significa rebajarlo por debajo de los más brutos. Para ustedes, educar significa enseñar al hombre que él es un agente libre, que la libertad dentro de los límites de las leyes de Dios y de su nación es una dádiva asegurada para todos; ustedes quieren grabar en cada persona el pensamiento noble que es mejor morir como hombre libre que vivir como esclavo. Roma quiere enseñar que hay un solo hombre libre, el papa, y que todos los demás nacieron para ser sus esclavos entregados en pensamiento, voluntad y acción.

Ahora, para que Ud. entienda más todavía el abismo de degradación y corrupción moral al cual estos principios anti-cristianos y anti-sociales de Roma llevan a sus pobres esclavos ciegos, lea lo que dice Liguori (Teólogo moral católico reconocido del siglo XVIII) en su libro “La monja santificada”:

“El medio principal y más eficaz de practicar la obediencia debida a los superiores, y de hacerla meritoria ante Dios, consiste en considerar que al obedecer a ellos obedecemos a Dios mismo, y que al despreciar sus órdenes despreciamos la autoridad de nuestro Maestro Divino. Cuando, entonces, una religiosa recibe un precepto de su prelado, superior o confesor, debe ejecutarlo inmediatamente, no solamente para complacer a ellos, pero principalmente para complacer a Dios, cuya voluntad le es dada a conocer por medio de su orden. Al obedecer su orden, ella obedece más ciertamente la voluntad de Dios que si un ángel viniera del cielo para manifestarle Su voluntad. Tenga esto siempre en mente, que la obediencia que usted practica hacia su superior, es rendida a Dios mismo. Si entonces usted recibe una orden de alguien que ocupa el lugar de Dios, usted debe observarla con la misma diligencia como si viniera de Dios mismo. El bendito Egidio solía decir que es más meritorio obedecer a un hombre por el amor de Dios, que obedecer a Dios mismo. Se puede añadir que hay más certeza de hacer la voluntad de Dios al obedecer a nuestro superior, que al obedecer a Jesucristo en el caso que El apareciera en persona y diera sus órdenes. San Felipe de Neri solía decir que las religiosas pueden estar muy seguras de que no tendrán que rendir cuentas por las acciones hechas por obediencia; de estos actos solo los superiores que los ordenaron serán tenidos responsables. El Señor dijo una vez a Catalina de Siena: “Las religiosas no serán obligadas a rendirme cuentas por lo que hicieron por obediencia; de esto yo demandaré cuentas de parte del superior.” Esta doctrina se conforma a la Sagrada Escritura: ‘He aquí, dice el Señor, como es el barro en la mano del alfarero, así eres tú en mis manos, ¡O Israel!’ (Jeremías 18:6). Un hombre religioso tiene que estar en las manos de sus superiores para ser moldeado como ellos quieren. ¿Debe el barro decir a El que lo forma: Qué estás haciendo? El alfarero debe responder: ‘Cállate, no es tu negocio inquirir lo que yo hago, sino obedecer y recibir cualquier forma que me agrada darte.’ “

Yo les pregunto, protestantes americanos, ¿qué será de vuestro país hermoso si ustedes son lo suficientemente ciegos para permitir que la iglesia de Roma enseñe a los niños? ¿Qué clase de hombres y mujeres pueden salir de tales escuelas? ¿Qué futuro de vergüenza, degradación, y esclavitud preparan ustedes para su país si Roma tiene éxito en obligarles a apoyar tales escuelas? ¿Qué clase de mujeres saldrán de la escuela de monjas que les enseñan que la máxima perfección en una mujer es cuando obedece a su superior, el sacerdote, en todo lo que le ordena? ¿y que su hija nunca tendrá que rendir cuentas ante Dios por los actos que cometerá para complacer y obedecer a su superior, el sacerdote, el obispo, o el papa? ¿Que los asuntos de su conciencia se arreglarán entre Dios y este superior, y que a ella nunca se le preguntará por qué hizo esto o aquello, cuando será hecho para gratificar al superior y obedecer su mandamiento? Y otra vez, ¿qué clase de hombres y ciudadanos saldrán de las escuelas de estos jesuitas que creen y enseñan que un hombre ha alcanzado la perfección de la hombría solamente cuando es un cadáver espiritual perfecto ante su superior, cuando obedece al sacerdote con la perfección de un cadáver que no tiene vida ni voluntad dentro de sí?


Comentario:

Observo que esta misma enseñanza falsa de la “sumisión” está actualmente difundida en muchas iglesias evangélicas también; particularmente en América Latina. Muchos pastores evangélicos usan exactamente los mismos argumentos como el católico Liguori en la cita arriba, diciendo que “al pastor hay que obedecer, aun cuando esté equivocado.” Pero esta enseñanza contradice a la Palabra de Dios que dice: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29) – esto lo dijo Pedro exactamente a sus superiores religiosos a los cuales estaba desobedeciendo. Aquellas iglesias evangélicas que mantienen esa enseñanza de la “sumisión bajo los pastores”, tienen en realidad una mentalidad católica romana y se han alejado de los principios de la Reforma y de la palabra de Dios. Por tanto, tampoco podrán educar a sus niños en la libertad del evangelio.

Y por supuesto, esta misma mentalidad esclavizante está todavía muy vigente en las escuelas estatales, aunque ya no se encuentran bajo la autoridad directa de la iglesia católica. Esta es, por ejemplo, una de las raíces profundas de por qué el Perú está tan atrasado en “comprensión de lectura”: El peruano promedio, desde su niñez, está siendo condicionado por esta mentalidad romana, a creer que no se puede ni se debe entender lo que uno lee; que hay que esperar a que la autoridad (eclesiástica o escolar) le dé a uno la interpretación “oficial” de lo que está escrito; y que entonces hay que creer esta interpretación oficial, por más que contradiga el sentido natural y obvio de las palabras. Esta misma mentalidad es la que sigue penetrando el sistema escolar desde la época colonial hasta hoy; y de ahí la gran dificultad que tiene mucha gente para poder entender por sí mismos lo que leen.

Por último, será importante entender que los países que eran “protestantes” (reformados) en los tiempos de Chiniquy, en la actualidad ya no lo son. Por eso, las escuelas estadounidenses hoy en día ya no son ningún ejemplo a seguir. Están ahora dominadas por el mismo espíritu esclavizante, aunque no en el nombre del catolicismo, pero en el nombre del gobierno secular, del “ateísmo científico”, y de la industria y economía. Cómo sucedió esta transformación espantosa de las escuelas americanas durante el siglo pasado, lo describe con mucho detalle John Taylor Gatto en su obra monumental “Historia secreta de la educación americana“.

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Educación de niños con síndrome de Asperger

Para información acerca de las características del síndrome del Asperger y el espectro autista, vea los artículos anteriores.

En este artículo me refiero principalmente al trato con autistas de “alto funcionamiento” (o síndrome de Asperger). Para autistas de “bajo funcionamiento” pueden aplicar pautas similares, pero mi experiencia personal se limita a personas con síndrome de Asperger, por lo cual prefiero no afirmar nada acerca de las otras manifestaciones del autismo.

Veamos primero qué posibilidades existen para que un autista mejore su condición y sus relaciones con otras personas.

Tenemos que estar conscientes de que el autismo y el síndrome de Asperger es una condición innata, de origen genético; por tanto es un rasgo inherente de la personalidad (más exactamente, de la estructura de su cerebro) y no puede ser “curado”, ni con medicamentos ni con terapias. Reportes o sugerencias que hablan de una supuesta “sanidad” del autismo, carecen de fondo. Primeramente, esa idea presupone que el autismo es una enfermedad, lo que no es cierto. Es una forma distinta de cómo el cerebro procesa las impresiones y las ideas, la cual ciertamente trae sus problemas, pero tiene también sus ventajas, como hemos visto en “Otras características de las personas en el espectro autista“. Si un autista efectivamente perdiese sus características autistas, sufriría una alteración existencial de su personalidad entera; y además perdería también las capacidades intelectuales particulares que son características del autismo. Aun si un tal tratamiento existiera, habría que preguntarse entonces si eso realmente sería deseable.

No puede entonces ser una meta de la educación que un autista “deje de ser autista”. Mas bien, el autista debe aprender a usar sus puntos fuertes para compensar sus debilidades.
Por ejemplo, nunca será capaz de entender señales no-verbales de la misma manera intuitiva como las personas neurotípicas. Pero donde le falla su intuición, puede en su lugar usar sus capacidades de análisis y sistematización. Puede aprender a analizar la comunicación no-verbal de las personas, comparando mentalmente situaciones anteriores que experimentó, dejarse explicar verbalmente lo que una persona quiere comunicar, etc. Como me dijo una educadora terapéutica: “Un autista tiene que memorizar el significado de las distintas expresiones faciales, de la misma manera como aprendemos un idioma extranjero memorizando el significado de sus palabras.”
Por supuesto que este proceso es mucho más lento y tedioso que la forma intuitiva como las personas neurotípicas comprenden la comunicación no-verbal al instante. Pero es el único camino que le queda al autista, y le ayuda cuando está consciente de que él debe emprender este aprendizaje. Más fácil es para los autistas de “alto funcionamiento” (síndrome de Asperger) por causa de sus capacidades intelectuales superiores, pero aun ellos generalmente tienen que llegar a los treinta años o más, hasta que pueden relacionarse con otras personas y moverse en la sociedad con suficiente facilidad.

De manera similar, un autista puede aprender a comprender las emociones y los puntos de vista de otras personas, no intuitivamente como una persona neurotípica, pero analizando intelectualmente: ¿Cómo me sentiría yo si estuviera en tal situación? o si yo hubiera experimentado esto o aquello?

En la práctica, un autista necesita sobre todo lo siguiente para poder relacionarse mejor con su entorno:

Comprensión de parte de su entorno.
Las personas que tratan con autistas, deben entender que su frecuente comportamiento inadecuado no es por motivos malignos. Si un autista interrumpe a los demás en la conversación, o expresa de manera muy directa, brusca y ofensiva lo que piensa, no es porque quiere ofender o provocar; es porque no puede expresarse de otra manera. Cuando un autista ignora o hiere los sentimientos de otras personas, no es porque quiere herir; es porque no puede percibir la existencia de estos sentimientos. Cuando un niño autista se descontrola en una situación estresante, es porque no puede tranquilizarse ante una sobrecarga de impresiones sensoriales. Cuando muestra una reacción excesiva al dolor o a un alimento nuevo, no es porque exagera; es porque efectivamente percibe estas impresiones de una manera mucho más intensa que una persona neurotípica.
Por tanto es algo de lo más dañino cuando a un niño autista se le reprocha constantemente que esté haciendo estas cosas por maldad, por “majadero”, etc. Con eso se desanima, empieza a pensar que nunca puede satisfacer a sus educadores, y pierde la motivación por contribuir de su parte a una mejora de su situación.
(En este aspecto es bueno tomar en cuenta los principios de la pedagogía de la confianza.)

Los servicios de un(a) mediador(a) o “traductor(a)” en sus relaciones con otras personas.
Para un autista es de mucha ayuda cuando tiene cerca de sí una persona de confianza que le ayuda a orientarse en la “jungla” de las relaciones interpersonales, y que ayuda también a las otras personas a comprender mejor al autista. Durante la niñez, lo más lógico es que sus propios padres asuman esta tarea. Si asiste a una escuela, allí puede ser un(a) profesor(a) o psicólogo(a) entendido en los problemas del autismo.
Esta persona, cuando se da cuenta de posibles malentendidos o conflictos, puede por ejemplo explicar al autista: “Mira, fulano te ha dicho así y así, pero lo que quiso decirte en realidad fue …”. O: “¿Te das cuenta cómo te está mirando la vecina? Se siente ofendida por lo que le has dicho.” – Y también puede explicar a los neurotípicos: “A … tienes que decirle las cosas como son; no va a entender tus indirectas.” O: “Saben, … tiene muchas ganas de jugar con ustedes, solamente que no sabe cómo decirlo.”
En una etapa posterior, se puede enseñar al autista a evaluar las situaciones y considerar alternativas a sus reacciones acostumbradas: “Vamos a pensar juntos cómo podrías decir eso de una manera que suene más amable.” – “Cuando te irrita la bulla que hace tu hermanito, ¿qué otra cosa podrías hacer en vez de pegarle?” – Etc.

Si se considera buscar ayuda psicológica profesional, lo más indicado sería una terapia cognitivo-conductual. Una tal terapia hace básicamente lo mismo como lo que acabo de describir, solamente con mayor profesionalismo: Ayuda al autista a analizar conscientemente las situaciones que enfrenta, su manera de pensar acerca de estas situaciones, y sus reacciones; y lo anima a buscar y practicar alternativas más adecuadas. En el caso ideal se involucran también las personas más cercanas al autista, para que ellos también puedan mejorar su manera de relacionarse con el autista.

Existe una razón adicional para involucrar a la familia entera y posiblemente a otros familiares: Ya que el autismo es una condición genética y hereditaria, existe una alta probabilidad de que otros familiares también tengan rasgos autistas. Los conocimientos acerca del síndrome de Asperger o autismo de “alto funcionamiento” comenzaron a difundirse ampliamente recién a partir de la década de los 90. Por eso deben existir todavía muchos adultos autistas que nunca fueron diagnosticados. El diagnóstico de un niño autista puede contribuir al descubrimiento del autismo de parientes adultos.

La comunicación entre autistas y neurotípicos es comparable a la comunicación entre personas de distintas culturas: Surgen muchos malentendidos porque las dos partes enfrentan la situación desde suposiciones y valores muy distintos. Por ejemplo, en la cultura peruana es muy importante saludar amablemente; mientras el llegar tarde a una reunión no se considera ninguna ofensa grave. En cambio, en muchos países europeos la puntualidad es sumamente importante, mientras al saludo no se le da mucha importancia. Entonces, si un peruano en Europa llega media hora tarde a una reunión y saluda muy amablemente a todos los presentes, se puede quedar sorprendido de que ellos califiquen su comportamiento como ofensivo y desvergonzado, si él (desde su propia perspectiva) se esforzó tanto por ser amable.
Los malentendidos y conflictos entre autistas y neurotípicos a menudo son de la misma naturaleza: Cada uno se esfuerza por hacer lo que le parece normal y correcto (desde su propia perspectiva), y no entiende que eso mismo es ofensivo en la perspectiva de la otra persona. De ahí la gran utilidad de un mediador o “traductor” que tiene conocimiento de ambas culturas.

Por el otro lado, algunos artículos en internet sugieren “terapias” inadecuadas. Particularmente dañinas me parecen los métodos conductistas, los cuales intentan acondicionar al autista mediante recompensas y castigos, para que se comporte de una manera no-autista. Así encontré p.ej. el consejo de premiar al niño cuando nos mira a los ojos y a ignorarlo cuando no lo hace, y cosas similares. Pero eso solamente causará que el niño asuma un comportamiento artificial, en contra de su naturaleza, y que constantemente se sienta culpable por algo que no es ninguna culpa. Tales métodos desprecian la dignidad humana del autista, y no ayudan para edificar relaciones honestas y de confianza.

Acerca de las “terapias” con medicamentos también hay que tener ciertas dudas. Ya que el autismo está relacionado con la estructura innata del cerebro, ningún medicamento puede realmente alterar o incluso “sanar” las características autistas. Algo que se puede lograr con medicamentos, es controlar ciertas condiciones que a veces se asocian con el autismo, tales como depresiones, ansiedad, estrés, o hiperactividad. Pero en estos casos no se trata entonces de un tratamiento del autismo en sí, sino de otras condiciones que están sólo indirectamente relacionadas con el autismo. Y aun en estos casos habría que preguntarse si los medicamentos son realmente la mejor opción, o si no sería mejor ocuparse de las causas de fondo (ambientales o psicológicas) que provocan estas condiciones.

– Algunos otros puntos que pueden ser de ayuda en la educación de niños autistas:

Acostumbrar al autista a que pregunte si no entiende algo o si tiene un problema; y responder sus preguntas con paciencia.
Muchos autistas no se atreven a hablar si no han entendido una cosa o si no saben cómo llevar a cabo un encargo. Prefieren fabricar sus propias hipótesis, e intentar resolver el problema a su propia manera (o no resolverlo en absoluto), en vez de pedir ayuda. Tienen que aprender que no es una vergüenza pedir ayuda; y en consecuencia no debemos hacerlos sentir mal cuando vienen con muchas preguntas o piden ayuda para asuntos que nos parecen triviales.
Por la misma razón, debemos animar mucho al autista a que nos hable cuando tiene un problema con otra persona, o cuando fue maltratado o ridiculizado de alguna forma; y no debemos defraudar su confianza cuando nos habla de sus problemas. Los autistas pueden a menudo convertirse en víctimas del maltrato, abuso o “bullying”; y dificultan más que los neurotípicos en hablar acerca de tales experiencias.

Proveer un ambiente ordenado y estructurado.
Ya que los autistas pueden dificultar mucho en estructurar su propio mundo, como educadores tenemos que proveerles esa estructura. Por ejemplo, el encargo “Ordena tu cuarto” puede ser difícil o imposible de cumplir para muchos niños autistas. Tenemos que asegurar primero que el niño sepa de cada cosa dónde es su lugar, para poder guardarlo donde corresponde.
De la misma manera hay que proveer una estructura fija para la rutina diaria: a qué hora levantarse, a qué hora comer, cuáles son las responsabilidades de cada miembro de la familia en los quehaceres de la casa, etc. En lo posible, cualquier cambio importante debe anunciarse con anticipación para que el niño autista tenga suficiente tiempo para adaptarse.
Por el otro lado, se puede acostumbrar al niño autista a adquirir poco a poco una mayor flexibilidad, introduciendo cambios pequeños no anunciados y así obligándolo a improvisar un poco, justo en la medida que está todavía dentro de sus capacidades. Así el niño aprende a desarrollar estrategias para tratar adecuadamente con situaciones imprevistas.

Comunicar de manera clara y directa, no asumir que algo “se entiende por sí mismo”.
Un autista generalmente no entiende significados implícitos; tenemos que decirle todo explícitamente. Retomando un ejemplo del artículo anterior: No es suficiente decirle: “Fíjate si el agua está hirviendo”; tenemos que añadir: “… y si está hirviendo, apaga la hornilla” (o lo que sea necesario hacer en este caso).

Estructurar tareas y encargos complejos, mediante una secuencia de pasos sencillos.
Ya que los autistas generalmente se concentran completamente en una sola actividad, dificultan con encargos complejos que requieren considerar varios aspectos a la vez. Les facilitamos la vida si dividimos tales encargos en varios pasos sencillos que se pueden cumplir uno tras otro.

Estar dispuestos a dar explicaciones lógicas por lo que exigimos o decidimos.
Ya hemos visto que los autistas generalmente son personas muy “lógicas” y “sistemáticas”. A veces se niegan a cumplir mandatos o reglas cuando éstas les parecen arbitrarias o no entienden su utilidad. Entonces hay que estar preparados para darles una razón lógica por qué se debe hacer esto o aquello. Y si no encontramos ninguna razón lógica, quizás tenemos que preguntarnos si realmente necesitamos exigirlo.

En cuanto al aprendizaje intelectual, los niños con síndrome de Asperger no necesitan ninguna ayuda especial; a menudo tienen mayores capacidades que los neurotípicos. Aun donde parecen tener problemas de aprendizaje o de comprensión, al analizar la situación a menudo resultará que en el fondo no se trata de problemas de aprendizaje, sino de problemas relacionales. Por ejemplo, un niño en la escuela es constantemente el blanco de las burlas de sus compañeros, y por tanto no puede concentrarse en lo que lee y escucha. O un niño no puede responder a las preguntas del profesor, no porque no supiera las respuestas, sino por sus características autistas. O un niño se niega a aceptar algún dato o contenido, no porque no lo comprendiera, sino porque le fue comunicado de una manera inadecuada para él (en desorden, o de una manera que transmitió rechazo personal), y por tanto el contenido le parece ilógico u ofensivo y lo rechaza.

Los “aspies” pueden hacer progresos enormes en el aprendizaje cuando tienen la posibilidad de estudiar algo que está relacionado con sus intereses especiales. Con un poco de experiencia y creatividad se pueden encontrar diversas actividades de lenguaje, matemática, artes, ciencias, etc, relacionadas con estos intereses especiales; y estas actividades a su vez pueden ayudar a ampliar estos intereses poco a poco. Se recomienda aquí el método de las unidades temáticas, individualizado para las necesidades del autista.

Para niños autistas, la educación en casa es una opción preferible si es que los padres son comprensivos y están dispuestos a invertir el tiempo necesario. Aunque algunos piensan que es mejor que asistan a la escuela “para que aprendan a socializar” – pero eso es como decir a un paralítico que se siente en una bicicleta “para que aprenda a pedalear y a mantener su equilibrio”. Para aprender a relacionarse con otras personas, un autista necesita un ambiente de confianza, con unas pocas personas comprensivas, de preferencia una sola persona a la vez. A causa de sus intereses especiales y a menudo intelectualmente exigentes, muchos niños autistas prefieren la compañía de adultos en vez de otros niños de su edad. Pero en una escuela se ve confrontado con un grupo grande de niños de su edad, y donde reina un ambiente de competencia unos contra otros, envidia, y luchas por el poder – todo lo cual es muy desfavorable para el desarrollo de cualidades interpersonales en un autista. (Encuestas han revelado que aproximadamente la mitad de las personas con síndrome de Asperger consideraron seriamente suicidarse alguna vez durante su adolescencia. Eso es a menudo relacionado con el rechazo que sufren por parte de sus compañeros de escuela.)
Otra opción sería una escuela de educación especial; pero esas escuelas generalmente están diseñadas para las necesidades de niños con baja inteligencia y/o problemas de aprendizaje. Por tanto, los niños con síndrome de Asperger se sentirán aburridos y no recibirán los estímulos intelectuales necesarios en una tal escuela.

Educar a un niño con síndrome de Asperger puede ser difícil, pero tiene también su recompensa. Estos niños pueden sorprendernos con ideas y talentos insospechados. Y confiemos en que Dios no comete errores. Él creó a cada niño de manera única y especial, con un propósito a cumplir en este mundo. Si hay un niño “Asperger” en la familia, eso no es ningún desastre; este niño está aquí para un propósito especial.


Fuentes y recursos en internet:

Nota: La intención de esta serie de artículos es más práctica que científica. Por eso no he incluído referencias exactas a mis fuentes, solamente menciono a continuación las más importantes:

Ramón Cererols, “Descubrir el Asperger”
Autobiografía de un “aspie” adulto, con explicaciones detalladas acerca del síndrome de Asperger. El libro es un poco largo, pero es la mejor descripción que pude encontrar, y es escrito desde la óptica de alguien personalmente afectado. Contiene una extensa bibliografía al final.

http://espectroautista.info/
Un sitio con muchos artículos informativos y tests para evaluación.

“Un acercamiento al sindrome Asperger”
El punto fuerte de este libro es la descripción de las características (tanto positivas como negativas) y necesidades que los “aspies” tienen comúnmente durante las diferentes etapas de su vida. Solamente que la sección acerca de la niñez está escrita mayormente desde la perspectiva del ambiente escolar y no contempla la alternativa de una educación en casa (lo cual sería lo mejor en muchos casos).

– Para quienes prefieren un acercamiento un poco más “relajado” a la problemática del síndrome de Asperger, les recomiendo la película hindú “Mi nombre es Khan”. Retrata la vida (ficticia) de un joven “aspie”, con todas las dificultades que enfrenta al relacionarse con la sociedad neurotípica, pero también con las oportunidades de demostrar sus cualidades.

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El “espectro autista” o “síndrome de Asperger” en las diferentes etapas de la vida

Describiré a continuación el desarrollo típico de una persona en el espectro autista a lo largo de su vida. Pero hay que tener presente que estas son generalizaciones; estas características “típicas” no necesariamente se muestran de la misma manera en cada caso individual.

Niñez

Algunos signos del autismo “clásico” o “de bajo funcionamiento” pueden manifestarse claramente desde la niñez temprana; tales como una incapacidad de relacionarse o comunicarse con otras personas. Bebés autistas pueden ser extremamente tranquilos; otros en cambio pueden ser muy llorones y difíciles de tranquilizar. También se pueden manifestar trastornos del sueño y/o de la alimentación y digestión.
Por el otro lado, los niños con síndrome de Asperger o autismo “de alto funcionamiento” muestran pocas particularidades durante la edad preescolar. Además, los signos del síndrome de Asperger pueden sobreponerse parcialmente con los síntomas de otras condiciones como el TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad). Por tanto, un diagnóstico a esa edad tiene que tomarse todavía con mucho cuidado.

Unos signos tempranos del síndrome de Asperger pueden ser:
– El niño no señala o trae espontáneamente los objetos que llaman su atención.
– Su atención a objetos es marcadamente más fuerte que su atención a caras humanas.
– Un desarrollo precoz del lenguaje (mientras en el autismo clásico este desarrollo es retardado).
– Intercambio de pronombres: dice “tú” en vez de “yo”, y vice versa.
– Hipersensibilidad hacia ciertas impresiones (luces, toques, sonidos …).
– También algunos intereses inusuales y muy intensos pueden manifestarse ya a temprana edad.
– Pueden dar la impresión de tener un carácter difícil. Pero como vimos en el artículo anterior, las “majaderías” del niño autista no son defectos del carácter, son consecuencias de ciertas incapacidades que tiene como autista.

Si se detecta autismo en un niño, es importante que los padres (u otros educadores) comiencen inmediatamente a ayudarle a que desarrolle estrategias adecuadas para tener contacto con otras personas, para pedir ayuda, y para reaccionar adecuadamente a cambios imprevistos en su entorno. (Vea en la siguiente parte, “Educación de niños con síndrome de Asperger“.)

Durante su niñez, los niños con síndrome de Asperger tienen todavía relativamente pocos problemas en la interacción con otros niños. Es que los niños neurotípicos tienen todavía muchas características en común con ellos: el pensamiento concreto y literal; una forma directa de expresarse sin fingir; despreocupación hacia las reglas sociales y de urbanidad.

Generalmente sus problemas interpersonales suelen aumentar cuando se acercan a la pubertad. Empiezan a perder el interés en la compañía de otros niños, o se retiran por causa del rechazo que sufren de los otros niños.

Adolescencia

La adolescencia suele ser una etapa sumamente difícil. A esta edad, los “códigos sociales” de las interacciones entre adolescentes neurotípicos ya son tan complicados que el autista se encuentra incapaz de relacionarse con ellos. Además, muchos adolescentes están absorbidos en sus propios problemas y no pueden o no quieren hacer el esfuerzo de comprender a un compañero que es “diferente”. En muchos autistas despierta en esta etapa nuevamente un deseo de cultivar amistades, pero descubren que no lo logran. Por eso, generalmente tienen una inmensa necesidad de comprensión, apoyo emocional y ánimo por parte de sus padres u otros adultos de su confianza.

Puede ser muy frustrante para un adolescente o joven autista, descubrir que tiene por delante un proceso de aprendizaje muy largo y penoso, antes de que pueda nuevamente cultivar relaciones “normales” con otras personas. Pero cuanto mayor su motivación y esfuerzo para este proceso de aprendizaje, más éxito tendrá en su vida adulta.

Normalmente será un gran alivio emocional cuando se le permite pasar bastante tiempo cultivando sus intereses particulares; sobre todo cuando se le brinda la oportunidad de producir algo útil mediante estos intereses. Adolescentes con síndrome de Asperger ya pueden realizar trabajos como tipeos y diseños gráficos en computadora, programar juegos sencillos de computadora, arreglar artefactos eléctricos, traducir textos a otros idiomas, etc. – Si han adquirido cierta destreza en relacionarse con otras personas, pueden también dar clases individuales de matemática o ciencias a alumnos de su edad o menores.

Adolescentes en el espectro autista a menudo tienden a descuidar su persona en cuanto a higiene, vestimenta, ejercicio físico, etc. Necesitan un incentivo positivo en estas áreas.

Orientación vocacional y trabajo

Muchos “aspies” elegirán por sí mismos una ocupación que corresponde a sus intereses y capacidades particulares. Si tienen las capacidades intelectuales necesarias, pueden ser buenos ingenieros, programadores de computadoras, o científicos. De otro modo pueden elegir un trabajo de oficina que requiere exactitud y atención al detalle, pero poca interacción con otras personas: Contador; corrector ortográfico; bibliotecario; diseñador gráfico; etc.
– Autistas de “bajo funcionamiento” harán de preferencia un trabajo manual sencillo que se puede ejercer en un ambiente tranquilo sin interrupciones de afuera.
Sin embargo, unos pocos autistas “de alto funcionamiento” pueden también exitosamente ejercer profesiones que exigen relacionarse con personas, mientras tienen a la vez un fuerte componente científico: Psicólogo; profesor de matemática o de ciencias, etc.
Los peores trabajos para autistas son aquellos que exigen reaccionar de manera rápida y precisa a una gran multitud y variedad de estímulos sensoriales: Chofer o piloto; supervisor de tráfico aéreo; policía de tránsito; reportero; mozo en un restaurante grande; etc. Es bueno saber eso de antemano para no elegir un trabajo de este tipo.

Los problemas laborales de los autistas raramente están relacionados con la calidad de su trabajo. Con mucho más frecuencia sufren de conflictos y problemas de incomprensión, debido a sus dificultades generales al relacionarse con otras personas. La situación de un empleado autista frente a su empleador es comparable con la situación de un niño autista frente a sus padres: A menudo es culpado de desobediencia o de malas intenciones, cuando en realidad se trata de debilidades que no puede evitar debido a su autismo. Por causas como estas, en la actualidad muy pocos autistas adultos logran mantener un empleo estable, a pesar de sus buenas calificaciones profesionales. Esta situación podría mejorarse mucho si los empleadores fueran mejor informados acerca de los problemas y necesidades específicos de los autistas, y si estuvieran dispuestos a proveer a sus empleados autistas un entorno de trabajo adecuado a sus características especiales.

La edad adulta

Autistas de “bajo funcionamiento” generalmente siguen siendo personas dependientes durante toda su vida. Los “aspies” en cambio pueden esperar lograr un nivel satisfactorio de relaciones personales e integración en la sociedad para alrededor de los treinta años, si es que ponen de su parte para lograrlo. Su capacidad de compensar sus debilidades y de comprender la comunicación interpersonal aumenta.
Sin embargo, algunos problemas permanecerán durante toda la vida, ya que las características autistas nunca desaparecen. Son relativamente pocos “aspies” que llegan a casarse, y problemas matrimoniales son frecuentes. Se pueden minimizar si ambos cónyuges desde el inicio están conscientes de los problemas específicos del autismo, se ponen de acuerdo en cuanto a ciertas estrategias para solucionar conflictos, y buscan consejería matrimonial en casos de crisis.


Fuentes y recursos en internet:

Nota: La intención de esta serie de artículos es más práctica que científica. Por eso no he incluído referencias exactas a mis fuentes, solamente menciono a continuación las más importantes:

Ramón Cererols, “Descubrir el Asperger”
Autobiografía de un “aspie” adulto, con explicaciones detalladas acerca del síndrome de Asperger. El libro es un poco largo, pero es la mejor descripción que pude encontrar, y es escrito desde la óptica de alguien personalmente afectado. Contiene una extensa bibliografía al final.

http://espectroautista.info/
Un sitio con muchos artículos informativos y tests para evaluación.

“Un acercamiento al sindrome Asperger”
El punto fuerte de este libro es la descripción de las características (tanto positivas como negativas) y necesidades que los “aspies” tienen comúnmente durante las diferentes etapas de su vida. Solamente que la sección acerca de la niñez está escrita mayormente desde la perspectiva del ambiente escolar y no contempla la alternativa de una educación en casa (lo cual sería lo mejor en muchos casos).

– Para quienes prefieren un acercamiento un poco más “relajado” a la problemática del síndrome de Asperger, les recomiendo la película hindú “Mi nombre es Khan”. Retrata la vida (ficticia) de un joven “aspie”, con todas las dificultades que enfrenta al relacionarse con la sociedad neurotípica, pero también con las oportunidades de demostrar sus cualidades.

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Otras características de personas en el espectro autista

En el artículo anterior describí las características principales que las personas en el espectro autista tienen en común, tanto los autistas de “bajo funcionamiento” como los de “alto funcionamiento” o con síndrome de Asperger: Grandes dificultades en la comunicación no-verbal, un déficit de empatía, e intereses muy específicos e intensos (asociados a una inflexibilidad mental).

A continuación mencionaré algunas otras características que están a menudo asociadas con el autismo, pero no en todos los casos. Como mencioné anteriormente, la expresión “espectro autista” significa que no existe una sola forma claramente definida de cómo se manifiesta el autismo, sino que eso puede variar mucho de una persona a otra. En estos artículos estoy usando la palabra “autista” indistintamente para todas las formas de autismo, lo que incluye el síndrome de Asperger.

Una manera muy concreta, literal, de pensar y de expresarse.

A raíz de sus dificultades con la comunicación no-verbal, el autista tiene que apoyarse casi únicamente en lo que se expresa con palabras, al relacionarse con otras personas. Por eso tiende a tomar de manera literal todo lo que alguien dice; dificulta en entender expresiones figurativas, de doble sentido, o indirectas.
Por ejemplo, la mamá dice al niño: “Anda a la cocina y mira si el agua para el té ya está hirviendo.” – El niño va a la cocina, regresa y dice: “Está hirviendo.” – La mamá: “¿Y apagaste la hornilla?” – El niño: “Pero no me has dicho que la apague, solamente me has dicho que mire.”
O el niño pregunta: “Mami, ¿dónde está mi cuaderno?” – La mamá: “Pero ¿no lo ves? Está justo delante de tu nariz.” – El niño se toca su nariz para ver si el cuaderno está allí.
Ahora, también niños neurotípicos pueden de vez en cuando reaccionar de esta manera, porque los niños en general piensan de manera concreta y no abstracta. Pero en un niño autista, esta característica es mucho más pronunciada.

Falta de comprensión por convenciones sociales y reglas de urbanidad.

La forma de pensar de un autista es directa y lógica. Pero muchas convenciones sociales (de cómo comportarse) y reglas de urbanidad no se pueden fundamentar con razones lógicas; se establecieron arbitrariamente “porque así se hace”. Por tanto, el autista las percibe como ilógicas y no entiende por qué la sociedad espera de él que las cumpla. A veces actúa de manera contraria a las reglas, no por maldad, simplemente porque no ve sentido en las reglas.
Eso sucede particularmente con aquellas reglas que exigen fingir o disimular de alguna manera. Por ejemplo, cuando a alguien se le pregunta “¿Cómo estás?”, un autista no entiende por qué la persona responde “Bien”, aunque esté enferma o molesta. O cuando se le presenta a alguien, no entiende por qué debería decir “Encantado”, aun si la otra persona le parece repugnante.

Hipersensibilidad hacia ciertas impresiones, pero falta de sensibilidad hacia otras.

Muchos autistas reaccionan fuertemente estresados o irritados ante ciertas impresiones sensoriales; pero la clase de impresiones que provocan esta reacción varía mucho de una persona a otra. Para unos pueden ser ciertas combinaciones de luces o colores; para otros son ciertos sonidos; o ciertas formas de ser tocados, o ciertas formas de dolor, o el olor o sabor de ciertos alimentos. (En este último caso, un niño se negará a comer estos alimentos porque le producen asco y hasta náuseas.) Particularmente estresantes son las situaciones donde tienen que procesar muchas impresiones distintas al mismo tiempo, por ejemplo al cruzar una avenida muy transitada.
Por el otro lado, cuando un autista está concentrado en alguna ocupación que le interesa, puede suceder que se “apagan” todos sus sentidos que no están dirigidos hacia su ocupación. No escucha cuando le llaman; no se da cuenta de que tiene hambre o sed o sueño; puede no percibir un dolor físico.
Todas estas reacciones tienen que ver con la manera distinta de como el cerebro del autista procesa las impresiones sensoriales. En una persona neurotípica, el cerebro “filtra” automáticamente las impresiones, de manera que la persona percibe lo que es “importante” y pasa por alto lo que no tiene importancia. En los autistas, parece que este “filtro” funciona de manera distinta: usa criterios distintos acerca de lo que es “importante”; en ciertas situaciones deja pasar demasiadas impresiones, en otras situaciones deja pasar muy pocas.

Prosopagnosia.

Con “prosopagnosia” se entiende la incapacidad de recordar o distinguir las caras de otras personas. Este es un fenómeno que puede ocurrir también en personas neurotípicas, pero es más frecuente en autistas. Si se encuentran en la calle con alguien que no han visto por bastante tiempo, no podrán decir con seguridad si es realmente esa persona, o si es otra persona que solamente se le parece. Cuando comen en un restaurante y su plato no llega, no saben a quién reclamar porque no recuerdan la cara del mozo que recibió su pedido. Cuando una amiga aparece con un peinado distinto o con el cabello teñido, probablemente ya no la reconoce. Esta debilidad puede causar muchas situaciones bochornosas para un autista.

Torpeza física.

Muchos autistas tienen dificultades de coordinar sus movimientos, sobre todo de los músculos gruesos. Por eso dificultan en actividades como juegos de pelota, gimnasia, danza, y similares, y prefieren evitar tales actividades. Por la misma razón – y por sus reacciones imprevisibles al tener que procesar un exceso de impresiones – se recomienda que los autistas no manejen automóviles, porque son más propensos a provocar accidentes. (En cambio, parecen no tener problemas con los movimientos finos, por ejemplo al escribir, dibujar, o tocar un instrumento musical.)
Muchos niños autistas son más propensos a caerse, a chocarse con otras personas o con las paredes, o a empujar y a hacer caer objetos. Es importante no reñirlos o castigarlos como si lo hicieran por maldad, sino ayudarles a tomar precauciones para evitar tales accidentes en lo posible.

Una mayor susceptibilidad a sufrir depresiones, ansiedad y estrés.

Esto se manifiesta sobre todo en la adolescencia y en la edad madura. Hasta donde pude informarme, no está claro si esta susceptibilidad es inherente a la condición autista, o si es mayormente causada por la incomprensión que el autista sufre de parte de la sociedad.

Puntos fuertes de los autistas

Hasta ahora he descrito mayormente características que el autista o la sociedad (o ambos) perciben como un problema o una discapacidad. Pero existen también áreas donde los autistas, particularmente los “de alto funcionamiento” (síndrome de Asperger), demuestran capacidades superiores a los neurotípicos. Si en algún contexto es apropiado cambiar la palabra “discapacitados” por la expresión “personas con capacidades especiales”, es en el contexto del autismo y del síndrome de Asperger.

Altas capacidades analíticas y sistemáticas.

La mayoría de las personas con síndrome de Asperger destacan en los campos de la matemática, ciencia y tecnología. Se ha estimado que entre los ingenieros y los programadores de computadoras, el porcentaje de autistas es por lo menos el doble del promedio. Simón Baron-Cohen describió la “alta capacidad de sistematización” como una de las características distintivas del autismo.
A menudo los autistas tienen también una memoria excelente.

Mucha atención al detalle; perfeccionismo en el trabajo.

Autistas son particularmente aptos para trabajos que requieren mucha atención a los detalles, tales como encontrar errores ortográficos en un texto, encontrar y describir los errores en un programa de computadora, etc. Por eso, la empresa danesa “Specialisterne” decidió buscar y seleccionar específicamente a autistas para entrenar y emplearlos como programadores y evaluadores de software. (Por supuesto que necesitan tener las capacidades intelectuales correspondientes.)
Los autistas, cuando reciben un encargo que requiere sus conocimientos especiales, generalmente se esfuerzan por entregar un trabajo de alta calidad. Por el otro lado tienen que aprender a controlar y limitar su perfeccionismo, porque de otra manera demorarán exageradamente y no lograrán terminar su trabajo dentro del plazo.

La capacidad de la hiperconcentración.

Ya mencioné eso cuando hablé acerca de la reacción de los autistas hacia las impresiones sensoriales. Muchos autistas, cuando están concentrados en un trabajo, son capaces de “apagar” completamente las influencias del ambiente que podrían distraerlos. Durante esos tiempos de hiperconcentración pueden trabajar de manera muy eficaz. Solamente requieren para eso un ambiente relativamente tranquilo: no pueden alcanzar esta hiperconcentración cuando por ejemplo tienen que trabajar junto con otras personas en la misma oficina, o cuando al mismo tiempo tienen que atender al teléfono y a la puerta. (Generalmente un autista no puede prestar atención a más que una actividad a la vez.) Por eso, para un niño autista es importante que tenga su espacio propio y tranquilo para hacer sus tareas.

Sinceridad y fidelidad.

Por lo general, en los autistas se puede confiar. Dicen las cosas como son (o como ellos las perciben), sin fingir y sin tener intenciones secretas. Eso es a veces percibido como ofensivo, porque a menudo dicen de manera muy directa lo que piensan; pero en el fondo eso es una cualidad positiva, la sinceridad.
Por sus características particulares, los autistas no llegan a tener muchos amigos; pero generalmente son muy fieles en las pocas amistades que tienen.


Fuentes y recursos en internet:

Nota: La intención de esta serie de artículos es más práctica que científica. Por eso no he incluído referencias exactas a mis fuentes, solamente menciono a continuación las más importantes:

Ramón Cererols, “Descubrir el Asperger”
Autobiografía de un “aspie” adulto, con explicaciones detalladas acerca del síndrome de Asperger. El libro es un poco largo, pero es la mejor descripción que pude encontrar, y es escrito desde la óptica de alguien personalmente afectado. Contiene una extensa bibliografía al final.

http://espectroautista.info/
Un sitio con muchos artículos informativos y tests para evaluación.

“Un acercamiento al sindrome Asperger”
El punto fuerte de este libro es la descripción de las características (tanto positivas como negativas) y necesidades que los “aspies” tienen comúnmente durante las diferentes etapas de su vida. Solamente que la sección acerca de la niñez está escrita mayormente desde la perspectiva del ambiente escolar y no contempla la alternativa de una educación en casa (lo cual sería lo mejor en muchos casos).

– Para quienes prefieren un acercamiento un poco más “relajado” a la problemática del síndrome de Asperger, les recomiendo la película hindú “Mi nombre es Khan”. Retrata la vida (ficticia) de un joven “aspie”, con todas las dificultades que enfrenta al relacionarse con la sociedad neurotípica, pero también con las oportunidades de demostrar sus cualidades.

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El “espectro autista” o “síndrome de Asperger”

Deseo comenzar con una pequeña reseña del descubrimiento de lo que actualmente se llama “espectro autista”. Este descubrimiento se desarrolló por dos ramas separadas que no llegaron a unirse hasta hace relativamente poco tiempo.

Alrededor de la mitad del siglo pasado, el psiquiatra Leo Kanner describió un trastorno de la personalidad que llamó “autismo”. Estas personas parecían vivir aislados en su propio mundo, incapaces de comunicar o de relacionarse con otras personas. También parecían tener capacidades intelectuales reducidas, de manera que era muy difícil educarlos. Generalmente estaban muy atrasados en el desarrollo del lenguaje.
Esta fue la idea que los psicólogos (y el público en general) tenían del “autismo” durante muchos años. Por eso, aun hoy en día hay personas que piensan que el autismo (toda forma de autismo) es una discapacidad severa. Pero no lo es en todos los casos.

Aproximadamente al mismo tiempo como Kanner, el pediatra austriaco Hans Asperger describió a un tipo distinto de niños que él había observado en su hogar de niños, y también los llamó “autistas”. Esos niños eran bastante habladores, pero tenían la costumbre irritante de no preocuparse por si sus interlocutores estaban interesados en escucharlos o no. Seguían hablando así o así, y siempre acerca de sus temas favoritos. Tenían un vocabulario bastante “adulto” y mostraban también otros signos de un desarrollo intelectual precoz. Por el otro lado, raras veces expresaban emociones. Casi siempre hablaban como si estuvieran exponiendo acerca de algún tema o dictando clases. Por eso, Asperger los llamó “los pequeños profesores”.

Los escritos de Asperger fueron largamente ignorados por la psicología profesional, hasta que Lorna Wing los redescubrió en la década de los 80. La sorpresa fue grande cuando Lorna Wing demostró que los síntomas descritos por Asperger, y el autismo observado por Kanner, estaban estrechamente relacionados entre sí. Y no solamente eso: Los autistas (en el sentido de Kanner) y los “pequeños profesores” de Asperger sufrían exactamente de las mismas deficiencias de fondo.

Entonces, en la actualidad se describe el autismo de una forma mucho más diferenciada. Se puede manifestar de maneras muy variadas. En un extremo está el “autismo de bajo funcionamiento” (también llamado “autismo clásico” o “autismo de Kanner”), donde los afectados generalmente siguen siendo dependientes de sus padres (u otras personas que los cuidan) durante toda su edad adulta, y raramente desarrollan capacidades profesionales o relaciones personales significativas.
En el otro extremo está el “autismo de alto funcionamiento” o “síndrome de Asperger”, que a primera vista apenas se nota, y a menudo está asociado con una inteligencia por encima del promedio. (A base de detalles biográficos se ha especulado que los científicos Isaac Newton y Albert Einstein podrían haber sido “aspergers”.) – Y entre estos extremos existen muchas formas intermedias.
Por eso se prefiere ya no hablar de “autismo” como de un trastorno claramente delimitado. En cambio, se habla de un “espectro” que abarca manifestaciones diversas, con transiciones difusas entre una forma y otra, y entre “autismo” y “normalidad”. Sin embargo, las características de fondo son las mismas a través del espectro entero. Estas características se deben a que el cerebro del autista funciona de una manera diferente. El autismo no es entonces ninguna alteración psicológica; no es ninguna reacción a circunstancias adversas; tampoco es una enfermedad en el sentido médico. Es una condición neurobiológica innata, de origen genético, que causa que el cerebro del autista tenga una estructura diferente.

Ya que muchos autistas no sufren de ningún déficit de inteligencia, se ha cuestionado si es correcto definir la condición de la mayoría como “normal”. ¿No sería más apropiado hablar de dos diferentes condiciones neurológicas, sin implicar que una de ellas sea “anormal”? – Por eso, las personas autistas y quienes trabajan con ellas prefieren llamar a los no-autistas “neurotípicos” (en vez de “normales”).

Tomando en cuenta el espectro entero, el autismo es más frecuente de lo que se pensaba anteriormente. Se estima que entre 0.5 y 2% de la población sufren de alguna forma de autismo.

Veamos entonces en qué consisten las características de fondo que diferencian a los autistas de los neurotípicos.

Grandes dificultades con la comunicación no-verbal.

Personas neurotípicas comunican una multitud de mensajes a través de canales no-verbales: Gestos, expresiones de la cara y de los ojos, la posición del cuerpo, el tono de la voz, etc. Hubo investigadores que incluso afirmaron que los mensajes no-verbales tienen por lo menos la misma importancia como los mensajes verbales en la comunicación entre personas neurotípicas.
Pero una persona autista no puede “leer” estos mensajes no-verbales. Dificulta mucho en entender lo que “significa” la mirada o el tono de voz de su interlocutor. Tampoco puede emitir tales señales de manera adecuada. Por eso, sus interlocutores a menudo se sienten confundidos y tienen la impresión de que la expresión de la cara del autista no corresponde con las palabras que dice.

Esta dificultad está en la raíz de la mayoría de los malentendidos y conflictos interpersonales que sufren los autistas, y causa una multitud de problemas en el trato diario con otras personas. Por ejemplo, a menudo no pueden distinguir si alguien habla en serio o en broma; y en consecuencia pueden ofenderse mucho por una broma que el neurotípico considera inofensiva. – Cuando varias personas hablan juntas, inconscientemente se ponen de acuerdo mediante señales no-verbales a quién le toca hablar, y en qué momento uno termina de hablar. Pero un autista no puede participar en esta comunicación no-verbal; por tanto nunca sabe cuando es su turno. Le quedan solamente dos posibilidades: O se queda callado durante la conversación entera; o habla en momentos inapropiados, “interrumpiendo” a los demás.

Los autistas generalmente no mantienen el contacto por los ojos cuando conversan con alguien. A menudo miran la boca de su interlocutor (ya que es de la boca donde salen sus palabras; mientras sus ojos no le “dicen” nada al autista), o miran hacia algún punto del ambiente alrededor. Por eso uno puede percibirlos como “ausentes” o como expresando indiferencia o rechazo, aunque eso no es su intención. – Algunos autistas miran a los ojos porque fueron educados a hacerlo, pero eso no tiene sentido para ellos; no comunican nada con los ojos.

Estos ejemplos ya demuestran que ambos lados tienen que esforzarse por comprenderse mutuamente. No es simplemente el problema del autista que “no sabe comunicarse”; es también el problema de los neurotípicos que no saben comprender a los autistas. Intervenciones psicológicas en familias han tenido mayor éxito cuando se enseñaba no solamente al miembro autista a comunicarse mejor, sino que al mismo tiempo se enseñaba a los miembros neurotípicos a comprender mejor al autista y a comunicarse de una manera que el autista puede comprender mejor.

Un déficit de empatía.

Este problema está estrechamente relacionado con el anterior: Un autista no puede intuitivamente percibir cómo se siente otra persona, o cómo se ven las cosas desde la perspectiva de otra persona. Por eso, los autistas a menudo dicen o hacen cosas sin estar conscientes del impacto emocional que pueden causar en otras personas. Por ejemplo:
– Un niño dice a su profesora en plena clase: “Tu cara se parece a un panqueque.” No lo dice con mala intención, simplemente expresa el descubrimiento de una similitud visual que acaba de hacer; pero no es capaz de medir las consecuencias que puede tener un comentario como este.
– Un padre murió joven y dejó a su esposa con varios hijos. La primera cosa que hizo el hijo menor al enterarse de esta noticia, fue sacar la bicicleta de su padre y decir: “Esta es ahora mía.” Este hijo había sufrido siempre del hecho de que todos sus hermanos mayores ya tenían sus propias bicicletas, pero él no. Entonces eso fue lo primero que le vino a la mente; y no pudo percibir que una tal acción podría herir el dolor de su madre y de sus hermanos por la muerte de su padre.

Así que las palabras y acciones de los autistas pueden a menudo parecer bruscos, torpes, desconsideradas y egoístas. Pero es importante entender que eso no es su intención. No lo hacen con la intención de herir, ofender, o ganarse una ventaja. Simplemente carecen de las herramientas emocionales que les permitirían comprender o prever las reacciones emocionales de las otras personas. Estadísticamente se encontró que los autistas cometen pocos delitos o actos de violencia; con mayor frecuencia se vuelven víctimas de tales actos.

Eso a diferencia de los psicópatas o sociópatas que exhiben tambien un comportamiento desconsiderado y egoísta, pero por razones distintas. El psicópata carece de la capacidad de sentir con sus prójimos; pero su capacidad de comunicación no-verbal y de interpretar el estado anímico y las intenciones de otras personas está intacta. El psicópata usa esta capacidad deliberadamente para manipular, ofender y humillar a sus prójimos, y a ganar una ventaja sobre ellos. Por eso, muchos psicópatas se convierten en delincuentes despiadados.

Simón Baron-Cohen, un investigador sobre autismo, usa en este contexto las expresiones “empatía positivamente cero” y “empatía negativamente cero”. Los autistas tienen una “empatía positivamente cero”: Aunque no pueden percibir los sentimientos de sus prójimos, pero tienen un deseo de actuar de manera “correcta”, y se esfuerzan por entender cómo funciona la sociedad, para poder comportarse de la manera “correcta” en ella. Si en algún caso llegan a darse cuenta de que han lastimado a alguien, normalmente se sienten muy afectados por ello. Por eso, los autistas a menudo tienen principios morales muy elevados.
Los psicópatas en cambio tienen una “empatía negativamente cero”: Los sentimientos de sus prójimos no les importan, aun si los perciben; y por eso pueden pueden actuar con extrema crueldad.

Junto con el déficit de empatía, los autistas a menudo sufren también de alexitimia, o sea una gran dificultad de expresar sus propias emociones y sentimientos. Muchos autistas tienen facilidad de hablar acerca de temas técnicos y científicos, temas que tienen que ver con “contenidos” y “datos”; pero dificultan mucho en hablar acerca de lo que sienten; o a veces ni siquiera perciben claramente cómo se sienten. Por eso, no solamente son los autistas que no saben interpretar correctamente el estado emocional de los neurotípicos; también los neurotípicos a menudo se equivocan al “leer” las emociones de un autista. Por ejemplo, puede parecer que la cara del autista expresa enojo; pero en realidad está solamente cansado o muy concentrado en una actividad. O al contrario, el autista se siente terriblemente frustrado, pero hacia afuera no se nota nada (y quizás ni el mismo autista lo nota), hasta que toda su frustración sale en una gran explosión.

En consecuencia de estas características, puede parecer que los autistas carecen de emociones. Pero eso no es cierto. Por dentro, un autista puede sentir las mismas emociones como un neurotípico (quizás algunas incluso de manera más intensa); solamente que hacia afuera no las puede expresar de la misma manera.

Los problemas en la comunicación no-verbal y emocional hacen que un autista no puede defenderse adecuadamente contra burlas, humillaciones, e intrusiones en su esfera privada. Por eso, los autistas con mucha frecuencia se vuelven víctimas del bullying y de todas las formas de abuso. Esta es una de las razones por qué los niños autistas son afectados todavía mucho más que los niños neurotípicos por los problemas del sistema escolar, y que la escuela no es un ambiente saludable para ellos.

Intereses muy específicos e intensos.

Los niños autistas a menudo se sienten aburridos en la compañía de otros niños de su edad, porque no se interesan por los pasatiempos de ellos como jugar fútbol, volei, a los tiros, con muñecas, etc. En cambio, tienen intereses especiales que raras veces llaman la atención de los niños neurotípicos.
En el caso de los autistas “de alto funcionamiento”, estos intereses están a menudo relacionados con la matemática y la ciencia: números, computadoras, libros de ciencia o de ciencia-ficción, construcción de máquinas, etc. Pueden también interesarse por asuntos como los horarios y rutas de las líneas de transporte público; la numeración de páginas en los libros; las direcciones IP en relación con su ubicación geográfica, etc. Suelen ocuparse de sus intereses específicos con una intensidad inusual, coleccionando y memorizando una cantidad impresionante de datos acerca de estos campos de interés. Aun autistas “de bajo funcionamiento” pueden tener grandes capacidades memorísticas cuando se trata de los campos de su interés. Por el otro lado, es difícil motivarlos a ocuparse de alguna otra cosa que no corresponde a sus intereses particulares.
– Pueden también quedar fascinados por cosas tan triviales como las sombras proyectadas por una cortina que se mueve, o las superficies y texturas de ciertos juguetes, y pueden observar tales “fenómenos” por horas.

También, los autistas a menudo muestran poca flexibilidad mental; tienen una manera de pensar rígida y “de blanco y negro”. Por eso sufren bastante estrés y pueden reaccionar de manera irritable ante cambios imprevistos en la rutina diaria, en el itinerario de un viaje, o en la ubicación de los muebles en la casa. “Funcionan” mejor en un ambiente bien planificado, organizado, y donde cada cosa tiene su lugar.
La inflexibilidad mental puede expresarse también en opiniones rígidas y extremas en cuanto a la moral, la política, y otros asuntos.

Estas son las características principales que definen el espectro autista: Las dificultades en la comunicación (sobre todo no-verbal), el déficit de empatía, y los intereses estrechamente delimitados, pero intensos.
Existen otras características que están presentes en muchos casos, pero no en todos. Y no todas las características autistas son “discapacidades” o “problemas”. En algunas áreas, los autistas pueden tener capacidades superiores a los neurotípicos. Hablaremos de eso en otro artículo.


Fuentes y recursos en internet:

Nota: La intención de esta serie de artículos es más práctica que científica. Por eso no he incluído referencias exactas a mis fuentes, solamente menciono a continuación las más importantes:

Ramón Cererols, “Descubrir el Asperger”
Autobiografía de un “aspie” adulto, con explicaciones detalladas acerca del síndrome de Asperger. El libro es un poco largo, pero es la mejor descripción que pude encontrar, y es escrito desde la óptica de alguien personalmente afectado. Contiene una extensa bibliografía al final.

http://espectroautista.info/
Un sitio con muchos artículos informativos y tests para evaluación.

“Un acercamiento al sindrome Asperger”
El punto fuerte de este libro es la descripción de las características (tanto positivas como negativas) y necesidades que los “aspies” tienen comúnmente durante las diferentes etapas de su vida. Solamente que la sección acerca de la niñez está escrita mayormente desde la perspectiva del ambiente escolar y no contempla la alternativa de una educación en casa (lo cual sería lo mejor en muchos casos).

– Para quienes prefieren un acercamiento un poco más “relajado” a la problemática del síndrome de Asperger, les recomiendo la película hindú “Mi nombre es Khan”. Retrata la vida (ficticia) de un joven “aspie”, con todas las dificultades que enfrenta al relacionarse con la sociedad neurotípica, pero también con las oportunidades de demostrar sus cualidades.

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Se busca: Espíritu pionero

Buscar y aplicar alternativas educativas es un gran desafío. Es mucho más fácil hacer lo que hacen todos los demás.

Cuando una expedición camina por la jungla, por donde no hay camino, alguien tiene que caminar adelante con un machete y abrir paso para que los demás puedan seguir. Eso es un trabajo duro. A veces también tiene que espantar víboras y otros animales peligrosos. Los que siguen detrás lo tendrán más fácil.

Ser el primero que se aventura a una alternativa educativa, es como abrir un camino por la jungla. Sería más fácil seguir a alguien que ya hizo este trabajo. Pero si queremos que haya un camino nuevo, alguien tiene que ser el primero.

Con mi familia, durante muchos años nos hemos visto en el papel del pionero con el machete. No conocíamos a ninguna otra familia en el Perú que hubiera educado a sus hijos en casa. Recibimos bastantes críticas y ataques por causa del camino que habíamos elegido. Aun cuando nuestros hijos ya eran más grandes y todo el mundo podía ver sus progresos, no encontramos a nadie quien hubiera tenido comprensión por lo que es la educación en casa. Cuando hablábamos de ello, la gente nos miraba como si hubiéramos caído de la luna.

Tuvimos unos pocos contactos por e-mail con familias educadoras que vivían a miles de kilómetros de distancia; sobre todo con la Fundación Moore que nos animó y nos asesoró en cuanto a métodos educativos. Cuando nos enterábamos de alguna asociación de familias educadoras en México, en Chile, en Argentina, … siempre preguntábamos si tenían algún contacto en el Perú, y siempre la respuesta era que no. Así que tuvimos que encontrar nuestro camino a solas, sólo con un poco de apoyo a distancia.

Una de las pruebas de fe más fuertes fue en cuanto al permitir a los niños desarrollarse de manera natural. Habíamos leído de las muchas investigaciones que demostraban que no hay que apurar a los niños intelectualmente, que su cerebro necesita tiempo para madurar, que es mejor esperar con la lectura, la escritura y la matemática hasta que los niños están listos por sí mismos. (Vea “Mejor tarde que temprano” y “Esas neuronas mal conectadas“.) Así pasaron los años de primaria de nuestros hijos, felices para ellos porque tenían la libertad de jugar, de hacer muchas experiencias prácticas, de hacer sus propios experimentos, etc … a diferencia de los niños escolares. Pero siempre había momentos cuando nos acechaban las dudas: ¿No están “atrasados” académicamente en comparación con los otros niños de su edad? ¿No será eso una desventaja para ellos?

Entonces, ellos empezaron a entrar a su adolescencia, y se cumplió lo que Raymond Moore y otros investigadores afirmaban: En esa edad, donde muchos niños escolares ya están agotados y no tienen fuerzas ni ánimo para estudiar más, el aprendizaje de nuestros hijos literalmente se disparó, y comenzaron a cubrir en cada año el equivalente de dos años escolares. Ahora, ellos y nosotros estamos muy agradecidos por haberlos educado de esta manera. Pero tuvimos que pasar la prueba, a pesar de todas las voces en contra.

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Creo que los tres ingredientes más importantes para proveer a nuestros hijos una alternativa educativa, son: La información correcta; amor por nuestros hijos; y un espíritu pionero.

La información es fácil de conseguir en nuestros tiempos de internet; solamente hay que saber evaluar si es confiable, y (para cristianos) si es de acuerdo a la palabra de Dios.

El amor a los hijos es algo natural, y doblemente así para cristianos que experimentaron el amor de Dios en sus vidas. Solamente que no caigamos en la trampa del amor propio disfrazado como amor a los hijos. Padres que dicen: “Yo quiero que mi hijo llegue a ser un gran profesional”, probablemente hablan desde ese amor propio: “Quiero ser orgulloso de los logros de mi hijo”. O sea, piensan en lo que les parece bueno para ellos mismos, y no tanto en lo que es bueno para los niños.

Pero tengo la impresión de que muchas familias que están bien en los primeros dos puntos, fallan en el tercero: el espíritu pionero. O con una palabra más “cristiana”: la fe. Se han informado acerca de alternativas educativas; quieren lo mejor para sus hijos; pero después no se atreven a hacerlo. En los últimos años (quizás debido al ejemplo de nuestros hijos) ya no escucho a casi nadie decir que “la educación en casa es mala para los niños”. Con mucho más frecuencia escucho a padres decir: “Sí, sería interesante … pero no se puede.”

Hace unos años nos juntábamos con siete familias en el marco de un curso sobre alternativas educativas. Compartimos informaciones acerca del desarrollo del niño, las características y necesidades del niño, los problemas del sistema escolar, pedagogías alternativas – incluso visitamos una escuela alternativa con algunos de ellos -, educación en casa. Varios padres expresaban cómo sus hijos estaban sufriendo en sus escuelas y no aprendían mucho, y cuánto deseaban para ellos algo mejor. Considerábamos la fundación de una escuela alternativa, o de un servicio de asesoramiento para familias educadoras. Terminó el curso – y seis de las siete familias volvieron a mandar a sus hijos a las escuelas estatales. Una de las madres comentó: “Lo que ustedes hacen es todo tan lindo … pero salimos de vuestra casa y afuera es otra realidad.”
Esto es lo contrario de un espíritu pionero – es un espíritu de derrota y de incredulidad. Un espíritu pionero dice: “Somos llamados a forjar la realidad. Los desafíos son para emprenderlos; los problemas son para solucionarlos.” – Un espíritu de incredulidad dice: “Así es la realidad, no la podemos cambiar.” Y así he visto a diversas familias que nos admiraban con sus palabras, reconocieron la necesidad de sus hijos, pero nunca se atrevieron a intentarlo ellos mismos. ¿Dónde están las familias con espíritu pionero?

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Como cristiano me quedo avergonzado al ver cuántas familias no cristianas demostraron espíritu pionero. En el Perú ya existe un número considerable de escuelas alternativas que desafían toda pedagogía tradicional y estatal. Todas – hasta donde sé – fundadas por personas no cristianas; y varias por padres que deseaban en primer lugar proveer una mejor alternativa para sus propios hijos. Los cristianos, en cambio, hacen solamente copias de las escuelas estatales …

En una oportunidad, Jesús dijo a un paralítico: “Levántate y camina.” – Ponte en la situación del paralítico. ¿Cuál hubiera sido su reacción más natural? – “Pero Jesús, ¿no ves que soy paralítico? No puedo levantarme y caminar. Me es imposible cumplir tu mandamiento.”
Esta es efectivamente la reacción de la mayoría de los evangélicos actuales frente a algunos mandamientos importantes del Señor. Cuando el Señor les dice que deben dar a sus hijos una educación conforme a la palabra de Dios, ellos responden: “Pero Señor, esto es imposible. ¿No ves que todo el mundo manda a sus hijos a las escuelas que siguen los métodos estatales? No tengo suficiente dinero. No he estudiado educación. Me es imposible cumplir tu mandamiento.”
Pero la palabra de Dios dice: “Sus mandamientos no son pesados.” (1 Juan 5:3). Dios no nos da mandamientos imposibles. Aunque desde la perspectiva humana pueden parecer imposibles – tan imposibles como mandar a un paralítico que camine. Pero cuando es DIOS quien lo manda, ¡nada es imposible! De hecho, el paralítico se levantó y caminó.

Entonces, un cristiano verdadero tendría posibilidades mucho mayores para desarrollar un espíritu pionero. Un cristiano verdadero es un seguidor del Dios “quien hace vivos a los muertos, y llama a lo que no es, para que sea.” (Romanos 4:17). Un cristiano verdadero no está sujeto a los “rudimentos de este mundo”. Un cristiano verdadero vive por fe, no según lo que sus ojos ven (2 Corintios 4:18, 5:7). Entonces, ¡cuánto mayores serían las posibilidades de un cristiano verdadero, para crear una alternativa educativa que todavía no existe! ¿Dónde están los cristianos con espíritu pionero?

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Aun dentro del movimiento de la educación en casa, hay caminos “pioneros” y caminos “fáciles”. El camino más fácil – elegido por un buen número de familias – consiste en simplemente seguir el programa de una escuela a distancia. Así no hay preocupación por los materiales, y también la certificación oficial de los estudios viene automáticamente. Puedo caminar tranquilamente por un camino que otros han abierto hace tiempo.
El problema con este camino es: El que camina delante de mí con el machete, ¡no es alguien que educó a sus hijos en casa! ¡Tampoco es alguien que hubiera investigado acerca de los métodos más adecuados a las necesidades de los niños! Una escuela a distancia con todos sus materiales ya preparados, representa el sistema escolar tradicional. ¿De verdad vale la pena salirse del sistema escolar, enfrentándose con tantas críticas, dificultades y desafíos, solamente para después volver a traer este mismo sistema a nuestra propia casa? – Quizás algunos dirán que sí, pero yo por mi parte quiero algo mejor para mis hijos. El que sigue un programa fijo a distancia, en el fondo dice lo mismo como tantos padres que mandan a sus hijos a la escuela: “Yo soy incapaz de educar a mis hijos. Solamente la escuela con sus profesores profesionales puede hacerlo.” ¡Y eso es una gran mentira!

Sé que para muchas familias, una escuela a distancia puede facilitar el inicio de una educación en casa. Entiendo que al inicio uno puede quedarse intimidado ante la idea de “tener que hacerlo todo solo”, y un programa a distancia provee un alivio. Pero después de uno o dos años de experiencia, ¿por qué no empezar a mejorar? ¿Por qué no empezar a volar con nuestras propias alas, y animar a nuestros hijos a hacer lo mismo? Actualmente, en internet ya se puede encontrar bastante información acerca de métodos más creativos, más prácticos, más adaptados al ambiente de la vida familiar; métodos que no “exasperan” ni “desaniman” a los niños (Col.3:21) como lo hacen los métodos escolares.

Entiendo que no todos los padres tienen el tiempo o la creatividad necesaria para elaborar materiales para sus hijos. Pero por lo menos podemos informarnos acerca de una variedad de materiales disponibles, y elegir sabiamente. Por ejemplo, en vez de libros escolares con su secuencia rígida, podemos usar libros que tratan específicamente de los temas que interesan a nuestros hijos. O si usamos un libro escolar, podemos añadir métodos prácticos y creativos, y en cambio dejar de lado las partes innecesarias del libro. Todo eso ya es mucho mejor que seguir como esclavos a un único programa rígido.
(He escuchado también de familias que pudieron acordar con una escuela a distancia una mayor libertad y flexibilidad, por ejemplo sustituyendo ciertos materiales y métodos por otros, o adaptando el cronograma a las necesidades de los niños. Cuando una escuela a distancia toma en cuenta las necesidades de las familias de esta manera, y las familias hacen un uso sabio de esta libertad, eso también podría ser un sistema bueno.)

Es también una gran ayuda intercambiar ideas y materiales entre varias familias educadoras. Nosotros hubiéramos deseado eso mientras nuestros hijos eran más pequeños; desafortunadamente en aquel tiempo estábamos solos. Pero ahora que ya hay un buen número de familias, ¡hagan uso de estas posibilidades! Tener espíritu pionero no equivale a aislarse. Si son varios que se turnan con el machete, se cansan menos. Estar completamente solo es difícil. Pero por el otro lado, yo preferiría abrir un nuevo camino junto con algunos otros pioneros que tienen las mismas metas como yo, que seguir un camino ya preparado, pero por alguien que no comparte mis metas.

¿Te atreves a tener espíritu pionero?

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¿¿Escuelas públicas??

La discusión acerca del sistema escolar es constantemente oscurecida por el uso propagandístico de ciertos términos que en realidad tienen un significado muy distinto. En este respecto he señalado en repetidas ocasiones como la palabra “educación” está siendo abusada por los proponentes de una escolarización total. “Educación” no significa “escuela”; y el supuesto “sistema educativo” no tiene derecho de llamarse así, porque este sistema solamente “escolariza”, pero no “educa”. (Vea “Por qué las escuelas no educan“.) Es un engaño al público cuando se hace aparentar que “educación” sea equivalente a “escuela”. Deberíamos correctamente hablar de un “sistema escolar“, pero no de un “sistema educativo”, cuando nos referimos a lo que el estado y las escuelas hacen.

En esta oportunidad deseo señalar otra palabra que fue igualmente puesta al servicio de una propaganda no honesta, y usada en un contexto contrario a su significado verdadero. Es la palabra “escuela pública”.

Según el diccionario, “público” significa “perteneciente a todo el pueblo”, y “sometido al examen de gentes ajenas al círculo de la intimidad”. Una “plaza pública” es un plaza donde todo el mundo tiene acceso; todo el mundo puede usarla. Una “audiencia pública” es una audiencia donde todo el que quiere puede entrar y ver y escuchar lo que sucede allí. Pero todavía no he visto a ninguna “escuela pública” que fuera realmente “pública” en el sentido mencionado.
Ninguna “escuela pública” permite a “gentes ajenas al círculo de la intimidad”, entrar a un salón de clases y observar cómo enseña el profesor allí. Ni mucho menos permite a “gentes ajenas” hacer un “examen” de sus actividades. La “escuela pública” no rinde cuentas a nadie que no sea parte del mismo sistema escolar.
En teoría y según todo derecho, los padres son los encargados y responsables de la educación de sus hijos. Pero un padre que tiene a sus hijos en una “escuela pública”, no recibe acceso ni siquiera al aula donde estudia su propio hijo. Siendo parte del “público”, ¡este padre se ve incomunicado de su hijo por la “escuela pública”, durante la mayor parte del día! En realidad estas escuelas deberían llamarse “privadas”, porque allí los padres se ven privados de su derecho de velar por la educación de sus hijos.
¿Y qué de “perteneciente a todo el pueblo”? Las “escuelas públicas” no pertenecen al pueblo; pertenecen al “ministerio de educación” (correctamente debería llamarse “ministerio escolar”). Es el ministerio de educación y sus dependencias locales que nombran, contratan o despiden profesores; el “pueblo” no tiene voz ni voto en esos procesos. (A diferencia de países como Estados Unidos o Suiza, donde tradicionalmente las “escuelas públicas” son administradas por gremios elegidos democráticamente por todos los ciudadanos habitantes del distrito respectivo. Pero también en esos países, esta tradición democrática se debilita cada vez más.)
Las “escuelas públicas” almacenan grandes cantidades de materiales educativos a los que ni siquiera sus propios alumnos tienen acceso. La mayoría de las escuelas secundarias tienen laboratorios de química, física y biología; pero como reportan los alumnos, casi nunca reciben la oportunidad de realizar algún experimento o alguna investigación en estos laboratorios. – El “ministerio de educación” del Perú hizo repartir grandes cantidades de regletas Cuisenaire y otros materiales de matemática a las escuelas primarias; pero los alumnos nunca pueden usarlos, sea porque los profesores no tienen idea de como usarlos, o porque tienen miedo de que los alumnos podrían perder o malograrlos. Si esas escuelas fueran “pertenecientes a todo el pueblo”, ¿por qué el pueblo no tiene acceso a sus pertenencias?

En resumen, el “público” en general no tiene acceso ni uso ni derechos en las así llamadas “escuelas públicas”. Por tanto, en el nombre de la honestidad, ya no usemos esta palabra. Llamemos esas escuelas con su nombre correcto, que es “escuelas estatales” o “escuelas gubernamentales”, porque eso es lo que son: escuelas administradas por el gobierno estatal. De “públicas” no tienen nada.

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La educación no es un factor económico

Hace algún tiempo ya, el gobierno peruano designó al “ministro de educación” actual – un economista. Eso es quizás la expresión más reveladora de la mentalidad actual que considera la educación como un “factor económico” – un medio para impulsar el desarrollo económico de un país.

Si consultamos a los educadores de renombre, desde los antiguos hasta un pasado bastante reciente, aunque muchos de ellos propusieron teorías con las que no estoy de acuerdo, por lo menos en un punto concuerdan todos: El propósito de la educación es, de una forma u otra, el desarrollo de la persona humana. Y esto implica que la educación es un asunto de las relaciones personales y del “corazón”. Sólo en las últimas dos o tres décadas se comenzó a divulgar esa noción materialista de que el propósito de la educación sea el desarrollo económico.

Como ya señalé en otra oportunidad, esa noción prepara el camino para una nueva forma de explotación y abuso infantil. Como escribí allí:

¿Dónde está entonces la diferencia con los niños de los tiempos de la Revolución Industrial, que fueron obligados a trabajar doce horas diarias en las fábricas, en nombre del “progreso”? Los niños de hoy son obligados a pasar doce horas diarias estudiando, supuestamente porque tienen un “derecho a la educación” – pero si examinamos el asunto de cerca, vemos que el único objetivo sigue siendo el trabajo. En realidad es la misma explotación de los niños que ha regresado bajo un disfraz distinto. ¿Qué diferencia hace para un niño si lo obligamos a trabajar todo el día en una fábrica ahora, o si lo obligamos a estudiar todo el día para que trabaje en la fábrica cuando sea adulto? Así o así, se pasan por alto las necesidades características del niño: La necesidad de jugar; la necesidad de vivir en el ambiente conocido, protegido y cariñoso de una familia sana; la necesidad de no tener que “rendir” como un adulto. Así o así, no se permite al niño ser niño. Esto no es educación; es explotación.

Quizás alguien me contestará que “las estadísticas demuestran que los países con un mayor nivel educativo tienen efectivamente un mayor desarrollo económico”. Puede ser, pero eso todavía no demuestra el punto. Al interpretar estadísticas, siempre hay que estar conscientes de que una correlación no fundamenta una causalidad. O sea, si observamos una correlación entre el nivel educativo y el desarrollo económico, todavía no está demostrado que la educación sea la causa de este desarrollo. Puede ser también al revés: que el desarrollo económico es la causa, y la educación es el efecto. Una sociedad altamente desarrollada dispone de más recursos y de más tiempo libre para poder proveer una mejor educación a sus niños. Pero si una sociedad menos desarrollada intenta hacer lo mismo, su sistema escolar puede incluso convertirse en un “factor económico negativo”: un gigantesco aparato burocrático que consume los recursos del estado sin producir resultados tangibles. Hay indicios de que exactamente eso está pasando actualmente en el Perú y en otros países.

– Volviendo a la estadística, existe aun otra posibilidad: que ambos factores en correlación son efectos de un tercer factor que no aparece en la estadística. Si estudiamos la historia, podemos suponer que éste es el caso en la mayoría de los países que ahora son “desarrollados”; y que ese tercer factor es la ética del trabajo.
En muchos de los países que lograron un alto nivel de desarrollo y una alta calidad de vida, encontramos que históricamente eran los países más influenciados por la Reforma: Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Suiza, Holanda, los países de Escandinavia (Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia) – todos estos países fueron profundamente moldeados por los principios y valores bíblicos, en consecuencia de la Reforma. Estos países desarrollaron una cultura de honestidad, de responsabilidad, y de trabajo con calidad, porque cada trabajador estaba consciente de que Dios mismo le iba a pedir cuentas por la manera cómo hacía su trabajo. Todavía hasta bien entrado al siglo 20, la corrupción en aquellos países era prácticamente nula. (Actualmente esto está cambiando porque los países mencionados han desechado su herencia reformada y se han vuelto mayormente ateos.) Aun historiadores no cristianos han señalado que “la ética protestante del trabajo” fue un factor decisivo en el desarrollo de los países mencionados.
– En otro grupo de países está sucediendo lo mismo, no desde la Reforma, pero por un fuerte aumento de un cristianismo bíblico en tiempos más recientes. Aquí podemos mencionar más notablemente a China (a pesar de las persecuciones que existen allí) y Corea del Sur. – Una excepción notable que confirma la regla es Japón, que logró desarrollar su propia ética del trabajo sin ninguna relación con la fe cristiana; pero sin una tal ética, Japón tampoco hubiera logrado el nivel de desarrollo que tiene.

Por lo expuesto, veo con mucha preocupación como la “educación” actual pretende convertir a los niños en meras máquinas de producción. No se educa su corazón, y en consecuencia tampoco pueden desarrollar una ética. Sí, se habla de “valores” en las escuelas, pero eso no es nada más que retórica. ¿Qué le sirve a un niño repetir como un loro “La honestidad es un valor”, mientras no hay honestidad en su propia vida? ¿y mientras experimenta diariamente que su profesora tampoco es honesta, y que su escuela castiga a los honestos y premia a los deshonestos?
Los verdaderos cambios empiezan en el corazón; y el corazón empieza a cambiar cuando el hombre reconoce su responsabilidad ante Dios. Esto no es un factor económico, y por eso el sistema escolar no está interesado en ello. Pero es lo único que ayudaría a restaurar la sociedad; y con eso a largo plazo también la economía.

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