Educación Cristiana Alternativa

Educación es algo muy diferente de lo que usted piensa …

Acción “Comparte tu educación”

¿Aplicas en tu familia unos métodos educativos libres, activos, respetuosos de las necesidades y del desarrollo natural de tus hijos? ¿O eres parte de una institución educativa que usa tales métodos, y los comparte con las familias?

¿Hiciste experiencias positivas con ello? – ¿Hicieron tus hijos (o alumnos) unas experiencias de aprendizaje motivadoras, vivenciales, quizás incluso surgidas de su propia iniciativa y creatividad?

¿Por qué no lo compartes con otras familias?

En la situación actual, muchos padres y madres se ven obligados a acompañar los procesos de aprendizaje de sus hijos en casa. La mayoría de ellos, y la mayoría de los profesores, no conocen otra cosa que la rutina tediosa del sistema escolar convencional. Por eso, aplican los mismos métodos también en su educación a distancia. Pero en las familias se hace ahora más visible el sufrimiento de los niños bajo una sobrecarga de tareas rutinarias. Algunas familias empiezan a preguntarse si ese sistema es realmente adecuado para generar aprendizajes.

En esta situación, algunos padres y madres en tu alrededor podrían estar agradecidos por tu apoyo y amistad. Y sus hijos podrían estar agradecidos por la amistad de tus hijos.

Por tanto, te hago las siguientes sugerencias:

Comienza a preguntar a las familias en tu alrededor, acerca de sus experiencias en la educación de sus hijos. Señala tu interés en su situación, y tu disposición de ayudarles. Comparte unas experiencias positivas de tu propia familia. – Posiblemente escucharás de bastante frustración, sobrecarga, conflictos familiares… Trata de descubrir cuáles de esas familias estarían interesadas en probar una alternativa.

Recomiendo concentrarse en familias realmente cercanas: que viven en el mismo vecindario; parientes; colegas de trabajo, clientes, proveedores, … Así será posible mantener un contacto personal aun cuando hay restricciones de movilidad.

Cuando una o dos familias muestran mayor interés y disposición, considera “adoptarlas” para que les sirvas de mentor(a): Tengan contactos más seguidos; compartan experiencias; ayúdales a desprenderse de los hábitos acostumbrados del sistema escolar convencional. Aun mejor: invítales a tu casa para que presencien personalmente tu vida familiar y las actividades de tus hijos. Pero hazles entender también que no necesitan copiar “al pie de la letra” lo que tú haces. Se trata de que ellos encuentren su propio camino educativo, adaptado a las necesidades particulares de sus hijos.
Para eso no necesitas conocimientos especializados. Para el inicio, tus propias experiencias y el ejemplo de tu familia son suficientes. Más adelante, siempre puedes contactar tus familias “adoptadas” con otras familias o grupos que tienen mayor experiencia. Y puedes señalarles fuentes de información (en internet; libros) acerca de los métodos que tú aplicas.

Ayuda a tus familias “adoptadas” a introducir cambios en pasos pequeños. No pasarán de una educación convencional a una educación libre de un día al otro. (Recuerda tu propia historia. Si tú fuiste acostumbrado(a) al sistema convencional, ¿cuánto tiempo te tomó convencerte de una alternativa mejor?) Si las familias se encuentran actualmente en un programa a distancia del sistema convencional, lo siguiente ya puede ser de gran ayuda:

  • Limitar la cantidad de tareas que los niños tienen que hacer. Por ejemplo decirles: “Haremos tareas desde las 10 hasta las 12 de la mañana; después estás libre. Tú decide cuáles tareas quieres hacer en ese tiempo.”
  • Animar a los niños a que usen su tiempo libre para descubrir sus propios intereses y talentos. Eso puede ser cualquier cosa, desde practicar un deporte, jugar, o hacer trabajos manuales, hasta hacer experimentos científicos, cultivar un huerto, comenzar un pequeño negocio propio, o elaborar una documentación acerca de las naves espaciales.
  • Evaluar cuál es el verdadero nivel de comprensión de los niños en las diversas materias, y permitirles hacer tareas al nivel que les corresponde. Por ejemplo, un niño está en 5to grado, pero encontramos que su comprensión de matemática corresponde a lo que se hace en 3er grado, entonces permitirle que en matemática haga tareas del 3er grado.
  • Si el programa de la escuela contiene temas que aburren a los niños, permitirles que los sustituyan por otros que les interesan más.

En la situación actual, medidas como éstas son posibles sin salirse del sistema. Muchos de estos pasos permiten seguir usando los materiales que la escuela o el estado ofrece, pero adaptándolos a las necesidades de los niños. Eso es importante para familias que vienen desde el trasfondo del sistema convencional, y que todavía no se atreven a diseñar actividades o proyectos propios.

Igual de importante es ayudarles a cambiar la actitud hacia los niños: Despojarse de la idea de que “los niños no hacen nada si no los presionamos”. Ayudarles a ver que los niños por naturaleza son activos y curiosos, deseosos de explorar y de saber. Que aprenderán mejor si comenzamos con estas inclinaciones naturales, y les ayudamos a encauzarlas hacia fines buenos y útiles. Ayudarles a ver que los niños no son nuestros enemigos; que padres e hijos estamos “jugando en el mismo equipo”.

Una vez que una familia se siente cómoda con esta nueva flexibilidad y con tomar en serio las necesidades de sus hijos, podremos ayudarles a usar métodos más “alternativos”: Proyectos prácticos y manejo de objetos concretos en vez de tareas con libros y cuadernos; uso de medios creativos para presentar sus conocimientos; etc. – según lo que tú mismo(a) ya pudiste aplicar en tu propia familia.

Sigue manteniendo contactos esporádicos también con las otras familias que no “adoptaste”. Quizás puedes ayudarles en algún problema momentáneo. Quizás más tarde despierte su interés en hacer cambios.

Si eres representante de una institución educativa que usa una pedagogía alternativa, puedes animar a las familias asociadas a tu institución, a que pongan en práctica las sugerencias arriba mencionadas.

Descargar PDF


PS: El Ministerio de Educación del Perú incentiva el uso de métodos adaptados a las necesidades de los niños.

Vea el artículo anterior. La situación actual brinda una oportunidad única para que las familias puedan hacer experiencias con pedagogías alternativas durante este año, sin tener que sacar a sus hijos del sistema escolar, y de una manera completamente legal. Si un profesor objeta, es suficiente con señalarle las disposiciones de las resoluciones.

Deja un comentario »

A las familias peruanas: ¡El ministerio de educación no quiere que la escuela sobrecargue a sus hijos!

Estoy escuchando de familias peruanas cuyos hijos están todo el día encerrados con libros y cuadernos, o ante la pantalla de una computadora siguiendo los dictados de sus profesores. Veo que muchos profesores no saben hacer otra cosa que reproducir en video lo que suelen hacer en el aula: Exponer contenidos abstractos, exigir que los niños copien todo literalmente, y dar a todos las mismas tareas rutinarias. Me sorprendí al descubrir que nada de eso es la intención del ministerio de educación. Al contrario, las normas del ministerio de educación plantean una pedagogía bastante favorable a un desarrollo sano de los niños. Por ejemplo:

  • No se debe sobrecargar a los niños con tareas, ni con muchas horas ante la pantalla. Para la primaria, no más que dos horas al día.
  • Se debe fomentar el aprendizaje por proyectos (prácticos), más que con libros y cuadernos.
  • El programa debe adaptarse a las necesidades y los intereses de cada estudiante. O sea, no se debe exigir que todos hagan lo mismo. Los niños son diferentes, y aprenden de maneras diferentes.
  • El aprendizaje sucede también en los quehaceres cotidianos de la familia. (El ministerio de educación lo llama “transmisión intergeneracional de saberes”.)

Es posible que en otros países exista una situación similar. Si usted tiene hijos en el sistema escolar, o si usted es profesor(a), averigüe lo que dice el gobierno acerca de una buena estrategia educativa.

Padres, madres, y profesores(as), que siempre deseaban explorar métodos educativos más adecuados a las necesidades de los niños, ¡ahora tienen una oportunidad única de hacerlo! Cuando hayan adquirido un poco de experiencia con ello, y vean los resultados, es probable que no querrán volver al sistema convencional.

Padres y madres, si sus hijos están sufriendo bajo un programa inadecuado o demasiado exigente de parte de su escuela, ¡libérenlos de ello! Las normas del ministerio de educación les darán la razón. (Más detalles abajo.)

Aquí hay una pequeña selección de artículos acerca de métodos alternativos de aprendizaje:

En detalle: Lo que dice el ministerio de educación

A continuación citaré unos detalles de la Resolución Viceministerial N° 00093-2020-MINEDU, del 25 de abril de 2020, con el título “ORIENTACIONES PEDAGÓGICAS PARA EL SERVICIO EDUCATIVO DE EDUCACIÓN BÁSICA DURANTE EL AÑO 2020 EN EL MARCO DE LA EMERGENCIA SANITARIA POR EL CORONAVIRUS”. El documento completo se puede descargar desde la página web del ministerio de educación del Perú. – Enlace directo al documento 

5.2.1 EL SERVICIO EDUCATIVO EN LA EMERGENCIA SANITARIA

La atención educativa en el estado de emergencia sanitaria no puede adoptar la misma forma de los períodos regulares. (…) No se pretende reproducir los modos del trabajo educativo presencial. (…)

No se espera desarrollar todas las competencias previstas para el año, por lo cual es importante recordar la noción de ciclo que establece el currrículo nacional, lo que permite seguir desarrollando el año siguiente las competencias que este año no se hayan consolidado.
(…)
Las tareas y los horarios necesitan replantearse. No es saludable mantener a los estudiantes muchas horas frente a la computadora, viendo televisión o haciendo tareas. El horario de estudio se organiza en períodos más cortos, de acuerdo con las edades, garantizando que no se agobie a los estudiantes con muchas tareas.

6.2.2 PLANIFICACIÓN DE LAS ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE

(…) Dado que el enfoque por competencias se desarrolla idealmente mediante proyectos, se promoverá el empleo de este tipo de metodologías, y otras coherentes con el enfoque (estudios de casos, ABP [Aprendizaje basado en proyectos]) para que los estudiantes integren, vinculen, movilicen diversas competencias.

6.2.3 MONITOREO, SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN

(…) Las actividades planteadas a los estudiantes deben ser retadoras pero posibles de realizar por ellos mismos sin sobrecargar a los estudiantes, considerando como prioridad su bienestar emocional.

Fomentar el uso de estrategias flexibles y personalizadas. Siempre hay diferencias individuales, pero en situaciones de crisis estas diferencias se profundizan aún más. Los docentes, junto con las familias, deben mostrar más que nunca flexibilidad y creatividad en las estrategias para llegar a cada uno de sus estudiantes de la mejor manera.

7.1.3 PLANIFICACIÓN DE LAS ACTIVIDADES DE APRENDIZAJE

(…) b. Alertas importantes
Considerar que durante las etapas de aislamiento social no se debe saturar a los estudiantes con tareas y obligaciones, ni planificar actividades en las que se les fuerce a desarrollar las acciones previstas para un año regular. (…) Los padres de familia deben acordar con sus hijos cómo realizarán las actividades, si lo harán siguiendo el orden propuesto u otro, de acuerdo a sus características, intereses y las posibilidades de la familia.
(…) Se debe considerar que el tiempo adecuado para un niño de inicial a 2º grado de primaria frente a la pantalla no debe ser mayor a 1 hora, para niños de 3º a 6º grado de primaria no más de 2 horas y, en secundaria (…) puede ser de 2 bloques de 2 horas cada uno.

(…) Tener en cuenta que la planificación que realicen debe ser considerada siempre como una hipótesis de trabajo y por tanto es flexible adaptándose a las necesidades de los estudiantes. El contexto actual exige considerar el impacto que genera la situación de aislamiento en todas las personas, en particular de nuestros estudiantes.

(…) c. Recomendaciones
(…) Fomentar que al interior de las familias se desarrollen actividades de transmisión intergeneracional de saberes de su cultura, costumbres, relatos y otros que construyan la identidad cultural de los estudiantes. En consecuencia, las acciones de aprendizaje deben desarrollarse también en otros espacios como la chacra, con una actividad como el tejido, la realización de cerámica, y todas aquellas que la comunidad posee.

7.1.4 MONITOREO, EVALUACIÓN Y RETROALIMENTACIÓN AL PROCESO DE APRENDIZAJE

Durante la modalidad a distancia, se espera que cada docente realice las siguientes acciones: (…)
– Fomentar entre los estudiantes el uso del portafolio como fuente de evidencia de sus aprendizajes. En el portafolio los estudiantes deben registrar actividades, guardar productos o trabajos, colocar ideas y todo aquello que les parezca importante para el aprendizaje. Ello será evidencia de los aprendizajes que luego se analizará con ellos en la etapa presencial y se retroalimentará. (…)
Escuchar, evaluar y retroalimentar de manera formativa a los estudiantes, garantizando el diálogo sobre sus avances y dificultades, para ajustar oportunamente las estrategias de apoyo y para que los estudiantes puedan reflexionar sobre sus aprendizajes.

7.3. ORIENTACIONES PARA ATENDER LA DIVERSIDAD (…)

Actualmente existen estudiantes que no logran desarrollar sus aprendizajes por la falta de una mirada de atención a la diversidad, por lo que se requiere de respuestas pedagógicas que provean oportunidades de aprendizaje diversas, pero de igual calidad para todos los estudiantes, independientemente de sus características personales, atendiendo a la variabilidad de talentos, necesidades especiales y ritmos de aprendizaje. (…)

9. ORIENTACIONES PARA LAS FAMILIAS

(…) Es importante respetar que cada uno de los estudiantes aprende de forma diferente.
(…)
5. El horario diario debe considerarse que para niños de educación inicial y primaria 2 horas diarias es un tiempo adecuado y en secundaria pueden ser 2 bloques diarios de 2 horas cada uno.
(…)
8. Animarlos, felicitarlos, abrazarlos y decirles que están orgullosos de ver cómo hacen sus trabajos.
9. Generar un buen clima para el aprendizaje, ayudarlos a resolver dudas y preguntas que podamos resolver. Evitar actitudes de maltrato como regaños, gritos, amenazas, palabras despectivas, entre otros.


Unas consideraciones adicionales para familias

Las normas del ministerio de educación se dirigen a los profesores. Pero algunos profesores, acostumbrados a la manera tradicional de “dictar clases”, no serán capaces de ponerlas en práctica. En esos casos nos corresponde a nosotros como padres, crear en casa un ambiente de aprendizaje agradable.
Los padres somos los responsables por el bienestar y la educación de nuestros hijos. (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Art.26.3; Constitución Política del Perú, Art.6 y 13.)
Entonces, también nos corresponde a los padres, proteger a nuestros hijos contra exigencias inadecuadas y exageradas.

Si un(a) docente o una escuela exige más horas de clases o de tareas que lo normado (2 horas para primaria), libere a sus hijos de la carga excesiva: “Ya has trabajado lo suficiente. Si estás cansado(a) de eso, puedes descansar o jugar.”

Si los contenidos son demasiado difíciles o demasiado fáciles para un(a) niño(a), permítale estudiar otros temas que corresponden a su nivel. Por ejemplo, puede escoger materiales de un grado anterior, resp. de uno más avanzado.

Si un(a) niño(a) se aburre con los contenidos, permítale estudiar en su lugar algún otro tema que lo interesa más. (Vea los puntos 7.1.3 y 7.3. en las citas arriba.)

Respecto al portafolio que los estudiantes elaboran, dice también en las “Orientaciones generales para docentes”, en la página web del programa oficial “Aprendo en casa“: “Los productos revisados no se utilizarán para fines calificativos.” O sea, un(a) profesor(a) no puede rebajar notas a un(a) alumno(a) por entregar un portafolio con trabajos distintos a los que pidió el profesor. Los profesores deben respetar la diversidad de talentos, necesidades e intereses de los alumnos.

Lo mismo está estipulado en la Resolución Viceministerial 088-2020-MINEDU, en el Anexo 1, “Aprendo en casa – Orientaciones para profesores de educación básica”, III. “Orientaciones para escenarios con conectividad”.

Si los padres deben “evitar actitudes de maltrato como regaños, gritos, amenazas, palabras despectivas” (9.9), entonces hay que exigir lo mismo de los docentes. Si observamos “actitudes de maltrato” en un(a) docente, debemos defender a nuestros hijos.

Deja un comentario »

Aprendizaje en casa en la etapa de la secundaria

Aprendizaje en casa en la etapa de la secundaria

Al pasar a la etapa de la educación secundaria, varias cosas están cambiando, tanto en las características de los alumnos como en las exigencias académicas. Eso a su vez va a requerir unos cambios en la forma de educar en casa.

Tengamos siempre presente que cada niña y niño tiene su propio ritmo de desarrollo. Entonces no podemos decir: “Ahora mi hijo(a) ha alcanzado la edad de la secundaria, ahora es tiempo para esos cambios.” Los métodos que son apropiados para un alumno, pueden no serlo para otro. Observe el desarrollo de sus hijos; observe cómo cambia su manera de aprender, y provea un entorno adecuado a sus características personales. Algunos alumnos demoran hasta los 14 ó 15 años, hasta que muestren algunas de las características que se describen a continuación. Otros pueden mostrarlos tan temprano como a los 11 ó 12 años. Algunos otros se desarrollan de una manera tan distinta que nunca pasan por una adolescencia “típica”, o solamente en la edad adulta.


Crece el deseo de independencia personal.

Los adolescentes suelen tener un deseo de hacer sus decisiones propias en áreas cada vez más amplias de su vida personal: cómo vestirse y peinarse; cómo adornar su habitación; cómo pasar su tiempo libre; a qué hora acostarse y levantarse; tener cierto monto de dinero a su disposición libre; etc.
Eso puede causar conflictos con los padres. Pero los deseos de mayor autonomía son una parte normal y necesaria de la preparación para una vida adulta responsable. Como padres sabios, no vamos a suprimir esos deseos, imponiendo nuestra voluntad. Con eso solamente impediríamos la maduración de nuestros hijos. – Pero tampoco vamos a dejar que hagan todo lo que quieren, porque todavía no tienen la madurez de adultos. Tenemos que acompañarlos como “mentores”, con una actitud positiva, durante esta transición difícil de la niñez a la edad adulta.

En este camino será muy importante, practicar constantemente el diálogo respetuoso. Recordemos que el respeto verdadero es mutuo: Solamente si yo doy el ejemplo, y me dirijo a mis hijos de una manera respetuosa, puedo exigir que ellos muestren el mismo respeto hacia mi persona. Entonces, las “leyes de la casa” tendrán que establecerse en acuerdo mutuo – excepto donde se trata de reglas absolutas definidas por los mandamientos de Dios, tales como la honestidad, la veracidad, etc.
Si vemos la necesidad de imponer alguna regla más allá de eso, tenemos que fundamentarlo bien. Por ejemplo, si lo vemos necesario imponer una hora cuando tienen que estar en casa después de salir por la noche, podemos fundamentarlo 1) que es para su propia seguridad, ya que existen riesgos que ellos todavía no pueden reconocer plenamente; y 2) que ellos todavía están dependientes de nosotros, viviendo en nuestra casa, y por tanto tenemos el derecho de imponer ciertas condiciones a las personas que tienen el privilegio de vivir en nuestra casa.

Como regla general, las libertades y la independencia deben crecer en la misma medida como crece la capacidad de asumir responsabilidades. Por ejemplo respecto al dinero, es recomendable no darles propinas, pero que puedan disponer libremente del dinero que ganan con su propio trabajo. Si un adolescente gana dinero con su trabajo, es una muestra de responsabilidad y capacidad, y por tanto merece su medida correspondiente de independencia. Es también un principio bíblico que “el trabajador merece su sueldo”.

Respecto al aprendizaje, debe crecer la libertad de los alumnos de elegir ellos mismos los contenidos que desean estudiar, sus métodos de estudio, y las metas que desean alcanzar.

Todo eso funcionará mejor si se ha practicado ya durante la primaria. Si se ha forjado una buena relación de confianza entre padres e hijos, si se ha involucrado a los niños en las decisiones que toma la familia (respecto a la vida diaria y también respecto a los aprendizajes), si se han acostumbrado a asumir sus pequeñas responsabilidades en la casa durante la niñez, entonces la transición hacia responsabilidades mayores no debería ser demasiado problemática.


Crece la capacidad para el aprendizaje independiente.

Este es el lado positivo: A medida que los adolescentes se vuelven más independientes, necesitarán menos de nuestra ayuda y supervisión para aprender. Eso es también la solución para aquellos padres que temen no poder continuar con la educación en casa durante la secundaria, porque les faltan los conocimientos académicos: No es necesario que nosotros sepamos todo lo que nuestros hijos van a aprender. Ellos mismos pueden encontrar las informaciones que necesitan, y estudiarlas por su cuenta. Hoy en día, con la internet, ¡la información está por todas partes! Como ejemplo, uno de mis hijos comenzó a los 15 años a aprender el idioma japonés, con materiales que encontró en internet. Ahora traduce libros japoneses. Nadie en nuestra familia ni en nuestro entorno habla japonés; él lo hizo sin ninguna ayuda “presencial”.
Por si en algún tema especializado persistirían unas dificultades, siempre se puede buscar contacto con algun(a) amigo(a) mayor que entiende el tema, o un(a) profesor(a) particular.

Entonces, algunas de las siguientes opciones tendrán mayor importancia a partir de la adolescencia:

Aprendizaje autogestionado: Los alumnos buscan y procesan por sí mismos las informaciones que necesitan para entender un tema. Deciden ellos mismos acerca de los contenidos que desean estudiar, y diseñan sus propios proyectos de aprendizaje, de investigación, o de práctica. Hasta pueden ellos mismos ver unas formas de presentar sus aprendizajes: sea en forma de una pequeña exposición en familia; una exposición ante un grupo mayor de interesados; una publicación en internet (blog, foro de discusión, video, etc); la participación en algún concurso público; etc.

Participación en grupos de interés: En la adolescencia es normal que ciertos campos de interés adquieran una mayor intensidad. Entonces, según ese interés, un adolescente puede beneficiar por ejemplo de participar en un club de ajedrez, un equipo deportivo, un grupo de computación o robótica, un círculo de lectura, un grupo de scouts, de experimentación científica, de excursiones geográficas y botánicas, etc. Si en su entorno no existe ningún grupo que corresponde a su interés, aun puede tomar la iniciativa de fundar uno. – En el caso de no tener ninguna de esas posibilidades, se pueden también buscar grupos virtuales por internet. Pero si existen oportunidades para la experiencia vivencial, normalmente eso es mejor que el mundo virtual.

Educación a distancia: Ésta puede ser formal (matricularse y participar en el programa de una escuela a distancia), o informal (participación en cursos a distancia que se ofrecen por internet). Se diferencia del aprendizaje autogestionado en que la secuencia del aprendizaje, y los métodos a usar, son preprogramados por la entidad que ofrece los materiales de estudio.

La primera variante, la escuela a distancia, es en realidad una educación dentro del sistema escolar, solamente que éste se traslada a la casa. Por tanto, no recomiendo esa opción: No respeta los procesos naturales de aprendizaje. La mayoría de esos programas, igual como el sistema escolar, sobrecargan a los alumnos con un montón de tareas repetitivas que ahogan la creatividad, y con conocimientos innecesarios y alejados de la vida real. Además socavan la idea fundamental de la educación en casa, que es la autonomía de cada familia; porque no dejan a las familias en la libertad de diseñar su propio programa educativo. El asunto sería diferente si existieran escuelas a distancia que ofrezcan a las familias participantes esa libertad. Pero hasta la fecha todavía no tengo conocimiento de una tal escuela oficialmente reconocida en el mundo hispanohablante.

Por el otro lado, pueden ser muy útiles los cursos a distancia que un(a) alumno(a) elige por interés propio. Hoy en día se ofrece una amplia gama de tales cursos, muchos de ellos incluso gratuitos. Solamente que allí también habrá que fijarse en la metodología que usan. Un curso que solamente presenta contenidos para memorizar, y exámenes para reproducir lo memorizado, no es de mucha utilidad educativa. Un buen curso a distancia involucra elementos como los siguientes:

  • Tareas que requieren formular ideas propias y presentarlas en forma de ensayo, presentación digital, video, etc; con la oportunidad de recibir retroalimentación de otros participantes y/o del instructor.
  • Proyectos prácticos que los participantes pueden realizar en su propio entorno.
  • Oportunidades para la interacción entre participantes del curso (p.ej. foro de discusión).

Deseo acotar aquí que para alumnos de primaria esas modalidades a distancia no me parecen aconsejables, porque generalmente requieren que los alumnos pasen muchas horas al día ante la pantalla, y eso es dañino para el desarrollo de su vista y de su cerebro. Por eso, mi curso de Matemática Activa se dirige en primer lugar a los padres, y les da ideas para proyectos prácticos que ellos pueden llevar a cabo con sus hijos.

– Incluso, algunos alumnos educados en casa podrían en la edad de la secundaria decidir que desean asistir a un colegio. Si ellos hacen esa decisión por cuenta propia, como expresión de su capacidad de decidir independientemente acerca de su educación, opino que a esa edad hay que respetarla. Solamente que en lo posible se deberá elegir un colegio que corresponde a los valores y convicciones de la familia.

El aprendizaje independiente provee el potencial de ser mucho mejor preparado para los desafíos cambiantes de la vida. El sistema escolar produce aprendedores dependientes: se acostumbran a aprender solamente lo que el profesor les pone delante, bajo obligación. Así también en la edad adulta, sabrán apoyarse solamente en lo que se les ha enseñado y mandado en la escuela; pero no sabrán pensar por sí mismos ni buscar recursos adecuados, cuando se encuentran ante una situación improvista. Es por eso que, por ejemplo, los profesores del sistema escolar dificultan tanto en adaptarse a los retos de una sociedad tecnologizada y digitalizada; porque ese es un campo donde los cambios y las innovaciones suceden muy rápidamente.
Un aprendedor independiente, en cambio, sabe que siempre puede seguir aprendiendo, aun si nadie le enseña. Así encontrará por sí mismo las informaciones y las soluciones que necesita en una situación nueva.

Por el otro lado, estemos conscientes que el aprendizaje independiente no es la última meta. Alcanzamos nuestro potencial completo cuando somos aprendedores dependientes de Dios. Acostumbremos a nuestros hijos a preguntar a Dios: ¿Cuál es tu plan para mi vida? ¿Cuáles son los dones y talentos particulares que me has dado? ¿y cómo puedo con esos dones y talentos servirte a tí y a mis prójimos? ¿Qué cosas necesito aprender para poder cumplir ese plan de mi vida? Es la seguridad en Dios la que nos hace independientes frente a los hombres, sus opiniones y sus críticas.

Aquí también aplica: Estas capacidades se desarrollarán mejor, si los alumnos ya en la edad de la primaria se han encontrado ante el desafío de buscar ellos mismos una información que necesitan; de decidir entre varios aprendizajes posibles; o de expresar razonamientos y opiniones propias.


Las fases de aprendizaje se vuelven más irregulares.

Ya en la primaria, el aprendizaje de los niños no sucede de manera constante. Hay períodos de unas horas, días, o incluso semanas, donde están entusiasmados y absorbidos en un tema que los interesa, y hacen progresos fenomenales. Y hay otros períodos donde solamente quieren volver a jugar los mismos juegos como siempre, o “no hacer nada”. Por eso no sirven los currículos cronogramados que exigen que los niños cumplan cada día su misma ración prescrita de lenguaje, de matemática, y de otros contenidos. El cerebro infantil no funciona de esta manera programada como si fuera una computadora.

En la adolescencia, esas fases pueden volverse aun más pronunciadas e irregulares. Eso es debido a los fuertes cambios físicos, hormonales y emocionales que suceden en esa etapa de la vida. Los adolescentes pueden por más tiempo sentirse sin fuerzas, apáticos, y con una mayor necesidad de descanso. Pero pueden también descubrir nuevos campos de interés que los incentivarán a aprender y producir a un ritmo más intenso que antes.

Es un reto para los padres, mantener un equilibrio sano en estas circunstancias. Por un lado, no podemos insistir en un horario demasiado rígido, porque los adolescentes realmente no podrán cumplirlo cuando están en una fase de apatía o depresión. Por el otro lado, ellos tendrán que aprender también a no dejarse vencer por las emociones cambiantes, y a desarrollar el dominio propio de cumplir con las cosas necesarias (quehaceres de la casa, horas de comida, etc.) aun en una fase depresiva. Este es otro tema que se debe tratar y resolver en el diálogo mutuo.


Despierta la capacidad del pensamiento abstracto.

Entre los 12 y los 15 años de edad, aproximadamente, la mayoría de los adolescentes empiezan a adquirir la capacidad de pensar de manera abstracta. Con eso se entiende la capacidad de razonar acerca de algo que uno solamente se imagina en la mente, sin haberlo visto o experimentado antes, y sin que esté relacionado con algún objeto concreto del mundo real. Por ejemplo, los siguientes temas requieren razonamiento abstracto: Gramática; álgebra; lógica; filosofía; programación de computadoras; y otros.

La adolescencia es entonces la etapa donde tiene sentido, confrontar a los alumnos con temas como éstos. Como en las etapas anteriores, es necesario observarlos para entender cuándo están listos para el razonamiento abstracto; y no cargarlos con esos temas antes del tiempo. Muchas veces, los alumnos empezarán de manera natural interesarse por algunos de esos temas cuando llega su tiempo.

En general, la secundaria es la etapa donde podemos empezar a introducir “teoría”, mientras que en la primaria debería predominar la experiencia práctica. Por ejemplo, en la primaria se pueden hacer diversos experimentos de física y de química, y los niños disfrutarán de observar los resultados, y se asombrarán de resultados inesperados. Pero la teoría subyacente, p.ej. los principios relacionados con fuerzas y energías, o con átomos y elementos químicos, no la podrán entender hasta que su pensamiento abstracto haya despertado. – Por el otro lado, si en la primaria tuvieron la oportunidad de hacer las experiencias prácticas, ésas les ayudarán a entender mejor la teoría cuando estén en la secundaria.


La necesidad de una orientación vocacional.

Los últimos años de la secundaria son también la etapa de decidir acerca de la ocupación o vocación futura. Para poder decidir bien, un joven necesita sobre todo dos cosas:

  • Conocer de manera realista sus dones, talentos y capacidades.
  • Experiencia práctica en aquellos campos ocupacionales que le interesan.

Por tanto es importante que los jóvenes tengan suficientes oportunidades de “experimentar” con diversos dones y talentos, para llegar a una evaluación realista de sí mismos. Necesitan experimentar cuáles son las cosas que saben hacer bien, y las que no saben hacer bien. Entre éstos deben figurar no solamente temas “académicos”, sino también capacidades artísticas, manuales y prácticas (dibujar; tejer; cocinar; hacer trabajos de carpintería o de mecánica; etc), y de relaciones interpersonales (tener comprensión por otros; trabajar en equipo; liderar; dar ánimo; solucionar conflictos; etc.)
El sistema escolar exige que los alumnos pasen mucho tiempo “reforzando” aquellas áreas que no saben bien; quiere “nivelarlos” para que todos estén “al mismo nivel”. Pero esa no es una buena preparación para la vida, porque en la vida real no se necesita mucha gente que sabe todo “al mismo nivel”. Mas bien se necesitan personas que saben hacer bien lo que es su especialidad. Por tanto, es mucho mejor que los adolescentes descubran cuáles pueden ser sus “especialidades”, y que inviertan tiempo en reforzar esas habilidades que saben hacer bien.

También es importante el contacto con el mundo adulto del trabajo. En algunos países es usual que los alumnos de los últimos años de secundaria hagan varias prácticas o voluntariados, de dos a tres semanas, en empresas o instituciones de acuerdo a sus intereses. Eso es una muy buena preparación para esa decisión tan importante: los jóvenes pueden hacer su decisión, sabiendo ya cómo es la realidad de su futuro trabajo.
Esa clase de orientación no debe limitarse a las carreras universitarias. Hoy en día mucha gente desprecia los trabajos no universitarios. Pero el trabajo de un panadero, un chofer, un mecánico, merece el mismo aprecio y la misma preparación cuidadosa como el trabajo de un ingeniero, un abogado, o un administrador de empresas. En realidad, la sociedad no podría funcionar si la mayoría de la gente ejercería una carrera universitaria.


Desescolarización en la secundaria

Algunas familias empiezan a interesarse por la educación en casa recién cuando sus hijos ya están en la edad de la secundaria. (O se ven obligadas a ocuparse del tema por causa de las circunstancias, ahora que en muchos países se han cerrado las escuelas.)

Para algunos alumnos puede ser beneficioso, salir de la escuela. Algunos, al finalizar la primaria ya están tan agotados que difícilmente aguantarían más años escolares sin sufrir unos daños serios en su salud emocional y física. Algunos, desde el inicio no encajaron bien en el sistema escolar, y necesitan urgentemente una forma diferente de aprender. Eso aplica sobre todo a aquellos que se alejan mucho del promedio – o sea, los alumnos con problemas de aprendizaje por un lado, y los superdotados por el otro lado.

El problema es, que después de tantos años de haberse acostumbrado al sistema escolar convencional, puede ser difícil acostumbrarse a métodos diferentes. Eso vale tanto para los alumnos como para los padres. En esta situación es aun más importante, “desescolarizarnos” a nosotros mismos primero. Sobre todo si queremos realmente ofrecer a nuestros hijos la forma de educación que necesitan, y no solamente trasladar la escuela a la casa.

Primeramente, se plantearán unos asuntos prácticos:

Cambios en la rutina diaria: Será un alivio, ya no tener que estresarse en las mañanas para estar listos a tiempo para ir a la escuela. Pero en su lugar, habrá que dar otra estructura a nuestra vida diaria. Una estructura que no sea tan rígida como el horario de una escuela, pero que sí defina unos hitos importantes: Horas de comer; tiempos de estudiar, de hacer los trabajos de la casa, de realizar proyectos prácticos, tiempos libres, etc.

Cambios en la estructura social: Con los niños que anteriormente asistieron a una escuela, cuando se comienza a educar en casa, un problema frecuente es que dicen que extrañan a sus amigos de la escuela. Allí tendremos que hacerles ver en qué consiste una verdadera amistad. No es que simplemente nos metan juntos en un salón de clases, y por eso ahora somos “amigos”. La amistad se basa en que he elegido ser amigo(a) de alguien. Esa elección no depende de si estamos juntos en un salón de clases o no. Entonces si alguien es realmente mi amigo(a), seguiremos comunicándonos, visitándonos, haciendo cosas juntos, aunque no estemos en la misma escuela durante las mañanas. Si después de salir de la escuela, la otra persona ya no está interesada en tener contacto conmigo, entonces no fue una verdadera amistad.
Por el otro lado, estamos libres de hacer amistad con personas de cualquier edad y de cualquier trasfondo. La escuela nos limita a “amistades” entre personas de exactamente la misma edad, y a menudo también de la misma clase social. Enseñemos a nuestros hijos a no rechazar la amistad de nadie, solamente porque es una persona mayor, o menor, o de circunstancias de vida diferentes.
También tendrán que aprender que hacer amistad requiere cierto esfuerzo. Por ejemplo, hay que ir a tocar la puerta de alguien y preguntar: “¿Quieres jugar conmigo?” – O también: “¿Necesitas alguna ayuda?”
Seguramente habrá unos cambios en las amistades de nuestros hijos. Pero esperamos que sus contactos sociales se vuelvan más variados y más interesantes.

Cambios en el aprendizaje: Los alumnos tendrán que acostumbrarse a métodos como los antes descritos. (A menos que quieran seguir un programa completamente escolarizado a distancia.) Para lograr eso, primero tendrán que “desaprender” ciertos hábitos de estudio que adquirieron en el sistema escolar, y que no ayudan realmente a aprender. Al mismo tiempo, habrá que adquirir unas destrezas nuevas. Lo siguiente son algunas destrezas importantes para el aprendizaje, pero que raras veces se adquieren en la escuela:

Plantear preguntas propias. La escuela nos acostumbra a que el profesor es quien hace las preguntas, y quien dicta también las respuestas. Pero para un aprendizaje activo y exitoso es necesario hacer nuestras propias preguntas. Estas preguntas señalarán la ruta de nuestro aprendizaje.
Una forma de practicar eso es la siguiente: Estudien juntos la Biblia (o alguna otra lectura) con el siguiente método: Todos leen juntos el mismo pasaje. Después, cada uno hace una pregunta acerca de lo que leyeron, y algunos de los demás responden. Si son pocas personas, pueden hacerlo todos juntos; si son muchas, repártanse en grupos de a tres o cuatro. – No se limiten a meras preguntas de comprensión; hagan preguntas que incentivan a razonar y opinar: ¿Qué opinan de lo que hizo …? – ¿Qué hubiera pasado si …? – ¿Por qué … dijo eso? – ¿Qué hubieras hecho tú en esa situación? – Etc. – O preguntas que incentivan a averiguar algo que todavía no sabían, y entonces investiguen juntos. Por ejemplo: ¿Dónde queda Macedonia? – ¿Cuál es la causa de la lepra? – ¿Cuánta gente vivía en Jerusalén en aquel tiempo? – Etc.

Curiosidad investigadora. Los niños por naturaleza son curiosos y desean saber muchas cosas. Pero si han pasado muchos años en el sistema escolar, es probable que esa curiosidad se haya apagado. Hay que despertarla de nuevo.
Por ejemplo: Descubra cuáles son los temas que más interesan a sus hijos. Busque unos datos sorprendentes o extraordinarios acerca de esos temas, o unos experimentos con resultados inesperados. Confronte a sus hijos con esos datos, y anímelos a hacer sus propias averiguaciones.

Creatividad. Una buena manera de practicar creatividad es con un proyecto de arte abierto, o sea sin esperar un resultado predeterminado. Si los niños han perdido su creatividad, no funcionará decir: “Dibuja cualquier cosa.” Pero podemos imponer unas limitaciones, y sin embargo plantear un desafío abierto. Por ejemplo, podemos darles un poco de lana y una hoja de un periódico, y decir: “Fabrica un animal con esto.”
(Vea también esta serie de artículos.)

Aprendizaje colaborativo. El sistema escolar acostumbra a los niños a hacerse la competencia todos contra todos, en vez de ayudarse unos a otros. Necesitamos crear un ambiente donde ellos se sienten en la seguridad de que nadie se va a reír de ellos si cometen un error; que están en la libertad de pedir ayuda si la necesitan; que sus ideas y opiniones son bienvenidas y valoradas. Eso lo tenemos que demostrar primero nosotros mismos en nuestro trato con ellos; y entonces ellos también lo practicarán entre ellos.

Razonar. Muchos alumnos del sistema escolar se acostumbran a que aprueban los exámenes si han memorizado las respuestas correctas, entendiendo o no. Eso es particularmente dañino en aquellas áreas que requieren razonar, como matemática, ciencias, composición literaria, etc. A eso se suma el problema de que muchos alumnos se ven obligados a aprender contenidos mucho antes de que son capaces de entenderlos. En consecuencia, muchos de ellos terminan la primaria con un cerebro mal organizado, incapaces de razonar lógicamente.
Esta es una situación muy difícil de arreglar. Algunos de esos alumnos no logran acostumbrarse a aprender activamente, y quieren ser alimentados con cucharita por el resto de su vida. Otros, con los cambios que trae la adolescencia, pueden todavía lograr una recuperación parcial.

Un tiempo de desintoxicación

Con todo, la desescolarización todavía es posible en los primeros años de la secundaria, si tanto padres como hijos están de acuerdo con ello, y saben adónde quieren llegar. Se recomienda comenzar con un tiempo de “desintoxicación”, durante el cual no exigimos ninguna actividad “escolar” de nuestros hijos, excepto lo que ellos desean hacer por iniciativa propia. Como regla general, se dice que se necesita aproximadamente un mes de “desintoxicación” por cada año que uno pasó dentro de un sistema tóxico. Por tanto, los alumnos que pasaron toda su primaria en el sistema convencional, pueden necesitar más de medio año hasta que puedan asimilar los métodos de un aprendizaje activo en casa. (Y nosotros los adultos … ¡más de un año!)
Los alumnos pueden aprovechar este tiempo para hacer cosas que les gustan y que en el sistema convencional no se valoran mucho, tales como trabajos manuales y artísticos, deportes, aprender nuevos juegos, actividades que fomentan el compañerismo con otros jóvenes, hacer viajes, acompañar a personas adultas en sus trabajos, etc. Así recuperarán su desarrollo en algunas áreas que se descuidaron anteriormente. También pueden durante ese tiempo comenzar a descubrir cuáles son sus verdaderos talentos e intereses. Después podrán poco a poco comenzar a estudiar de una manera más activa y más independiente, tomando en cuenta sus campos de interés.
En cuanto a los contenidos académicos, probablemente tendrán que volver a varios temas que ya aprendieron (supuestamente) en la primaria, pero sin entenderlos. Lo ideal es si eso puede suceder en el marco del estudio de un tema de su interés. De otro modo, también puede ayudar si estudian esos temas con métodos diferentes de los convencionales. Por ejemplo, muchos alumnos lograron entender temas de matemática que antes no entendieron, cuando los experimentaron de nuevo con métodos de la matemática activa, manejando objetos concretos y haciendo investigaciones propias.

– Todo eso puede dar buenos resultados, si sucede al inicio de la secundaria. Pero cuando faltan solamente uno o dos años para terminar, ya no es aconsejable hacer todos esos cambios de sistema. El tiempo de transición será más largo y más difícil, y los cambios requeridos pueden interferir con una buena conclusión de la etapa escolar. Por eso, opino que en los últimos años de la secundaria, una desescolarización es indicada solamente en casos graves, donde la salud emocional y/o física del alumno corre peligro por una situación insoportable en la escuela (estrés excesivo, bullying, pandillaje, etc.); o si el alumno mismo está desesperado por salir del ambiente escolar, y suficientemente motivado para emprender un aprendizaje independiente.

2 comentarios »

¿Vacaciones por coronavirus? – ¡Aproveche para conocer una alternativa educativa!

¿Es usted padre, madre, o profesor(a)?

¿Se ha preguntado ya de qué tratan las “alternativas educativas” o “pedagogías alternativas”, pero hasta ahora no tuvo la oportunidad de experimentarlo por usted mismo(a)?

Ahora que diversos países están decretando la suspensión de las clases escolares por la epidemia del coronavirus, usted puede aprovechar de este tiempo para experimentar con unos métodos distintos a lo acostumbrado. Por ejemplo con el

Curso por internet: Matemática activa

Este curso gratuito contiene pautas pedagógicas acerca de una alternativa educativa, la “Escuela Activa“, respecto al aprendizaje de la matemática. También contiene sugerencias para proyectos prácticos que usted puede llevar a cabo en familia o con un grupo de niños escolares. Así puede matar dos pájaros con un solo tiro: Usted como educador(a) aprende una nueva metodología; y al mismo tiempo tiene unas actividades que ofrecer a los niños mientras que no pueden ir a la escuela.
– Si usted es profesor(a) y no tiene hijos propios en edad escolar, puede visitar a unas familias de sus alumnos y realizar los proyectos con ellos.

Si usted envía reportes escritos acerca de sus proyectos realizados, incluso recibirá una retroalimentación personalizada por parte del instructor.

Nota: Las instrucciones en el curso se dirigen en primer lugar a los educadores, no a los niños. No es un curso de sentar a los niños ante la pantalla para que estén ocupados. Usted aprenderá cómo realizar proyectos prácticos, con material concreto, para facilitar el aprendizaje de los niños. Entonces usted llevará a cabo estos proyectos, junto con los niños. Así involucrará a los niños en unas actividades prácticas y divertidas, las que al mismo tiempo contribuyen al aprendizaje.


Si usted ya hizo las actividades del curso, o si no le interesa la matemática:

Busque en libros o en internet por otras actividades prácticas que pueden gustar a los niños:
Origami;
juegos de estrategia;
trabajos manuales sencillos con papel, cartón, tela, lana, madera, y otros materiales;
experimentos; etc.
Consigan unas semillas y siémbrenlas en su patio o en un macetero, y observen su crecimiento.
Deje que los niños jueguen con juegos de construcción, y otros materiales que incentivan su creatividad.
Deje que construyan su “casita” con sillas, bancas, frazadas, y lo que encuentren en la casa.
Busquen una nueva receta y cocinen juntos.
Permita a los niños realizar sus propias ideas, y déjese inspirar por ellos.
Etc. etc…
Todo eso es mucho más educativo para los niños que el trabajo escolar con libros y cuadernos. Les permite superar desafíos reales en el mundo real; y esta clase de experiencias son mucho más “nutritivas” que las del mundo artificial de los libros escolares.

No hay nada más triste que unos padres que no saben qué hacer con los niños cuando tienen vacaciones. Esta es la mejor oportunidad para fortalecer los lazos familiares. Pasen unas aventuras juntos; los niños se lo agradecerán por toda su vida.

Por favor comparta esta información con otros interesados.

Deja un comentario »

Información importante acerca de los cursos a distancia de Matemática Activa

La semana pasada comencé a recibir mensajes de participantes de mis cursos por internet, de que ya no pudieron entrar a las páginas del curso. Después de unas búsquedas logré contactar el servicio técnico de la plataforma que ofrecía el curso. Me informaron que “debido a problemas financieros” se habían visto obligados a cerrar su servicio.

Entiendo que toda empresa que ofrece servicios gratuitos, necesita recibir ingresos por algún otro servicio o producto. En el caso de Eliademy, parece que sus únicos ingresos consistían en donaciones voluntarias, y en su porcentaje de la ganancia por los cursos pagados que otros instructores ofrecían. Aparentemente, ese modelo de negocio fracasó. Sin embargo, habría preferido que informaran de eso con anticipación, para poder tomar las medidas necesarias y ahorrar a los participantes del curso esta experiencia ingrata.

Esta circunstancia sucede en un momento desfavorable para mí, porque en estos meses de enero y febrero me sobra muy poco tiempo. Todavía no sé si será posible restaurar el curso en su forma original, en una plataforma diferente. Aun así, intentaré mantener el material disponible en forma de curso, o sea, con retroalimentación incluída.

Actualmente, la situación del curso introductorio (“Matemática activa para familias educadoras”) es la siguiente:

– Los videos de teoría siguen accesibles en mi canal de Youtube, en la lista de reproducción respectiva.

– He decidido ofrecer los otros materiales en forma de un curso por correspondencia, por e-mail. Eso incluye los videos acerca de los proyectos prácticos, las preguntas de repaso y de reflexión, y algunos otros. El procedimiento es el siguiente:

  • Las personas interesadas en esta modalidad, por favor comuniquen su interés mediante un comentario en esta misma página, indicando su dirección e-mail. (Verifique que esté tipeada correctamente.) Estos comentarios no serán publicados.
  • A continuación, yo les enviaré por e-mail los materiales del primer módulo (o del siguiente, si ya entregaron los trabajos respectivos al primer módulo).
    OJO: Si no recibe respuesta después de más de 10 días, ¡revise su bandeja de “spam”! A veces, aun un correo “deseado” puede terminar allí.
  • Después de hacer el repaso del módulo y realizar el proyecto práctico, Ud. me envía por e-mail sus respuestas, y su reporte del proyecto.
  • A continuación, le enviaré una evaluación, y los materiales del siguiente módulo.
  • Y así sucesivamente hasta el último módulo.

Mientras que la cantidad de participantes activos no sea demasiado grande, espero poder seguir ofreciendo esta modalidad de manera gratuita.

– Para el foro de discusión, por ahora no existe remplazo. No hubo mucha actividad en el foro últimamente, de manera que no lo consideré una prioridad.

Todavía no decidí qué hacer respecto al otro curso, “Operaciones básicas con regletas Cuisenaire”. Algunos de los videos están accesibles en el mismo canal de Youtube. Quizás haré más videos accesibles, y evaluaré la factibilidad de ofrecer la parte práctica en la misma modalidad por correspondencia, como el curso introductorio.

En esta página publicaré constantemente las informaciones actuales acerca del estado y la disponibilidad del curso.

Pido paciencia a los participantes, por si las cosas demoran un poco durante este tiempo de transición.

– Aparte de eso, casi todas las actividades prácticas y pautas pedagógicas de ambos cursos se encuentran en mi serie de libros “Matematíca Activa …”, en una secuencia más ordenada y completa de lo que sería posible en un curso por internet.

Deja un comentario »

¿”Escuela en casa” o educación en familia? – Dos aspectos adicionales

Lo siguiente son dos puntos complementarios al artículo anterior:

1. Usted mismo/a debe elaborar una perspectiva cristiana.

Familias cristianas desearán que sus hijos reciban una formación cristiana, donde todos los contenidos se presentan bajo una perspectiva cristiana. Y quizás se sienten incapaces de transmitir ellos mismos una tal perspectiva cristiana a sus hijos; entonces buscan una escuela cristiana a distancia que lo hace en lugar de ellos.

Pero eso es otra vez el mismo prejuicio escolar, de que “solamente los profesores profesionales son capaces de educar bien.” Usted mismo/a puede estudiar la Biblia y aplicarla a los contenidos que sus hijos estudian. Usted mismo/a puede recibir sabiduría y entendimiento por el Espíritu Santo (Santiago1:5-6, 1 Juan 2:27). Usted mismo/a puede “examinar todo y retener lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21). Si usted y sus hijos siguen ciegamente a las enseñanzas que otra persona ha elaborado, ¿no están en peligro de convertirse nuevamente en “ciegos guiados por ciegos”?

El material escolar, por más que sea elaborado con un trasfondo cristiano, no es la palabra de Dios. Lo único que debemos recibir al pie de la letra y aceptar sin cuestionar, es la palabra de Dios. Todas las otras enseñanzas (inclusive enseñanzas cristianas) deben examinarse a base de la palabra de Dios, para que retengamos solamente lo que es bueno. Un material escolar que exige memorizar o repetir al pie de la letra sus contenidos sin analizar ni expresar opiniones propias, pasa por alto este proceso importante de la “re-interpretación” bíblica. ¿Qué pasará más adelante si un joven educado con tales materiales cae bajo la influencia de un líder ideológico, o de un predicador de una secta? Ya que no aprendió a ejercer su discernimiento, ¿no aceptará ciegamente sus enseñanzas falsas, de la misma manera como aprendió a aceptar ciegamente las enseñanzas del libro escolar?
Un buen programa de educación cristiana intelectual incentiva a los estudiantes a razonar por sí mismos, a usar su juicio propio, y a elaborar ellos mismos su punto de vista a base de la palabra de Dios. Si usted desea brindar un tal programa a sus hijos, primero usted mismo tendrá que hacer este trabajo de re-interpretación bíblica en cuanto a los contenidos que estudian juntos. Y a medida que usted y sus hijos maduran juntos, podrá enseñarles a que ellos hagan lo mismo.

Si Ud. no tiene ninguna idea de cómo aplicar principios bíblicos a los temas que estudia, aquí y en los artículos siguientes hay unas ideas de cómo empezar. Un buen material es también la “Enciclopedia de verdades bíblicas para materias escolares” por Ruth C.Haycock (Asociación Internacional de Colegios Cristianos, http://www.acsilat.org). No es un “material de enseñanza” ya preparado; es una colección de citas y principios bíblicos, ordenados según las asignaturas escolares usuales, para que usted los pueda aplicar en los estudios que usted mismo prepara.

John Hay, un profesor de la Facultad de Educación de una universidad cristiana y fundador de escuelas cristianas, una vez fue preguntado por qué no publicaba los materiales educativos de sus escuelas en forma de libros que otras escuelas podrían usar. Su respuesta fue:

“El valor de los materiales que usamos en nuestra escuela, consiste en que nosotros mismos los hemos elaborado. Si los profesores de otra escuela simplemente copiaran estos materiales para su propio uso, se perderían todo el proceso de reflexionar sobre estos asuntos, de pensar y re-pensar y re-interpretar bíblicamente todas las materias de enseñanza, y de llegar a conclusiones y materiales adecuados para su propia escuela en su propia situación. Es necesario que los profesores de cada escuela pasen por este proceso ellos mismos.”

Lo mismo se aplica a los padres educadores. Si queremos educar a los niños según principios bíblicos, nosotros mismos tenemos que conocer y aplicar los principios bíblicos primero. Eso no sucede cuando simplemente agarramos un material que otra persona ha preparado. Eso sucede solamente cuando nosotros mismos estudiamos la Biblia y la aplicamos a nuestra vida y a los contenidos de nuestros estudios.


2. El problema de la pantalla

Hoy en día, las escuelas a distancia se apoyan fuertemente en las posibilidades de la internet. Entonces, para ser atractivas, llenan sus programas con mucho contenido multimedia y con evaluaciones computarizadas, lo cual requiere la presencia del alumno ante la computadora por mucho tiempo.

Ahora, el potencial de la educación por internet es realmente enorme. Las familias educadoras se benefician mucho por la accesibilidad de materiales educativos por internet. Y por el otro lado, una educación en casa, si promueve la capacidad de hacer decisiones y el aprendizaje autogestionado, puede ser una preparación ideal para la educación superior del futuro, que dependerá mucho de materiales ofrecidos por internet. He escrito en otra oportunidad acerca de este tema.

Pero hay un detalle importante aquí. La educación por internet es una herramienta excelente para adultos y para adolescentes maduros y responsables; pero no para niños. La exposición prolongada a la pantalla hace daño a los niños de diversas maneras. Por eso, durante la edad de primaria deberían ser los padres quienes buscan ideas y materiales en internet, de preferencia ideas para proyectos prácticos, creativos y “movidos”. Entonces, ellos pueden llevar a cabo esas ideas con sus hijos, haciendo experiencias prácticas como corresponde a las necesidades de los niños. – Por eso, mi curso por internet de Matemática Activa para familias educadoras se dirige a los padres y les da ideas de actividades que pueden practicar con sus hijos.
Durante los últimos años de la primaria podemos poco a poco enseñar a los niños cómo buscar información por internet y cómo escoger aquella información que es buena y apropiada (ejercer discernimiento), y así guiarlos poco a poco hacia un aprendizaje responsable y autogestionado usando recursos de internet. Pero no recomiendo aquellos programas computarizados que exigen “seguir el hilo” al pie de la letra, y que no permiten al niño explorar un tema libremente, ni escoger entre diversos contenidos y diversas maneras de aprender. Tales programas son aun peores que el sistema escolar tradicional, en cuanto inducen a los niños a asimilar pasivamente cualquier enseñanza sin ejercer su juicio propio.

Pasar varias horas diarias ante la pantalla puede causar problemas serios de salud y de desarrollo mental en los niños. La Alianza por la Niñez dice: (en “La ilusión educativa”, capítulo 2: “Los peligros de las computadoras en la niñez”)

“Hacer hincapié en el uso de las computadoras en la infancia puede exponer a los niños a un mayor riesgo de sufrir lesiones repetitivas por estrés, tensión visual, obesidad, y otras consecuencias dañinas de un estilo de vida sedentario. Algunos expertos en desarrollo advierten también que, el aumento del tiempo que los niños pasan frente a una computadora, (…) puede contribuir a los retrasos en el desarrollo de la habilidad para coordinar impresiones sensoriales y de movimiento y darse cuenta de los resultados. Ello podría llevar a su vez a retrasos en el habla y a otros problemas del aprendizaje.”

“La psicóloga educacional y antes maestra Jane Healy, apunta que la creatividad involucra la habilidad para generar ‘imágenes personales y originales, visuales, físicas o auditivas- imágenes de la mente, a decir de las propias palabras de un niño’. Sin embargo, ella agrega: ‘Los maestros encuentran hoy en día que los niños inmersos en los videos no pueden formar en sus mentes imágenes originales, o desarrollar representaciones imaginativas. Los maestros de niños pequeños lamentan el hecho de que muchos niños deben ser enseñados a jugar simbólicamente o a pretender – un síntoma que antes se daba solo en jóvenes con desórdenes emocionales o mentales.”

Acerca de este último punto, Healy enfatiza desde sus investigaciones que la capacidad de crear sus propias imágenes mentales es esencial para comprender lo que uno lee: (Vea también “La importancia de las letras sin imágenes”.)

“Una de las críticas más serias contra el mirar televisión (o programas de computadora basados fuertemente en imágenes y videos) es que así los niños son privados de la oportunidad de crear imágenes en su propia mente. Pero esta capacidad importante es una piedra fundamental de la buena lectura; no solamente porque mantiene al lector conectado al texto, sino también porque es una manera muy práctica de organizar mentalmente y recordar lo que uno leyó. Es una característica de aquellos niños que dificultan en la lectura y en la solución de problemas, que cuando escuchan o leen palabras, no pueden proyectar nada sobre la pantalla de su propia imaginación.”
(Jane Healy, “Endangered Minds” (Nueva York, 1990), Capítulo 11)

Particularmente en los videos y dibujos animados, las imágenes y secuencias a menudo se siguen tan rápidamente que el cerebro del niño no tiene tiempo para procesarlos. Eso produce un “cortocircuito mental”: El niño se acostumbra a prestar atención solamente a aquellos imágenes o sonidos que son sorpresivos y llamativos, pero sin procesar o analizar lo que ve; y por lo demás recae en la pasividad mental. Como resultado, su capacidad de atención y de observar detenidamente se deteriora cada vez más.

También, el uso frecuente de la computadora distancia a los niños del mundo real y de las otras personas. Los niños necesitan la cercanía de papá y mamá que juegan con ellos, trabajan junto con ellos, conversan con ellos. También necesitan muchas experiencias prácticas haciendo cosas con sus manos, ejercitando su cuerpo, estando en contacto con la naturaleza, etc. Sólo así puede desarrollarse su cerebro de manera sana, y su capacidad de interactuar con otras personas. El desarrollo de un niño está en riesgo cuando su “educación” consiste mayormente en manejar un mundo virtual apretando unas teclas, o en mirar en la pantalla a una profesora virtual.

La Alianza por la Niñez (op.cit.) resume en la siguiente tabla los riesgos que conlleva la exposición prolongada de los niños a la pantalla:

Riesgos físicos
• Daños osteomusculares
• Fatiga visual y miopía
• Obesidad y otras complicaciones de un estilo de vida sedentario
• Posibles efectos colaterales por emisiones tóxicas y radiación electromagnética
Riesgos emocionales y sociales
• Aislamiento social
• Lazos débiles con los maestros
• Falta de autodisciplina y automotivación
• Separación emocional de la comunidad
• Explotación comercial
Riesgos intelectuales
• Falta de creatividad
• Imaginación poco desarrollada
• Lenguaje y habilidades alfabetizadoras empobrecidos
• Pobre concentración, déficits de atención
• Demasiada poca paciencia para el trabajo duro del aprendizaje
• Plagio
• Distracción del significado
Riesgos morales
• Exposición a la violencia en línea, la pornografía, fanatismo y otros materiales inapropiados
• Énfasis en la información desviada de su contexto ético y moral
• Falta de propósito e irresponsabilidad en la búsqueda y aplicación del conocimiento

Es preferible que los niños preescolares todavía no usen televisores, celulares o computadoras; y que hasta los diez años de edad (o aun más allá) su “tiempo de pantalla” se limite a una hora por día. Más adelante habrá todavía suficiente tiempo para que se ocupen de los dispositivos electrónicos, con una mayor madurez.

Deja un comentario »

Anuncio: Cursos de matemática para familias educadoras – Nuevamente abiertos

En esta oportunidad puedo anunciarles que el curso por internet, “Matemática activa para familias educadoras“, está nuevamente abierto. Decidí ofrecerlo esta vez sin fechas fijas; cada participante puede comenzar y terminar cuando desea. El curso contiene proyectos prácticos, creativos, para padres e hijos juntos, y se basa en los siguientes principios pedagógicos:

1. Aprender matemática con la actividad propia y con operaciones concretas.
2. Aprender matemática según el nivel de desarrollo del niño.
3. Aprender matemática basada en principios.
4. Aprender matemática por investigación propia.

Adicionalmente contiene desafíos para los adultos, para entrenar su propio pensamiento matemático.

Por primera vez se ofrece también un curso de seguimiento para familias con niños de 5 a 10 años, “Operaciones básicas con regletas Cuisenaire“. Este curso introduce los conceptos básicos de la aritmética de una manera más sistemática, manteniendo a la vez el enfoque lúdico, activo e investigativo del curso introductorio. Aunque los conceptos matemáticos en este curso son muy básicos, recomiendo fuertemente estudiar el curso introductorio primero, porque este segundo curso asume que los participantes ya tienen cierta experiencia en la aplicación de los principios pedagógicos arriba mencionados.

La inversión de tiempo recomendada para cada uno de estos cursos es de 8 horas por semana durante 12 semanas. La mitad de este tiempo corresponde a la realización práctica de los proyectos junto con los niños.

Deja un comentario »

Comenzó curso por internet: Matemática activa para familias educadoras

Este 8 de septiembre inició el primer curso por internet, “Matemática activa para familias educadoras”, con 293 participantes inscritos (más 87 en la versión en inglés). Estoy emocionado al ver este gran interés, y pienso que es un indicio de que el movimiento de la educación en casa está empezando a alzar vuelo también en el mundo de habla hispana.

Algunos de los participantes ya estudiaron los materiales publicados con anticipación, y ya entregaron trabajos. También ya se están empezando a generar unas discusiones interesantes en el foro.

No solo para los participantes, también para mí es una aventura nueva, porque es la primera vez que estoy enseñando un curso por internet. Seguramente cometeré muchos errores, pero con eso también aprenderé… ¡Hay que utilizar las nuevas tecnologías para el bien de nuestras familias!

Para familias interesadas, todavía es posible inscribirse, las inscripciones seguirán abiertas hasta el 28 de septiembre:

https://eliademy.com/catalog/catalog/product/view/sku/c1010f8dfd

Deja un comentario »

Curso de matemática activa para familias educadoras: INSCRIPCIONES ABIERTAS

Por fin logré instalar la página principal del curso en línea que anuncié hace unas semanas, “Matemática activa para familias educadoras”. El curso tendrá lugar desde el 8 de septiembre hasta el 1 de diciembre, pero las inscripciones ya están abiertas. Visita esta página e inscríbete ya:

https://eliademy.com/catalog/catalog/product/view/sku/c1010f8dfd

(En esa página, haz clic en “Enroll” para inscribirte. Se te pedirá que inicies sesión con tu cuenta de Facebook, LinkedIn, Google+ o Live, o que crees una nueva cuenta en Eliademy.)

No fue fácil encontrar una plataforma adecuada para el curso. Algunas plataformas ofrecen buena tecnología, pero al averiguar más, uno se entera de que ellas aceptan solamente cursos de “instituciones educativas acreditadas”. Al parecer no están conscientes de que con eso están efectivamente limitando la educación del futuro (por internet) a instituciones que representan el sistema del pasado. Pero después encontré “Eliademy”, una plataforma que es realmente abierta para todos, y que se encuentra en pleno desarrollo, de manera que ya ofrece la mayoría de las herramientas necesarias, y otras serán implementadas en un futuro cercano. Con eso espero poder ofrecer un entorno agradable a los participantes del curso.

El curso se centra en métodos creativos, activos, de aprender matemática, y en el desarrollo del pensamiento matemático por parte de los padres y los hijos juntos. En el transcurso del curso, las familias participantes desarrollarán cinco proyectos prácticos juntos con sus hijos. El tiempo requerido para el curso será de aproximadamente 8 horas por semana, de las cuales la mitad corresponde al tiempo que pasarán juntos con los niños en los proyectos.
Otros grupos de participantes (estudiantes, profesores, etc.) podrán adaptar los proyectos a su situación particular.

Deja un comentario »

Educación en casa: la preparación ideal para la educación superior del futuro

Ponencia en la conferencia HASTAC 2014, Lima, abril de 2014

En la actualidad vemos como están apareciendo nuevas formas de educación superior: cursos masivos abiertos por internet (MOOCs); aprendizaje colaborativo; currículos abiertos y flexibles; etc. Se están vislumbrando posibilidades para adquirir una educación universitaria aun sin asistir físicamente a una universidad. Desde las alturas de la sierra peruana puedo llevar cursos de las mejores universidades en el mundo entero. Y en vez de tener que completar un programa prescrito y rígido, surge la posibilidad de recibir una educación personalizada, al elegir entre una oferta amplia exactamente aquellos cursos que corresponden a las necesidades profesionales de uno. Estas posibilidades y perspectivas me entusiasman; pero al mismo tiempo hago unas preguntas:

¿Qué capacidades requieren estas nuevas formas de educación, de parte de los estudiantes que participan?

¿y están nuestros estudiantes preparados para ello?

Las nuevas formas de educación superior requieren del estudiante un alto grado de independencia, de capacidad de decisión, de disciplina propia, y de creatividad. Todas estas son capacidades y actitudes que no se cultivan en el sistema escolar existente.

Agradezco a los organizadores de esta conferencia por brindarme la oportunidad de presentar aquí un modelo educativo “novedoso” – aunque en realidad muy antiguo -, un modelo educativo que cuenta ya con varios millones de estudiantes en países como Estados Unidos y Canadá, pero que es todavía virtualmente desconocido en América Latina. Estoy hablando de la educación en casa o “homeschooling”.

Cuando hablo de ello en mi entorno, la gente todavía me mira de una manera muy extraña, y algunos hasta sugieren que podríamos estar haciendo “daño” a nuestros hijos, al educarlos nosotros mismos. Todavía existen muchos prejuicios al respecto, y mucha gente simplemente no puede imaginarse una educación sin escuela. Pero en realidad, todos los prejuicios ya han sido refutados hace mucho tiempo, mediante los éxitos de la educación en casa, en los países donde se practica desde hace décadas. Las investigaciones demostraron que los resultados de la educación en casa son superiores a la escuela, en todos sus aspectos. (Vea por ejemplo: “Educación en casa: de lo extremo a lo corriente”.)

Vemos los resultados en nuestra propia familia: Mi hijo mayor de 15 años, en el año pasado concluyó exitosamente dos cursos por internet al nivel universitario, en inglés (un idioma que él empezó a aprender hace solamente tres años). Yo mismo participé en algunos MOOCs, y en uno de ellos, un curso de física, se presenta un estudiante en el foro: “Soy de la India, tengo trece años, y mis padres me educan en casa.” Está allí, estudiando un curso universitario en física. Hemos descubierto que efectivamente, nuestra forma de educar prepara mejor a los alumnos para esta forma de educación superior.

Ahora, deseo aclarar que nuestro método no es exactamente una “escuela en casa”. Algunas familias educan a sus hijos en casa, pero lo hacen con los mismos métodos como el sistema escolar, con los mismos libros de texto que cortan el conocimiento en trocitos pequeños, con el mismo currículo rígido que no les deja libertad … – Ellos también tienen resultados bastante buenos, pero todavía reproducen en sus casas muchos de los problemas del sistema escolar. Yo diría que ellos aprovechan una parte del potencial que tiene la educación en casa, pero solamente una parte.

Nosotros usamos un método donde el currículo se construye mayormente a partir de los propios intereses de los niños, y el aprendizaje sucede mayormente mediante actividades prácticas. Los ingredientes de este método son la “Fórmula Moore”, desarrollada por Raymond y Dorothy Moore; las ideas de la “desescolarización” popularizada por John Holt, y la “Escuela Activa” como la practica por ejemplo Rebeca Wild en Ecuador.
Por ejemplo, hubo una etapa cuando nuestros hijos se interesaron por la astronáutica. Entonces, como padres buscamos informaciones en internet: ¿Cómo vive un astronauta? ¿Qué requisitos hay para ser astronauta? Encontramos unos videos de astronautas flotando en su estación espacial donde no hay gravedad. Construimos un modelo del sistema solar a escala. Allí entraron los nombres de los planetas, sus medidas, el cálculo proporcional de las distancias, etc.
Así es como aprendieron nuestros hijos. Lo que expondré a continuación, se refiere a este modelo educativo, donde cada niño participa activamente en la construcción de su propio currículo individualizado.

Las universidades en EEUU. reconocen el potencial de la educación en casa.

Ya antes del auge de la educación por internet, muchas universidades estadounidenses descubrieron que los alumnos educados en casa son buenos estudiantes. Por eso, la mayoría de las universidades ya no exigen certificados de estudios. Si un estudiante fue educado en casa, es suficiente que apruebe un examen, y que presente un portafolio de trabajos realizados a lo largo de sus estudios en casa. Así dijo Jon Reider, un oficial de admisión en la Universidad de Stanford, en el año 2000: “(Los estudiantes educados en casa) pueden ofrecer ciertas aptitudes – motivación, curiosidad, la capacidad de responsabilizarse de su educación -, que las escuelas secundarias no inducen muy bien.” (1)
– Y Marlyn McGrath de la Universidad de Harvard dijo que en vez de estudiantes con buenas notas escolares, ellos prefieren estudiantes con “un historial de distinción”, con habilidades especiales: que comenzaron un negocio propio; que fundaron una organización caritativa; que caminaron a pie a lo largo de todo el continente americano desde Tierra del Fuego hasta Alasca; que saben desarmar un tractor completamente y después armarlo de nuevo; etc. Esas son las cosas que valoran las universidades de élite; ellas no valoran tanto los certificados de estudios. (2)

Motivación interna para el estudio independiente

investigan

Los niños educados en casa investigan muchas cosas por sí mismos, porque les interesa. Ellos tienen una curiosidad realmente “científica”. Así dice el investigador chileno, Dr. Carlos Calvo Muñoz:

“Observando como actúan los niños, descubrimos que usan todos los criterios de un investigador dotado, exactamente los mismos. (…) No hay niño que no sea sistemático en la observación. No hay niñita pequeña que no esté observando, que no esté generando experimentos. Si siguen haciéndolo, mañana van a ser científicos, mañana van a ser artistas. Hay que dejarlos.” (3)

Ni siquiera hay que hacer mucho para incentivar esta curiosidad científica; es innata en los niños. Lo único que hay que hacer, es no destruir esta motivación.

Por ejemplo, allí está ese niño observando hormigas en el patio. Desea descubrir de dónde vienen las hormigas, adónde van, donde viven, qué cosas transportan, de qué se alimentan. Tal vez descubre el nido de las hormigas y lo escarba un poco para ver como está organizado por dentro. En este proceso aprende un montón de ciencias naturales.
Pero si este niño está en una escuela, no le dejan hacer sus observaciones: “¡Entra al aula, es hora de clase!” Hay que estudiar “ciencia y ambiente”, hay que copiar de la pizarra un montón de palabras que el niño no entiende, hay que memorizarlo … O sea, la escuela primero apaga la motivación natural del niño; y después intenta artificialmente motivarlo para algo diferente que no le interesa. Como resultado, los niños ya no aprenden por querer saber algo. Solamente aprenden para sacar una buena nota o para evitar el castigo; el contenido ya no les interesa.

En la educación en casa, queremos mantener intacta la motivación propia del niño. Y la educación superior del futuro requiere mucho de esta motivación propia. Esta educación del futuro ya no sucede en un aula donde un profesor dice: “Ahora copien esto, ahora memoricen aquello…” La educación del futuro sucede ante una amplia oferta de informaciones y conocimientos – la mayor parte en internet -, y el estudiante tiene que traer su motivación propia para averiguar, investigar y saber.

Hacer elecciones sensatas de cursos y contenidos

Justo ante esta amplia oferta de conocimientos, el estudiante necesita escoger lo que necesita para su carrera. La educación superior del futuro ya no es un “camino único”. El sistema actual es lineal: tiene un solo currículo, un único programa de estudios, un currículo rígido. Todos tienen que hacer lo mismo, al mismo tiempo, de la misma manera. Este sistema no toma en cuenta que cada alumno es diferente y tiene necesidades diferentes.
¿Cómo queremos entonces que aprendan a hacer decisiones? – ¡si nunca tuvieron la opción de elegir!

lineal

Yo trabajo también con niños escolares, y a veces les pregunto: “¿Qué te gusta hacer?”, o “¿Sobre qué te interesaría saber más?” – Muchos niños no saben responder a estas preguntas. Una vez pregunté así a un grupo de niños que habían asistido a nuestro programa por un buen tiempo. Mi esposa estaba sentada atrás y escuchó como uno de los niños – uno de los mejores alumnos de su escuela – preguntó a voz baja a su vecino: “¿Qué tenemos que decir? ¿Cuál es la respuesta?” – Cuan triste es eso. Esos niños han perdido su personalidad, se han olvidado de que tienen intereses y opiniones, de que son únicos. Solamente tratan de adivinar cuál es la respuesta que el profesor quiere escuchar.

arbol

La educación del futuro, en cambio, es como un árbol. Hay muchas ramificaciones, muchas posibilidades y alternativas. Como al navegar por internet: Cada página tiene muchos enlaces, y estos enlaces llevan a nuevos enlaces, y constantemente tengo que decidir a cuáles quiero seguir. Y para hacer una elección sensata, tengo que saber quien soy, qué me interesa, y adónde quiero llegar.

La educación en casa ya es así desde el inicio. Proveemos un ambiente donde los niños tienen acceso a una gran diversidad de informaciones y materiales interesantes, y ellos eligen. Así se preparan para la educación del futuro.

Respetamos también la individualidad de cada niño. Si observamos el crecimiento de las plantas, vemos que no todas crecen al mismo ritmo.

Maiz

Estas plantas de maíz se sembraron todas al mismo día. Unas están altas y ya producen choclos, otras están todavía bajas y recién empiezan a florecer. Así son también los niños. Cada uno tiene su propio ritmo de desarrollo; no podemos exigirles que florezcan todos al mismo día. Hay un dicho: “Dios no hace copias, solo originales.”

Maiz2

Pero ¿qué hace el sistema escolar? – Con su currículo traza una línea y dice: “A esta edad, todos los niños tienen que aprender a leer.” ¿Y qué pasa con los niños que todavía no están en este punto en su desarrollo? – “Hay que nivelarlos.” O sea, hay que aplicar la fuerza y hay que jalar esta pobre plantita de maíz hasta que tenga el mismo tamaño como las grandes. Inténtelo con unas plantas de maíz, a ver qué pasa…

Nosotros permitimos a los niños que sean niños todavía. No queremos que algún día nos digan: “Papi, mami, ustedes nos han quitado nuestra niñez, nunca nos han permitido jugar, todo el tiempo nos hicieron estudiar no más” – no queremos que tengan que decir eso. El tiempo de ser adultos ya llegará suficientemente rápido.

Aprendizaje activo e innovador

En el sistema escolar, los alumnos tienen que asimilar pasivamente lo que el profesor les pone delante. Podemos decir que están siendo alimentados con cucharita, como bebés – y así los alumnos permanecen todo el tiempo en una etapa infantil.

bebe

La educación del futuro es más como un restaurante: hay un menú, el cliente escoge y pide. O sea, al estudiante se le toma en serio como un cliente, como una persona que tiene derecho a elegir. El estudiante, por su parte, tiene que ser activo, tiene que averiguar, investigar y buscar información; hasta tiene que crear información.

restaurante

Este mismo ambiente es lo que las familias educadoras ofrecen ya en sus casas. Ofrecen oportunidades, y cuando surge un nuevo interés de los niños, los padres tenemos que buscar información relacionada para ofrecer nuevas oportunidades. O sea, nosotros como padres somos los primeros en convertirnos en aprendedores activos. La educación en casa nos cambia a los padres también. Como padre, yo primero me vi obligado a volver a “aprender a aprender”. Y después los niños empiezan a hacer lo mismo.

Por ejemplo, encuentro a mi hijo menor de 13 años ante la computadora, estudiando un manual en inglés. Ahora, en nuestra familia, el inglés es un idioma extranjero, y mi hijo nunca había tenido clases de inglés. Pero aquí está él leyendo este manual en inglés, y me dice: “Es que quiero saber como funciona este nuevo programa que he encontrado, pero su manual viene solamente en inglés.” – “¿Y entiendes lo que lees?” – “Casi todo.” (No puedo dudarlo, porque él logró efectivamente hacer funcionar el programa.) Así que él aprendió inglés por sí mismo. Solamente me queda una duda: ¿y la pronunciación? El ve las palabras escritas, pero como el inglés tiene una pronunciación tan ilógica, ¿acaso va a entender cuando alguien le hable? – Bien, en otro día le veo otra vez en la computadora, esta vez con un videotutorial sobre diseño gráfico, también en inglés. Y el video tiene subtítulos, también en inglés. ¡Mi hijo ha encontrado el método audiovisual ideal! Puede escuchar las palabras y a la vez ver como se escriben, y todo en el contexto de un tema que le interesa. El también se comunica en inglés en foros de internet, y nunca ha tenido ni una sola clase formal. ¡Esta es la actitud que necesita un estudiante para tener éxito en la educación superior!

Como padres educadores, también tenemos que ser innovadores todo el tiempo. Tenemos que buscar constantemente nuevas informaciones, nuevas ideas, nuevos métodos. Así nuestros hijos también se convierten en innovadores. Y tenemos la libertad de hacerlo.

Podemos preguntar en este punto: ¿no se podría hacer lo mismo también en una escuela? – Yo creo que sí. Conozco unas cuantas escuelas que lo hacen. Son unas escuelas alternativas, privadas, pequeñas; la clase de escuelas que los demás miran como “medio raras”. Yo estoy dispuesto también a ayudar a escuelas que quieren ser más activas y más innovadoras. Pero una tal escuela tendrá que estar dispuesta a ir más allá del marco de sus tradiciones y reglamentos. Y tendrá que estar dispuesta a defender su libertad para hacerlo. De otro modo, nadie en el mundo les podrá ayudar a innovar.
Un gran problema del sistema escolar es que es muy reglamentado y muy uniformado. Es como un tremendo bloque de piedra uniforme, que no se deja mover. Los funcionarios controlan todo el tiempo si los profesores siguen haciendo lo mismo como siempre. ¡Así no se puede innovar! Este sistema tendrá que decidirse: ¿queremos ser reglamentados, o queremos innovar? Es que no se puede reglamentar la innovación. Por definición, innovar es salirse del marco de lo conocido.

1-sm

Las escuelas privadas tienen un poco más de libertad, y por eso unas cuantas de ellas son innovadoras. Pero están como atadas con cadenas a este gran bloque del sistema estatal, y por eso no pueden moverse muy lejos. Y muchas escuelas privadas no tienen ninguna intención de innovar, que solamente quieren ganar plata con imitar las escuelas estatales.
Pero las familias educadoras son como estas aves que tienen libertad para volar. Constantemente buscan nuevos horizontes, nuevos caminos. Tenemos que innovar todo el tiempo. Y no estamos volando todos por los mismos caminos, hay una gran diversidad en el movimiento de la educación en casa. Por eso yo creo, por lo menos en la situación actual, que este es el movimiento con las mejores posibilidades de producir innovaciones educativas.

Seguridad emocional y un ambiente de confianza para compartir

En la educación del futuro se ve que hay mucha interacción entre estudiantes, mucho aprendizaje colaborativo, retroalimentación mutua, intercambio de informaciones, evaluaciones entre pares … son oportunidades donde el estudiante tiene que ejercer su propio juicio.

Ahora, uno pensaría que eso debería darse en las escuelas también. Pero yo veo que la realidad es otra, por lo siguiente:
La enseñanza escolar – particularmente en América Latina – está muy centrada en el profesor. La única comunicación que sucede es entre el profesor y los alumnos; no hay casi nada de comunicación de los alumnos entre sí. Y especialmente la evaluación es hecha únicamente por el profesor.
También, los alumnos están en una constante competencia unos contra otros: quién es el mejor, quién saca mejores notas, quién alcanza el primer puesto y se gana una beca. Este ambiente de competencia genera el bullying, y mucha inseguridad emocional. – También los padres y los profesores, todos hablan de competitividad; no quieren la colaboración, quieren la competencia. Por eso, los alumnos que salen de este sistema no están preparados para el aprendizaje colaborativo.

En la familia no estamos en competencia. Los hermanos no están en una carrera unos contra otros. La familia es una comunidad colaborativa – por lo menos si los padres la dirigen en este sentido.
En la familia hay un ambiente de confianza, un ambiente emocionalmente seguro. Así es más fácil para los niños hacer preguntas, expresar su opinión, expresar también dudas y críticas. Hay mucho más comunicación individual. En la familia, el niño puede recibir asesoría personal e individual; eso es la forma de instrucción más eficaz, pero en la escuela es prácticamente imposible hacerlo, la interacción es casi siempre entre el profesor y los alumnos en conjunto, como grupo, pero no individual.

Por eso, muchos jóvenes educados en familia tienen una seguridad interior que les permite con más facilidad interactuar también en un ambiente online, participar en un foro de discusión o en un grupo de estudios virtual, se atreven a expresarse y hacer preguntas, eso no es ningún problema para ellos, mis hijos ya lo están haciendo.

Conclusiones y deseos

La educación en casa es entonces una preparación ideal para la educación superior del futuro. Y estoy hablando particularmente de un modelo que es flexible, que permite a los niños elegir según sus intereses y su nivel de comprensión; un modelo sin currículo rígido. Y yo veo que las familias educadoras, sobre todo en EEUU, están muy interesadas en las nuevas formas de educación virtual y libre. Ellas son probablemente el grupo más interesado en estos nuevos desarrollos.

Lo que deseamos entonces es, que se nos reconozca, también aquí en América Latina, como un modelo educativo válido, un modelo que puede existir independientemente de las escuelas, que no debe someterse a las escuelas, y que en muchos aspectos es incluso mejor que las escuelas. En EEUU, en Canadá, y en diversos otros países avanzados ya existe este reconocimiento.

Deseamos también que nuestros hijos tengan la oportunidad de certificar oficialmente sus estudios y sus conocimientos, sin que se les impongan trabas burocráticas. (Esta es una mayor inquietud del grupo peruano al que consulté previo a la conferencia.) Un buen ejemplo es Colombia, donde el ministerio de educación ha declarado oficialmente que la educación en casa es una opción válida:

“La alternativa de una educación sin escuela, no corresponde a una opción de mayorías (…); y por ello no está legislada por el MEN de manera explícita; y esto es entendible, porque las políticas públicas por su misma naturaleza, están diseñadas y tienden a ocuparse de las mayorías.
No obstante, como las leyes claramente responsabilizan de manera primaria a los padres de la educación de sus hijos, (…) la educación sin escuela puede ser una opción posible, siempre y cuando los papás garanticen al Estado que los niños están recibiendo una educación de calidad.
¿Y a través de qué mecanismos pueden llevarse a cabo estas opciones?, mediante los exámenes de validación que los niños y jóvenes pueden realizar. (…)” (4)

Aquí en el Perú, la situación legal es muy similar, también existe un reglamento acerca de la convalidación de estudios independientes; pero los funcionarios a menudo no quieren aplicar esta posibilidad, o solamente con muchas restricciones; muchos tienen todavía la idea de que los conocimientos no se pueden certificar, que solamente se pueden certificar las horas de estar sentados en clase. ¡Pero lo que importa son los conocimientos! Todavía falta mucha concientización en este sentido, los funcionarios del sistema escolar deben entender que se puede aprender también sin escuela, incluso mejor que en la escuela. En la educación superior, eso ya se está convirtiendo en una tendencia mundial. Hace falta que lo mismo se reconozca también en la educación básica.


 

Notas bibliográficas:

(1) Patrick Basham, John Merrifield y Claudia R.Hepburn, “Educación en casa: de lo extremo a lo corriente”, Instituto Fraser, Vancouver 2007

(2) John Taylor Gatto, “Weapons of Mass Instruction”, New Society Publishers, Canadá 2009

(3) German Doin y otros, “La educación prohibida”, película documental

(4) Heublyn Castro Valderrama, Subdirectora de Referentes y Evaluación de la Calidad Educativa, Ministerio de Educación Nacional de Colombia. Ponencia en el congreso “Un mundo por aprender”, Bogotá 2009-2010.

2 comentarios »

Tres ingredientes de un buen curso por internet

En el artículo anterior mencioné que algunos de los cursos masivos por internet que se ofrecen recientemente, realmente logran reproducir gran parte de la experiencia de aprendizaje que uno esperaría de una buena universidad. La tecnología de internet permite que tales cursos no tienen por qué ser una experiencia solitaria, ni tienen que ser alejados de la práctica. Pero la tecnología por sí misma no es suficiente. Es necesario reevaluar el concepto que tradicionalmente se tiene de los “cursos a distancia”, y diseñar modelos nuevos.

Desde mi experiencia personal, son sobre todo los siguientes puntos que llegué a valorar como ingredientes de un buen curso por internet:

El desafío de realizar actividades prácticas y documentarlas.
En este respecto, el mejor ejemplo que conocí fue el curso “Introductory Physics with Laboratory” (Física introductoria con laboratorio) por Mike Schatz (Georgia Tech), ofrecido en Coursera. Uno puede preguntarse cómo es posible realizar un curso “con laboratorio” a distancia, pero este curso demostró que sí es posible. Gran parte de las tareas de ese curso consistían en filmar un objeto en movimiento, “medir” este movimiento con la ayuda de un software (gratis) especializado, analizarlo matemáticamente, crear una simulación computarizada del mismo movimiento, y comparar esta simulación con los datos observados. Después había que documentar el trabajo realizado mediante un video corto y subirlo a internet para que otros participantes del curso lo pudieran evaluar y comentar.
Esto me parece un muy buen ejemplo de cómo puede funcionar la educación del siglo XXI. No necesito asistir a clases, ni necesito el laboratorio de una universidad. Solamente necesito una computadora, acceso a internet, y una cámara digital o un celular; con eso puedo convertir mi propia casa en un laboratorio de física, y puedo recibir una evaluación de mi trabajo. Pero, por supuesto, se necesita la capacidad de trabajar y estudiar por motivación propia, sin que un profesor esté todo el tiempo corriendo detrás de uno diciendo: “Haz esto; haz aquello; si no …”
Por si acaso, ese no era un curso “diluido”; era el mismo contenido y las mismas exigencias como para los estudiantes presenciales en la misma universidad.

La evaluación entre pares.
En un curso con diez mil estudiantes (algunos cursos masivos en línea llegan aun a más), obviamente el profesor ya no puede calificar los trabajos de todos los estudiantes. En esta situación, una salida serían las preguntas de selección múltiple que se pueden calificar de manera automatizada. Pero como ya mencioné, este es un instrumento de evaluación muy pobre y falible, y uno que incentiva más a “encontrar el truco y ganarle al sistema”, en vez de comprender un tema en su profundidad.
En cambio, muchos buenos profesores de cursos en línea recurren ahora a la evaluación entre pares: Los trabajos escritos de los estudiantes (resúmenes, ensayos, descripciones de proyectos, etc.) son “barajeados” por el sistema y enviados a varios (tres a cinco) estudiantes del mismo curso para que los evalúen y escriban unos comentarios. Ahora, uno puede preguntarse si un estudiante es capaz de evaluar un trabajo acerca de un tema que él mismo está recién aprendiendo. Pero se han hecho pruebas donde el profesor escogió a diversos trabajos de estudiantes, los calificó, y después comparó su calificación con el promedio de las calificaciones que le habían dado tres o cinco otros estudiantes. Se encontró que la coincidencia era bastante buena. (Mientras que las calificaciones que diversos profesores dan a un mismo trabajo de un estudiante, ¡pueden variar mucho!) – Una de las claves está en dar a los estudiantes unos criterios de evaluación bien definidos.
Como beneficio adicional, varios estudiantes comentaron que el proceso de evaluar a sus compañeros era la parte del curso donde ellos mismos habían aprendido más.

Los foros de discusión y la presencia del profesor en ellos.
Un buen curso por internet contiene foros de discusión donde los estudiantes pueden hacer preguntas, intercambiar ideas, y discutir problemas planteados en el curso. Allí es donde sucede gran parte del aprendizaje, porque los distintos puntos de vista expresados ayudan a ver los temas desde diversas perspectivas, a notar detalles que uno pasó por alto, y a recibir ayuda donde uno dificulta en entender.
En varios de estos cursos me sorprendí, al escribir en los foros, con cuánta frecuencia recibí respuestas personales por el docente o por uno de sus asistentes. Parece que un curso masivo por internet ofrece casi las mismas posibilidades de interacción personal con los profesores (o aun mayores) que un curso presencial. (Aunque esto depende también de la iniciativa del estudiante: Normalmente, solo un pequeño porcentaje de los participantes hacen uso frecuente de las posibilidades que ofrecen los foros de discusión.)
Otros docentes encontraron otras formas de hacerse “accesibles”. Algunos, por ejemplo, organizaron en determinados horarios unas videoconferencias “en vivo y directo”, donde los estudiantes podían participar con sus preguntas en tiempo real. Otros decidieron compartir su dirección de correo electrónico para consultas.
Pero también vi en muchas ocasiones que un problema planteado en un foro de discusión se pudo resolver en la discusión entre estudiantes, sin la ayuda de un profesor.

Y todo eso es ahora posible “a distancia”, desde la casa. ¿Ayudará esta tecnología a que por fin la educación “vuelva a casa”?

1 Comentario »

Curso por internet acerca del aprendizaje de matemática en familia

Actualmente me encuentro ocupado con los preparativos para un curso que se ofrecerá por internet de manera gratuita, acerca de métodos activos y creativos para aprender matemática. Más informaciones acerca del contenido se encuentran en esta página.

Durante el año pasado hice diversas experiencias como estudiante de cursos por internet. Al inicio estuve un poco desconfiado: ¿Qué experiencia educativa adicional podría brindar un tal curso, si yo podría simplemente estudiar los mismos materiales completamente por mi cuenta? ¿Y cómo se podría evaluar un aprendizaje a la distancia y de manera computarizada, excepto mediante preguntas de selección múltiple (las cuales no pueden adecuadamente medir el “conocimiento” de una persona)? – De hecho existen cursos a distancia que no hacen nada más que usar la tecnología nueva para propagar el mismo modelo educativo viejo de memorización rutinaria y repetición mecánica. Pero encontré que existen también cursos innovadores, que realmente logran reproducir gran parte de la experiencia de aprendizaje que uno esperaría de una buena universidad (no de una “escolarizada” como es el caso de la mayoría de las universidades peruanas). Y esto incluso en cursos que tienen varios miles de estudiantes. En otro artículo aparte describiré algunos de los ingredientes que contribuyen a un buen curso por internet.

Así que me animé a ofrecer también un curso en línea. Al meterme en este trabajo, aprecio ahora aun más el esfuerzo de los docentes que ofrecen tales cursos, muchos de ellos aun en forma gratuita (puesto que esta forma de educación se encuentra todavía en una fase experimental). Un curso por internet – sobre todo si el número de estudiantes puede ser grande – necesita una planificación muy distinta de un curso presencial. Y en particular la producción de buenos videos instructivos requiere mucho tiempo y dedicación; pero este elemento es hoy en día casi “obligatorio” en un tal curso. Estoy entonces bien ocupado.

Un problema particular surgió en el momento de elegir una plataforma de internet donde ofrecer el curso. Había encontrado una que ofrece (casi) todas las posibilidades técnicas que yo deseaba, y que no cobra por cursos que se ofrecen de manera gratuita. Pero después de enviar mi formulario de registración, me informaron que aceptarían solamente cursos por “instituciones educativas formales”. (Este detalle no se mencionaba en ninguna parte de su página web.) Así que también entre las empresas de educación “online” – las que deberían ser la vanguardia de la innovación en la educación – existen algunas que todavía adhieren a creencias de la retaguardia. Por ejemplo la creencia de que el hecho de que una institución sea “formal” o “reconocida por el estado”, garantice la calidad de su enseñanza. Lo irónico es que los pioneros de la educación por internet en Estados Unidos (los que en su mayoría provienen de instituciones reconocidas como la Universidad de Stanford o el Massachusetts Institute of Technology), predicen que estas mismas “instituciones educativas formales” pronto se volverán obsoletas.

Estará por verse entonces si la mencionada empresa se deja convencer de que una organización para el apoyo de la educación en casa puede también proveer una enseñanza de calidad, o si tendré que optar por otra plataforma que ofrezca menos posibilidades técnicas, pero que sea verdaderamente “abierta”. Volveré a informar tan pronto como mi curso tendrá un “hogar” definitivo.

 

2 comentarios »

Niños educados en casa se convierten en aprendedores independientes

Esta es hasta ahora la experiencia más grata en la educación de nuestros hijos: Al entrar a la adolescencia, ellos se volvieron cada día más independientes en su aprendizaje. Raras veces necesitan que papá o mamá les den libros acerca de los temas que estudian, o que les demos tareas específicas a cumplir. Ellos ahora ya saben encontrar las informaciones por sí mismos, y poco a poco están aprendiendo también a trazarse sus propias metas, y a ser responsables en cumplirlas. En breve: Están creciendo en su capacidad de gestionar su aprendizaje ellos mismos.

En el mundo del futuro cercano, esta capacidad de auto-aprendizaje tendrá una importancia creciente. Muchas instituciones de educación superior están actualmente experimentando con diversas formas de aprendizaje virtual por internet. Se ha reconocido que este nuevo modelo podrá facilitar una buena educación superior a muchas personas que hasta ahora no tenían acceso a ella por razones económicas o geográficas, por lo cual no pueden asistir a una universidad. Ahora se está desarrollando la posibilidad de llevar cursos a un nivel universitario por internet, sin tener que asistir físicamente a una universidad. Hay solamente un problema: Para participar exitosamente en un tal curso, uno tiene que estar acostumbrado a aprender de manera activa e independiente. Y esta es una cualidad que no se fomenta en el sistema escolar dominante.

Uno de los pioneros de las nuevas formas de aprendizaje virtual, el matemático Keith Devlin de la universidad de Stanford, escribe al respecto en su blog:

“Parece que muchos perciben la educación como algo que otras personas les hacen a ellos; otras personas que tienen control sobre ellos. Esto es completamente equivocado, y es lo contrario de lo que uno encontrará en una buena universidad. (…) ‘Aprender’ es un verbo activo. El enfoque debe estar en crear un ambiente donde el estudiante puede aprender, quiere aprender, y puede obtener el apoyo que necesita para ello. No existe otro camino; y cualquiera que pretende poder hacer algo más que ayudarte a aprender, está solamente intentando sacar dinero de ti.

Segundo, hay una idea común de que la educación consista más que todo en conseguir buenas notas en los exámenes – generalmente mediante los medios más eficaces (lo que significa obviar el verdadero aprendizaje). (…)

El ingrediente esencial para beneficiarse de la gran oportunidad que ofrecen los cursos por internet, es saber cómo aprender. Esta debería ser la capacidad más importante que los estudiantes adquieren en su educación básica. Desafortunadamente, con el sistema actual que gira alrededor del “ser enseñado” y “ser examinado”, solamente muy pocos estudiantes emergen con esta capacidad tan importante; y los pocos que la adquieren, normalmente dicen que lo lograron a pesar de su educación escolar.”

(Keith Devlin en http://mooctalk.org.)

Las grandes tendencias en la educación – sobre todo en la educación superior – van claramente hacia el aprendizaje autogestionado, activo e independiente. Y la educación en casa brinda las mejores posibilidades para adquirir estas capacidades.

Efectivamente, este año nuestro hijo mayor ha completado exitosamente su primer MOOC (curso abierto masivo por internet) – en inglés. Fue acerca de un tema del cual nosotros como padres sabemos muy poco, así que no pudimos ayudarle mucho. Y nuestro hijo tenía solamente dos años de aprender inglés; pero en esos dos años había aprendido más de lo que los alumnos de secundaria aprenden en cinco años de colegio. Es que él lo hizo por interés propio. Su deseo de aprender inglés despertó cuando él empezó a usar unos programas de computadora cuya documentación existía solamente en inglés. Entonces empezó a aprender para poder comprender los manuales. Cuando empezamos a darle unas clases formales, nos dimos con la sorpresa de que él ya conocía casi todas las palabras; solamente le faltaba aprender la pronunciación y mejorar su gramática.

Ahora, esta capacidad del auto-aprendizaje no cae así no más del cielo. Es el fruto de un método educativo que desde el inicio valora la actividad propia del niño, y sus propios intereses, en vez de imponerle lecciones y contenidos. Un niño que es sometido bajo un currículo rígido y exámenes normados, se vuelve dependiente. Pierde su creatividad y su curiosidad natural; ya no le interesa aprender; solamente le interesa pasar los exámenes. No averigua nada por sí mismo, porque está acostumbrado a absorber pasivamente los trozos de conocimiento que el profesor le pone delante.

No es entonces simplemente la educación “en casa” la que produce aprendedores independientes. Una familia que educa a sus hijos según un currículo inflexible, preprogramado, aunque sea “en casa”, reproducirá en su propio hogar muchos de los problemas del sistema escolar. En cambio, los modelos educativos que nos inspiran (más notablemente la “Fórmula Moore” y la “escuela activa”), permiten al niño avanzar a su propio paso y según sus propios intereses. Esto podría realizarse incluso en una escuela (alternativa), con tal que la escuela encuentre una forma de permitir a cada niño que avance según su propio “currículo individual”.

Por ejemplo, nunca hemos obligado a nuestros hijos a aprender a leer “porque a su edad deberían aprenderlo”. En cambio, hemos observado atentamente su desarrollo; y cuando notamos las señales de que el cerebro de un niño había alcanzado la madurez necesaria para aprender a leer, entonces se lo enseñamos. Cuando se espera pacientemente hasta ese momento – que en algunos niños puede llegar recién a los ocho años o aun más tarde – , entonces los niños aprenden a leer sin dificultad dentro de dos a tres meses.
El resultado fue, en el caso de nuestros hijos, que se alegraron tanto de su nueva capacidad de leer, que enseguida leyeron todos los libros aptos para su edad que pudieron encontrar en nuestra casa, y pidieron más libros. Encontes buscamos y compramos más: Libros de cuentos; una Biblia infantil más amplia de la que ya tenían; libros sobre experimentos, trabajos manuales, plantas, animales, etc. Ya en la edad de primaria, nuestros hijos nos sorprendieron con conocimientos acerca de algunos temas (por ejemplo animales) que nosotros mismos no sabíamos, pero ellos lo habían aprendido de sus libros.
En triste contraste, observamos en los niños escolares que atendemos, que para ellos el leer es un deber impuesto que solamente les causa molestias; y casi nunca sacan un libro de la biblioteca por interés propio.

En la edad de primaria, como padres todavía nos tocó tomar la iniciativa en muchos proyectos educativos. Por ejemplo, animamos a nuestros hijos a observar la luna y las estrellas – lo que los incentivó a leer libros sobre astronomía. O después de un viaje, los animamos a buscar en el mapa los lugares por donde habíamos pasado, y a medir las distancias. Pero ellos pronto comenzaron a encontrar y sugerir sus propios proyectos. Por ejemplo, alrededor de los once años dijeron que querían hacer experimentos químicos. Entonces empezamos a leer sobre el tema, conseguimos unos tubos de ensayo, un mechero, unos guantes y lentes de protección, y unas sustancias químicas. Hicimos experimentos y anotamos nuestras experiencias. En el transcurso de este proyecto (que duró varios meses), nuestros hijos aprendieron la mitad de los conceptos químicos que los alumnos de secundaria aprenden varios años más tarde.
El lector atento se habrá dado cuenta de que nosotros mismos, los padres, también tuvimos que aprender mucho en estos proyectos. Si queremos que nuestros hijos sean aprendedores, nosotros mismos también tenemos que ser aprendedores. Como en todas las áreas de la vida, nuestro propio ejemplo es decisivo.

Entonces, nuestro currículo no está definido por lo que unos funcionarios piensan que se debería aprender a una edad determinada. Es que cada niño es diferente, tiene intereses distintos y un ritmo de desarrollo distinto. Por eso, nuestro currículo está definido por los intereses y el desarrollo individual de cada niño. Esto significa que en algunas áreas de su interés están muy “adelantados” en comparación con el currículo escolar, mientras en otras áreas están “atrasados” – o sea, simplemente no invirtieron mucho tiempo en aprenderlas porque no les interesaba. ¿Es eso una desventaja? No lo creo. No es posible saber “todo”. Cada persona tiene que elegir entre todos los saberes posibles, aquellos que quiere aprender. Si quiere ser ingeniero, ¿para qué pasar tantos años estudiando historia? – Si quiere ser historiador, ¿para qué llenarse de trigonometría o de termodinámica? – Una característica importante del aprendedor independiente es que él sabe decidir cuáles conocimientos necesita adquirir para alcanzar sus metas. Y esta capacidad de decisión no se adquiere cuando todo el tiempo alguien decide por ti lo que debes aprender.

Uno podría objetar aquí que entonces un aprendedor independiente tendrá un conocimiento “incompleto”. Pero lo mismo es cierto para los alumnos del sistema escolar. Pregunte a cualquier alumno promedio acerca de un tema que estudió hace medio año. Si no es un tema que le interesa mucho, recordará poco o nada. Pero a diferencia del aprendedor independiente, perdió mucho más tiempo estudiando esos temas, solamente para volver a olvidarlos después del examen.

La gran ventaja del aprendedor independiente es esta: Cuando tiene necesidad de ciertos conocimientos nuevos, los puede adquirir por sí mismo, con poca ayuda y en poco tiempo. Y esta capacidad tendrá cada vez más importancia en un mundo que avanza y cambia rápidamente.

1 Comentario »