Educación Cristiana Alternativa

Educación es algo muy diferente de lo que usted piensa …

¿”Escuela en casa” o educación en familia?

Después de muchos años como pioneros solitarios en cuanto a la educación en casa en el Perú, pudimos en los últimos años conocer a diversas familias peruanas que también se están iniciando en esta aventura. Encontramos que un buen número de estas familias tienen sus hijos matriculados en alguna escuela o colegio a distancia.

Eso tiene sus ventajas, sin duda. La escuela provee todos los materiales de estudio ya preparados; entonces los padres no necesitan invertir tiempo ni ideas propias para buscar o fabricar materiales educativos. Además, la certificación oficial de los estudios está asegurada desde el principio. Y en el caso de familias cristianas, podrían incluso encontrar una escuela cristiana que incluye puntos de vista cristianos en sus materiales; entonces dejan también esa preocupación en las manos de la escuela.

A pesar de estas ventajas, nosotros nunca consideramos eso como una opción para nuestros hijos. He aquí nuestras razones:

Toda escuela a distancia se basa en los principios y métodos del sistema escolar. Una familia que sigue el programa de una tal escuela, está prácticamente trayendo el sistema escolar a su casa. Pero para nosotros, una de las razones más importantes para no enviar a nuestros hijos a la escuela, fueron precisamente las fallas pedagógicas de este sistema.

Por ejemplo, el sistema escolar no toma en cuenta la manera como los niños piensan y aprenden. Su fundamento no es la pedagogía ni la comprensión por los niños; su fundamento es la administración masiva de los niños. Por eso, este sistema somete a los niños a un currículo rígido, preprogramado, que no es adecuado para la mayoría de los niños. Y los enseña de manera rutinaria, repetitiva, sin dejar lugar para el razonamiento propio ni para la creatividad. También, la enseñanza abstracta los confunde y los acostumbra a repetir mecánicamente unos procedimientos cuyo sentido no entienden. No los incentiva a pensar por sí mismos, ni les ofrece oportunidades para elegir y decidir. En consecuencia, los alumnos de este sistema no aprenden a razonar, evaluar y hacer decisiones; y no desarrollan su creatividad. Solamente aprenden a repetir lo que dice el profesor, o lo que dice el libro de la escuela a distancia.

“Si traemos el sistema escolar a nuestra casa, traemos también todos sus problemas a nuestra casa.”
También, los conocimientos que exige el sistema escolar a menudo son demasiado avanzados para el nivel de comprensión de los niños. Eso es reforzado todavía por las ambiciones de muchos padres que desean jactarse de que “mi hijo tiene cinco años y ya sabe leer”; “mi hija tiene seis años y ya sabe multiplicar”; etc. Tal vez creen que si apresuran y presionan a sus hijos de esta manera, serán también “más avanzados” en los años posteriores. Pero ya hace años, esta falsa creencia fue refutada por Raymond y Dorothy Moore en su libro “Mejor tarde que temprano“; y las investigaciones más recientes solamente confirman sus hallazgos: Esos niños “apurados” en sus años tempranos, sufren estrés y agotamiento en los años posteriores, de manera que su desarrollo intelectual se estanca y se quedan por detrás de aquellos niños que iniciaron su formación académica más tarde.

Si traemos este sistema a nuestra casa, traemos también todos sus problemas a nuestra casa. Efectivamente he conocido a algunos niños y jóvenes educados en casa que sufrieron del mismo agotamiento y “entumecimiento mental” como los alumnos del sistema escolar, porque fueron sometidos a un programa escolarizado.

Estoy convencido de que nuestros hijos merecen algo mejor. Si ya tenemos la oportunidad de educarlos en casa, usemos esta libertad para ofrecerles una mejor manera de aprender, tomando en cuenta su nivel de desarrollo individual, su manera particular de aprender, y sus campos de interés. Sé que eso requiere una mayor flexibilidad y creatividad de parte de nosotros como padres, y por tanto entiendo que muchos padres educadores prefieren la comodidad de un programa donde todos los materiales ya están preparados. En nuestro caso también fue un paso de fe, comenzar con un método más libre, más flexible y más creativo, y mi esposa y yo nos dimos cuenta en ese camino de cuan “escolarizadas” estaban todavía nuestras propias mentes.

Pero mirando atrás vemos que fue una experiencia muy gratificante. Nuestros hijos, en sus años de primaria, tuvieron muy poca necesidad de “hacer tareas” abstractas con libros y cuadernos. Aprendieron mucho más mediante las experiencias de la vida diaria, los trabajos prácticos y manuales, los juegos, y el ejercicio de sus propios intereses y talentos. Pasamos unas aventuras increíbles como familia; y encontramos que este método fue mucho más eficaz: Al fin de cuentas, nuestros hijos habían aprendido lo mismo como los niños escolares, pero con mucho menos estrés y con una sola “hora académica” al día; y además habían hecho muchas experiencias prácticas que los niños escolares nunca hacen, y recordaron muchas cosas de manera más intensa por haber vivido lo que los niños escolares solamente leen en sus libros. Por eso prefiero esta forma de aprender por encima de todo material pre-programado.

La esencia de la educación en casa consiste en que nosotros, los padres, asumimos la responsabilidad por la educación de nuestros hijos. Entonces, ¿por qué entregar esta responsabilidad nuevamente en las manos de una escuela, aunque sea “a distancia”? Los profesores de estas escuelas, y los autores de sus materiales, en su gran mayoría fueron formados en los caminos del sistema escolar, no en la educación en casa. Son capaces de trasladar el aula escolar a la casa, eso sí. Pero no pueden realmente comprender lo que es la educación en casa, ni mucho menos asesorar a padres educadores – a menos que ellos mismos se hayan desprendido radicalmente de los principios, caminos y métodos del sistema escolar. Y quienes dificultan más con eso, son precisamente los profesores profesionales. (Vea también: “Desescolarizar nuestra mente”.)

Raymond Moore, uno de los grandes pioneros de la educación en casa en los Estados Unidos, en un momento se vio obligado a pronunciar la siguiente advertencia a los padres educadores:

“Los líderes del movimiento de educación en casa, al igual como los líderes de movimientos anti-aborto, anti-pornografía, etc, caen en dos categorías:
1) Laicos y profesionales desinteresados que sacrifican dinero y tiempo para elevar la educación en casa a nuevas alturas, y
2) Algunos que no tienen trasfondo o ética profesional (o ambos), que apresuran a los padres no precavidos para que compren materiales educativos estresantes y caros; en consecuencia los padres sufren un quebrantamiento y odian la educación en casa. – Algunos de ellos combatieron la educación en casa hasta la década de los ’80.
Algunos autores, editores y expositores saben poco de investigación, y de manera persuasiva abusan de las Escrituras para transmitir una imagen de un Cristo santurrón a sus amigos seculares. Ellos son la influencia más divisiva en el movimiento de la educación en casa. Por el bien de usted y de sus amigos, estudie para conocer la diferencia.”

Este comentario se refiere a los Estados Unidos. Sin embargo, veo que lo mismo ya está empezando a suceder también aquí en América Latina. Tan pronto como el movimiento de la educación en casa está adquiriendo cierta fuerza, surgen también aquellos productores, editores, y directores de escuelas que ofrecen a las familias educadoras sus materiales y programas en venta – pero a menudo estos programas se basan en los mismos métodos que ya han fracasado en el sistema escolar.
¡Cuidado con los materiales de estudio estresantes y caros!

De todos modos, si usted considera usar un programa a distancia que se dirige explícitamente a familias que educan en casa, recomiendo como mínimo averiguar de antemano en qué experiencias y en qué pedagogía y métodos se basa. Por ejemplo:

  • ¿En qué modelo pedagógico se basa este programa? ¿y qué investigaciones y resultados apoyan este modelo?
  • ¿Existen diferencias significativas y sustanciales entre los métodos empleados por este programa, y los métodos del sistema escolar?
  • Por ejemplo, ¿se deja a los padres y alumnos en la libertad de elegir temas, contenidos, materiales, y actividades a realizar, según el nivel de comprensión, los intereses, y el estilo de aprendizaje individual de cada alumno? ¿O es un programa secuenciado y preprogramado igual como en la escuela?
  • ¿El programa anima a los padres a usar como sus principales oportunidades educativas las experiencias de la vida diaria, trabajos manuales y prácticos, juegos, material manipulable, y otras experiencias que concuerdan con las características de los niños? ¿O se basa mayormente en el trabajo abstracto con libros y cuadernos – o material de instrucción por internet – como el sistema escolar?

Desafortunadamente, todavía no encontré a ninguna “escuela a distancia” o “escuela para familias educadoras” que satisface estos criterios. Todas, de las que encontré información, se basan en los métodos del sistema escolar, y así echan a perder las mejores posibilidades de una educación en casa. Por eso, en vez de apoyarme en uno de estos programas, prefiero hacerlo yo mismo. Requiere más trabajo, más iniciativa, más flexibilidad y más creatividad; pero los resultados serán mucho mejores. No sólo para los niños; también para nosotros como padres.

Por supuesto que existen también escuelas a distancia que no se dirigen explícitamente a familias educadoras; en esos casos no podemos exigir que tengan conocimiento de una pedagogía distinta del sistema escolar. Pero en este caso habrá que estar consciente de que se trata de una extensión del sistema escolar; y la pregunta sería en este caso, cuánta libertad nos deja esa escuela para modificar sus programas y adaptarlos a las necesidades de nuestra familia y a la pedagogía que consideramos la mejor para nuestros hijos. Yo haría uso de una escuela a distancia solamente si existe esta libertad.

En el idioma inglés se estableció la palabra “homeschooling” (“escuela en casa”) para hablar de la educación en casa. Así que yo también he usado ocasionalmente esta expresión; pero pensándolo bien, ya no me parece tan buena. Una buena educación en casa es algo diferente, y algo mucho mejor, que traer el aula escolar a casa. Como padres educadores tenemos la oportunidad de establecer una alternativa, de liberar a nuestros hijos para que desarrollen los talentos únicos que Dios les dio, de incentivarlos a ser creativos, investigativos, pensadores… Si hemos sacado a nuestros hijos del enjaulamiento de una escuela tradicional, ¡no les construyamos una nueva jaula en casa!

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El concepto católico romano y el concepto reformado acerca de la educación

Las citas que siguen a continuación son extraídas del libro “Cincuenta años en la iglesia de Roma” (publicado 1886), por Charles Chiniquy, un ex sacerdote canadiense. Provienen entonces de un entorno histórico y geográfico distinto del nuestro – y a algunos lectores quizás no les guste el tono polémico de Chiniquy. Pero al fijarnos en la esencia de lo que este autor quiere decir, encontramos un análisis sorprendentemente actual del sistema escolar del Perú, y probablemente de todos los países que alguna vez eran colonias españolas. Estos sistemas se remontan a las escuelas coloniales, auspiciadas y controladas por la iglesia católica romana.

A los lectores evangélicos les pido: No usen este escrito en primer lugar para criticar a la iglesia católica, sino para evaluar la clase de educación que ustedes mismos dan a sus hijos en sus familias y en sus escuelas. Ha sido mi triste observación que en muchas escuelas evangélicas reina el mismo espíritu de sumisión ciega y esclavitud, la misma supresión de la creatividad y del razonamiento propio, como en las escuelas católicas y estatales. Todavía no encontré a ninguna escuela evangélica en el Perú que hubiera mostrado las características positivas que Chiniquy resalta respecto a las escuelas reformadas que él encontró en Canadá y en los Estados Unidos. Claro, las escuelas evangélicas no enseñan sumisión ciega al papa; pero hasta donde he visto, se someten con la misma ceguera a la pedagogía oficial del estado, o a las tradiciones de su propia iglesia. El análisis de Chiniquy podría ayudar a los educadores evangélicos a evaluar si realmente fueron liberados por el evangelio, o si en el fondo están todavía influenciados por una mentalidad romanista.

He aquí lo que dice este autor sobre “Roma y la educación”:


La palabra “educación” es una palabra hermosa. Se deriva del latín “educare” que significa levantar, tomar de los grados más inferiores y llevar a las esferas más elevadas del conocimiento. El objetivo de la educación es entonces, alimentar, expandir, levantar, iluminar, y fortalecer la inteligencia.

Escuchamos a los sacerdotes católicos hacer uso de esta palabra hermosa, “educación”, con la misma o más frecuencia que los protestantes. Pero la palabra “educación” tiene un significado muy diferente entre los seguidores del papa que entre los seguidores del Evangelio. Y esta diferencia, la cual ignoran los protestantes, es la causa de los errores extraños que cometen los protestantes cada vez que intentan legislar sobre este asunto aquí, como también en Inglaterra o Canadá.

El significado de la palabra “educación” entre los protestantes es tan distante del significado de la misma palabra entre católicos romanos, como lo es el polo sur del polo norte. Cuando un protestante habla de educación, usa y entiende la palabra en su sentido verdadero. Cuando envía a su hijo pequeño a una escuela protestante, él desea honestamente que su hijo sea levantado hacia las esferas del conocimiento, hasta donde le permita su inteligencia. Cuando este niño va a la escuela, pronto siente que ha sido levantado a cierta medida, y experimenta una alegría sincera, un orgullo noble, por este nuevo levantamiento, aunque muy modesto; y naturalmente entiende que este levantamiento nuevo es solamente una grada para pararse encima y levantarse a un grado más elevado de conocimiento, y rápidamente dará este segundo paso con un placer indecible. Cuando el hijo de un protestante ha adquirido un poco de conocimiento, quiere adquirir más. Cuando ha aprendido lo que significa esto, también quiere saber qué significa aquello. Como una pequeña águila, alista sus alas para un vuelo más alto, y levanta su cabeza para subir más en la atmósfera del conocimiento. Una ambición noble y misteriosa cogió repentinamente su alma joven. Entonces empieza a sentir algo de esta sed insaciable del conocimiento, que Dios mismo puso en el pecho de cada hijo de Adán; una sed de conocimiento, sin embargo, que nunca será perfectamente saciada excepto en el cielo.

El objetivo de la educación es entonces, capacitar al hombre para cumplir esta misión real de gobernar y sojuzgar la tierra, bajo los ojos de su Creador.

Recordemos que no es de sí mismo, ni de un ángel, sino de Dios mismo que el hombre recibió esta misión sublime. Sí, es Dios mismo quien implantó en el pecho de la humanidad el conocimiento y la aspiración de estas destinaciones espléndidas que pueden alcanzarse solamente por medio de la “educación”.

¡Qué impulso glorioso es este, que toma en sus manos la mente recién despertada, y guía la inteligencia joven para subir más alto y penetrar las nubes que esconden de su mirada los esplendores de conocimiento que están encubiertos más allá de las sombras de esta esfera baja! Este impulso es una ambición noble; es parte de la humanidad que se asemeja a la imagen del gran Creador. Este impulso, el cual dirigir en su marcha adelante y hacia arriba es la misión de la educación, es una de las dádivas más preciosas de Dios para el hombre. Una vez más, es la misión gloriosa de la educación, fomentar esta sed de conocimiento y guiar al hombre a cumplir su alto destino.

Debería ser el deber tanto de los católicos romanos como de los protestantes, asistir al alumno en su vuelo hacia las regiones de la ciencia y del aprendizaje. ¿Pero es esto así? – No. Cuando ustedes, los protestantes, envían a sus hijos a la escuela, ustedes no imponen trabas a su inteligencia; ellos suben con las alas extendidas día tras día. Aunque su vuelo es al inicio lento y tímido, ¡cuán felices se sienten con cada nuevo aspecto de su horizonte intelectual! ¡Cómo laten sus corazones con gozo indecible cuando empiezan a escuchar voces de aplauso y ánimo de cada lado que les dicen: “¡Más alto, más alto, más alto!” – Cuando sacuden sus alas jóvenes para alzar un vuelo más alto, quién puede expresar su gozo cuando escuchan de nuevo las voces de una madre amada, un padre querido, un pastor venerable, que les aplauden y dicen: “¡Bien hecho! ¡Más alto todavía, mi hijo, más alto!”
Levantándose con más confianza en sus alas, entonces se levantan más alto todavía, en medio del concierto unánime de las voces de su nación entera que los anima al vuelo más alto. Es entonces cuando el joven siente que su fuerza intelectual se multiplica diez veces más. Se levanta sobre sus alas de águila, con una confianza y un poder renovados, y vuela todavía más alto, su corazón latiendo con un gozo noble y santo. De norte y sur, de este y oeste, el eco trae a sus oídos las voces de las multitudes: “¡Sube más alto, más alto todavía!”
El ha alcanzado ahora, lo que él pensaba primero que eran las regiones más elevadas del pensamiento y conocimiento; pero de nuevo oye los gritos estimulantes de abajo, que lo animan a volar más alto todavía hacia el dominio más elevado del conocimiento, hasta entrar en las regiones donde se encuentra la fuente de toda la verdad, y de la luz, y de la vida. Porque él también escuchó la voz de su Dios quien le habla a través de Su Hijo Jesucristo, llamando: “¡Ven a mí! ¡No temas! ¡Ven a mí! ¡Yo soy la luz, el camino! ¡Ven a esta región más elevada donde el Padre, con el Hijo y el Espíritu Santo, gobiernan en una luz infinita!”
De esta manera, el erudito protestante, haciendo uso de su inteligencia como el águila de sus alas, procede de debilidad a fuerza, del aleteo tímido al vuelo audaz y confiado, de una región de conocimiento a otra más alta, hasta que se pierde en este océano de luz y verdad que es Dios.
En las escuelas protestantes no se ponen trabas a las alas del joven águila; nada le hace parar en su progreso, ni paraliza sus movimientos y su vuelo hacia arriba. Al contrario, recibe toda clase de ánimo en su vuelo.
¡Es por eso que las únicas naciones realmente grandes en el mundo son protestantes! ¡Es por eso que las naciones realmente poderosas en el mundo son protestantes! ¡Es por eso que las únicas naciones libres en el mundo son protestantes! Las naciones protestantes son las únicas que cumplen su deber como hombres en el escenario de este mundo; solo las naciones protestantes marchan como gigantes a la cabeza del mundo civilizado. Por todas partes son ellas la vanguardia del progreso, de la ciencia y de la libertad, dejando muy atrás a las naciones desafortunadas cuyas manos están atadas por las cadenas de hierro del papado.

Después de haber visto al erudito protestante levantándose, en sus alas de águila, a las esferas más elevadas de la inteligencia, felicidad y luz, y marchando sin impedimento hacia sus destinaciones espléndidas, volvamos ahora nuestros ojos hacia el estudiante católico romano, y considerémosle y compadezcámonos de él en la degradación a la cual es sujeto.
Este joven estudiante católico romano ha nacido con la misma inteligencia brillante como el protestante; es provisto por su Creador con los mismos poderes de la mente como su vecino protestante; tiene los mismos impulsos, las mismas aspiraciones nobles implantadas por la mano de Dios en su pecho. Se lo envía a la escuela, aparentemente, como al niño protestante, para recibir lo que se llama “educación”. Primero entiende esta palabra en su sentido verdadero; va a la escuela en la esperanza de ser levantado, tan alto como le permitirán su inteligencia y sus esfuerzos personales. Su corazón late de alegría, cuando de repente le tocan los primeros rayos de luz y conocimiento; siente un orgullo santo y noble con cada nuevo paso en su progreso; anhela aprender más, quiere subir más alto; también levanta sus alas, como el joven águila, y vuela más alto.
Pero aquí empiezan las desilusiones y tribulaciones del estudiante católico romano; porque se le permite levantarse, sí, pero cuando se haya levantado lo suficientemente alto para estar al nivel de los dedos gordos de los pies del papa, entonces escuchará gritos penetrantes, enojados, amenazantes de cada lado: “¡Alto! ¡detente! ¡No te levantes más alto que los dedos de los pies del Santo Papa! … Besa estos pies santos, y deja de volar más alto! ¡Recuerda que el Papa es la única fuente de ciencia, conocimiento y verdad! El conocimiento del Papa es el último límite del aprendizaje y de la luz que la humanidad puede alcanzar. No se te permite saber y creer lo que Su Santidad no sabe ni cree. ¡Detente! ¡detente! No subas ni una pulgada más alto que el horizonte intelectual del Pontífice Supremo de Roma, en quien solo está la plenitud de la verdadera ciencia que salvará el mundo.”

Algunos quizás me responderán aquí: “¿No ha producido Roma hombres grandes en cada departamento de las ciencias?” – Yo respondo, Sí; como dije antes. Roma puede mostrarnos una larga lista de nombres que brillan entre las luces más brillantes del firmamento de la ciencia y filosofía. Nos puede mostrar sus Copérnicos, sus Galileos, sus Pascales, sus Bossuets, sus Lamenais, etc. Pero fue a su propio riesgo y peligro que estos gigantes se han levantado a las regiones más altas de la ciencia y filosofía. Es a pesar de Roma que estas águilas han alzado vuelo por encima del horizonte oscuro donde el papa ofrece los dedos de sus pies para ser besados y adorados como el non plus ultra de la inteligencia humana; e invariablemente han sido castigados por su audacia.
El 22 de junio de 1663, Galileo fue obligado a postrarse de rodillas para escapar de la muerte cruel a la cual iba a ser sentenciado por la orden del papa; y firmó con su propia mano la siguiente retractación: “Yo abjuro, maldigo, y detesto el error y la herejía del movimiento de la tierra”, etc. etc.
Este hombre erudito tuvo que degradarse a jurar una mentira inaudita, esto es, que la tierra no se mueve alrededor del sol. De esta manera, las alas de este águila gigante de Roma fueron cortadas con las tijeras del papa. Esta inteligencia poderosa fue quebrantada, atada, y hasta donde fue posible para la iglesia de Roma, degradada, silenciada, y matada. Pero Dios no iba a permitir que un intelecto tan gigante iba a ser completamente estrangulado por las manos de este enemigo implacable de la luz y de la verdad, el papa. Suficiente fuerza y vida permanecieron en Galileo para decir, al levantarse: “¡Esto no impedirá a la tierra seguir moviéndose!”
El decreto infalible del papa infalible, Urbano VIII, contra el movimiento de la tierra, es firmado por los cardenales Felia, Guido, Desiderio, Antonio, Bellingero, y Fabriccioi. Dice así:
“En el nombre y por la autoridad de Jesucristo, la plenitud del cual reside en Su Vicario, el Papa, que la proposición de que la tierra no es el centro del mundo, y que se mueve con un movimiento diario, es absurda, filosóficamente falsa, y errónea en fe.”
¡Qué cosa gloriosa para el papa de Roma ser infalible! ¡El sabe infaliblemente que la tierra no se mueve alrededor del sol! Y qué bendición para los católicos romanos ser gobernados y enseñados por un tal ser infalible. (…)

Si los Newtons, los Franklins, los Fultons, los Morses hubieran sido romanistas, sus nombres se hubieran perdido en la oscuridad que es la herencia natural de los esclavos de los papas. Habiendo escuchado desde su niñez que nadie tenía derecho de hacer uso de su “juicio privado”, inteligencia y conciencia en la investigación de la verdad, ellos hubieran permanecido en silencio a los pies del terrible dios moderno de Roma, el papa. ¡Pero ellos eran protestantes! Este es el secreto de los descubrimientos maravillosos, con los cuales ellos habían leído un libro que les dijo que ellos eran creados en la imagen de Dios, y que este Dios grande había enviado a Su hijo eterno Jesucristo para hacerlos libres de las ataduras de los hombres. Ellos habían leído en este libro protestante (porque la Biblia es el libro más protestante en el mundo) que el hombre no solamente tiene una conciencia, sino también una inteligencia para guiarle; ellos habían aprendido que la inteligencia y la conciencia no tienen ningún dueño aparte de Dios, ningún otro guía aparte de Dios, ninguna otra luz aparte de Dios. En las paredes de sus escuelas protestantes, el Hijo de Dios había escrito las palabras maravillosas: “Vengan a mí; Yo soy la Luz, el Camino, y la Vida.”
Pero mientras las naciones protestantes marchan con pasos tan gigantes a la conquista del mundo, ¿por qué las naciones católicas romanas no solamente se estancan, sino que dan evidencia de una decadencia que aumenta cada día? Visite sus escuelas y preste un momento de atención a los principios que se siembran en las inteligencias jóvenes de sus esclavos desafortunados, y usted tendrá la clave de este misterio triste.

¿Cuál es no solamente la primera lección, sino la lección diaria que se enseña al alumno católico romano? ¿No es esta: que uno de los crímenes más grandes que un hombre puede cometer es el seguir su “juicio privado”? – lo que significa que tiene ojos pero no puede ver; oídos, pero no puede oír; e inteligencia, pero no puede utilizarla en la investigación de la verdad y de la luz y del conocimiento, sin el peligro de ser eternamente condenado. Sus superiores, o sea el sacerdote y el papa, tienen que ver por él, oír por él, y pensar por él. Sí, al católico romano se le dice constantemente en su escuela que el crimen más imperdonable y condenable es el hacer uso de su propia inteligencia y el seguir su propio juicio privado en la investigación de la verdad. Constantemente se le hace recordar que el juicio propio de un hombre es su enemigo más grande. Entonces, todos sus esfuerzos de la inteligencia y conciencia tienen que unirse para combatir, silenciar y matar su “juicio privado”. Es por el juicio de sus superiores, el sacerdote, el obispo y el papa, que uno tiene que ser guiado.
Ahora, ¿qué es un hombre que no puede hacer uso de su “juicio personal privado”? ¿No es un esclavo, un idiota, un burro? ¿Y qué es una nación compuesta de hombres que no hacen uso de su juicio personal privado en la investigación de la verdad y de la felicidad, sino una nación de brutos, esclavos e idiotas despreciables?

Pero puesto que esto parecerá una exageración de mi parte, permítanme obligar a la iglesia de Roma a venir a hablar por ella misma. Por favor esté atento a lo que ella dice acerca de las facultades intelectuales del hombre. Estas son las mismas palabras de Ignacio de Loyola, el fundador de la Sociedad Jesuita:

“En cuanto a la obediencia santa, esta virtud tiene que ser perfecta en cada punto de su ejecución, en la voluntad, en el intelecto; lo cual debe hacerse con toda celeridad, gozo espiritual y perseverancia; persuadiéndonos que todo es justo, suprimiendo todo pensamiento repugnante y juicio propio en una obediencia cierta; y que cada uno se persuada a sí mismo, que el que vive bajo obediencia debe ser movido y dirigido, bajo la Providencia Divina, por su superior, tal como si fuera un cadáver que permite ser movido y guiado en cualquier dirección.

Alguien me preguntará, ¿cuál puede ser el objetivo de los papas y sacerdotes de Roma al degradar a los católicos romanos de una manera tan extraña que los convierten en cadáveres morales? ¿Por qué no dejarlos vivir? – La respuesta es muy sencilla. El único y gran objetivo de los pensamientos y las obras del papa y de los sacerdotes es levantarse a sí mismos por encima del resto del mundo. Ellos quieren estar ¡alto!, alto por encima de las cabezas no solamente de la gente común, sino de los reyes y emperadores del mundo. Ellos quieren ser no solamente tan altos, sino más altos que Dios. Es hablando del papa cuando el Espíritu Santo dice: “…el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios …, haciéndose pasar por Dios.” (2 Tes. 2:4)
– Para alcanzar su objetivo, los sacerdotes persuadieron a sus millones y millones de esclavos que no son nada más que cadáveres; que no deben tener voluntad, ni conciencia, ni inteligencia propia, “como un cadáver que permite ser movido y guiado en cualquier dirección, sin resistencia”. Una vez que esto se ha logrado, ellos construyen una pirámide de todos estos cadáveres inmóviles que es tan alta hasta los cielos, y poniéndose a sí mismos encima de esta pirámide maravillosa, los sacerdotes dicen al resto del mundo: “¿Quién de ustedes es tan alto como nosotros? ¿Quién ha sido levantado por Dios como sacerdote y papa? ¿Dónde están los reyes y emperadores cuyos tronos sean tan elevados como los nuestros? ¿No somos la verdadera cumbre de la humanidad?” ¡Sí! ¡sí! … ¡¡¡pero es un trono de cadáveres!!!

… Pero para que Ud. entienda mejor las tendencias degradantes de los principios que son la piedra fundamental de la educación moral e intelectual de Roma, déjeme exponer ante sus ojos otro extracto de la enseñanza jesuita, tomado de los “Ejercicios espirituales” por Ignacio de Loyola:

“Debemos siempre tener para en todo acertar, que lo blanco que yo veo, creer que es negro, si la Iglesia jerárquica así lo determina.”

(…) Pero algunos pensarán que estos principios degradantes se enseñan solamente por los jesuitas; que no son las enseñanzas de la iglesia, y que yo estoy cometiendo una injusticia al presentar como una iniquidad general lo que es solamente la culpa de los jesuitas. Escuche las palabras de aquel papa infalible Gregorio XVI, en su célebre encíclica del 15 de agosto de 1832:

“Si la Santa Iglesia lo requiere, sacrifiquemos nuestras propias opiniones, nuestro conocimiento, nuestra inteligencia, los sueños espléndidos de nuestra imaginación, y los logros más sublimes del entendimiento humano.”

(…) Ahora, protestantes, ¿empiezan a ver la diferencia entre el objetivo de la educación entre una escuela protestante y una escuela católica? ¿Empiezan a entender que la distancia entre la palabra “educación” entre ustedes, y el significado de esta misma palabra en la iglesia de Roma, es tan grande como la distancia entre el polo norte y el polo sur? Para ustedes, “educación” significa levantar al hombre a la esfera más elevada de la hombría. Para Roma significa rebajarlo por debajo de los más brutos. Para ustedes, educar significa enseñar al hombre que él es un agente libre, que la libertad dentro de los límites de las leyes de Dios y de su nación es una dádiva asegurada para todos; ustedes quieren grabar en cada persona el pensamiento noble que es mejor morir como hombre libre que vivir como esclavo. Roma quiere enseñar que hay un solo hombre libre, el papa, y que todos los demás nacieron para ser sus esclavos entregados en pensamiento, voluntad y acción.

Ahora, para que Ud. entienda más todavía el abismo de degradación y corrupción moral al cual estos principios anti-cristianos y anti-sociales de Roma llevan a sus pobres esclavos ciegos, lea lo que dice Liguori (Teólogo moral católico reconocido del siglo XVIII) en su libro “La monja santificada”:

“El medio principal y más eficaz de practicar la obediencia debida a los superiores, y de hacerla meritoria ante Dios, consiste en considerar que al obedecer a ellos obedecemos a Dios mismo, y que al despreciar sus órdenes despreciamos la autoridad de nuestro Maestro Divino. Cuando, entonces, una religiosa recibe un precepto de su prelado, superior o confesor, debe ejecutarlo inmediatamente, no solamente para complacer a ellos, pero principalmente para complacer a Dios, cuya voluntad le es dada a conocer por medio de su orden. Al obedecer su orden, ella obedece más ciertamente la voluntad de Dios que si un ángel viniera del cielo para manifestarle Su voluntad. Tenga esto siempre en mente, que la obediencia que usted practica hacia su superior, es rendida a Dios mismo. Si entonces usted recibe una orden de alguien que ocupa el lugar de Dios, usted debe observarla con la misma diligencia como si viniera de Dios mismo. El bendito Egidio solía decir que es más meritorio obedecer a un hombre por el amor de Dios, que obedecer a Dios mismo. Se puede añadir que hay más certeza de hacer la voluntad de Dios al obedecer a nuestro superior, que al obedecer a Jesucristo en el caso que El apareciera en persona y diera sus órdenes. San Felipe de Neri solía decir que las religiosas pueden estar muy seguras de que no tendrán que rendir cuentas por las acciones hechas por obediencia; de estos actos solo los superiores que los ordenaron serán tenidos responsables. El Señor dijo una vez a Catalina de Siena: “Las religiosas no serán obligadas a rendirme cuentas por lo que hicieron por obediencia; de esto yo demandaré cuentas de parte del superior.” Esta doctrina se conforma a la Sagrada Escritura: ‘He aquí, dice el Señor, como es el barro en la mano del alfarero, así eres tú en mis manos, ¡O Israel!’ (Jeremías 18:6). Un hombre religioso tiene que estar en las manos de sus superiores para ser moldeado como ellos quieren. ¿Debe el barro decir a El que lo forma: Qué estás haciendo? El alfarero debe responder: ‘Cállate, no es tu negocio inquirir lo que yo hago, sino obedecer y recibir cualquier forma que me agrada darte.’ “

Yo les pregunto, protestantes americanos, ¿qué será de vuestro país hermoso si ustedes son lo suficientemente ciegos para permitir que la iglesia de Roma enseñe a los niños? ¿Qué clase de hombres y mujeres pueden salir de tales escuelas? ¿Qué futuro de vergüenza, degradación, y esclavitud preparan ustedes para su país si Roma tiene éxito en obligarles a apoyar tales escuelas? ¿Qué clase de mujeres saldrán de la escuela de monjas que les enseñan que la máxima perfección en una mujer es cuando obedece a su superior, el sacerdote, en todo lo que le ordena? ¿y que su hija nunca tendrá que rendir cuentas ante Dios por los actos que cometerá para complacer y obedecer a su superior, el sacerdote, el obispo, o el papa? ¿Que los asuntos de su conciencia se arreglarán entre Dios y este superior, y que a ella nunca se le preguntará por qué hizo esto o aquello, cuando será hecho para gratificar al superior y obedecer su mandamiento? Y otra vez, ¿qué clase de hombres y ciudadanos saldrán de las escuelas de estos jesuitas que creen y enseñan que un hombre ha alcanzado la perfección de la hombría solamente cuando es un cadáver espiritual perfecto ante su superior, cuando obedece al sacerdote con la perfección de un cadáver que no tiene vida ni voluntad dentro de sí?


Comentario:

Observo que esta misma enseñanza falsa de la “sumisión” está actualmente difundida en muchas iglesias evangélicas también; particularmente en América Latina. Muchos pastores evangélicos usan exactamente los mismos argumentos como el católico Liguori en la cita arriba, diciendo que “al pastor hay que obedecer, aun cuando esté equivocado.” Pero esta enseñanza contradice a la Palabra de Dios que dice: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29) – esto lo dijo Pedro exactamente a sus superiores religiosos a los cuales estaba desobedeciendo. Aquellas iglesias evangélicas que mantienen esa enseñanza de la “sumisión bajo los pastores”, tienen en realidad una mentalidad católica romana y se han alejado de los principios de la Reforma y de la palabra de Dios. Por tanto, tampoco podrán educar a sus niños en la libertad del evangelio.

Y por supuesto, esta misma mentalidad esclavizante está todavía muy vigente en las escuelas estatales, aunque ya no se encuentran bajo la autoridad directa de la iglesia católica. Esta es, por ejemplo, una de las raíces profundas de por qué el Perú está tan atrasado en “comprensión de lectura”: El peruano promedio, desde su niñez, está siendo condicionado por esta mentalidad romana, a creer que no se puede ni se debe entender lo que uno lee; que hay que esperar a que la autoridad (eclesiástica o escolar) le dé a uno la interpretación “oficial” de lo que está escrito; y que entonces hay que creer esta interpretación oficial, por más que contradiga el sentido natural y obvio de las palabras. Esta misma mentalidad es la que sigue penetrando el sistema escolar desde la época colonial hasta hoy; y de ahí la gran dificultad que tiene mucha gente para poder entender por sí mismos lo que leen.

Por último, será importante entender que los países que eran “protestantes” (reformados) en los tiempos de Chiniquy, en la actualidad ya no lo son. Por eso, las escuelas estadounidenses hoy en día ya no son ningún ejemplo a seguir. Están ahora dominadas por el mismo espíritu esclavizante, aunque no en el nombre del catolicismo, pero en el nombre del gobierno secular, del “ateísmo científico”, y de la industria y economía. Cómo sucedió esta transformación espantosa de las escuelas americanas durante el siglo pasado, lo describe con mucho detalle John Taylor Gatto en su obra monumental “Historia secreta de la educación americana“.

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John Taylor Gatto: El principio de la pulga atrapada

Extracto de: “Weapons of Mass Instruction” (2009)

¿A qué se debe la extraña, inhumana pasividad de los niños escolares, especialmente hacia asuntos que el mundo adulto siempre consideró importantes? ¿Y la indiferencia aun más extraña de los niños pobres hacia su futuro ominoso que se acerca rápidamente?

Yo tuve varias teorías sobre esto mientras trabajé como profesor, pero ninguna de ellas era convincente, hasta que un día me explicó un niño inmigrante taiwanés de once años, Andrew Hsu, como se quebranta el espíritu de las pulgas para domarlas. Su explicación fue publicada en una breve autobiografía que él escribió para una ceremonia donde él y yo recibimos el mismo premio; pero mucho más importante que este reconocimiento fue para mí lo que aprendí de Andrew en aquel día.

El acababa de ganar la feria de ciencia e ingeniería del estado de Washington, por haber descifrado un gen que el hombre tiene en común con el ratón: COL201A. A sus once años, Andrew era un campeón en natación y había ganado muchos trofeos. El hablaba perfectamente chino, francés e inglés. En su tiempo libre trabajaba como asistente para películas documentales profesionales. Y nunca había asistido a una escuela; sus padres lo habían educado en casa.

Cuando le pidieron describir la lección más importante de su vida, la que más influenciaba sus decisiones, él dijo que era algo que su padre le contó acerca de los métodos para entrenar pulgas, para que columpiasen en trapecios, jalasen pequeños cochecitos, y todas esas cosas que antiguamente se enseñaban a las pulgas para divertir a los reyes y sus cortes.
La historia que le contó su padre fue así:
Si pones a unas pulgas en un contenedor bajo, se escapan saltando. Pero si pones una tapa sobre el contenedor por un tiempo corto, las pulgas se chocan con la tapa cuando intentan escapar, y pronto aprenden a ya no saltar tan alto. Ellas abandonan su búsqueda de la libertad. Si después quitas la tapa, las pulgas quedan prisioneros de las restricciones impuestas por ellas mismas. Así es también nuestra vida. Muchos de nosotros permitimos que nuestros propios temores, o las imposiciones de los demás, nos mantengan presos en un mundo de expectativas bajas.

Cuando leí esto, mi entera vida de profesor pasó por delante de mis ojos. Yo había sido contratado para ser la tapa encima de la placa de Petri, contra la cual los niños iban a chocar sus cabezas en sus intentos de seguir su camino, hasta que algún día estarían agotados y abandonarían sus intentos. Y en este punto serían súbditos aptos para ser domados.

Artículo relacionado: “¿La libertad no les interesa?”

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Nuestro programa vacacional 2013

Como todos los años, hemos ofrecido durante los meses de enero y febrero un programa vacacional para los niños del vecindario.

Hoy en día, a muchos niños ya no se les permite tener vacaciones. Sus profesores, padres y compañeros los presionan para que lleven clases de refuerzo o que asistan a una de las muchas “academias” – o sea, que durante sus vacaciones tengan el mismo programa aburrido como ya lo tenían durante todo el año escolar. Si esta clase de enseñanza no les ha ayudado a entender las cosas durante el año escolar, entonces – asi razonan equivocadamente los padres y los profesores – lo entenderán si durante las vacaciones reciben “más de lo mismo”. Y eso con que incluso algunas personas dentro del mismo ministerio de educación ya han entendido que esto no funciona así.

Por tanto, muchos padres tienen expectativas erróneas acerca de nuestro programa. Se preocupan de que su hijo o hija podría “quedarse atrás” en materias escolares, y quieren que “siga estudiando” durante las vacaciones. Con esto quieren decir que siga ocupándose todo el tiempo copiando en cuadernos y resolviendo tareas teóricas – cosas que en realidad no ayudan mucho al desarrollo de la inteligencia infantil. (Vea “Cuando el cerebro no tiene manos”.
Para que un niño se desarrolle de manera sana y equilibrada, necesita también tiempos de descansar, de jugar, y de trabajar con sus manos. Ya hemos invertido muchas horas y mucho esfuerzo para explicar a los padres este hecho sencillo. Unos cuantos están empezando a entender, después de varios años. Otros, cuando escuchan esto, simplemente deciden enviar a sus hijos a otro lugar donde no se les permite jugar. No les gusta que nuestro programa sea tan “poco académico”.
A pesar de esto, según nuestra experiencia, los participantes de nuestros programas no sufrieron ninguna desventaja escolar. Al contrario, varios de ellos incluso entendieron después las materias escolares mejor que sus compañeros que habían pasado sus vacaciones enteras en “academias”.

También hay varios padres que simplemente buscan a alguien que “cuide a sus hijos” durante las vacaciones. Parece que los padres de hoy ya no creen en su propia capacidad y responsabilidad de educar a sus hijos. Como dijo acertadamente el pediatra Carlos González:

“Parece que los padres piensan que criar a un hijo es una actividad profesional. Es decir, que yo para criar a mi propio hijo debería estudiar, debería esforzarme, y como al fin y al cabo probablemente no lo acabo de hacer bien, por mucho que me esfuerce, pues lo mejor es que directamente deje al niño a un profesional, a un pedagogo, un pediatra, un psicólogo, que ellos sí saben de cuidar hijos. Y no es así. Los únicos que pueden criar bien a los hijos, son los padres.
(En la película documental “La educación prohibida”)

Es claro que educar niños no es fácil. Es necesario informarse al respecto y prepararse recibiendo buenos consejos de padres experimentados. Pero ciertamente no sirve para este fin la clase de “preparación” que reciben los profesores en su formación profesional.

Volvamos al programa vacacional. Somos entonces no solamente “proveedores de un programa”. Para varios niños tenemos que ser verdaderos padres sustitutos. Esto incluye, por ejemplo, que ellos de vez en cuando almuerzan con nosotros, o que están en nuestra casa aun durante las tardes, cuando “oficialmente” no tenemos programa.

Ahora que ya tenemos varios años de experiencia con tales programas, podemos observar un patrón de comportamiento parecido en la mayoría de los niños. Al acostumbrarse poco a poco a un entorno más familiar y menos escolarizado, muchos de ellos pasan por las mismas etapas.

La fase de la inseguridad y pasividad.

Durante las primeras semanas, la mayoría de ellos se sienten bastante perdidos cuando se les ofrece la libertad de escoger ellos mismos una actividad, un material didáctico o un juego. (Especialmente los niños más grandes que ya están cargados con más años escolares.) Entonces se quedan parados allí no más y esperan que alguien les diga qué tienen que hacer. O se quedan pasivamente mirando a otros niños que ya encontraron una actividad interesante. Algunos traen tareas escolares de su casa y las resuelven – obviamente sin tener ganas de hacerlo. (En estos casos decimos a los padres que ya no manden tales tareas a sus hijos.)
En esta fase son a menudo nuestros propios hijos quienes toman la iniciativa para algún proyecto: un trabajo manual, un experimento, aprender un juego nuevo, etc. – y entonces los otros niños quieren también participar. – A veces doy algunas “lecciones” visuales acerca de un tema que presenta dificultades para muchos niños (mayormente en la matemática). Pero estas lecciones son cortas y la participación no es obligatoria. Después, los participantes reciben una actividad práctica o un desafío de investigación en relación con el tema.

La fase de jugar.

Después de aproximadamente dos semanas, la mayoría de los niños empiezan a sentirse más libres. Entonces descubren que tienen permiso para jugar, y se aprovechan de ello tanto como pueden. Así pasan la mayor parte del tiempo de actividades libres jugando, o sea, las primeras dos a tres horas de la mañana. Juegan toda clase de juegos de tablero, de cartas y de dados, y también juegos al aire libre. Con estos juegos aprenden más de lo que ellos mismos se dan cuenta. Juegos como damas, ajedrez, cuarteto, yatzy, etc, requieren una clase de pensamiento estratégico y matemático que no se cultiva en la enseñanza escolar.
En la mayoría de los niños, esta fase de jugar dura entre dos y cuatro semanas. – Este año tuvimos a dos participantes que fueron obligados por su escuela a asistir a clases de refuerzo de dos horas, en tres días de la semana, porque habían desaprobado un curso. Llama la atención que estos dos niños se quedaron en la fase de jugar hasta el fin de las vacaciones, y nunca llegaron a la siguiente fase. Las seis horas semanales de rutina escolar eran suficientes para atrasar de manera significativa el desarrollo mental, emocional y creativo de ellos.

La fase creativa.

Una vez satisfecha su necesidad de jugar, algunos de los niños entran en una fase creativa: Comienzan a hacer experimentos o incluso inventan experimentos propios; dibujan, pintan y hacen trabajos manuales; hojean los libros de la biblioteca en búsqueda de nuevas ideas; o inventan juegos propios. En esta fase observamos también en algunos lo que María Montessori llama la “normalización”: Son capaces de trabajar por tres horas seguidas de manera interesada y concentrada en un proyecto; necesitan muy poca instrucción o ayuda de parte de nosotros los adultos, y mantienen el orden por sí mismos, de manera que no hay prácticamente ninguna necesidad de “control disciplinario”. En esta fase, algunos niños empiezan también por iniciativa propia y con verdadera motivación a trabajar con materiales más “escolares”, tales como fichas con problemas, o materiales concretos para la práctica de operaciones matemáticas.

Para los niños escolarizados es un paso muy grande, expresar su creatividad al dibujar o construir algo “propio” y novedoso. Se han acostumbrado tanto a copiar mecánicamente lo que el profesor les presenta en sus libros o en la pizarra – y además, a que los otros niños y aun los profesores solamente critican o ridiculizan sus obras -, que apenas se atreven a realizar una idea propia. (Vea “Cuento triste de un niño pequeño”.) Si un niño logra superar estos impedimentos durante el programa vacacional, lo considero un gran éxito pedagógico.

  Matemática concreta y activa: Multiplicación y división con tapas de botellas.

Esta alumna fabricó su propio juego de tablero, y después se sorprendió mucho cuando le dije que al hacer esto había practicado muchos conceptos de geometría.

Este es el momento cuando nos gustaría seguir trabajando con los niños de esta manera, y podrían aprender muchas cosas – inclusive “materias escolares”, pero de una manera más motivadora y más práctica que en la escuela. Pero en la mayoría de los niños, esta fase comienza solamente hacia el fin de las vacaciones, y algunos nunca llegan a este punto – y después tienen que volver a la escuela. Esta es la frustración más grande de este trabajo: la escuela literalmente destruye el desarrollo de los niños. Por eso seguimos soñando y buscando a Dios por posibilidades de una educación sin escuela – por lo menos sin la forma de escuela tal como la gran mayoría de la gente la conoce. En realidad se necesitaría muy poco para eso, solamente unas familias valientes que aman a sus hijos. Pero parece que no hay muchas de esas…

Cursos electivos

En nuestro programa, la última parte de cada mañana es dedicada a los cursos electivos. Como el año pasado, también este año el curso favorito de los niños era el curso de cocina. Descubrimos que esto tiene una causa curiosa: no es que les gustaría tanto cocinar, pero les gusta mucho almorzar juntos. La mayoría de ellos ni siquiera conocen las comidas juntos en sus familias: En sus casas, cada uno come cuando quiere, o los padres no están en casa y dejan una comida para que los niños la calienten, o los mandan al restaurante. Así que les hace falta un elemento esencial de lo que constituye una verdadera familia. Nos entristece mucho observar esto, porque si las familias se están deshaciendo, dentro de poco se destruirá la sociedad entera.
En este contexto, mi hijo mencionó una noticia que había leído: En una encuesta en Estados Unidos, los adolescentes dijeron que lo que ellos más desearían acerca de su familia, era que comieran juntos.

El segundo curso más elegido era el de crear dibujos animados. Esta fue una buena oportunidad para desarrollar la creatividad. Primero los niños pudieron observar diversas formas de crear dibujos animados: con dibujos en papel; armando figuras cortadas de papel, cartón, y otros materiales; con figuras de plastilina; o diseñándolas en la computadora. El material “plastilina” les gustó más. Ellos produjeron varios dibujos animados “mini” (de pocos segundos), y dos un poco más largos, incluso con sonido. Aquí se puede descargar uno de los que tienen sonido. Y aquí unas muestras de nuestro estudio – claro que no son hechos de manera profesional, pero demuestran la creatividad y el esmero de los niños:

arbol

pelota

puente

También pudimos hacer unos paseos interesantes. Algunas veces fuimos al campo para coleccionar flores, observar insectos, o practicar la orientación con mapa y brújula. Otros paseos nos llevaron a lugares de trabajo interesantes: una fábrica de textiles, y el taller de un peletero.

La indiferencia espiritual es preocupante.

Desafortunadamente observamos en los participantes de este año muy poca apertura para la fe cristiana. No que estuvieran rechazando directamente a Dios – simplemente eran indiferentes. A la mayoría les gusta escuchar historias bíblicas, y “teoréticamente” están de acuerdo con los mandamientos de Dios y con la necesidad de la salvación por medio de Jesucristo. Solamente parece que no ven ninguna necesidad de aplicar estas cosas a su propia vida. Tuvimos este año muy pocas conversaciones personales acerca de asuntos de la fe.
En nuestra sala se encuentra todo el tiempo un “buzón de preguntas” donde los alumnos pueden colocar de manera anónima las preguntas que no se atreven a hacer ante todos: preguntas acerca de problemas personales o familiares, acerca de la fe, acerca de la vida en general … Pero a diferencia de los años anteriores, este año el buzón se quedó vacío durante las vacaciones enteras.

Aun los adolescentes – se esperaría que en su etapa de vida se estuvieran ocupando de preguntas acerca del futuro, del sentido de la vida, de los valores, de sus metas personales, etc; pero ahora parece que lo único que les preocupa es poder pasar al siguiente grado escolar y más tarde poder estudiar una carrera académica – cualquier carrera, no importa cual, con tal que reciban un diploma al concluir.

(De paso sea dicho, observo esta misma actitud y esta misma indiferencia también dentro de las iglesias evangélicas.)

Esta situación me hace recordar fuertemente el análisis de Francis Schaeffer acerca de la sociedad estadounidense en los años setenta. Estas palabras me parecen hoy aun más acertadas que entonces, y también aquí en el Perú:

“Demasiado a menudo sucedía en los tempranos años sesenta, cuando un estudiante preguntaba a sus padres para qué debía estudiar, que los padres respondieron – no siempre explícitamente, pero siempre de manera clara -: “Porque en el promedio estadístico, un profesional universitario tiene un mayor sueldo.” – Y si el estudiante preguntaba para qué debía aspirar a un mayor sueldo, la respuesta era: “Para que más adelante puedas enviar a tus hijos a la universidad.” – Con esta clase de respuestas, ni el hombre ni el estudio tenía sentido alguno.
(…) Después de los tumultos de los años sesenta, mucha gente pensaba al inicio de los años setenta que los tiempos habían mejorado, porque las universidades se habían tranquilizado. Pero a mí me dio ganas de llorar. Aunque los jóvenes (los rebeldes de 1968) propusieron soluciones equivocadas, su análisis había sido correcto. Las cosas empeoraron mucho, ahora que muchos de ellos perdieron la esperanza y simplemente adoptaron los valores de sus padres: la paz personal y el bienestar personal. (…) En la revolución contra sus padres, los jóvenes habían caminado en círculo y habían regresado a su punto de partida, solamente en un nivel más bajo, pero con los mismos valores mediocres: su propia paz personal y su propio bienestar personal.”
(De: Francis Schaeffer, “¿Cómo viviremos entonces?”)

Schaeffer predice también las consecuencias sociales de una tal actitud: Se perderá la libertad. De hecho, esta predicción ya se ha cumplido en gran medida, aunque la mayoría de la gente ni siquiera se ha dado cuenta de ello:

“Estoy convencido de que la ‘mayoría silenciosa’, tanto jóvenes como ancianos, aceptarán la pérdida de sus libertades sin protestar, con tal que su estilo de vida personal no esté amenazado. A la mayoría les importa solamente su paz personal y su bienestar personal. Y los políticos saben que solamente tienen que prometer estas cosas para salir elegidos. Hoy en día, la política ya no trata de ideales. Los hombres y mujeres ya no se conmueven por los valores de la libertad y de la verdad. En cambio, los políticos intentan asegurarse de los votos de la gente, prometiéndoles el “postre” de “paz personal y bienestar personal”. (En otras palabras, el “estado niñera” que se encarga de educar a todos, de cuidar la salud de todos, de proveer trabajo para todos, y de controlar todo, de manera que nadie necesita asumir responsabilidad por sí mismo.) Los políticos saben que no se levantará ninguna protesta contra ellos, mientras que la gente tenga estos valores, o por lo menos una ficción de ellos o una esperanza de alcanzarlos.”
(Schaeffer, op.cit.)

En nuestros programas vacacionales queremos mostrar a los niños que la vida no tiene por qué consistir en ser nada más que un “engranaje en la máquina”. Queremos ayudarles a hacer decisiones correctas ante Dios (este era el tema general del “tiempo bíblico” durante las vacaciones de este año), y a no seguir la corriente de los tiempos sin cuestionar. Pero puede que pronto aun esto se considere “subversivo” o por lo menos “políticamente incorrecto” …

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Citas de “La educación prohibida”

En el artículo anterior presenté la película documental “La educación prohibida”. A continuación una colección de citas de la película que me gustaría resaltar. Estas darán una pequeña idea del contenido:

“Todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz. La gente educa para la competencia, y la competencia es el principio de cualquier guerra.”
(Pablo Lipnizky, Colombia)

“En teoría, todas las leyes de educación nos hablan de objetivos de desarrollo humano profundos: valores humanos, cooperación, comunidad, solidaridad, igualdad, libertad, paz, felicidad; son llenas de palabras hermosas. Pero la realidad es que la estructura básica del sistema promueve justamente los valores opuestos: la competencia, el individualismo, la discriminación, el acondicionamiento, la violencia emocional, el materialismo…”
(German Doin, Argentina)

“En Argentina, la inmensa mayoría de los niños dicen: Qué macana, hoy es lunes, tengo que ir otra vez a esa escuela. Pero este no es el peor de los datos: La inmensa mayoría de los docentes en Argentina dicen lo mismo.”
(Carlos Wernicke, Argentina)

“Es mucho más fácil decir: Ahora se callen, ahora abran el cuaderno, ahora agarren el lápiz rojo – lo cual es un adiestramiento canino. Esto no es educación.”
(Carlos Wernicke, Argentina)

“Nuestro problema para la comprensión de la escolarización obligatoria tiene su origen en un hecho inoportuno: el daño que hace desde una perspectiva humana, es un bien desde una perspectiva del sistema.”
(John Taylor Gatto, EEUU.)

“Observando como actúan los niños, descubrimos que usan todos los criterios de un investigador dotado, exactamente los mismos. Por supuesto que hay distintos niveles de complejidad; pero no hay niño que no sea sistemático en la observación. No hay niñita pequeña que no esté observando, que no esté generando experimentos. Si siguen haciéndolo, mañana van a ser científicos, mañana van a ser artistas. Hay que dejarlos.
(Dr. Carlos Calvo Muñoz, Chile)

“(En la escuela) desvirtuamos el proceso educativo, que es el descubrimiento, no el aprendizaje, de las verdades.”
(Dr. Carlos Calvo Muñoz, Chile)

“A todo nivel, el ser humano aprende lo que hace. Tiene que esforzarse para aprender lo que no hace.”
(Carlos Wernicke, Argentina)

“Este niño habla demasiado, tendría que ser más silencioso. Este niño habla muy poco, tendría que ser más hablador. Este niño juega poco, tendría que jugar más. Este niño es muy movido, tendría que estarse más quieto. Haga lo que haga, parece que está mal. Tiene que acabar siendo el niño estándar que hace exactamente la mitad de todo.”
(Carlos González, pediatra, España)

“Una de dos: O los niños ahora son mucho más hiperactivos que antes – cosa que me cuesta creer, pero entonces tendríamos que preguntarnos cuál es la causa de este problema y qué hemos hecho para que los niños estén así. O los niños son igual que antes, y entonces ¿qué hemos hecho para que ya no los aguantamos?”
(Carlos González, España)

“La escuela tiene que ser un banco de experimentación, una apertura de posibilidades totales.”
(Helen Flix, España)

“Uno no puede aprender libertad en teoría, y después cuando uno sale de la escuela, ser libre. Los chicos tienen que ser libres en la escuela.”
(Ginés Del Castillo, Argentina) – yo añado: “… o ser libres de la escuela”.

“No podemos pretender que un joven pueda tomar decisiones conscientes sobre su vida, su entorno, su país, si siempre decidimos por él cómo debe ir vestido a la escuela, qué debe aprender, o qué hacer en su vida.”
(German Doin, Argentina)

“No se puede dar lo que uno no tiene. O sea, todo lo que se enseña, debe tener el aval de la propia experiencia, de la propia vida.”
(Fernán Melledas, Argentina)

“Los que están enseñando, vienen de un sistema de educación represiva. Por lo tanto, los maestros que enseñan, no saben cómo gestionar sus propias emociones. Por lo tanto, no pueden enseñarlas. (…) Si realmente en la educación no eres feliz, no estás educando.
(Sergi Torres, España)

“Tienes que hacer un trabajo interior muy profundo de sensibilidad, de conciencia, de armonía, de alegría, para atreverte a llamarte maestro.”
(Gabriela Obregón Gutiérrez, México)

“Cuando estás realmente conectado con los chicos, sales de las clases como rejuvenecido, lejos de irse de la escuela cansado, te vas con un montón de energía (…) Yo pienso que ser maestro es un privilegio en esta vida (…) sales transformado. Tienes que estar muy, muy ciego para no aprovechar de esta oportunidad de crecimiento…”
(Sandra Majluf, Argentina)

“Parece que los padres piensan que criar a un hijo es una actividad profesional. Es decir, que yo para criar a mi propio hijo debería estudiar, debería esforzarme, y como al fin y al cabo probablemente no lo acabo de hacer bien, por mucho que me esfuerce, pues lo mejor es que directamente deje al niño a un profesional, a un pedagogo, un pediatra, un psicólogo, que ellos sí saben de cuidar hijos. Y no es así. Los únicos que pueden criar bien a los hijos, son los padres.
(Carlos González, pediatra, España)

“Cuando un niño vuelve de la escuela a casa, la pregunta que los padres hacen: ¿Qué hiciste?, y ¿cómo te fue?, y ¿qué aprendiste? – Pero la pregunta que normalmente nunca hacemos, es: ¿y cómo te sentiste hoy en la escuela?
(Miguel Angel Domínguez, Uruguay)

“Creo en que las mamás y los papás estamos volviendo a ser los educadores que fuimos en algún momento, más allá de ir y botar a tu hijo en algún lugar donde parece que lo van a educar, estamos diciendo: No, momento, esto no lo acepto; y creo que lo demás tiene que surgir de allí.”
(Gabriela Obregón Gutiérrez, México)

Hay una sola cosa que realmente es importante, y es – el amor. Si queremos una sociedad diferente, lo único que realmente tenemos que hacer es amar a los niños, para que ellos aprendan a amar a otros. Los conocimientos van a venir solos.”
(Pablo Lipnizky, Colombia)

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Creatividad (Parte 3): Recuperación de la creatividad

Si usted se da cuenta de que el enemigo le ha robado su creatividad, entonces en primer lugar necesita reconocer que este es un problema espiritual. A medida que usted llega a conocer mejor a Dios y aprecia Su creatividad, podrá también recuperar la creatividad que El le ha dado a usted. Aunque algunas personas por naturaleza tienen más creatividad que otros, cada ser humano tiene algo de creatividad.
Quizás Dios le muestra unas circunstancias específicas del pasado que han causado la pérdida de creatividad (ser ridiculizado o rechazado en la escuela; haber crecido en un hogar con excesivas limitaciones y prohibiciones; etc.) Entonces puede ser necesario traer estos asuntos ante El en oración, para que El pueda sanar y restaurar su personalidad en este aspecto.
En algunos casos (a raíz de tales circunstancias o independientemente de ellas) la creatividad se pierde por una decisión propia, quizás inconsciente, tal como: “Ya no voy a hacer ningún dibujo propio.” – “Ya no voy a intentar nada nuevo.” – “Para estar seguro, haré solamente lo que siempre he hecho.” – “Fulano es mi gran ejemplo; haré las cosas siempre como él las hace.” – “Es más fácil copiar lo que otros han hecho, ¿para qué hacerme el trabajo de crear algo propio?” – Si usted se da cuenta de que ha hecho una decisión parecida en algún momento del pasado, necesita revocar esta decisión y las actitudes causadas por ella. (Reconocer lo erróneo de decisiones anteriores, y revocarlas, es una forma de arrepentimiento.) Con la ayuda de Dios, podrá entonces agradecer a su Creador por la creatividad que El le dio, y empezar a vivir con una actitud diferente.
Si usted se da cuenta de que su creatividad ha sido tergiversada por una vida mental corrompida, necesita entonces “limpiar su mente”: “… derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo…” (2 Cor.10:5) – “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento…” (Rom.12:2). Es un ejercicio que demanda mucha perseverancia y disciplina, reconocer y rechazar los pensamientos e imaginaciones que son contrarios a la voluntad de Dios, y remplazarlos por pensamientos agradables a Dios. Pero las armas espirituales que Dios nos dio, son suficientes para esto. Cuando se limpian los pensamientos, se limpian también sus expresiones creativas.

Entonces, después de resolver los problemas espirituales de fondo, usted podrá entrenarse nuevamente en la creatividad que Dios le ha dado. Practique una actividad creativa que le agrada (sea dibujo, pintura, tejido o costura, carpintería, otros trabajos manuales, inventar juegos, poesía, teatro, canto, música, o cualquier otra). No se preocupe por si el resultado será de alguna calidad o utilidad. Al inicio se trata simplemente de recobrar la valentía para crear “algo” – cualquier cosa. A medida que usted progresa, ya verá que sus creaciones mejorarán y le podrán servir para algo, por ejemplo para la educación de sus hijos.

Gran parte de la creatividad consiste en atreverse a hacer las cosas de una manera diferente, o a imaginarse que las cosas podrían ser diferentes. Los niños, mientras crecen de manera sana, hacen esto de manera natural. Por ejemplo, un niño normal encontrará cien y tantas maneras diferentes de subir y bajar las gradas. Muchos inventos y descubrimientos se hicieron porque alguien se atrevió a pensar o actuar de una manera diferente de los demás. Por ejemplo, Colón descubrió América porque pensó que se podía llegar a la India no solamente viajando al este, sino también viajando al oeste.
Desafíe su creatividad con tareas como las siguientes:
– Use cada día un camino diferente, o un medio de transporte diferente, para ir de su casa a su trabajo.
– Reordene los muebles en su casa de una manera diferente.
– Dibuje una casa que es diferente de todas las casas que usted alguna vez ha visto. (o un animal diferente, una máquina diferente, un vestido diferente …)
– Mencione el mayor número posible de usos novedosos para un destornillador. (o una correa; una rueda de bicicleta; un diccionario; un zapato; …)
– Describa como sería el mundo si no hubiera gravedad. (o si llovería aceite en vez de agua; o si los humanos estuviéramos diseñados para vivir debajo del agua; o si la luna fuera caliente y el sol frío; – invente otras condiciones “diferentes”.)
– Invente una comida nueva con los alimentos que en este momento se encuentran en su cocina.
– Invente algunas nuevas tareas creativas para añadir a esta lista.

Incentivar la creatividad de los niños

Un niño sano que crece en el seno de una familia sana, normalmente muestra señales de creatividad desde una edad temprana. En realidad, no hay mucha necesidad de “incentivar” la creatividad de un niño. Mucho más importantes son los siguientes puntos:

– Proveer un ambiente propicio a la creatividad.
El niño necesita un ambiente donde puede moverse y explorar libremente. Los padres tienen que aclarar donde están los límites de esta libertad; de acuerdo a la edad de los niños. (Por ejemplo, a los niños pequeños no se les puede permitir experimentar libremente en la cocina, por los peligros que existen allí. Pero cuando son más grandes, ya han ayudado con frecuencia a los adultos a cocinar, y saben como usar las herramientas, entonces se les puede dar libertad también en el uso de la cocina.)
Un ambiente propicio a la creatividad contiene una diversidad de materiales y herramientas que los niños pueden usar para trabajos manuales y juegos (de acuerdo a su edad y madurez). Entonces ellos mismos inventarán muchas cosas creativas. Adicionalmente se pueden proveer unos libros con sugerencias para trabajos manuales, juegos, experimentos, etc.
En los niños pequeños, a veces la creatividad no funciona bien si están abrumados con una diversidad demasiado amplia de materiales o sugerencias. En estos casos, es mejor darles solamente dos o tres materiales – por ejemplo periódicos viejos, cinta adhesiva y lana; o plastilina y palitos de fósforo – e incentivarlos que hagan algo con estos materiales. O se les puede dar dos o tres sugerencias de lo que podrían hacer, y que ellos escojan. (Dar una sola sugerencia tampoco es bueno, porque así el niño ya no tiene la oportunidad de reflexionar y decidir.)

– Encauzar la creatividad en una buena dirección.
A veces, la creatividad de un niño se expresa de una manera que no es aceptable. En vez de simplemente prohibirle lo que hace, es mucho mejor ofrecerle una alternativa constructiva. Por ejemplo, a muchos niños pequeños les gusta dibujar en las paredes. (Puede que una hoja de papel no les provee suficiente espacio; o que la posición de pie es más adecuada para su necesidad de moverse.) Entonces, se puede conseguir una pizarra con tizas o plumones y colgarla en la pared a una altura accesible al niño (o simplemente pintar una porción de la pared con pintura de pizarra). Así el niño tiene su “lugar permitido” donde puede dibujar en la pared y puede desarrollar su creatividad, sin causar a sus padres la molestia de tener que limpiar las paredes. Esto es mucho mejor que solo prohibirles que dibujen en la pared. – También, a muchos niños les gusta jugar con barro y formar “tortas” y toda clase de figuras; pero la mamá se horroriza al ver lo sucio que regresan a casa. Para esto también existen varias alternativas: Para modelar figuras, se puede conseguir plastilina o un material parecido. O se puede usar arcilla y conseguir un delantal de plástico fácil de limpiar, entonces el niño tiene que ponerse el delantal cuando quiere jugar con la arcilla. Si se trata de jugar afuera, se puede preparar una caja de arena o ir a un lugar donde hay arena (la playa, o la orilla de un río). (La arena se puede limpiar mucho más fácilmente que el barro.) Y es práctico que el niño tenga un juego de ropas viejas, destinado específicamente para jugar afuera, para que no ensucie su mejor ropa.
Así existen muchas maneras de evitar que la creatividad de los niños cause mayores problemas a la mamá y ama de casa. Con un poco de creatividad (!) de parte de los padres, se pueden encontrar alternativas sin prohibir las actividades creativas de los niños.

– Proteger al niño contra influencias que atentan contra su creatividad.
Hemos visto en la parte anterior algunos “enemigos de la creatividad”. Como padres cristianos debemos proveer a nuestros hijos un ambiente donde su creatividad puede desarrollarse de manera sana y de acuerdo a la voluntad de Dios. Por eso debemos protegerlos contra las influencias que atentan contra la creatividad, de parte del sistema escolar, de la televisión y de los videojuegos, de las obras de arte inmorales y blasfemos, etc. En su lugar debemos animarlos a usar su propia creatividad, y proveerles ejemplos de obras creativas que verdaderamente honran a Dios.

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