Educación Cristiana Alternativa

Educación es algo muy diferente de lo que usted piensa …

Educación para la irresponsabilidad

En el artículo anterior mencioné que el maltrato produce irresponsabilidad. Pero el maltrato no es el único factor en esta forma de educar, que produce una entera sociedad irresponsable. Mencionaré tres otros ingredientes que observo con frecuencia en la educación peruana, tanto en el sistema escolar como en las familias:

Imprevisibilidad y arbitrariedad

Muchas familias no mantienen ningún orden previsible en sus actividades, en sus reglas de conducta, y en las responsabilidades de cada miembro de la familia. Aunque los padres esperan de sus hijos que les ayuden en los quehaceres de la casa, pero no les asignan ninguna responsabilidad definida. En cambio, pueden llamarlos en cualquier momento del día, de manera completamente imprevisible: “¡Ven a pelar las papas!” – “¡Anda a comprarme unos clavos, los necesito ahora!” – “¡Ven a barrer el piso!”

De manera similar, en muchos hogares no existe orden en el horario diario. No existe hora para levantarse; los niños tienen que levantarse cuando su mamá los hace despertar. Un día, eso puede ser a las cinco y media de la mañana; otro día a las cuarto para las ocho, cinco minutos antes de que tengan que irse a la escuela. – Cuando regresan de la escuela, los niños no pueden saber si habrá almuerzo en la casa: quizás hay un almuerzo listo; quizás tienen que esperar una hora hasta que esté listo; quizás no hay nadie en casa, y los niños tienen que prepararse algo ellos mismos, o tienen que ir al restaurante.

El problema no está en que los niños tengan que ayudar en la casa. El problema consiste en que no se les da ninguna oportunidad de comprometerse con un deber regular, constante, y de cumplirlo con responsabilidad. ¿Para qué sentirme responsable, si lo que hoy fue mi deber, mañana ya no lo es? ¿Para qué disciplinarme para levantarme a la hora, si “la hora” no existe, y nunca puedo saber a qué hora me harán levantar el día siguiente?

Aun en las escuelas, a menudo reina la misma clase de arbitrariedad. Exámenes anunciados se suspenden de un día al otro, o los temas se cambian arbitrariamente. Entonces, ¿para qué prepararse? – Profesores asignan trabajos individuales o grupales, y en medio del trabajo cambian arbitrariamente las condiciones; y después de la entrega, los califican según criterios otra vez distintos de los anunciados. Entonces, ¿para qué esforzarse?
Todas estas prácticas destruyen la motivación de los alumnos, y les enseñan que es mejor ser irresponsable, en vez de ser diligente y cumplido.

El micromanejo

Este punto está de cierta manera relacionado con el anterior. Algunos padres quieren “manejar” y controlar cada detalle en la vida de sus hijos: cómo deben vestirse, qué jugetes deben tener, con quiénes jugar, con qué colores pintar, cuál comida debe gustarles y cuál no, etc. No me refiero con eso al tener ciertas reglas fijas en la casa. Me refiero a que en cualquier momento, los padres dicen arbitrariamente cosas como: “Anda a tu cuarto y juega con tu hermano.” – “Ponte la camisa amarilla.” – “No uses este color al pintar.” – “Deja de jugar con esa muñeca.” – Etc.
O sea, los padres se creen los encargados de prescribir a sus hijos minuciosamente, en cada momento, lo que deben hacer o no deben hacer. Con eso impiden que los niños aprendan a hacer decisiones, a manejar ellos mismos su vida, a asumir compromisos y cumplirlos.

¡Y cuánto más la escuela! Tantos profesores creen que se va a “perder la disciplina” si no mantienen un control estricto y minucioso sobre la manera cómo se sientan los alumnos, los colores que usan al escribir en sus cuadernos, en cuál cuadrícula colocar el título y cómo subrayarlo, etc. etc. No extraña que esos alumnos, tan pronto como escapan de ese ambiente de micromanejo, exhiban un comportamiento de lo más indisciplinado. Observe a unos grupos de alumnos en la calle, inmediatamente después de la salida de su escuela, y sabrá a qué me refiero.

Exigencias irrazonables

Los niños escolares son sometidos a unas exigencias completamente inapropiadas a su edad y su nivel de comprensión. Es irrazonable, exponer a niños de primaria a textos escolares escritos en un lenguaje tan técnico y abstracto que no lo pueden entender. Es irrazonable, exigir que los niños de nueve años aprendan a resolver ecuaciones. Es irrazonable, exigir que un niño después de siete horas en la escuela pase todavía otras cinco horas haciendo tareas en casa. (No es una exageración. He conocido a niños de diez años, que regularmente fueron obligados a quedarse hasta la medianoche haciendo tareas.)

En este respecto, veo en las publicaciones del ministerio de educación, que por lo menos unas cuantas personas se han dado cuenta del problema, y están intentando contrarrestarlo. Dicen por ejemplo, que en los jardines de infancia no se deben trabajar la lectura y escritura formal, ni operaciones matemáticas. Y que el juego y el movimiento al aire libre son importantes para el desarrollo del niño. Pero la alianza de padres y profesores demasiado ambiciosos, y funcionarios locales ignorantes de una buena educación, impiden que se cumplan estas buenas intenciones.

La Biblia dice: “Padres, no provoquen a sus hijos, para que no se desanimen.” (Colosenses 3:21) Las exigencias irrazonables son provocaciones que conducen al desánimo. Nadie se va a esforzar seriamente por una meta que desde el principio es inalcanzable.

Salidas ilícitas

¿Qué hacen los profesores, cuando sus alumnos no pueden cumplir con esas exigencias irrazonables? – Les proveen una salida para cumplir “según la apariencia”, aunque no en realidad. Los alumnos pueden llorar y pedir clemencia, y entonces el profesor “les hace un favor” y les aumenta su nota. O pueden sobornar al profesor, y de esta manera “comprarse” una nota mejor. O pueden copiar los resultados de los muy pocos alumnos que sí son capaces de cumplir con las exigencias. O si es un trabajo en casa, pueden buscar las respuestas en internet.
Conocí a una alumna que tenía muchas dificultades en matemática. Cada día, su profesora le daba la misma tarea: Copiar a su libro de trabajo las soluciones desde la clave de respuestas. Así, la niña tenía todo resuelto “según la apariencia” – pero por supuesto que no aprendió nada de matemática.

Lo mismo sucede en la sociedad “en lo grande”. Cuando las exigencias son imposibles de cumplir, es necesario proveer alguna otra salida. ¿Qué haría una universidad, si ninguno de sus estudiantes logra aprobar los exámenes? ¿Qué haría una ciudad sin empresas, porque nadie puede cumplir los requisitos de los trámites para la constitución de una empresa? ¿o sin choferes, ya que nadie logra aprobar el examen de manejo? En estas situaciones, la sociedad no podría sobrevivir sin esas salidas ilícitas que permiten cumplir “según la apariencia”: el tráfico de influencias, los sobornos, los engaños y las falsificaciones; o para quienes no tienen esas posibilidades, la informalidad y la clandestinidad.

Esta es la mezcla tóxica que engendra la irresponsabilidad y la corrupción: las exigencias irrazonables, y la oferta de salidas ilícitas. Es una plaga que afecta a la sociedad entera. Pero todo comienza en el sistema escolar, donde se acostumbra a los niños desde una edad temprana a que la sociedad “funciona” así.

Deja un comentario »

El síndrome de Estocolmo y la educación peruana

Hace poco, la siguiente noticia me llamó la atención:

“Con pancartas en mano y arengas, un grupo de personas se reunió en la puerta del local de la Ugel Sur (autoridad local del sistema escolar peruano), en el distrito de José Luis Bustamante y Rivero en Arequipa, exigiendo “justicia” para el docente Ernesto Murillo Laura. Este último es investigado por la Fiscalía por golpear a sus estudiantes por no hacer la tarea.

Según contaron 18 alumnos de la institución educativa Santa María de la Paz, su profesor de matemática, Murillo Laura, los agredió con un palo, provocando que algunos de ellos terminen llorando o quejándose por el dolor.
De acuerdo a las investigaciones de la Fiscalía Provincial Civil y Familia de Paucarpata, los alumnos presentaban hematomas en los brazos y piernas, así como en la cabeza. Los exámenes médicos determinaron que un grupo de los estudiantes requeriría hasta tres días para sanar.

Enterados de las denuncias, la mañana de este viernes, un grupo integrado por padres de familia y exalumnos del colegio Santa María de la Paz, realizaron una manifestación exigiendo que el docente Ernesto Murillo sea repuesto en su trabajo. Esto debido a que las autoridades de la Gerencia Regional de Educación de Arequipa lo suspendieron hasta que culminen las investigaciones.

Una de las madres asistente defendió al profesor asegurando que ella inclusive autorizaba al docente para corregir a su hijo si no cumplía sus tareas o llegaba tarde a clases. “Si lo tiene que rajar, rájelo”, le había dicho la mujer a Ernesto Murillo.

En tanto, un grupo de exalumnos de la promoción 2017 de la I.E. Santa María de la Paz mostró su respaldo al docente asegurando que siempre les prestó apoyo cuando lo necesitaron y que incluso es un profesor ejemplo. Uno de los jóvenes, le dirigió unas palabras al maestro agradeciendo las reprimendas.”

(Diario “La República”, Lima, 17 de mayo de 2019)

Maltrato inexcusable

Ahora, éste es un caso claro de maltrato; incluso bordea a tortura. Aun los más ardientes defensores de castigar físicamente a los niños, ¡no podrán sostener que eso implique infligirles “hematomas que demoran tres días en sanar”! Y si uno quisiera argumentar con la Biblia (como es apropiado en un blog sobre educación cristiana), es cierto que hay algunos pasajes que se podrían interpretar en el sentido de un castigo físico (¡aunque no hasta el punto del maltrato!). Pero ésos se refieren exclusivamente al trato de los padres con sus hijos; no dan derecho a nadie a castigar a los hijos de otra gente. Y se refieren únicamente a lo que la Biblia llama “necedad”; o sea la obstinación deliberada, cuando alguien permanece en una actitud claramente pecaminosa, negándose a escuchar y a cambiar. Además, en el entorno hebreo, la responsabilidad disciplinaria de los padres por sus hijos terminaba cuando éste celebraba su “Bar Mitzwa”, o sea, a los trece años de edad.

Nada de eso se puede aplicar a la situación referida. No se trataba de una situación entre padres e hijos. Y no se trataba de una actitud obstinada de parte de los alumnos. A lo máximo se trataba de simples negligencias, tales como olvidar sus tareas. Y según los testimonios que escucho de los alumnos del sistema escolar, sé que muy a menudo son castigados por cosas que ni siquiera son culpa de ellos: por no entender un tema (y en consecuencia no poder hacer su tarea); por tener una nota baja en un examen (a pesar de sus mejores esfuerzos); o incluso por asistir a la escuela sin uniforme (aunque la ley dice que a nadie se le puede obligar a usar el uniforme escolar). Nada de eso es una “maldad” por parte del alumno, y por tanto no merece ningún castigo. Pero en el sistema peruano está todavía demasiado arraigada la idea de que toda dificultad académica sea la culpa del alumno; se le grita “¡¿Por qué no estudias?!”; y padres y profesores no se detienen para considerar que quizás le están imponiendo unas exigencias completamente irrazonables. Este sistema castiga al pez porque no logra trepar un árbol, y al mono porque no logra nadar.

Además, la noticia se refiere a alumnos de secundaria, o sea adolescentes, ya no niños. Todo buen pedagogo sabe que con alumnos de esa edad, un buen educador fundamenta sus decisiones, llega a conclusiones dialogando, y no aplica medidas de fuerza bruta. Lo cual es confirmado también por la sabiduría del pueblo hebreo con su institución de “Bar Mitzwa”.

Lo que causa el síndrome de Estocolmo en las víctimas

¿Por qué entonces unos exalumnos y padres se ponen a defender a la persona que cometió tales maltratos, y que ahora tiene que sufrir las consecuencias justas de sus actos? ¿Significa eso que el maltrato no era tan malo; que no hizo daño a las personas afectadas? – Al contrario. El daño fue aun más grande de lo que ellos se imaginan. El maltrato no solamente dañó su cuerpo; además indujo en ellos un trastorno psicológico poco frecuente, que es conocido bajo el nombre de “Síndrome de Estocolmo”.

Este síndrome fue investigado por primera vez en 1973, en la ciudad sueca de Estocolmo. Los asaltantes de un banco habían mantenido como rehenes a cuatro personas durante seis días, y los amenazaban de muerte. Cuando llegó la policía para liberarlos, los rehenes se pusieron del lado de los asaltantes, y los defendieron contra la policía. También en el juicio contra los asaltantes, los rehenes testificaron a favor de ellos.

Se llegaron a conocer otros casos, donde las víctimas de extrema violencia tomaron partido a favor de los agresores. El síndrome de Estocolmo se ha observado, entre otros, en víctimas de secuestros, prisioneros de guerra, miembros de sectas, y frecuentemente en víctimas de violencia doméstica.
Psicológicamente, se explica como un mecanismo de negación o de disociación cognitiva, para poder soportar una situación extremamente dolorosa que la víctima no puede controlar ni evitar. Trágicamente, este síndrome persiste aun después de que la situación de violencia ya pasó. Así lo demuestra el caso de los rehenes de Estocolmo, y también el caso de los exalumnos mencionados en la noticia arriba. Aun años después de los maltratos, los afectados por el síndrome de Estocolmo salen en defensa del agresor que los victimizó.

El fin no justifica los medios

Quizás alguien me dirá que no se puede comparar un profesor con un asaltante. “El profesor hace un bien a sus alumnos, porque les imparte educación.” – Pero el asaltante que toma rehenes, también les hace bien: por ejemplo, los alimenta, y les provee un lugar donde dormir. ¿Acaso justifica eso el mal que les hace? Igualmente tenemos que preguntar: ¿El “bien” de impartir educación, acaso justifica torturar a los alumnos? ¿Acaso no existen otras maneras de educar?

No conozco al profesor mencionado en la noticia, así que no puedo opinar acerca de su motivación. Pueden existir unos profesores tan mal orientados que sinceramente creen que al maltratar a sus alumnos les hacen un bien. Pero aun si eso fuera el caso: ¿acaso los golpes duelen menos cuando son “bien intencionados”, o cuando proceden de ignorancia pedagógica? Y si los alumnos necesitan una corrección cuando no tienen sus tareas hechas, ¿acaso no necesita también un tal profesor una corrección, cuando maltrata a sus alumnos?

Y existen también profesores cuya motivación es menos buena. Algunos “imparten educación”, no porque fueran personas buenas; lo hacen simplemente porque tienen que hacer algo para ganarse la vida. Otros lo hacen porque disfrutan de ejercer control sobre otros y dominar sobre ellos.

Y no hay que subestimar las rivalidades que existen entre profesores, y entre escuelas – a menudo incentivadas por un sistema de calificaciones que es tan injusto con los profesores, como lo es con los alumnos. De diversas maneras, profesores y escuelas son premiados cuando sus alumnos muestran un “rendimiento” alto, y son castigados cuando el “rendimiento” es bajo. Eso hace que muchos profesores se preocupen más por su propia reputación y la de su escuela, en vez del bienestar de sus alumnos. Los alumnos se convierten en esclavos que tienen que trabajar para que el profesor avance en su carrera.
Otra consecuencia triste es que muy pocos profesores se disponen voluntariamente a trabajar con alumnos que tienen dificultades de aprendizaje, porque el sistema no los premia por este esfuerzo. Así que justo aquellos alumnos que necesitarían el mayor apoyo, son aun más marginados y maltratados.

¿Hay que ser agradecido por el maltrato?

Un día mi esposa me preguntó: “¿Qué podemos responder a las personas que dicen que son agradecidas por el maltrato que sufrieron en su niñez, porque dicen que gracias a eso han tenido éxito en la vida, han llegado a ser profesionales, etc?” Parece que esos casos son bastante frecuente. Me contó también de otro caso, de una persona que había estudiado tres carreras, pero no concluyó ninguna y sigue hasta hoy sin profesión, y que dijo: “Si mis padres hubieran sido más duros conmigo, yo hubiera terminado mi carrera, y tendría una mejor vida ahora.”

Yo preguntaría a una persona así: “Qué piensas, ¿qué dice eso acerca de tu propio carácter?” – A la edad de abandonar una carrera, uno ya es adulto(a). Tiene una edad donde se espera que una persona sea capaz de gestionar su propia vida, y de responsabilizarse de sus propias decisiones y actos. Si alguien manifiesta que a esa edad necesita todavía un papá, una mamá, o un profesor corriendo tras ella con un palo para que cumpla sus deberes, esa persona testifica que tiene un carácter irresponsable, y que deliberadamente ha escogido seguir siendo irresponsable. Porque las personas responsables asumen ellas mismas la responsabilidad por sus decisiones; no buscan culpar a sus padres o a otras personas.

El maltrato no produce un carácter responsable. En algunos produce un carácter muy sumiso, dependiente, e inmaduro. En otros produce un carácter rebelde y vengativo. Pero no puede producir responsabilidad; porque el maltrato aniquila la voluntad propia, y sofoca la capacidad de hacer decisiones y de responsabilizarse de ellas.
Sin duda, ésa es una de las razones por qué el Perú tiene una cantidad tan grande de profesionales irresponsables. Ingenieros cuyas construcciones se derrumban; médicos que matan a sus pacientes; fiscales y jueces corruptos; profesores que no entienden los temas que deben enseñar … la lista es interminable. Muchos de esos profesionales no escogieron su profesión por voluntad propia: Fueron obligados a ella con golpes, y siguen ejerciéndola solamente porque en su subconsciente siguen sintiendo el palo de sus padres o de sus profesores a sus espaldas. Otros escogieron una carrera, no porque les interesara o les gustase, sino solamente como un medio fácil de ganar plata – y esa motivación también, a menudo es inducida por las presiones de padres o profesores. No sorprende que existan tantos profesionales sin verdadera vocación.

Y ahora, como demuestra la noticia citada al inicio, la gente irresponsable, producto de un sistema de maltrato, sale a las calles para exigir que se cometa otra irresponsabillidad: que un maltratador sea librado de las consecuencias justas de sus actos. Así es como una educación torcida prepara el camino para todo lo que viene después: la irresponsabilidad en el ejercicio de la profesión; las maniobras de encubrimiento para que los errores y defectos no salgan a la luz; el tráfico de influencias para que los menos aptos ocupen los puestos más importantes; la corrupción en el gobierno y el blindaje a los mafiosos. Todo eso está relacionado con esa mentalidad torcida que elogia a los agresores y culpa a las víctimas.

Deja un comentario »

Un peligro para el movimiento de la educación en casa

Corrientes autoritarias y abusivas en el movimiento de la educación en casa

Durante varias décadas, el movimiento de la educación en casa en Estados Unidos ha disfrutado de muchas libertades. Tiene ahora bastante prestigio ante la sociedad y ante las instituciones y autoridades del sistema escolar y universitario, debido a sus éxitos en el rendimiento académico y la madurez emocional y social de la mayoría de los estudiantes educados en casa. Diversas investigaciones profesionales testifican de estos éxitos.

Sin embargo, durante los últimos años han aumentado también las críticas contra la educación en casa en aquel país. Eso se debe en gran parte a unos escándalos de maltrato infantil y abuso sexual dentro de algunas familias educadoras. Salieron a la luz un número considerable de testimonios de hijos de tales familias, ahora adultos, quienes relatan cómo en sus familias se cultivaba una “cultura del encubrimiento” respecto a esos delitos. En su mayoría se trata de familias que se identifican como cristianas, pero practican una forma aberrante, muy autoritaria del cristianismo. Tristemente, eso ha hecho que muchos de sus hijos rechazaran no solamente el ambiente autoritario de su familia, sino la fe cristiana en general, como se puede notar en diversos artículos y comentarios en internet.

Se enseña también un concepto extremista de “obediencia” y “sumisión”: una obediencia inmediata, sin cuestionar, sin tomar en cuenta si una orden es irrazonable, moralmente mala, o dañina. (Vea el artículo anterior.) Aun peor es cuando ese concepto errado de “obediencia” se lleva a la esfera de las relaciones entre personas adultas; por ejemplo entre los miembros de una iglesia y sus líderes; en contradicción contra Hechos 5:29: “Hay que obedecer a Dios más que a los hombres”.
Los casos de maltrato y abuso sexual que fueron conocidos en los EEUU, tienen una característica particularmente escandalosa en común: Las víctimas y sus familiares, amigos, y líderes religiosos hicieron todo lo posible para encubrir los abusos, y para evitar que el culpable tuviera que asumir las consecuencias de sus actos. Es que el autoritarismo enseña también que “nunca debes hablar mal de tus autoridades” (donde “autoridades” incluye también padres, líderes de iglesias, y otros). Así que en esos círculos, los hijos nunca se atreverían a hablar de un delito cometido por sus padres, una esposa de su esposo, o un miembro de una iglesia respecto a un líder en la iglesia. Si pusieran una denuncia o siquiera hablasen con alguien más, se sentirían culpables ante Dios por “haber hablado mal de una autoridad”.
Este es un terrible abuso del nombre de Dios y de la Biblia. Dios manda que los pecados y delitos deben exponerse y confrontarse (Ef.4:11); y es irrelevante si el culpable es a la vez una “autoridad” de alguna clase. Sin embargo, parece que un segmento considerable de quienes se identifican como “cristianos”, creen en esas doctrinas aberrantes, de que ellos serían obligados a encubrir los pecados y delitos de quienes llaman “autoridades”.
Los documentos enlazados al final de este artículo proveen un poco más de trasfondo acerca de este tema.

Este es entonces el trasfondo ideológico detrás de muchos de los casos deplorables, dentro de una corriente marginal, pero que actualmente amenaza con desprestigiar el movimiento de la educación en casa en los EEUU. Observo con mucha preocupación, que esta misma corriente está ganando terreno también en América Latina. Si eso se extiende más, pronto tendremos los mismos escándalos como en los EEUU. Y eso a su vez podrá causar que los representantes del gobierno y de los sistemas escolares, que actualmente proveen bastante apertura para la educación en casa, podrían cambiar su opinión y podrían empezar a restringir, o incluso prohibir, la educación en casa.

Por supuesto que el mismo autoritarismo existe también en los sistemas escolares. América Latina, por su trasfondo histórico y cultural colonial, es particularmente influenciada por el autoritarismo; de manera que muchos lo consideran “normal”, en todas las esferas de la sociedad, y ni siquiera están conscientes de que tienen una mentalidad autoritaria. Pueden incluso mostrarse preocupados porque “en la sociedad ya no se respeta la autoridad”. (Eso puede ser cierto para la cultura europea y norteamericana. Pero todavía no he visto eso en América Latina.)
Al contrario, un problema mucho mayor es que mucha gente está demasiado dispuesta a someterse bajo autoridades falsas y corruptas. El famoso experimento de Stanley Milgram demostró que entre 60 a 70% de la población están dispuestos a maltratar, torturar, hasta poner en peligro de muerte a sus prójimos, si una “autoridad” se lo ordena – únicamente con órdenes verbales, sin que la autoridad tenga alguna medida de presión a su disposición. Y un problema complementario, no menor, de la sociedad actual es el abuso de poder por parte de las autoridades.

La Homeschool Legal Defense Association (HSLDA) es una organización estadounidense bastante conocida, que provee apoyo legal a familias educadoras. Esta organización tiene bastante cercanía con las corrientes autoritarias arriba descritas. Sin embargo, incluso el fundador y presidente de esa organización, Michael Farris, se vio obligado a pronunciarse respecto a los excesos que salieron a la luz en los últimos años:

“Algunos jóvenes que fueron educados en hogares patriarcales y/o legalistas están ahora contando sus historias. Por sus historias me he enterado de que las enseñanzas de esos hombres están siendo aplicadas de maneras que son claramente faltos de sabiduría y dañinas desde cualquier punto de vista razonable, sea cristiano o secular. La gente está siendo herida.”
“En la vista de esos escándalos recientes, creo que es ahora tiempo de pronunciarnos – no acerca de los pecados individuales de esos hombres, pero acerca de sus enseñanzas. Sus pecados han dañado las vidas de sus víctimas, y deben investigarse por quienes tienen la autoridad legal y espiritual apropiada; pero sus enseñanzas siguen amenazando la libertad e integridad del movimiento de la educación en casa. Es por eso que HSLDA tiene que ponerse de pie y pronunciarse.”
“Francamente, deberíamos habernos pronunciado más antes. Cuánto más antes, es difícil de decir. Hay una diferencia sutil entre enseñanzas con las que simplemente no estamos de acuerdo, y enseñanzas que son realmente peligrosas.”
“Como un líder de la educación en casa por 30 años, y canciller del Colegio (Universidad) Patrick Henry, he entrado en contacto con muchos jóvenes que fueron educados en hogares patriarcales o legalistas. Casi ninguno de ellos sigue estas filosofías hoy en día. Algunos rechazaron el cristianismo por completo. Con todo, si fueron criados con una idea equivocada de Dios, no debe sorprender a nadie cuando ellos se van – están rechazando algo que no es el Dios de la Biblia. Pero aquellos que siguen siendo cristianos, en su mayoría, rechazaron los puntos de vista extremos de su niñez, y asumieron un punto de vista más equilibrado.”
“En este sentido, el legalismo sucede cuando alguien eleva su punto de vista personal de lo que es una conducta sabia, a un nivel donde reclama que las opiniones propias de esa persona son los mandamientos universales de Dios. Debemos tener sospechas acerca de maestros que pretenden hablar por Dios acerca de asuntos [que dependen] de opiniones personales.”

Michael Farris, “A Line in the Sand” (Una línea en la arena), Circular para los miembros de HSLDA, agosto de 2014

Hasta donde veo, la mayoría de las familias educadoras decidieron educar en casa, porque llegaron a la convicción de que eso es lo mejor para sus hijos; sea desde el punto de vista psicológico, académico, ético, o religioso. Pero en las corrientes autoritarias hay una motivación adicional, que a menudo opaca y anula la preocupación por el bienestar de los niños: el deseo de producir más “soldados” para el “ejército” propio. El autoritarismo no respeta la autonomía de cada familia en cuanto a la educación de sus hijos. Prescribe a los padres cómo deben tratar con sus hijos, y a qué “principios” deben someterlos; no a manera de simples consejos, sino como órdenes no-opcionales; ya que según las enseñanzas del autoritarismo, también los padres de familia deben “sumisión” y “obediencia” hacia sus “superiores”. A menudo, esos “superiores” son líderes eclesiásticos que difunden las doctrinas autoritarias, porque eso beneficia su propia posición de poder. De esta manera, las familias educadoras son instrumentalizadas para aumentar el poder y la influencia de un líder en particular.

Quiero aclarar en este momento que no tengo nada en contra de la autoridad paterna en sí. En una familia funcional, los niños por sí mismos respetarán esa autoridad, a base de una relación de confianza, y porque reciben muestras del amor, de la sabiduría, justicia, provisión y protección de sus padres. Es legítimo que los padres ejerzan autoridad, por tener mayor experiencia y madurez que los niños. Pero que lo hagan en amor e integridad, velando primeramente por el bienestar de los niños, y respetando que Dios tiene un diseño individual para cada niño, que solamente el niño mismo puede descubrir. La autoridad paterna no es para presionar a los niños dentro de un molde prediseñado por el padre o por algún “superior”, ni para “someterlos” bajo un principio teorético de autoridad.

Siempre existirán diferencias entre una familia y otra. Unos enfatizarán más la autoridad; otros más la libertad y el respeto mutuo. Es legítimo que exista esta diversidad; que cada familia elija el estilo de educación que encaja mejor con su situación particular.

Pero no es legítimo interpretar el concepto de “autoridad” de una manera que justifica abusos, maltratos, y el encubrimiento de delitos.

Y no es legítimo que unos líderes, maestros o escritores se aprovechen de la afiliación religiosa de muchas familias educadoras, para propagar un modelo autoritario como si fuera el único compatible con dicha afiliación religiosa. (Respecto a la validez de alternativas, vea “Educadores alternativos aplicando principios bíblicos“.)
En el pasado, la gran mayoría de los líderes evangélicos que conocí, estaban muy en contra de la educación en casa. (Probablemente no estaban conformes con la gran autonomía de las familias individuales, que la educación en casa promueve.) Pero ahora, unos pastores parecen haber descubierto los modelos autoritarios de la educación en casa, los cuales permiten a los pastores controlar y dirigir directamente lo que las familias hacen en casa, aun más de lo que podrían hacerlo en el caso de una escuela eclesiástica.

Así que hay que ejercer discernimiento también respecto a los grupos de apoyo para familias educadoras. Por un lado, es legítimo que se formen grupos con inclinaciones pedagógicas o religiosas particulares, ya que una razón importante por educar en casa es el derecho de educar a los niños de acuerdo a los valores y convicciones propias de cada familia. Solamente que esos grupos deberían declarar su inclinación abiertamente; por ejemplo: “Somos un grupo que promueve el método Charlotte Mason” (o cualquier otro). – O: “Somos un grupo de cristianos evangélicos.” – O: “Somos un grupo que promueve un estilo de vida vegano.” – O lo que sea.
Por el otro lado, hay que tener cuidado con aquellos grupos que pretenden ser grupos de apoyo entre familias, pero que en realidad son “anexos” de alguna otra organización que está detrás, por ejemplo una escuela a distancia, o una iglesia. En este caso hay una gran probabilidad de que las familias miembros sean sutilmente instrumentalizadas para avanzar los propósitos económicos, religiosos, o ideológicos de la organización que está detrás. Cuando es una escuela o una iglesia que “dirige” a las familias, se desvirtúa la idea fundamental de que los padres son los encargados de educar a sus hijos. Un grupo genuino de apoyo para familias es uno que es gestionado por las mismas familias, y que cuenta con mecanismos internos para asegurar que se elijan como “dirigentes” a familias educadoras con experiencia, y que respeten la autonomía de cada familia, dentro del marco de la inclinación particular del grupo que se ha declarado abiertamente.

Investigando, descubrí que por el lado evangélico, fue mayormente un único hombre de tremenda influencia (y sus seguidores), quien jaló a muchos evangélicos hacia el lado del autoritarismo. Por eso, dos de los tres documentos enlazados abajo se refieren específicamente a sus enseñanzas y prácticas; y los tres documentos se enfocan principalmente en la situación y teología de las iglesias evangélicas. Sin embargo, sé por experiencia que las enseñanzas y prácticas descritas en estos documentos, son representativas de prácticamente todas las corrientes autoritarias y abusivas. – No estoy bien informado acerca de la situación por el lado católico; pero la jerarquía católica romana tiene una larga historia de exigir “sumisión” y de reclamar infalibilidad, así que no me sorprendería si esas mismas corrientes se encontraran también en diversas organizaciones católicas.

Una señal del autoritarismo es que los líderes autoritarios no toleran ningún desacuerdo con sus enseñanzas y prácticas. A menudo siguen a algún líder o maestro, a una organización, o a unos “principios”, con una lealtad esclavizante que bordea a idolatría. Cuando se trata de líderes evangélicos, eso debería denunciarse como una desviación de su propia fe. Es que todas las denominaciones evangélicas afirman, por lo menos en teoría, que las Sagradas Escrituras son la máxima autoridad sobre la enseñanza y práctica cristiana. En consecuencia, todo maestro o líder que pretende ser evangélico, debe estar dispuesto a ser evaluado a la luz de la Biblia. Si no está dispuesto a una discusión abierta, basada en la Biblia, acerca de lo que enseña y practica, entonces no es un evangélico genuino; es un seguidor del autoritarismo.

Documentación:

Firmes en la libertad con la que Cristo nos hizo libres. Un análisis bíblico y pastoral de las enseñanzas del autoritarismo.

¿Principios bíblicos? Artículos que examinan las enseñanzas típicas de una corriente representativa del autoritarismo.

Estrategias de un manipulador. Testimonios de personas que experimentaron por experiencia propia las artimañas astutas de un líder autoritario y manipulador.

.

PS: Unas notas acerca de la sección de comentarios:
1. Si alguien desea enviar una pregunta o consulta muy personal acerca de sus experiencias con el autoritarismo, respetaré la privacidad de la persona y no publicaré el comentario, excepto si la persona misma lo pide explícitamente.
2. No podré entrar en correspondencia acerca de los artículos en los últimos dos documentos enlazados, ya que no son de mi autoría.
3. No admitiré comentarios contenciosos en defensa del autoritarismo. Quien desea eso, que por favor lleve su contienda a los sitios web indicados como fuentes en los últimos dos documentos enlazados; esos sitios son administrados por personas especializadas en los asuntos.

1 Comentario »

¿Qué clase de escuelas privadas quiere el gobierno del Perú?

A grandes rasgos, las escuelas privadas se pueden clasificar en dos categorías: las que existen por convicción pedagógica y amor a los niños; y las que existen por negocio. (Sé que esta clasificación es simplificada; pero para los propósitos de este artículo es suficiente.)

Las críticas generalizadas a las escuelas privadas se dirigen mayormente al segundo grupo: “Solamente sacan plata a la gente.” – “No ofrecen buena educación, pero se lucran con ella.” Etc. Y estas críticas afectan también a las escuelas del primer grupo, aunque los puntos mencionados no se aplican a ellas, pero muchos críticos suelen meter a todas las escuelas privadas en el mismo saco.

¿Qué hace el gobierno frente a esta situación? – Según escucho de fundadores de escuelas, mayormente se aumentan las exigencias a la infraestructura. Por ejemplo, una nueva escuela primaria con jardín, para ser reconocida, debe ahora contar con un terreno de 600 metros cuadrados y 9 aulas. También, si estoy bien informado (que me corrijan si estoy equivocado), ya no existe la figura de una escuela privada “sin fines de lucro”, así que todas tienen que pagar impuestos (¿aún si tienen un balance económico negativo?). Entonces, ¿qué sucede?

Las escuelas que existen por negocio, no tienen ningún problema con ello. Estas escuelas pertenecen mayormente a empresas millonarias que saben poco de pedagogía, pero mucho de negocios. A ellas no les faltan los medios para comprar terrenos, construir aulas, y llenar la ciudad con su propaganda hasta que las aulas estén llenas. El trato que los niños reciben en estas aulas es secundario.

No así las escuelas que existen por convicción pedagógica. Estas escuelas, por amor a los niños, aplican pedagogías distintas de las escuelas estatales. Y por ser “diferentes”, no encuentran a mucha gente que confía en ellas, porque la mayoría quiere “lo de siempre”. Son pocas las familias que aman a sus hijos lo suficiente, y tienen suficiente espíritu pionero, para brindarles una educación que toma en cuenta sus necesidades: la necesidad de moverse, de jugar, de ser comprendido y tomado en serio, de aprender las cosas a manera de niños y no a manera de adultos. Por eso, muchas de esas escuelas comienzan con tan solamente tres o cuatro familias idealistas que desean realizar este sueño de ofrecer a sus hijos una educación diferente. Así que en total tienen quizás diez niños. Y los burócratas del ministerio de educación, ajenos a la realidad, ¡les exigen que construyan nueve aulas para diez niños!

¿Cuál es el efecto de esta política? – Obviamente, que se favorecen las escuelas comerciales, y se marginan las que podrían contribuir a verdaderas innovaciones educativas. ¿Qué motivos tendrá el gobierno para desear eso? ¿Son sus funcionarios tan alejados de toda buena pedagogía, que creen que una empresa comercial educa mejor que un equipo de educadores que aman a los niños? ¿O se incentiva este comercialismo con el fin de poder criticar después aun más a las escuelas privadas, “que es solo negocio”, y así poder exigir que se les impongan aun más trabas?

Se manifiesta aquí también el concepto materialista que el gobierno tiene acerca de la educación: Para el gobierno, “educación” es infraestructura, dinero, y reglamentos. Para un verdadero educador, la educación trata de seres humanos. Una familia humilde en una casita de adobe, que trata a sus hijos con cariño y comprensión y les brinda experiencias estimulantes, puede brindarles una educación de mejor calidad que las escuelas estatales y empresas en sus palacios de concreto y cristal. Eso es lo que los burócratas no entienden.

A pesar de todas las afirmaciones del ministerio de educación, de querer impulsar la “innovación educativa”, se hace todo lo contrario. Los directores y profesores de las escuelas estatales están siendo estrangulados por el exceso de normas, reglamentos, y procedimientos administrativos. Y a las escuelas privadas, que todavía gozan de ciertas libertades, se las quiere poner poco a poco en la misma situación. Entonces, ¿quién va a innovar todavía? La innovación no puede florecer bajo reglamentos y procedimientos prescritos, porque innovar significa hacer las cosas de manera diferente. Casi todos los observadores del sistema escolar coinciden en que este sistema está mal, que se debe hacer de manera diferente; pero al mismo tiempo el gobierno impide con su política controladora que alguien haga realmente algo diferente. Así que queda un solo grupo de educadores que podrían todavía producir innovaciones y mejoras: los que renuncian completamente al reconocimiento estatal y se colocan deliberadamente afuera de todo sistema. Y estoy observando que esta es efectivamente una tendencia entre educadores alternativos e innovadores. Así que la política del gobierno está logrando lo siguiente: por un lado, que las escuelas privadas se “comercializan” aun más; y por el otro lado, que el potencial creativo e innovador que existe todavía en algunos educadores, migra más y más hacia una subcultura de “educación inoficial” que ha cortado todos los lazos con el sistema escolar existente. ¿Es realmente eso lo que quiere el gobierno?

Deja un comentario »

Conciencia consumidora

He notado una marcada diferencia cultural entre el Perú, donde vivo, y los países que llamamos “desarrollados”: En los países “desarrollados” existe conciencia consumidora. La gente evalúa conscientemente la calidad de los productos que compra y consume. Si un producto no corresponde a sus expectativas, entonces la gente deja de comprarlo, o compran un producto similar de otra empresa que lo entrega con mejor calidad. O si conscientemente desean comprar un producto de baja calidad para ahorrar gastos, entonces exigen que el precio sea más bajo, en correspondencia a la calidad inferior.

La consecuencia es que en aquellos países, las empresas que venden productos de mala calidad no pueden sobrevivir por mucho tiempo. Pierden sus clientes, y entonces van a la bancarrota. Lo mismo con toda clase de servicios: Empresas de transporte; imprentas; oficinas de ingenieros y arquitectos; médicos; abogados; lo que sea: Si no atienden bien, pronto ya no tendrán a nadie a quien atender. Hay un lema en aquellos países que dice: “El cliente es el rey.”

Esta es una razón importante por qué aquellos países han logrado por mucho tiempo mantener estándares elevados en los productos y servicios que producen: La gente lo exige. Por tanto, entregar calidad es una cuestión de sobrevivencia económica.
No así en el Perú (y en muchos otros países): Aguantamos diariamente que nos vendan alimentos malogrados, que se nieguen a cambiar una pieza defectuosa de un artefacto, que se pierdan encomiendas, que se caigan casas y puentes, que los tratamientos médicos nos enfermen más en vez de sanarnos… y es por eso que las cosas quedan como están. En un tal ambiente es lógico que florezcan aquellas empresas y servicios que estafan a sus clientes; y son las empresas honestas quienes van a la bancarrota.

Hace unos meses escuché por primera vez en mi vida en una radio peruana un llamado a boicotear a una empresa. Se había llegado a saber que esa empresa vendía “leche en polvo” que no era leche. Así que un periodista se acordó de esa medida que en países con conciencia consumidora es muy eficaz para llamar la atención a una empresa: Si una empresa estafa a sus clientes, o destruye el medio ambiente, o financia causas inmorales, entonces un número considerable de clientes dejan de comprar sus productos, y así la empresa se ve obligada a cambiar sus prácticas o a desaparecer.

Aquí en el Perú, se suele exigir “más control” de parte del gobierno para solucionar tales problemas. Eso es más cómodo para el ciudadano común: no necesita informarse, no necesita tomar acción, no necesita renunciar a sus bienes de consumo. Pero el control gubernamental no resuelve nada. Al gobierno se le puede evadir, se le puede sobornar, se le puede chantajear… mientras con una multitud de consumidores conscientes no se puede hacer nada de eso. Un país “desarrollado” es un país donde el pueblo mismo – o sea, usted y yo – asume la responsabilidad de controlar a sus empresas e instituciones; y por eso no tiene necesidad de tanto control gubernamental. Los problemas no se resuelven desde el gobierno; se resuelven partiendo de cada uno de nosotros.

Hay una multitud de asuntos que podrían reformarse con una mayor consciencia consumidora. Mencionaré solamente unos cuantos como ejemplos:

Los servicios de comunicación por internet, tales como e-mail, redes sociales, etc. Muchos de estos servicios son gratuitos. ¿Quién no aceptará si le ofrecen algo gratis? Pero ¿usted alguna vez se preguntó cómo se financian las empresas que manejan estos servicios? – Algunas lo hacen alojando avisos comerciales de otras empresas. Eso es todavía una manera transparente de financiarse. Pero varias otras lo hacen exigiéndole algo a cambio sin que usted se dé cuenta: ¡sus datos personales! La comercialización de los datos y direcciones de potenciales clientes es un negocio muy lucrativo entre las empresas involucradas en internet. Un consumidor consciente se informa primero para saber qué sucederá con los datos que entrega a cambio de contratar un servicio “gratuito”, y lo pensará conscientemente para decidir cuáles datos entregar. ¿Realmente será prudente, entregar mi número de teléfono o mi dirección de domicilio a una empresa que después vende estos datos a no sé quiénes?
Desde lejos la peor empresa en este respecto es Facebook. Esta empresa comercializa no solamente los datos personales de usted: comercializa también todo lo que puede enterarse de usted mediante lo que usted y sus amigos postean: sus circunstancias de vida, sus gustos y preferencias personales, sus amistades, sus opiniones políticas y religiosas… En un futuro cercano, tales datos en las manos de un gobierno totalitario pueden llevar a persecuciones políticas y religiosas nunca antes vistas. Expertos en espionaje y privacidad de datos, como Julian Assange y Edward Snowden, ya advirtieron que empresas como “Facebook” son la agencia de espionaje más gigantesca de todos los tiempos. A pensar que con tan solo un poco de conciencia consumidora se podría parar eso…

Los servicios de salud. Ya que en los tiempos presentes, los gobiernos financian y administran una gran parte de los servicios de salud, mucha gente ha llegado a pensar que los trabajadores de salud son algo como “autoridades” o “funcionarios del gobierno”, a quienes habría que obedecer sin cuestionar nada. ¡Eso no es así! Si usted solicita una atención médica, entonces usted es cliente y tiene el derecho de exigir una atención adecuada. También tiene el derecho de comparar las ofertas de varios proveedores, y de elegir al que considera mejor. En Estados Unidos por ejemplo se aconseja a los pacientes no conformarse con un diagnóstico médico que reciben, sino que siempre busquen una segunda opinión de otro médico.
Solamente por la actitud (demasiado) sumisa de la gente ante el personal médico, se pueden dar casos como las esterilizaciones forzadas en los tiempos de Fujimori, o los experimentos con vacunas y medicamentos en estado de prueba y con posibles efectos dañinos, que se realizan constantemente en escuelas y en establecimientos estatales de salud, sin informar al público acerca del carácter experimental de esos productos.
Tenemos aquí el problema adicional de que se trata de servicios subvencionados por el gobierno, y por tanto puede ser difícil encontrar otro proveedor. Esa es una razón por qué en estas áreas el gobierno no debería tener tanto poder como tiene: Los servicios estatales se convierten en monopolios privilegiados, y por eso son mucho más difíciles de boicotear que las empresas privadas. El control del pueblo sobre las empresas, que funciona bastante bien en los países “desarrollados” y podría funcionar aquí también, no funciona igualmente con las entidades estatales. Cuando el gobierno asume un servicio, se institucionaliza la mala calidad.

La educación. Necesariamente tengo que mencionar esto en un blog sobre educación. Al igual como los trabajadores de salud, también los profesores y directores de escuelas no son “autoridades”, no son “gobernadores” a quienes usted tuviera que someterse. Son proveedores de servicios, y usted y sus hijos son sus clientes. Entonces usted tiene el derecho de comparar las ofertas de diferentes proveedores y de elegir la que les convence.
En la mayoría de los estados modernos, el gobierno está obligado por ley a proveer servicios educativos. Pero eso no implica que usted esté obligado a hacer uso de esos servicios estatales, si usted tiene la posibilidad de brindar a sus hijos una mejor educación en otra parte. Tampoco implica que las escuelas privadas deban funcionar según el mismo modelo como las estatales. (Especialmente en un país como el Perú, donde el gobierno es incapaz de ofrecer un servicio educativo de calidad, no tiene sentido que el gobierno imponga su modelo sobre las escuelas privadas.)
Si las familias tuvieran más conciencia consumidora, las escuelas mejorarían más rápidamente que con todas las intervenciones gubernamentales. Pero la mayoría de las familias se conforman con que ni siquiera se les permite saber cómo trata la escuela a sus hijos. Según la ley, a los padres corresponde “informarse sobre la calidad del servicio educativo y velar por ella” (Ley General de Educación del Perú, Art.54). Pero en la mayoría de las escuelas, a los padres ni siquiera se les permite el acceso a las aulas donde estudian sus hijos. ¡Yo nunca enviaría a mis hijos a una escuela que mantiene tal práctica ilegal e irrespetuosa hacia las familias! – En nuestros programas vacacionales y de refuerzo escolar siempre hemos tenido las puertas abiertas para los padres, incluso los invitamos explícitamente; pero hemos notado que la gran mayoría de ellos ni siquiera tenían interés en saber cómo estaban sus hijos.
En lugar de verse como clientes de las escuelas, en muchas familias todavía prevalece la noción equivocada de que “al profesor se respeta”, tan solamente por el hecho de ser profesor. Pero el respeto verdadero se gana, no se exige. Un profesor gana respeto por sus conocimientos, por su habilidad de hacer entender a los niños, por su amor y comprensión hacia los niños, por actuar de manera justa y honesta, … pero no por el mero hecho de tener un título de profesor. Hay todavía demasiados profesores que ni siquiera dominan los contenidos que deberían enseñar a los niños, mucho menos saben explicarlos de una manera entendible para los niños; y otros que dan mal ejemplo con su persona, son corruptos, o son orgullosos y tiránicos y maltratan a los niños. Tales profesores no merecen respeto ni merecen su sueldo; deberían buscarse otra ocupación que saben hacer mejor, para que no sigan haciendo daño a la niñez. Pero por la falta de conciencia consumidora en la población, tales profesores permanecen en sus posiciones y quitan los puestos a los profesores buenos. La conciencia consumidora es un factor esencial para resolver la miseria del sistema escolar; pero es algo que no se puede decretar desde el gobierno. Cada familia individual necesita desarrollarla.

Deja un comentario »

¿Por qué hay pocos educadores cristianos alternativos?

Advertencia: Este artículo puede tocar sensibilidades y abrir heridas. Deseo aclarar de antemano que mi objetivo no es ofender, es señalar posibles soluciones. Pero como un cirujano necesita realizar una operación (tal vez dolorosa) para que el paciente pueda sanar, los problemas del pasado histórico no se resuelven excepto si uno tiene primero la valentía de enfrentarse con ellos y nombrarlos.

En el artículo anterior he señalado una discrepancia extraña que observo entre quienes buscan una educación alternativa: Hay quienes desarrollan modelos pedagógicos distintos a lo tradicional, más de acuerdo a las necesidades de los niños, y que en diversos detalles concuerdan con principios bíblicos – pero muchos de ellos están ajenos a una fe bíblica. Y por el otro lado hay quienes se identifican como cristianos y abren escuelas que se llaman cristianas, pero su modelo pedagógico se orienta en las escuelas estatales, tradicionales, y no se preocupan por aplicar principios bíblicos como los que he señalado en el artículo anterior. ¿Cómo podemos entender esta situación?

En cuanto a las escuelas cristianas, pienso que la mayoría de ellas deberían más correctamente llamarse “escuelas eclesiásticas”. Fueron fundadas como extensión de una iglesia determinada y para seguir la tradición de esa iglesia en particular. Pero la mayoría de las iglesias existentes en la actualidad tienen una tradición que se asemeja más al sistema escolar que a la nueva vida que trajo Jesús. (Vea “Iglesias y escuelas – los mismos problemas”.) Hasta ahora he conocido una sola escuela donde por lo menos los fundadores tenían la idea de fundamentar toda su enseñanza y práctica sobre lo que enseña el Señor Jesús en la Biblia. Pero también en esa escuela, después de algunos años de existencia, los usos del sistema escolar tradicional y la visión eclesiástica comenzaron a desplazar la visión bíblica. Eso no fue una escuela católica; fue de los evangélicos quienes dicen no ser tradicionalistas y dar preeminencia a la palabra de Dios. Pero encontré que muchos evangélicos en el fondo mantienen la mentalidad católica de seguir a una tradición y de someterse a una jerarquía de líderes humanos, en vez de evaluar ellos mismos lo que dice el Señor. Y si esa jerarquía está encasillada en los moldes del sistema tradicional y no conoce otra escuela que la tradicional, entonces sus súbditos tampoco se atreven a salirse de este molde; diga la Biblia lo que diga.

El problema de fondo, según mi parecer, es este: Cuando la gente escucha “Jesús”, “Cristo”, “Dios”, inmediatamente piensan: “Iglesia”. Aquellos que pertenecen a una iglesia y se identifican con ella, piensan que Jesús es como su iglesia, que Jesús mismo instituyó y avala todo lo que se hace en su iglesia, y no analizan lo que Jesús dijo en realidad, ni se les ocurre la idea de que su iglesia podría haberse apartada de la voluntad del Señor en ciertos puntos. – Por el otro lado, aquellos que no pertenecen a una iglesia o que han percibido el lado oscuro de las iglesias, piensan: “Si Dios es como las iglesias, entonces no quiero saber nada de él.”

Y en este punto tenemos que retroceder a la época más oscura en la historia del Perú y de toda América Latina. El primer encuentro de América Latina con el nombre del Dios cristiano fue sumamente traumático, marcado de abusos, robos, asesinatos, y crueldades indescriptibles. Cuando Francisco Pizarro llegó al reino de los Incas, trajo consigo a un sacerdote y un decreto del papa, del supuesto “vicario de Cristo”, según el cual todas esas tierras pertenecerían al rey de España. De manera similar procedieron otros conquistadores. Así abusaron del nombre de Dios para sojuzgar un continente entero.
Hubo muy pocos españoles que se atrevieron a confrontar estos abusos con lo que Jesús realmente había dicho. Uno de ellos, Bartolomé de las Casas, por lo menos logró que el rey lo escuchara; pero el daño ya estaba hecho. Se encontró también el testamento del conquistador Manco Sierra Lejesema, quien aparentemente antes de su muerte se arrepintió de haber participado en la conquista, y se sintió obligado por su conciencia a pedir perdón públicamente. Él lamenta no solamente las crueldades cometidas, sino más que todo la corrupción moral que los españoles trajeron a América, muy en contradicción contra el evangelio de Cristo. (Vea las citas en la Nota 1 al final.) Solamente gracias a estas pocas voces que se atrevieron a ir en contra de la corriente, podemos formarnos una idea de lo que realmente sucedió en la conquista.

Ante esta historia es entendible que hay personas que no quieren saber nada del Dios de la Biblia. Tanto más necesidad hay para aclarar que la conquista no fue culpa de Dios; fue culpa de hombres codiciosos y crueles que nunca fueron autorizados por Dios para hacer lo que hicieron.

Contrastemos esta historia con el efecto que la Biblia tuvo en aquellos países donde su mensaje se tomó en serio – los que son mayormente los países de la Reforma. Los ingleses aprendieron de la Biblia que todas las personas son iguales ante Dios, y que aun los reyes no pueden gobernar según su antojo, sino que tienen que rendir cuentas a Dios. En consecuencia, fueron la primera nación en establecer un estado de derecho constitucional, en 1688. Estas ideas comenzaron a extenderse a otros países, mayormente países reformados (mientras p.ej. España tardó hasta 1977 en conceder a sus ciudadanos los mismos derechos y libertades). – En el siglo 18, la base cristiana de Inglaterra fue profundizada por la influencia del predicador Juan Wesley y sus seguidores, quienes lograron una transformación moral y espiritual de la nación entera. Entre las personas profundamente influenciados por la predicación bíblica de Wesley, se encontró el parlamentario William Wilberforce. En consecuencia dedicó su vida entera a luchar por la abolición de la esclavitud, hasta que en el año 1807 alcanzó esta meta.
Voltaire, el filósofo francés, vivió en Inglaterra de 1726 a 1729 y se impresionó mucho de las libertades, del orden y de la paz que disfrutaban los ingleses. Escribió: “Los ingleses son la única nación en la tierra que ha logrado limitar el poder de los reyes, oponiéndose a ellos; y que en una serie de disputas establecieron por fin un gobierno sabio donde el rey tiene todo el poder de hacer lo bueno, pero se le impide hacer lo malo … y donde el pueblo participa en el gobierno sin que esto lleve a la confusión.” (Voltaire, Cartas acerca de la nación inglesa.)

Este es el verdadero fruto de una cultura influenciada por la palabra de Dios. Lo que hicieron los conquistadores, en cambio, fue un abuso que no se puede justificar con lo que Jesús enseñó. Por tanto es necesario aclarar lo siguiente:

  • Dios no es un conquistador español.
  • La religión de los conquistadores no es lo que trajo Jesús.

Jesús no vino para robar ni para quitar vidas. Él vino para dar Su propia vida por nosotros. Si alguien tuviera dudas acerca de la integridad de Jesús, si alguien quisiera creer que Jesús es cómplice de opresores y conquistadores, que mire no más el ejemplo de Su vida y muerte. Si alguien no quiere creer Sus palabras, que por lo menos crea Su ejemplo.

A los puntos mencionados tenemos que añadir el siguiente:

  • La gran mayoría de las iglesias actuales, tanto católicas como evangélicas, no funcionan según el modelo de la comunidad cristiana fundada por Jesús y sus discípulos.

Acerca de eso habría que decir muchas cosas, más de lo que cabe en un artículo como este. Pero bastaría con leer el Nuevo Testamento sin tener en la mente ya una imagen preconcebida de lo que es “iglesia”, y contrastarlo con las prácticas de las “iglesias” actuales. Refiero al lector interesado p.ej. al Evangelio según Mateo, capítulos 5 a 7 y capítulo 23; y al libro de los Hechos de los apóstoles, capítulos 1 a 5 (o si desean, el libro entero).

Si hoy en día hay personas que creen que Dios es un déspota sin misericordia, partidario de dictadores y delincuentes, entonces las “iglesias” llevan una buena parte de la culpa. El apóstol Pablo dice a los que conocen la palabra de Dios, pero no le hacen caso: “Tú que enseñas a otro, ¿a ti mismo no enseñas? Tú que anuncias que no hay que robar, robas? Tú que dices que no hay que adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas los ídolos, ¿cometes sacrilegio? Tú que te jactas en la ley, cometes transgresión la ley y así menosprecias a Dios. Porque ‘el nombre de Dios es difamado entre las naciones por causa de ustedes’, como está escrito.” (Romanos 2:21-24)

También hoy, el nombre de Cristo está siendo difamado en el mundo, por causa de los que dicen ser Sus seguidores, pero que no hacen lo que Él dice. Aunque hoy en día ya no se cometen las atrocidades que se cometían en los tiempos de la conquista; pero hay quienes se dicen cristianos y son mentirosos, estafadores, traidores, codiciosos, …

Según el Nuevo Testamento, el proceso de volverse cristiano comienza con que uno reconozca su culpa y se arrepienta de su pecado; y entonces puede confiar en Jesús quien le dará una vida renovada. Si eso es así, ¿sería pedir demasiado que los representantes de las iglesias reconozcan su culpa y se arrepientan por no haber vivido de la manera como Jesús manda, y por haber dado un mal ejemplo a sus súbditos y al mundo?
(Vea Nota 2 al final.)

Por el otro lado, el llamado de Dios sigue en pie, independientemente de lo que hagan o no hagan los que usan Su nombre. Él no exige que reconozcamos a alguna iglesia que le desobedece; solamente exige que le reconozcamos a Él mismo. Los Incas reconocieron al Dios Creador, simplemente a base de sus observaciones de la naturaleza. (Este hecho es poco conocido porque lo mantuvieron como un secreto entre la clase sacerdotal; pero es testificado en diversas crónicas antiguas.) No hay razón para excluir a Dios de nuestras vidas, solamente porque Él ha sido mal representado por las iglesias. “Dios no hace acepción de personas; sino que en cada nación le es bienvenido el que le teme y obra justicia.” (Hechos 10:34-35).

Por eso, yo creo en la posibilidad de una educación que es “cristiana” y “alternativa” a la vez. Pero para realizar esta posibilidad, tal vez será necesario que algunos de los que se identifican como educadores alternativos, reevalúen su concepto de Dios; y que algunos de los que se identifican como cristianos, reevalúen su concepto de iglesia y de la educación.

.


Nota final 1: Citas acerca de la conquista española:

“Todas estas universas e infinitas gentes de todo género creó Dios los más simples, sin maldades ni dobleces, obedientísimas, fidelísimas a sus señores naturales y a los cristianos a quien sirven; (…) Son asimismo de limpios y de vivo entendimiento, muy capaces y dóciles para toda buena doctrina, aptísimos para recibír nuestra santa fe católica …
En estas ovejas mansas, y de las calidades susodichas por su Hacedor y Creador así dotadas, entraron los españoles desde luego que las conocieron como lobos y tigres y leones cruelísimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no han hecho de cuarenta años a esta parte, hasta hoy, y hoy en este día lo hacen, sino despedazarlas, matarlas, angustiarlas, afligirlas, atormentarlas y destruirlas por las extrañas y nuevas y varias y nunca otras tales vistas ni leídas ni oídas maneras de crueldad.
(…) Daremos por cuenta muy cierta y verdadera que son muertas en los dichos cuarenta años por las dichas tiranías e infernales obras de los cristianos, injusta y tiránicamente, más de doce cuentos (millones) de almas, hombres y mujeres y niños …”
(Bartolomé de las Casas: Brevísima relación de la destrucción de las Indias, 1552. Ligeramente modernizado.)

” … que entienda su Majestad Católica que los dichos Incas los tenian gobernados de tal manera, que en todos ellos no habia un ladrón ni hombre vicioso, ni hombre holgazán, ni una mujer adúltera ni mala; ni se permitia entre ellos ni gente de mal vivir en lo moral; (…) y que entienda su Majestad que el intento que me mueve a hacer esta relación, es por descargo de mi conciencia, y por hallarme culpado en ello, pues hemos destruido con nuestro mal ejemplo gente de tanto gobierno como eran estos naturales, y tan quitados de cometer delitos ni excesos así hombres como mujeres, tanto por el indio que tenia cien mil pesos de oro y plata en su casa, y otros indios dejaban abierta y puesta una escoba o un palo pequeño atravesado en la puerta para señal de que no estaba allí su dueño, y con esto según su costumbre no podía entrar nadie adentro, ni tomar cosa de las que allí había, y cuando ellos vieron que nosotros poníamos puertas y llaves en nuestras casas, entendieron que era de miedo de ellos, porque no nos matasen, pero no porque creyesen que ninguno tomase ni hurtase a otro su hacienda; y así cuando vieron que había entre nosotros ladrones, y hombres que incitaban a pecado a sus mujeres e hijas, nos tuvieron en poco, y han venido a tal rotura en ofensa de Dios estos naturales por el mal ejemplo que les hemos dado en todo, que aquel extremo de no hacer cosa mala se ha convertido en que hoy ninguna o pocas hacen buenas, y requieren remedio, y esto toca a su Majestad, para que descargue su conciencia, y se lo advierte, pues no soy parte para más; y con esto suplico a mi Dios que me perdone …”
(Extracto del testamento del conquistador Manco Sierra Lejesema, 1589. Ligeramente modernizado.)

Nota 2: El papa Juan Pablo II pidió perdón públicamente por las crueldades cometidas por los conquistadores. Pero no revocó aquel infame decreto que repartía el entero continente americano entre los reyes de España y Portugal, a pesar de haber sido peticionado acerca de ello repetidamente. Esta petición sigue pendiente con el papa actual. Mientras este decreto sigue en pie, todo “arrepentimiento” del papa carece de credibilidad.

Deja un comentario »

La tortuga y la liebre – aplicado a la educación académica

La mamá liebre dijo a la mamá tortuga: “Veo que tu hijita tiene la misma edad como la mía. ¿Qué tal si hacemos una carrera, cuál de ellas llega más rápidamente a la universidad?”

La mamá tortuga respondió: “No me gusta mucho lo de las carreras. Sabes, nosotras las tortugas caminamos a nuestro propio paso. Y mi hijita es pequeña todavía. ¿Quién sabe si de grande realmente querrá llegar a la universidad? Si ella decide irse a otro lugar, yo no se le voy a impedir.”

“Como quieres”, dijo mamá liebre. “Yo sí voy a encaminar bien a mi hija, y apuesto que va a llegar a la universidad antes que la tuya.”

Cuando la pequeña liebre tuvo tres años, sus padres la mandaron a recibir clases de lectura, y poco después la mandaron a escalar el Cerro de los Libros. Liebrecita era pequeña todavía y no podía bien escalar las gradas altas; muchas veces se tropezaba, se caía, y se lastimaba las rodillas. Pero papá y mamá liebre cada vez le llamaron desde abajo: “¡Adelante, hijita! ¡Tienes que ganar la carrera!”

Por mientras, Tortuguita se paseaba al lado de sus padres, comía del pasto rico que crece en el valle, y jugaba feliz con sus hermanos y hermanas. Cuando tuvo seis años y medio, llegó al pie del Cerro de los Libros, lo miró intrigada y dijo: “¡Qué cosa más extraña! Quisiera saber qué es eso, y qué significa.” – Papá tortuga respondió: “Bien, te lo voy a explicar.” – Y desde arriba gritó Liebrecita: “Ya tienes edad de estar en la escuela, ¿y todavía ni sabes leer?”

Medio año después, Tortuguita también sabía leer y comenzó a escalar el cerro. Lo hizo muy despacio, a su propio paso como lo hacen las tortugas. Pero por el buen pasto que había comido, y por el ejercicio que le habían provisto sus juegos de niña, sus piernitas ya estaban fuertes y firmes. Por eso, Tortuguita no tropezaba ni se lastimaba en el camino.

A sus diez años, Liebrecita ya se encontraba muy arriba en el cerro. “¡Tortuguita!” – llamó hacia abajo. – “¡Ya sé los nombres de todos los huesos del cuerpo humano! ¿Y tú?”
– “No soy humano” – respondió Tortuguita, – “¿qué haría yo con huesos humanos? Pero ya sé cómo usar mi caparazón para que no me coman las águilas.” – Liebrecita se asustó: “¿Hay águilas en este cerro?” – Es que se recordaba de que dos de sus hermanos mayores habían sido comidos por águilas, y no habían sido capaces de defenderse.

Un año después, Tortuguita llamó: “¡Liebrecita! ¿Quieres decirme los nombres de los huesos humanos?” – Liebrecita se sintió un poco avergonzada, porque ya los había olvidado todos. Pero respondió: “¡Eso no está en el currículo ahora! ¡Estoy ahora estudiando botánica! ¿Y tú?” – “Ah, con mi mamá estamos cultivando lechugas porque nos gustan mucho.” – ¡Lechugas! Eso le gustaba a la liebrecita también. Hace poco había aprendido el nombre científico de la lechuga, pero nunca había visto un campo de lechugas en vivo y directo. – “¡Si vienes acá abajo, te regalo un poco de nuestras lechugas!” – llamó Tortuguita. Pero antes de que Liebrecita pudo contestar, papá y mamá Liebre le llamaron desde lejos: “Hijita, ¡no te desvíes de tu camino! Tortuguita es una ignorante, y sus papás no saben nada de educación.”

Liebrecita comenzó a sentirse cansada. Había corrido todo el camino, y le faltó aliento. El caminar le causaba dolor, porque sus rodillas nunca se habían sanado completamente desde que se había caído tantas veces de pequeña. Se sentó debajo de las Rocas del Álgebra para descansar un poco. Pero apenas sus padres se dieron cuenta, le llamaron desde la distancia: “Hijita, ¡cómo puedes perder el tiempo de esta manera! ¿Has olvidado que estás en una carrera?”

Por mientras, Tortuguita avanzaba a su paso, tal como podía, a veces lento, a veces un poco menos lento. A veces descansaba para admirar el panorama que se veía cada vez más hermoso, a medida que llegaba más alto. Así llegó ella también a las Rocas del Álgebra y comenzó a escalarlas poco a poco, a su propio paso.

En ese momento, Liebrecita ya se encontraba más arriba en esas mismas Rocas. Pero puesto que intentaba recorrer el camino a toda velocidad, no pudo vencer las partes más escarpadas. Apenas había subido una parte, volvió a resbalar el mismo tramo hacia abajo. Mientras duraban estos intentos, Tortuguita ya se había acercado tanto que Liebrecita pudo ver los libros y cuadernos que ella llevaba en su mochila. Se quedó admirada: “¡Qué bonito cuaderno de álgebra tienes! ¿Me lo permites ver un rato?” – Tortuguita con mucho gusto le prestó su cuaderno. Entonces, tan rápido como pudo, Liebrecita copió todo lo que Tortuguita había escrito en su cuaderno, y lo entregó como trabajo suyo. Con eso le permitieron continuar su camino más arriba de las Rocas del Álgebra.

Algún tiempo después, Liebrecita llegó al campo de las Rosas de la Ciencia. Pero para entonces estaba tan agotada que no le quedaban fuerzas para caminar, ni para admirar los colores y olores de las Rosas. Solamente se chocaba contra ellas y sentía que las espinas le desgarraban la piel. Además no pudo soportar el aire enrarecido de las alturas. Se dejó caer donde estaba – por desgracia directamente sobre las espinas de una rosa -, y se quedó tendida allí.

Medio dormida, le parecía oír las voces de sus padres que le llamaban como desde otro mundo: “Hijita, ¡¿qué te pasa?! ¡No puedes quedarte tirada allí! ¡Estás en una carrera!” – Y al mismo tiempo le parecía oír otra voz, una que cantaba suavemente. ¿Fue eso realidad, o fue una alucinación? Por allí le parecía ver a Tortuguita atravesando el campo de las Rosas, y no se le notaba ningún cansancio. Avanzaba a su propio paso como lo hacen las tortugas, y ¡cantaba! De vez en cuando se detuvo para disfrutar del olor de una rosa, o para admirar los colores de otra. Las espinas no le molestaban por nada.

Cuando Liebrecita volvió en sí, Tortuguita ya había desaparecido de la vista. “¡Estoy perdiendo la carrera!” – exclamó Liebrecita, asustada. Juntó las pocas fuerzas que le habían quedado, y avanzó por en medio de las rosas espinosas, tambaleando como ebria. Continuó así por no sé cuánto tiempo, hasta que un día dijo: “Este lugar me parece conocido. ¿No he pasado ya alguna vez por aquí?” – Y de hecho, se encontraba ante aquella misma rosa aplastada sobre la cual se había desmayado hace más de un año. ¡Había caminado en círculos todo ese tiempo!

Tortuguita llegó con facilidad hasta las puertas de la universidad. Allí se detuvo por un buen rato, reflexionando si debía entrar o si debía tomar otro camino. Entonces vio que en el patio de la universidad florecían también unas cuantas Rosas de la Ciencia que le gustaban tanto. Y dijo: “Voy a entrar, tal vez voy a aprender más cosas interesantes acerca de estas rosas.”

Cuando Tortuguita ya había pasado unos años en la universidad, llegó Liebrecita. Vio a Tortuguita desde lejos, y por vergüenza no se atrevió a acercarse. Pero Tortuguita ya la había visto. “¡Liebrecita! ¡Qué bueno verte aquí!” – “Tortuguita …” dijo Liebrecita y bajó la mirada. “Me has ganado.” – “¿Ganado? ¡Pero si yo no estoy en competencia con nadie! Tú sabes que no me gustan las carreras. Yo avanzo a mi propio paso, como lo hacemos las tortugas.”

Más tarde, Tortuguita llegó a trabajar cuidando y cultivando Rosas de la Ciencia todo el día, y eso la hizo muy feliz. Liebrecita también obtuvo su título de profesional; pero no fue tan feliz. Toda su vida sentía que tenía que correr y agotarse para ganar a alguien, y así el ejercicio de su profesión fue un calvario para ella. Y nunca aprendió a defenderse de las águilas, ni a cultivar lechugas o rosas.

1 Comentario »

Protestas contra el currículo estatal

En las últimas semanas aumentaron en el Perú las protestas contra el nuevo currículo estatal. Aunque el currículo no lo dice claramente, una guía para maestros publicada por el ministerio de educación (y retirada pocos días después) reveló que por detrás había una agenda de promover la ideología de género y las relaciones homosexuales en las escuelas.

Entiendo la preocupación de las familias que mantienen valores cristianos y no quieren que sus hijos sean expuestos a estas influencias en las escuelas. Sin embargo, me parece que los organizadores de estas protestas no están considerando lo suficientemente el cuadro grande.

En una democracia, los órganos del gobierno representan (o deben representar) la voluntad de la mayoría de la población. Mientras esta mayoría mantiene valores cristianos, tales protestas todavía podrían tener éxito. Pero como en el entero mundo occidental, también en el Perú los valores cristianos están decayendo rápidamente. Dentro de unos años ya no habrá ninguno mayoría que los apoye.
Las protestas políticas no van a revertir este proceso
, porque se trata de un asunto espiritual. Mientras las personas no se encuentran en una relación personal y comprometida con Jesucristo, sus “valores cristianos” no son nada más que un adorno exterior que se desvanece, tan pronto como cambien los vientos de los tiempos. Y a menudo son los mismos que se llaman “cristianos”, que por su estilo de vida dan un mal ejemplo a los demás, y así causan un rechazo contra los valores cristianos. Los valores cristianos se recuperarán solamente si somos un testimonio creíble para Jesucristo mismo.

Pero volviendo a la educación: El problema de fondo no es este o aquel punto en el currículo. El problema de fondo es que hace mucho tiempo ya, la sociedad parece haber aceptado la idea de que la educación debe ser estatal, y que el gobierno debe reglamentar la forma y los contenidos de la educación de nuestros hijos. Todo el que apoya esta idea, consecuentemente tendrá que aceptar las interferencias del estado en la educación de los niños. Tener un sistema de educación estatal único y uniforme, siempre significará que el estado impone su ideología sobre las minorías que piensan diferente. Y los que somos cristianos de corazón y no solamente de nombre, tenemos que reconocer que somos una minoría.

Según la Biblia, Dios encargó la educación de los niños a los padres, no al estado. Una posición coherente con la Biblia consistiría entonces en independizar la educación frente al estado. Si el estado ofrece una educación que va en contra de nuestros valores, la solución no consiste en hacer más exigencias al estado. La solución consiste en ofrecer nosotros mismos una educación mejor a nuestros hijos y a todos los interesados. La educación estatal no va a mejorar, ni con todas las protestas; pero nosotros podemos mejorar.
Eso cuesta más que la participación en unos eventos esporádicos de protesta. Significa perseverar en un proyecto educativo durante muchos años; estudiar a fondo lo que significa educar niños según la voluntad del Señor; ser fiel en lo pequeño; nadar contra la corriente diariamente – hasta ver el buen fruto en los niños educados en este proyecto alternativo. Y si alguien desde un tal proyecto desea adicionalmente involucrarse en la política, le recomendaría no dirigir sus esfuerzos hacia el currículo estatal, porque así solamente avala la uniformidad que exige el currículo. Mucho más importante es que haya más libertad para alternativas al sistema estatal.

Deja un comentario »

Los españoles nos muestran cómo defender a la familia

España está en huelga. No la España oficial, por supuesto. Tampoco estoy hablando de los sindicatos; ésos no defienden la verdadera educación. Me refiero mas bien a los padres españoles, que decidieron entrar en huelga para defender los intereses de sus hijos y su vida familiar. ¿De qué se trata?

“Miles de padres en España anunciaron el viernes un boicot a las tareas escolares durante los fines de semana de noviembre porque consideran que les quitan tiempo en familia.
La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), que agrupa a 12.000 asociaciones de padres, dice que la campaña “No a los deberes” es para que los padres pasen más tiempo con sus hijos. También alega que el sistema de tareas es obsoleto y no mejora el aprendizaje.
Los niños y adolescentes de España reciben seis horas y media de tareas a la semana, casi una hora y media más que el promedio semanal de unos 40 países analizados, de acuerdo con estudio PISA 2012 de la Organización para el Desarrollo y Cooperación Económicos (OCDE).”
(Agencia de noticias AP, 4 de noviembre del 2016)

O sea, los padres españoles defienden uno de los derechos más fundamentales que cada sociedad debería respetar: el derecho de los padres e hijos de pasar tiempo juntos. Un derecho que, según parece, a las familias latinoamericanas les importa poco o nada. Y los niños son quienes sufren las consecuencias.

En nuestro trabajo de refuerzo escolar nos hemos encontrado con incontables niños que nos dicen: “Mis papás no tienen tiempo para mí.” – “Cuando llego de la escuela, no hay nadie en casa.” – “En mi casa siempre tengo que comer solo; nunca comemos juntos.” – “Vengo acá porque no tengo ningún otro lugar donde jugar.” – Hubo niños que venían a nuestra casa por varias semanas sin que a sus padres les hubiera interesado siquiera saber dónde estaban sus hijos en ese tiempo.
Hemos intentado sensibilizar a los padres por las necesidades de sus hijos, pero sin resultado. Sugerimos a los padres (a los pocos que siquiera respondían a nuestras invitaciones), que tomasen más tiempo para jugar con sus hijos, para comer juntos, o por lo menos hablar con sus hijos acerca de algo que les interesa a ellos. Casi siempre fue su respuesta: “¿Para qué? Mis hijos tienen que estudiar.”

¿Qué sucederá con esos niños que todo el tiempo “tienen que estudiar”, pero que nunca experimentan el amor y el cariño de unos padres que se interesan genuinamente por su bienestar emocional? ¿que nunca experimentan una relación personal de confianza con sus padres? – Numerosas investigaciones han demostrado que la ausencia de una relación personal significativa con los padres produce trastornos emocionales y mentales, y una alta incidencia de delincuencia juvenil. Además, que el factor más importante para el rendimiento académico es la calidad de las relaciones personales en el hogar. Si los padres no toman tiempo para edificar una buena relación con sus hijos, bajo el pretexto de que “ellos tienen que estudiar”, entonces destruyen aun la meta que supuestamente quieren alcanzar: impiden que sus hijos progresen intelectualmente.

¿Y qué de las tareas escolares? – Los niños españoles tienen, en promedio, seis horas y media de tareas por semana. El promedio de los países analizados por PISA, según el artículo citado, es de cinco horas por semana. (Esos son en su mayoría países desarrollados, “avanzados”, cuyo sistema escolar tiene buena reputación.) En países como Finlandia o Suiza, existen leyes que prohíben a los profesores dar tareas durante los fines de semana y durante las vacaciones. O sea, los padres españoles luchan por algo que en otros países avanzados ya está garantizado: los fines de semana libres de tareas escolares.

Pero según nuestras observaciones, los niños peruanos pasan de veinte a treinta horas semanales haciendo tareas escolares en casa – y eso desde la primaria. No tienen ni fines de semana libres, ni vacaciones, porque “tienen que estudiar”. Conocí a niños de nueve años que a menudo se quedan despiertos hasta medianoche haciendo tareas. Son tratados como esclavos; aun las profesoras los pegan si no han completado sus tareas, según los testimonios de muchos niños. Y a menudo son los mismos padres que lo quieren así: Si un profesor da una cantidad razonable de tareas, ya vienen unos padres a quejarse: “Usted está dando muy pocas tareas a mi hijo.”

Se suma a eso, que la mayor parte de esas tareas no tienen ningún valor pedagógico: Hacer malabares con palabras desconocidas que aun los adultos nunca usan. Memorizar definiciones abstractas sin comprenderlas. Resolver ejercicios matemáticos que están tan por encima del nivel de comprensión del niño, que no le queda otra salida que copiar las respuestas de alguien mayor que sabe. Las tareas no ayudan a los niños a aprender; al contrario, los confunden.

Como si eso fuera poco, padres y escuelas ocupan aun el escaso tiempo libre de los niños con “academias” y cursos adicionales. ¿Para qué, si eso es solamente más de lo mismo que ya están haciendo todo el tiempo? – “Para que estén ocupados”, respondió una madre a esta pregunta. – Eso parece ser el objetivo de muchos padres y profesores: No les importa si estas muchas actividades y tareas realmente contribuyen a algún aprendizaje; con tal que los alumnos estén ocupados.

¿Qué tal si los padres se “ocuparían” ellos mismos por algunas horas juntos con sus hijos, haciendo alguna actividad deportiva o manual, yendo de paseo juntos, participando en alguna actividad que corresponde a los intereses de los hijos, o simplemente tomando la ocasión de conocerlos como personas humanas y relacionarse con ellos como tales?
– No todo lo que viene de España es bueno. Pero en este caso opino que los padres peruanos podrían aprender un poco de sensatez de los padres españoles.

Deja un comentario »

Por qué no uso Facebook

Me permito en esta oportunidad colocar un artículo que no está directamente relacionado con la educación; pero tiene mucho que ver con cómo nos comunicamos por internet.

La seguridad en internet y la protección de la privacidad es un asunto importante, pero me parece que mucha gente (sobre todo aquí en América Latina) no está consciente de ello. Pocos se ponen a reflexionar acerca de lo que podría suceder, si seguimos publicando en internet toda clase de detalles acerca de nuestra vida privada.

Especialmente cuando se trata de educación, eso es un asunto que involucra nuestra vida privada y familiar, y las vidas de nuestros hijos menores de edad. La información personal que compartimos acerca de este tema es información privada sensible, y deberíamos pensar bien dónde compartirla.
Por eso me preocupa mucho ver que al parecer, muchos educadores, proyectos educativos, familias que educan en casa, y organizaciones para tales familias, eligieron a Facebook como su medio principal de comunicación. Admito que me siento aislado y excluido, al no poder participar en los intercambios que se llevan a cabo allí; pero tengo buenas razones para no usar Facebook, y las voy a exponer aquí.
Es cierto que toda oferta de servicios en internet y toda red social implica ciertos riesgos, sobre todo cuando el servicio es gratuito (porque las empresas que lo ofrecen, de alguna manera tienen que generar ingresos). Pero Facebook es una de las empresas con los peores antecedentes en cuanto a la violación de la privacidad de los datos de sus usuarios. Esto es conocido ya desde hace muchos años.

La siguiente información fue difundida en 2009 por el ministerio “La voz de los mártires”, Argentina (una obra que se preocupa principalmente por ayudar a cristianos perseguidos alrededor del mundo):

“Facebook está vendiendo la información de sus usuarios al mejor postor. Cito textualmente: ‘Lo que muchos usuarios no saben es que de acuerdo a las condiciones del contrato que virtualmente asumen al hacer clic en el cuadro ‘acepto’, los usuarios le otorgan a Facebook la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información e imágenes que publican.
De hecho, resalta el experto, los afiliados ‘automáticamente autorizan a Facebook el uso perpetuo y transferible, junto con los derechos de distribución o despliegue público de todo lo que cuelgan en su página Web.’ Los términos de uso le reserva a Facebook el derecho a conceder y sub-licenciar todo ‘el contenido del usuario’ a otros negocios.
Sin su consentimiento, a muchos usuarios les convirtieron sus fotografías en publicidad, transformando un comercio privado en endosos públicos.
De repente todo lo que sus afiliados publicaron, incluyendo sus fotografías personales, su inclinación política, el estado de sus relaciones afectivas, intereses individuales y hasta la dirección de la casa, se envió sin su autorización expresa a millares de usuarios.

(…) Entrevistaron a unos secuestradores y dicen que entran a la red y ven los ROSTROS, la casa, los carros, las fotos de viaje y saben el nivel social y económico que tienen quienes ahí aparecen. Ya en televisión uno de ellos había declarado que antes batallaban mucho para reconocer a los candidatos a secuestros, pero que ahora con el Facebook y la información que ponemos voluntariamente en la red, ya no se confunden ni tienen que investigar en donde viven o en que escuela estudian y a donde viajan y quienes son sus papas, hermanos y amigos.
Eso pasó con Alejandro Marti, (Joven mexicano muerto por sus secuestradores) que de todo ponía. La familia acaba de cerrar su blog después de darse cuenta de la cantidad de información potencialmente peligrosa que el joven había puesto ahí con alegría y sin sospechar que estaba armando a quienes lo mataron. Protejan a sus hijos y protéjanse ustedes; ya no pongan información peligrosa en la red.

(…) Otra evidencia sucedió cuando un agente del Servicio Secreto visitó en la Universidad de Oklahoma al estudiante de segundo año Saúl Martínez por un comentario que publicó en contra del presidente.
Y para colmo de males, el asunto no termina si el usuario se decide retirar. Aun cuando los usuarios cancelan la membresía, sus fotos e información permanecen abordo, según Facebook, por si deciden reactivar su cuenta.

(…) Sepan los usuarios de Facebook que son partícipes indefensos de un escenario, al que los académicos califican como el caso de espionaje más grande en la historia de la humanidad. De paso se convierten de manera inconsciente en los precursores del fenómeno de ‘Big Brother te está observando’.”

Hasta aquí “La voz de los mártires”.


Quizás piensas que si te comunicas dentro de un grupo cerrado en Facebook, solamente los miembros del grupo pueden ver lo que hay allí. Pero eso no es cierto, según el reporte citado: Ya que has otorgado a Facebook los derechos sobre lo que publicas allí, la empresa “Facebook” puede compartirlo con quien quiere.

¿Publicarías detalles de tu vida privada y familiar en grandes afiches en las plazas públicas de tu ciudad? ¿No? – Pues si lo publicas en Facebook, tiene el mismo efecto.

Hace unos años, el estudiante de derecho Max Schrems (Austria) comenzó a investigar Facebook y descubrió que esta empresa comete continuamente numerosas infracciones contra las leyes acerca de la protección de la privacidad de los datos en internet. Facebook analiza sistemáticamente los datos de acceso, publicaciones, amistades, enlaces, etc, de todos sus usuarios, y colecciona de esta manera una enorme cantidad de datos sobre cada persona y sus relaciones sociales. (Después de todo, ¡estos datos son el “capital” con el cual la empresa hace sus ganancias millonarias!) Después de unos procedimientos judiciales, Schrems consiguió que Facebook le entregara una copia de los datos que la empresa tenía almacenados acerca de su persona. ¡Fue un fichero del tamaño de más de mil páginas impresas!

Entre otros, Facebook colecciona datos detallados de sus usuarios acerca de las siguientes categorías: Domicilio, números de teléfono, tarjetas de crédito, conexiones, educación, familia, amigos (aun analizando la intensidad de las relaciones), trabajo, opiniones políticas, opiniones religiosas, y muchas otras. En ciertas circunstancias, todos estos datos pueden llegar a las manos de terceras personas: Empresas, agencias gubernamentales, y aun “hackers” y delincuentes.

Schrems encontró que Facebook colecciona estos datos incluso acerca de personas que no son usuarios de Facebook: Basta con que alguien mencione tu nombre en un comentario en Facebook, y la empresa empieza a coleccionar datos acerca de ti.

Más información acerca de las prácticas de Facebook y los casos judiciales pendientes pueden encontrarse en el sitio http://www.europe-v-facebook.org.
Más abajo coloco un resumen de algunas otras notas de prensa al respecto.

Por estas razones no uso Facebook.


Assange: “Facebook es una fuente de datos que los espías solo podían imaginar en sus sueños”

En entrevista con el canal ruso RT en su versión en español, el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, fue tajante al afirmar que el Facebook es la mejor arma para los espías en estos tiempos.
“Facebook es una fuente de datos que los espías solo podían imaginar en sus sueños”, aseveró.
De otro lado, remarcó que los costes para el espionaje se han visto reducidos, pues ya no se espía por separado, sino por grupos.
“Lo que ha pasado durante los últimos diez años es que el coste de intercepción de datos de todos los individuos ha sido mucho más bajo que el se eligiera individuos particulares para espiarlos.”
(Diario La República, Lima, 30 de noviembre de 2012)

– – –

Facebook admitió haber entregado datos de usuarios al gobierno de EE.UU.

Washington (EFE). Facebook reveló hoy detalles sobre las peticiones de información privada que le ha hecho el Gobierno de EE.UU. y aseguró que esas solicitudes han afectado a entre 18.000 y 19.000 cuentas (…)
En un comunicado Facebook detalló que desde el 31 de diciembre de 2012 ha recibido entre 9.000 y 10.000 peticiones de información privada por parte de las autoridades, desde solicitudes de la policía local, a nivel estatal, federal o relativa a la seguridad nacional.
(…) La semana pasada el diario británico “The Guardian” y “The Washington Post” revelaron dos programas de espionaje en los que participaba la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), uno afectaba a registros telefónicos y un segundo a empresas de internet.
Este último, conocido como PRISM, supuestamente permite acceder directamente en los servidores de nueve de las mayores empresas de internet estadounidenses, como Google, Facebook, Microsoft o Apple, unas dudas a las que el comunicado de hoy no se refirió directamente.
(Diario El Comercio, Lima, 15 de junio del 2013)

– – –

Facebook obtuvo sin autorización el número de sus usuarios de Android

El blog de Norton presentó una denuncia para poner en alerta a todos los usuarios de Android y Facebook. Y es que la gente que trabaja en el antivirus está desarrollando una característica llamada Mobile Insight, con la cual pudieron detectar que la aplicación nativa de la red social envía automáticamente el número de teléfono del usuario a sus servidores.
“La primera vez que usted usa la aplicación de Facebook, incluso antes de iniciar sesión, su número de teléfono será enviado a través de Internet a los servidores de Facebook. Usted no necesita dar su número, iniciar sesión o hacer una acción específica o siquiera tener una cuenta de Facebook para que esto ocurra”, explicaron.
(Diario El Comercio, Lima, 29 de junio del 2013)

– – –

Facebook: Miles de usuarios demandan a la empresa por violación de privacidad

Miles de usuarios han mostrado interés por unirse a una demanda colectiva contra Facebook Ireland por violar las leyes de privacidad en la red, según dijo el activista austríaco Max Schrems, impulsor de la iniciativa.
(…) Según el activista, desde el 1 de agosto unas 7.000 personas de más de cien países se han registrado cada día en la web www.europe-v-facebook.org para sumarse a esta iniciativa legal, hasta alcanzar un pico el pasado viernes de una solicitud cada seis segundos.
(…) Aunque aseguró que la campaña estaba “bien preparada” para recibir “una gran cantidad de denuncias”, explicó que se han visto obligados a fijar en 25.000 el número de personas que figurará en la acción colectiva dado que cada perfil debe de ser exhaustivamente analizado para confirmar o rechazar supuestas irregularidades.
(Diario La República, Lima, 06 de agosto de 2014)

– – –

Edward Snowden: “Borren vuestro Dropbox, eviten Facebook y Google”

En una entrevista en el marco de la presentación de la película documental “Citizenfour”, Edward Snowden advirtió nuevamente contra el uso de servicios como Dropbox. (…) Además advirtió repetidamente contra Facebook y Google. Aunque éstos hayan mejorado sus medidas de seguridad, siguen siendo “servicios peligrosos”.
(Jörn Brien, t3n.de, 13 de octubre de 2014)

– – –

Denuncian que Facebook rastrea a personas ilegalmente

De acuerdo a una investigación de la Comisión de Privacidad de Bélgica, la red social con más usuarios en el mundo, Facebook, rastrea a usuarios y no usuarios de su servicio por medio de ‘cookies’; información que se almacena en el navegador del usuario y que el Parlamento Europeo prohíbe salvo que se trate de “transmisión de comunicación” o para un servivio social “explícitamente requerido por su suscriptor o usuario”.
Dichas excepciones, de acuerdo a la comisión, no son cumplidas por Facebook, cuya ‘cookie’ Datr recopila información de todas las personas que ingresen a una web de dominio Facebook.com. Aunque las personas hayan salido del URL o no estén logueadas, Datr seguirá funcionando.
(Diario La República, Lima, 01 de abril de 2015)

3 comentarios »

Desiglesianizar nuestra propia mente

En una primera parte he explicado lo que entiendo con “des-iglesianizar”. En paralelo a un artículo anterior sobre desescolarización, enumeraré ahora algunos elementos de una “mentalidad iglesianizada”, y los contrastaré con su contraparte de una vida cristiana más auténtica. Solamente que en este caso, una vida cristiana más auténtica equivale a un regreso a lo que se describe en el Nuevo Testamento, y por eso tomaré mis ejemplos y sustentaciones de preferencia del Nuevo Testamento.

La mentalidad iglesianizada dice: Una vida cristiana más auténtica dice:
“Vida cristiana es igual a ir a la iglesia.”

Casi todo el mundo cree esto, pero es muy equivocado. La expresión “ir a la iglesia” ni siquiera se encuentra en la Biblia. La mentalidad iglesianizada ve a “la iglesia” como una institución impersonal con vida propia, que se interpone entre los cristianos individuales y Dios.
Pero en el Nuevo Testamento, “iglesia” significa “el conjunto de todos los que siguen a Jesucristo”. Entonces, si sigues a Jesús, ya eres “iglesia”. Si no le sigues, no eres iglesia, por más que frecuentes una institución que se hace llamar “iglesia”.

La vida cristiana sucede en cada momento de tu vida diaria, si la vives conscientemente con el Señor.

Cuando Jesús llamó a los doce discípulos, no los llamó para que “asistiesen a una iglesia”. Los llamó, en primer lugar, “para que estuviesen con él” (Marcos 3:13). Todo lo demás fluía desde allí.
Eso es lo que Jesús quiere también hoy en día: tener una comunión diaria, cercana, con cada uno de Sus discípulos. Déjate guiar por Él en todo lo que haces y decides durante el día; entonces vivirás una vida cristiana.

“La comunión entre cristianos sucede asistiendo a las reuniones de una iglesia.”

A los líderes religiosos les gusta citar Hebreos 10:25 para sostener este punto: “… no abandonando nuestra reunión, según una costumbre de algunos…”. Pero este verso se encuentra en un contexto que nos dice para qué se reunían los primeros cristianos: “Estén atentos unos a otros para estimulación al amor y a las buenas obras, (…) animándonos ….” O sea, se estimulaban y animaban mutuamente; cada uno de ellos contribuía a eso. La gran mayoría de las iglesias contemporáneas no practican eso en sus reuniones, sino que solamente unas pocas personas “dirigen” o “predican”. Por tanto, sus reuniones no son reuniones cristianas en el sentido de Hebreos 10:24-25.

La comunión entre cristianos sucede al compartir la vida diaria y familiar, y al compartir cada uno lo que Dios le dio para la edificación mutua.

El patrón bíblico para reuniones entre cristianos lo encontramos en 1 Corintios 14:26: “Cuando se reúnen, cada uno de ustedes tiene una canción, tiene una enseñanza, tiene algo que Dios le descubrió, tiene un [mensaje en un] lenguaje, tiene una interpretación …” Cada cristiano que es realmente unido a Jesús, puede compartir “alimento espiritual” con sus hermanos.
Leemos también en Colosenses 3:16: “…con toda sabiduría enseñándose y amonestándose unos a otros …” – El contexto de este pasaje no habla de “reuniones”, sino de la convivencia diaria. Comunión cristiana puede suceder en cualquier encuentro entre hermanos, sea en la calle, en el lugar de trabajo, en la casa de un hermano que estoy visitando, y entre los miembros de mi propia familia.

“Para saber de Dios se necesita un sacerdote o pastor.”

1 Juan 2:27 refuta esta noción: “Pero la unción que ustedes recibieron de él permanece en ustedes, y no necesitan que alguien les enseñe; así como la unción misma les enseña todas las cosas …”
– Cuando Pablo se despidió de los ancianos de Éfeso, dijo: “Y ahora les encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder de edificarles y darles la herencia entre los santificados a todos.” (Hechos 20:32) No dijo: “Les encomiendo a mi sucesor, el apóstol fulano.” Tampoco dijo: “Les encomiendo al pastor tal.” Es Dios mismo, y Su palabra, que permite a un cristiano conocerle y permanecer en Su camino.

¡Busca tú mismo a Dios!

Dios llama repetidamente a Su pueblo a buscarle:
“¡Busquen al Señor mientras puede encontrarse; llámenle, mientras está cercano!” (Isaías 55:6)
“Pidan y les será dado, busquen y encontrarán, toquen [la puerta] y les será abierto. Porque todo el que pide [constantemente] recibe, y el que busca [constantemente] encuentra, y al que toca [constantemente] le será abierto.” (Lucas 11:9-10)

Esto corresponde al concepto del aprendizaje activo en la pedagogía: Dios no quiere que asimilemos pasivamente las informaciones que otra persona nos da. Él quiere que le busquemos activamente, que investiguemos, que hagamos nuestras experiencias con Él.
La información básica que necesitamos para eso está accesible a todos en la Biblia.

“Sólo los pastores y teólogos saben hacer la obra de Dios.”

La mayoría de las iglesias han instituido un sistema clerical con una clase particular de “sacerdotes” o “pastores ordenados”, y los miembros de esta clase particular controlan quiénes pueden hacer “obras de Dios”, tales como anunciar el evangelio públicamente, repartir la cena del Señor, o bautizar a nuevos cristianos. Pero en el Nuevo Testamento no encontramos ninguna distinción entre cristianos “autorizados” y “no autorizados” para hacer estas cosas.

La iglesia del Nuevo Testamento no distingue entre “clérigos” y “laicos”. Todos los cristianos verdaderos son “sacerdotes”.

“… ustedes mismos también, como piedras vivientes sean edificados como un hogar espiritual, para ser un sacerdocio santo … Y ustedes son un linaje escogido, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido por Dios, para que anuncien las virtudes del que les llamó de la oscuridad a su luz asombrosa…” (1 Pedro 2:5.9-10).
Éste es el llamado de todo cristiano que verdaderamente ha nacido de nuevo. El llamado de “hacer discípulos” (Mateo 28:18-20) se dirige a todos los que ya son discípulos. El Espíritu Santo vino para que recibiésemos poder para ser Sus testigos (Hechos 1:8). Esta promesa es “para ustedes y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, a cuantos el Señor nuestro Dios hará venir [a él].” (Hechos 2:39).

“Crecer en la fe cristiana es llenarse de conocimientos acerca de Dios.”

Los programas de muchas iglesias se basan en el aprendizaje intelectual de contenidos bíblicos (o extrabíblicos). Pero en el cristianismo del Nuevo Testamento, los conocimientos son algo secundario:
“El conocimiento hace presumir, pero el amor edifica.” (1 Corintios 8:1)
“Lo que les hablé y anuncié no [fue] con palabras persuasivas de educación humana, sino demostrando el espíritu y el poder [de Dios], para que ustedes no pusieran vuestra confianza en la educación de hombres, sino en el poder de Dios.” (1 Corintios 2:4-5)
Las iglesias del Nuevo Testamento no tenían “reuniones de escuchar prédicas”, excepto cuando un apóstol o maestro eminente llegaba de visita; y eso sucedía con muy poca frecuencia.

Se crece en la fe, viviéndola.

Según Hebreos 5:14, los maduros en la fe son “los que por medio de la práctica tienen los sentidos entrenados para distinguir entre lo bueno y lo malo.” – El fundamento firme de una vida cristiana es el “oir y hacer” las palabras del Señor (Mateo 7:24).
En el Nuevo Testamento, “conocer a Jesús” no equivale a “saber muchas cosas acerca de Él”, sino a “guardar Sus mandamientos” (1 Juan 2:3) y “andar como Él anduvo” (1 Juan 2:6).
Cierto, Dios ha puesto a unos cuantos como “maestros”; pero a la vez advierte que no deben ser muchos (Santiago 3:1). Y también la enseñanza de estos maestros debe ser dirigida hacia la práctica; no debe ser mera teoría.

 

“Para que un niño actúe de manera cristiana, hay que obligarlo.”

La verdad es, que nadie puede actuar consistentemente como cristiano, mientras no es cristiano; o sea, mientras no recibió la vida nueva que Jesucristo da. No sirve entonces presionar o manipular a un niño para que “actúe de manera cristiana”. Al contrario, eso hace que el niño perciba la vida cristiana como un conjunto de obligaciones y prohibiciones, en vez de una oportunidad de una vida diferente que Jesús ofrece.

La vida cristiana fluye de manera natural de la nueva vida que Jesús mismo da a los que le siguen.

Por el otro lado, si alguien es cristiano, nacido de nuevo, entonces no necesita ninguna motivación o presión externa para hacer lo que agrada a Dios. Su corazón renovado ya está por sí mismo inclinado hacia eso. Solamente puede necesitar de vez en cuando una pequeña ayuda o una palabra de ánimo para hacer lo que ya está inclinado a hacer para Dios.
Donde esta inclinación del corazón hacia lo bueno no está presente, no se trata de un verdadero cristiano, y no podemos convertirlo en un cristiano mediante la manipulación o la obligación. Pero si alguien es un verdadero cristiano, entonces confiemos en el Espíritu Santo que obra en él.

“Educación cristiana es la educación que da la iglesia.”

Muchas iglesias tienen programas que se dirigen exclusivamente a los niños. Entonces la gente piensa que “educación cristiana” es lo que se hace en esos programas. Pero la iglesia del Nuevo Testamento no tenía programas infantiles. No existían separaciones por edades. Padres e hijos estaban juntos.

La educación cristiana se da en familia, por padres cristianos.

En la Biblia, la educación de los niños se encomienda exclusivamente a los padres. Los padres son los encargados de hablar la palabra de Dios a sus hijos, y de ser para ellos un ejemplo de vida cristiana. No los profesores, tampoco los representantes de la iglesia.
Esta educación cristiana se da mayormente mediante el ejemplo vivencial de los padres. Si los padres reflejan la vida de Cristo en su propio vivir diario, los niños se interesarán también en recibir esta vida.

Padres y madres de mayor edad y más experimentados pueden ayudar a las familias jóvenes en la educación de sus hijos. Pero eso sucederá no tanto educando ellos mismos a los niños, sino más frecuentemente aconsejando a los padres y madres jóvenes (Tito 2:4).

“Hay que hacer las cosas como siempre se hizo en la iglesia.”

Cuando Jesús entraba en las sinagogas de los judíos, Él no hizo “como siempre se hizo”. Él hizo muchas cosas que escandalizaron a los líderes de las sinagogas.
Y si examinamos las cosas que “siempre se hicieron” en las iglesias, descubrimos que muchas de estas cosas en realidad no son “desde siempre”, porque no corresponden a lo que se hizo en el Nuevo Testamento. Las costumbres y tradiciones de las iglesias no son ninguna norma de lo que es correcto ante Dios.

Dios es creativo e innovador.

Desde el inicio del universo, Dios es el Creador. O sea, Él es el más creativo de todos. Si Él nos creó a Su imagen, entonces Él quiere que también nosotros usemos nuestra creatividad.
“Miren, yo hago una cosa nueva …” (Isaías 43:19)
“El vino nuevo hay que echar en odres nuevos …” (Lucas 5:38)
También a lo largo de la historia, Dios hizo cosas nuevas. Él estableció ciertos principios eternos; pero dentro del marco de estos principios, nosotros también tenemos la libertad de hacer cosas nuevas.

1 Comentario »

Desiglesianizar la vida cristiana

Al hablar de “educación cristiana”, muchos piensan en “educación eclesiástica”, o sea, entrenar a los niños a que se adapten a las costumbres de una iglesia determinada, o incluso hacerlos educar directamente por líderes o “funcionarios” de dicha iglesia. Pero no se trata de eso. De hecho, en mi opinión (aunque esta opinión pueda ofender a algunos lectores), las iglesias como instituciones están tan alejadas de una verdadera vida cristiana, como las escuelas están alejadas de una verdadera educación. (Vea “Iglesias y escuelas: Los problemas creados al remplazar la familia por instituciones”.)
Muchos de nosotros tenemos una mente “escolarizada” y tenemos dificultad de imaginarnos una educación diferente al sistema escolar, porque hemos crecido dentro de ese sistema. Necesitamos entonces desescolarizar nuestra mente.
De la misma manera, muchos de los que nos identificamos como cristianos, tenemos una mente “iglesianizada”. Hemos conocido la fe cristiana en una iglesia institucionalizada, nos hemos adaptado a las costumbres y tradiciones de esa iglesia, y llegamos a creer que la vida cristiana “es” lo que se hace en esa iglesia. Tenemos dificultad de imaginarnos una vida cristiana diferente del sistema eclesiástico, o afuera de este sistema. Entonces necesitamos “des-iglesianizar” nuestra mente.

La vida cristiana no comenzó con ninguna institución que se hubiera llamado “iglesia”. Comenzó con una persona – la persona más fascinante que alguna vez vivió sobre esta tierra, la persona de Jesús de Nazaret. Su vida fue tan extraordinaria que dentro de solamente tres años de actividad pública, muchas personas llegaron a reconocer que Él no era un hombre común; debía ser el Hijo de Dios mismo, enviado a esta tierra desde otro mundo, desde la esfera de Dios.

Después, Él hizo algo aun más extraordinario: sacrificó Su vida por nosotros. Los relatos del Nuevo Testamento lo hacen muy claro que Él lo hizo voluntariamente, por puro amor a nosotros. Él no fue una víctima indefensa de unos opresores poderosos; Él hubiera tenido todo el poder de liberarse, si hubiera querido. Tampoco lo hizo obligado por un dios tiránico, como algunos se imaginan. No, Él dijo muchas veces a Sus discípulos que iba a dar Su vida por ellos, simplemente porque Él les amaba.

Posteriormente, Sus discípulos dejaban muy claro que ellos dependían completamente de esa vida sobrenatural que Jesús les había dado, en todo lo que ellos hacían en el nombre de cristianos. Ellos nunca se consideraban “señores” de alguna institución llamada “iglesia”. Al contrario: Trabajaban para que toda persona pudiera alcanzar esta misma vida sobrenatural y esta misma relación directa con Dios que ellos mismos tenían.

Jesús había dicho: “Pero ustedes no se hagan llamar ‘Rabí’; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos ustedes son hermanos. Y no llamen vuestro padre a nadie sobre la tierra, porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Tampoco se hagan llamar maestros, porque uno es vuestro maestro, el Cristo. Pero el mayor de ustedes sea vuestro siervo.” (Mateo 23:8-11)
En otras palabras: “La iglesia, eso son todos ustedes que me siguen. Ninguno de ustedes es más que el otro. Todos ustedes son como hijos de un mismo Padre, Dios. La hermandad de todos quienes me siguen, eso es la iglesia.” Eso es lo que deberíamos entender, cada vez que leemos la palabra “iglesia” en el Nuevo Testamento.

¿Cómo entonces pudieron surgir “iglesias” institucionalizadas en forma jerárquica, donde un “sacerdote” se interpone entre los hombres y Dios, o donde un “pastor” exige sumisión bajo su propia persona? Aun más escandaloso: ¿Cómo pudieron los conquistadores españoles usar el nombre de Jesús y la institución de la (supuesta) “iglesia” para sojuzgar a los pueblos de América? – Hay una sola respuesta: Todo eso sucedió en directa desobediencia contra lo que Jesús había enseñado a Sus discípulos.

La “desiglesianización” no es entonces ninguna rebelión contra un orden legítimo. Al contrario: La “desiglesianización” es un regreso a lo que Jesús y los apóstoles enseñaron e hicieron en el principio. En primer lugar es un regreso a la relación personal con Jesús mismo. Es hacerse completamente dependiente de Jesús – y hacerse independiente de las instituciones guiadas por hombres.

En mi propio caso, después de que encontré la nueva vida en Jesús, durante veinte años he colaborado con iglesias evangélicas de las más diversas corrientes y denominaciones. Me uní a los evangélicos porque vi que ellos, por lo menos en teoría, mantenían ese principio de que la Biblia, y especialmente las enseñanzas y prácticas originales de Jesús y de Sus primeros apóstoles, son la norma para la vida cristiana en todos los tiempos, y que es allí donde debemos regresar. Sin embargo, siempre percibí que aun las prácticas de los evangélicos en muchos aspectos no coincidían con la vida de Jesús y de los apóstoles. Durante muchos años intenté adaptarme, siempre esperando que su propio principio iba a guiarles de regreso a sus orígenes. Pero sucedió lo contrario: Los líderes evangélicos con quienes intenté conversar, reaccionaron con una hostilidad creciente, cada vez que les señalé sus propios principios que confesaban en la teoría, pero que raras veces pusieron en práctica.

Así que llegó el momento de salir. Frente a nuestros amigos evangélicos siempre intentábamos aclarar que nos estábamos distanciando de la institución, pero no de ellos como personas; y que nos gustaría seguir teniendo con ellos una comunión personal basada en la vida cristiana. Pero descubrimos que muy pocos de ellos eran realmente interesados en una amistad o “hermandad” personal. Para la mayoría de ellos, nosotros éramos interesantes solamente como miembros de la institución que contribuían al crecimiento de la institución, pero no como amigos o “hermanos” verdaderos.

Hicimos otra experiencia difícil, igual como con la desescolarización: Es fácil que tú salgas del sistema, pero es mucho más difícil que el sistema salga de ti.

Por años nos habíamos acostumbrado a que una “reunión cristiana” consistía en que una persona hablaba y los demás escuchaban pasivamente. Encontramos en el Nuevo Testamento que “en el principio eso no fue así”. Leíamos como los primeros cristianos compartían sus vidas, participaban en las alegrías, tristezas, problemas y necesidades de sus hermanos, y como “cada uno” de ellos tenía algo para edificar a sus hermanos. Pero ponerlo en práctica nos costaba, y ahora todavía a veces nos cuesta.

Nos habíamos acostumbrado a hacer un “programa”, a planificar “eventos” y “reuniones”, aun a exigir de otras personas el “compromiso” de participar (aunque sea pasivamente) en todos estos programas. Leíamos como en el Nuevo Testamento, en cambio, casi todo sucedía por la iniciativa y el poder del Espíritu Santo. Nos costaba dejar de un lado nuestra forma de planificar las cosas humanamente y de hacer que “algo suceda”, y en vez de ello depender de que Dios haga algo, de manera soberana y sin dejarse controlar por nosotros.

También nos habíamos acostumbrado a que el “cristianismo” era mayormente algo intelectual: Conocimientos acerca de Dios; la capacidad de explicar pasajes de la Biblia; decir en el momento apropiado las palabras religiosas apropiadas. O a veces era algo emocional; por ejemplo la emoción que se siente al ser parte de una gran reunión de alabanza y música. Encontramos que en el Nuevo Testamento estos aspectos sí existen, lo intelectual y lo emocional, pero que no son lo más importante. Lo más importante es lo vivencial: el vivir cada día conscientemente en la presencia de Jesús; dejarnos inspirar por Él a ver y hacer las buenas obras que Él preparó para que las hagamos (Ef.2:10), a ser sensibles a las necesidades de nuestros prójimos, a dejarnos guiar por Él en cada decisión grande o pequeña que hacemos. La vida cristiana no se basa en “reuniones” o “eventos”, ni en “enseñanzas”; se basa en la vida misma. Solamente el que recibió esta vida de Jesús mismo, puede vivirla.

Así continuamos en nuestro camino hacia una vida cristiana más auténtica, más cercana al original, y menos “iglesianizada”. La educación cristiana alternativa es parte de este camino: es una educación “fuera del sistema” de la escuela y de la iglesia.

Deja un comentario »

Se busca: Espíritu pionero

Buscar y aplicar alternativas educativas es un gran desafío. Es mucho más fácil hacer lo que hacen todos los demás.

Cuando una expedición camina por la jungla, por donde no hay camino, alguien tiene que caminar adelante con un machete y abrir paso para que los demás puedan seguir. Eso es un trabajo duro. A veces también tiene que espantar víboras y otros animales peligrosos. Los que siguen detrás lo tendrán más fácil.

Ser el primero que se aventura a una alternativa educativa, es como abrir un camino por la jungla. Sería más fácil seguir a alguien que ya hizo este trabajo. Pero si queremos que haya un camino nuevo, alguien tiene que ser el primero.

Con mi familia, durante muchos años nos hemos visto en el papel del pionero con el machete. No conocíamos a ninguna otra familia en el Perú que hubiera educado a sus hijos en casa. Recibimos bastantes críticas y ataques por causa del camino que habíamos elegido. Aun cuando nuestros hijos ya eran más grandes y todo el mundo podía ver sus progresos, no encontramos a nadie quien hubiera tenido comprensión por lo que es la educación en casa. Cuando hablábamos de ello, la gente nos miraba como si hubiéramos caído de la luna.

Tuvimos unos pocos contactos por e-mail con familias educadoras que vivían a miles de kilómetros de distancia; sobre todo con la Fundación Moore que nos animó y nos asesoró en cuanto a métodos educativos. Cuando nos enterábamos de alguna asociación de familias educadoras en México, en Chile, en Argentina, … siempre preguntábamos si tenían algún contacto en el Perú, y siempre la respuesta era que no. Así que tuvimos que encontrar nuestro camino a solas, sólo con un poco de apoyo a distancia.

Una de las pruebas de fe más fuertes fue en cuanto al permitir a los niños desarrollarse de manera natural. Habíamos leído de las muchas investigaciones que demostraban que no hay que apurar a los niños intelectualmente, que su cerebro necesita tiempo para madurar, que es mejor esperar con la lectura, la escritura y la matemática hasta que los niños están listos por sí mismos. (Vea “Mejor tarde que temprano” y “Esas neuronas mal conectadas“.) Así pasaron los años de primaria de nuestros hijos, felices para ellos porque tenían la libertad de jugar, de hacer muchas experiencias prácticas, de hacer sus propios experimentos, etc … a diferencia de los niños escolares. Pero siempre había momentos cuando nos acechaban las dudas: ¿No están “atrasados” académicamente en comparación con los otros niños de su edad? ¿No será eso una desventaja para ellos?

Entonces, ellos empezaron a entrar a su adolescencia, y se cumplió lo que Raymond Moore y otros investigadores afirmaban: En esa edad, donde muchos niños escolares ya están agotados y no tienen fuerzas ni ánimo para estudiar más, el aprendizaje de nuestros hijos literalmente se disparó, y comenzaron a cubrir en cada año el equivalente de dos años escolares. Ahora, ellos y nosotros estamos muy agradecidos por haberlos educado de esta manera. Pero tuvimos que pasar la prueba, a pesar de todas las voces en contra.

* * *

Creo que los tres ingredientes más importantes para proveer a nuestros hijos una alternativa educativa, son: La información correcta; amor por nuestros hijos; y un espíritu pionero.

La información es fácil de conseguir en nuestros tiempos de internet; solamente hay que saber evaluar si es confiable, y (para cristianos) si es de acuerdo a la palabra de Dios.

El amor a los hijos es algo natural, y doblemente así para cristianos que experimentaron el amor de Dios en sus vidas. Solamente que no caigamos en la trampa del amor propio disfrazado como amor a los hijos. Padres que dicen: “Yo quiero que mi hijo llegue a ser un gran profesional”, probablemente hablan desde ese amor propio: “Quiero ser orgulloso de los logros de mi hijo”. O sea, piensan en lo que les parece bueno para ellos mismos, y no tanto en lo que es bueno para los niños.

Pero tengo la impresión de que muchas familias que están bien en los primeros dos puntos, fallan en el tercero: el espíritu pionero. O con una palabra más “cristiana”: la fe. Se han informado acerca de alternativas educativas; quieren lo mejor para sus hijos; pero después no se atreven a hacerlo. En los últimos años (quizás debido al ejemplo de nuestros hijos) ya no escucho a casi nadie decir que “la educación en casa es mala para los niños”. Con mucho más frecuencia escucho a padres decir: “Sí, sería interesante … pero no se puede.”

Hace unos años nos juntábamos con siete familias en el marco de un curso sobre alternativas educativas. Compartimos informaciones acerca del desarrollo del niño, las características y necesidades del niño, los problemas del sistema escolar, pedagogías alternativas – incluso visitamos una escuela alternativa con algunos de ellos -, educación en casa. Varios padres expresaban cómo sus hijos estaban sufriendo en sus escuelas y no aprendían mucho, y cuánto deseaban para ellos algo mejor. Considerábamos la fundación de una escuela alternativa, o de un servicio de asesoramiento para familias educadoras. Terminó el curso – y seis de las siete familias volvieron a mandar a sus hijos a las escuelas estatales. Una de las madres comentó: “Lo que ustedes hacen es todo tan lindo … pero salimos de vuestra casa y afuera es otra realidad.”
Esto es lo contrario de un espíritu pionero – es un espíritu de derrota y de incredulidad. Un espíritu pionero dice: “Somos llamados a forjar la realidad. Los desafíos son para emprenderlos; los problemas son para solucionarlos.” – Un espíritu de incredulidad dice: “Así es la realidad, no la podemos cambiar.” Y así he visto a diversas familias que nos admiraban con sus palabras, reconocieron la necesidad de sus hijos, pero nunca se atrevieron a intentarlo ellos mismos. ¿Dónde están las familias con espíritu pionero?

* * *

Como cristiano me quedo avergonzado al ver cuántas familias no cristianas demostraron espíritu pionero. En el Perú ya existe un número considerable de escuelas alternativas que desafían toda pedagogía tradicional y estatal. Todas – hasta donde sé – fundadas por personas no cristianas; y varias por padres que deseaban en primer lugar proveer una mejor alternativa para sus propios hijos. Los cristianos, en cambio, hacen solamente copias de las escuelas estatales …

En una oportunidad, Jesús dijo a un paralítico: “Levántate y camina.” – Ponte en la situación del paralítico. ¿Cuál hubiera sido su reacción más natural? – “Pero Jesús, ¿no ves que soy paralítico? No puedo levantarme y caminar. Me es imposible cumplir tu mandamiento.”
Esta es efectivamente la reacción de la mayoría de los evangélicos actuales frente a algunos mandamientos importantes del Señor. Cuando el Señor les dice que deben dar a sus hijos una educación conforme a la palabra de Dios, ellos responden: “Pero Señor, esto es imposible. ¿No ves que todo el mundo manda a sus hijos a las escuelas que siguen los métodos estatales? No tengo suficiente dinero. No he estudiado educación. Me es imposible cumplir tu mandamiento.”
Pero la palabra de Dios dice: “Sus mandamientos no son pesados.” (1 Juan 5:3). Dios no nos da mandamientos imposibles. Aunque desde la perspectiva humana pueden parecer imposibles – tan imposibles como mandar a un paralítico que camine. Pero cuando es DIOS quien lo manda, ¡nada es imposible! De hecho, el paralítico se levantó y caminó.

Entonces, un cristiano verdadero tendría posibilidades mucho mayores para desarrollar un espíritu pionero. Un cristiano verdadero es un seguidor del Dios “quien hace vivos a los muertos, y llama a lo que no es, para que sea.” (Romanos 4:17). Un cristiano verdadero no está sujeto a los “rudimentos de este mundo”. Un cristiano verdadero vive por fe, no según lo que sus ojos ven (2 Corintios 4:18, 5:7). Entonces, ¡cuánto mayores serían las posibilidades de un cristiano verdadero, para crear una alternativa educativa que todavía no existe! ¿Dónde están los cristianos con espíritu pionero?

* * *

Aun dentro del movimiento de la educación en casa, hay caminos “pioneros” y caminos “fáciles”. El camino más fácil – elegido por un buen número de familias – consiste en simplemente seguir el programa de una escuela a distancia. Así no hay preocupación por los materiales, y también la certificación oficial de los estudios viene automáticamente. Puedo caminar tranquilamente por un camino que otros han abierto hace tiempo.
El problema con este camino es: El que camina delante de mí con el machete, ¡no es alguien que educó a sus hijos en casa! ¡Tampoco es alguien que hubiera investigado acerca de los métodos más adecuados a las necesidades de los niños! Una escuela a distancia con todos sus materiales ya preparados, representa el sistema escolar tradicional. ¿De verdad vale la pena salirse del sistema escolar, enfrentándose con tantas críticas, dificultades y desafíos, solamente para después volver a traer este mismo sistema a nuestra propia casa? – Quizás algunos dirán que sí, pero yo por mi parte quiero algo mejor para mis hijos. El que sigue un programa fijo a distancia, en el fondo dice lo mismo como tantos padres que mandan a sus hijos a la escuela: “Yo soy incapaz de educar a mis hijos. Solamente la escuela con sus profesores profesionales puede hacerlo.” ¡Y eso es una gran mentira!

Sé que para muchas familias, una escuela a distancia puede facilitar el inicio de una educación en casa. Entiendo que al inicio uno puede quedarse intimidado ante la idea de “tener que hacerlo todo solo”, y un programa a distancia provee un alivio. Pero después de uno o dos años de experiencia, ¿por qué no empezar a mejorar? ¿Por qué no empezar a volar con nuestras propias alas, y animar a nuestros hijos a hacer lo mismo? Actualmente, en internet ya se puede encontrar bastante información acerca de métodos más creativos, más prácticos, más adaptados al ambiente de la vida familiar; métodos que no “exasperan” ni “desaniman” a los niños (Col.3:21) como lo hacen los métodos escolares.

Entiendo que no todos los padres tienen el tiempo o la creatividad necesaria para elaborar materiales para sus hijos. Pero por lo menos podemos informarnos acerca de una variedad de materiales disponibles, y elegir sabiamente. Por ejemplo, en vez de libros escolares con su secuencia rígida, podemos usar libros que tratan específicamente de los temas que interesan a nuestros hijos. O si usamos un libro escolar, podemos añadir métodos prácticos y creativos, y en cambio dejar de lado las partes innecesarias del libro. Todo eso ya es mucho mejor que seguir como esclavos a un único programa rígido.
(He escuchado también de familias que pudieron acordar con una escuela a distancia una mayor libertad y flexibilidad, por ejemplo sustituyendo ciertos materiales y métodos por otros, o adaptando el cronograma a las necesidades de los niños. Cuando una escuela a distancia toma en cuenta las necesidades de las familias de esta manera, y las familias hacen un uso sabio de esta libertad, eso también podría ser un sistema bueno.)

Es también una gran ayuda intercambiar ideas y materiales entre varias familias educadoras. Nosotros hubiéramos deseado eso mientras nuestros hijos eran más pequeños; desafortunadamente en aquel tiempo estábamos solos. Pero ahora que ya hay un buen número de familias, ¡hagan uso de estas posibilidades! Tener espíritu pionero no equivale a aislarse. Si son varios que se turnan con el machete, se cansan menos. Estar completamente solo es difícil. Pero por el otro lado, yo preferiría abrir un nuevo camino junto con algunos otros pioneros que tienen las mismas metas como yo, que seguir un camino ya preparado, pero por alguien que no comparte mis metas.

¿Te atreves a tener espíritu pionero?

2 comentarios »

La educación no es un factor económico

Hace algún tiempo ya, el gobierno peruano designó al “ministro de educación” actual – un economista. Eso es quizás la expresión más reveladora de la mentalidad actual que considera la educación como un “factor económico” – un medio para impulsar el desarrollo económico de un país.

Si consultamos a los educadores de renombre, desde los antiguos hasta un pasado bastante reciente, aunque muchos de ellos propusieron teorías con las que no estoy de acuerdo, por lo menos en un punto concuerdan todos: El propósito de la educación es, de una forma u otra, el desarrollo de la persona humana. Y esto implica que la educación es un asunto de las relaciones personales y del “corazón”. Sólo en las últimas dos o tres décadas se comenzó a divulgar esa noción materialista de que el propósito de la educación sea el desarrollo económico.

Como ya señalé en otra oportunidad, esa noción prepara el camino para una nueva forma de explotación y abuso infantil. Como escribí allí:

¿Dónde está entonces la diferencia con los niños de los tiempos de la Revolución Industrial, que fueron obligados a trabajar doce horas diarias en las fábricas, en nombre del “progreso”? Los niños de hoy son obligados a pasar doce horas diarias estudiando, supuestamente porque tienen un “derecho a la educación” – pero si examinamos el asunto de cerca, vemos que el único objetivo sigue siendo el trabajo. En realidad es la misma explotación de los niños que ha regresado bajo un disfraz distinto. ¿Qué diferencia hace para un niño si lo obligamos a trabajar todo el día en una fábrica ahora, o si lo obligamos a estudiar todo el día para que trabaje en la fábrica cuando sea adulto? Así o así, se pasan por alto las necesidades características del niño: La necesidad de jugar; la necesidad de vivir en el ambiente conocido, protegido y cariñoso de una familia sana; la necesidad de no tener que “rendir” como un adulto. Así o así, no se permite al niño ser niño. Esto no es educación; es explotación.

Quizás alguien me contestará que “las estadísticas demuestran que los países con un mayor nivel educativo tienen efectivamente un mayor desarrollo económico”. Puede ser, pero eso todavía no demuestra el punto. Al interpretar estadísticas, siempre hay que estar conscientes de que una correlación no fundamenta una causalidad. O sea, si observamos una correlación entre el nivel educativo y el desarrollo económico, todavía no está demostrado que la educación sea la causa de este desarrollo. Puede ser también al revés: que el desarrollo económico es la causa, y la educación es el efecto. Una sociedad altamente desarrollada dispone de más recursos y de más tiempo libre para poder proveer una mejor educación a sus niños. Pero si una sociedad menos desarrollada intenta hacer lo mismo, su sistema escolar puede incluso convertirse en un “factor económico negativo”: un gigantesco aparato burocrático que consume los recursos del estado sin producir resultados tangibles. Hay indicios de que exactamente eso está pasando actualmente en el Perú y en otros países.

– Volviendo a la estadística, existe aun otra posibilidad: que ambos factores en correlación son efectos de un tercer factor que no aparece en la estadística. Si estudiamos la historia, podemos suponer que éste es el caso en la mayoría de los países que ahora son “desarrollados”; y que ese tercer factor es la ética del trabajo.
En muchos de los países que lograron un alto nivel de desarrollo y una alta calidad de vida, encontramos que históricamente eran los países más influenciados por la Reforma: Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Suiza, Holanda, los países de Escandinavia (Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia) – todos estos países fueron profundamente moldeados por los principios y valores bíblicos, en consecuencia de la Reforma. Estos países desarrollaron una cultura de honestidad, de responsabilidad, y de trabajo con calidad, porque cada trabajador estaba consciente de que Dios mismo le iba a pedir cuentas por la manera cómo hacía su trabajo. Todavía hasta bien entrado al siglo 20, la corrupción en aquellos países era prácticamente nula. (Actualmente esto está cambiando porque los países mencionados han desechado su herencia reformada y se han vuelto mayormente ateos.) Aun historiadores no cristianos han señalado que “la ética protestante del trabajo” fue un factor decisivo en el desarrollo de los países mencionados.
– En otro grupo de países está sucediendo lo mismo, no desde la Reforma, pero por un fuerte aumento de un cristianismo bíblico en tiempos más recientes. Aquí podemos mencionar más notablemente a China (a pesar de las persecuciones que existen allí) y Corea del Sur. – Una excepción notable que confirma la regla es Japón, que logró desarrollar su propia ética del trabajo sin ninguna relación con la fe cristiana; pero sin una tal ética, Japón tampoco hubiera logrado el nivel de desarrollo que tiene.

Por lo expuesto, veo con mucha preocupación como la “educación” actual pretende convertir a los niños en meras máquinas de producción. No se educa su corazón, y en consecuencia tampoco pueden desarrollar una ética. Sí, se habla de “valores” en las escuelas, pero eso no es nada más que retórica. ¿Qué le sirve a un niño repetir como un loro “La honestidad es un valor”, mientras no hay honestidad en su propia vida? ¿y mientras experimenta diariamente que su profesora tampoco es honesta, y que su escuela castiga a los honestos y premia a los deshonestos?
Los verdaderos cambios empiezan en el corazón; y el corazón empieza a cambiar cuando el hombre reconoce su responsabilidad ante Dios. Esto no es un factor económico, y por eso el sistema escolar no está interesado en ello. Pero es lo único que ayudaría a restaurar la sociedad; y con eso a largo plazo también la economía.

1 Comentario »

¿”Los niños no deben trabajar”?

En muchos países, la erradicación del trabajo infantil se considera una meta importante del desarrollo. Se cree entonces que una de las marcas de un país desarrollado consiste en que los niños no realicen ningún tipo de trabajo.

Ahora, estoy muy consciente de que existen todavía demasiados niños que realizan trabajos en circunstancias que constituyen explotación. Es claro que ningún niño debería ser obligado a cargar cargas pesadas, a trabajar en una mina, a trabajar de noche, o a cumplir una jornada de trabajo igual a la de un adulto, en cualquier trabajo. También es un principio bíblico que cada trabajador debe disfrutar del producto de su trabajo; por tanto es inadmisible que un niño (o cualquier persona) tenga que trabajar para que otras personas (p.ej. sus padres, sus empleadores, …) se lleven el beneficio. Entonces, quiero dejar claro desde el inicio que me opongo a toda forma de explotación, y que nada de lo que digo a continuación puede ser interpretado como si estuviera apoyando alguna de estas prácticas.

Trabajar de por sí mismo no es malo

Pero opino que necesitamos un punto de vista más diferenciado. Por ejemplo, he conocido a niños y adolescentes que en su tiempo libre vendían en el mercado, cobraban pasajes en un autobús, o realizaban otros trabajos, no porque alguien los hubiera obligado, sino voluntariamente, para ganarse un pequeño ingreso para ellos mismos, o incluso porque por su propia cuenta deseaban apoyar a su familia de esta manera. Estos niños no están siendo explotados, al contrario: Estos trabajos (de duración limitada, por supuesto) son para ellos una forma de realizar sus talentos y de desarrollar su personalidad. Yo mismo, en mi niñez y adolescencia, he hecho algunos trabajos así, y no creo que me haya hecho daño. Una política que sin diferenciar prohíbe toda forma de trabajo infantil, les quitaría todas las oportunidades a estos niños que lo hacen no por ser obligados, sino por voluntad propia y por motivos buenos y nobles.

O consideremos el caso de los niños del campo que ayudan a sembrar, a cosechar, a pastear el ganado, etc. Eso es no solamente trabajo; es una parte de su vida familiar y comunitaria normal, y una forma de compartir tiempo con sus padres, familiares y vecinos. Además, cierto porcentaje de estos niños se ganarán ellos mismos la vida con la agricultura cuando sean adultos. Estos trabajos que realizan en familia, son una preparación necesaria para su trabajo futuro; una preparación que no pueden recibir en ninguna escuela o institución. Si les quisiéramos prohibir estos trabajos, estaríamos forzosamente cortando sus lazos familiares; y además afectaríamos la base de su misma existencia futura.

El valor educativo del trabajo

En general, hacer un trabajo productivo tiene un alto valor educativo. Enseña a ser cumplido, exacto, diligente, responsable. Enseña la relación entre esfuerzo propio y recompensa – una relación que para muchos niños no es nada obvia. Enseña a administrar bienes de una manera responsable y justa. Enseña el valor de un producto bien hecho. Un niño que, por ejemplo, ha ayudado a plantar flores o árboles y los ha visto crecer, no será tan propenso a maltratar las plantas en los parques públicos como lo hacen otros niños. Un niño que ha ayudado a arreglar una radio o una computadora, será más cuidadoso para no volver a malograrla.

Muchas destrezas se aprenden mucho mejor haciendo un trabajo práctico, que estudiando teoría. Por ejemplo, hacer mediciones y calcular con medidas se aprende de manera más eficaz haciendo trabajos manuales, en vez de resolver ejercicios de un libro.

Por todas estas razones, la “Fórmula Moore” valora el trabajo productivo como un factor importante (junto con el estudio y el servicio al prójimo) para la formación integral de un niño o adolescente. Que sea de preferencia un trabajo escogido y administrado por el niño mismo, generalmente un pequeño negocio propio donde el niño es su propio jefe y recibe apoyo, ayuda y ánimo por sus padres. Esto es lo contrario de la explotación: es encaminar al niño hacia su propia madurez e independencia.

Incluso unos funcionarios del sistema escolar se han dado cuenta del valor educativo del trabajo, y han incluído la “educación para el trabajo” en el currículo escolar. Ahora, en el marco de la escolarización obligatoria, los adolescentes tienen que hacer trabajos de carpintería o de soldadura, fabricar zapatos, o colaborar en campañas de reforestación. La intención (quizás) es buena, pero con eso la situación se vuelve realmente insólita y paradójica:

Hace pocas décadas todavía, muchos jóvenes aprendieron su futuro oficio, trabajando en el negocio familiar de sus padres. Así recibieron el mejor mentoreo personal que uno se puede imaginar (provisto que su relación con sus padres era buena). Ahora se saca a los jóvenes de este ambiente familiar, obligándolos a pasar todo el día con tareas escolares – con lo cual están desapareciendo los negocios familiares. Ahora se llama “explotación” que padres e hijos trabajen juntos en su propio negocio familiar. Pero si la escuela hace lo mismo, se llama “educación para el trabajo” y se celebra como una gran innovación educativa…
Ahora se llama “explotación” que padres e hijos trabajen juntos en su propio negocio familiar. Pero si la escuela hace lo mismo, se llama “educación para el trabajo” y se celebra como una gran innovación educativa.

La nueva forma de explotación de los niños

Realmente, lo que más debería preocuparnos en esta discusión, es la alternativa que la sociedad propone. Si los niños no deben trabajar, ¿qué deben hacer entonces? – Padres, profesores, políticos, periodistas … todos dan la misma respuesta: Deben pasar todo el día en la escuela o detrás de sus tareas escolares. Como dijo el lema de una gran campaña publicitaria: “El único trabajo que un niño debe hacer es estudiar.”

Preguntemos a uno de estos proponentes de una escolarización total, para qué deberían los niños estudiar tanto. Recibiremos respuestas como las siguientes: “Para tener los conocimientos que la sociedad actual requiere” (¿dónde? – En sus puestos de trabajo.) – “Para saber defenderse en la vida” (lo que se refiere casi únicamente a su futuro puesto de trabajo). – “Para ser miembros productivos de la sociedad.” – “Para poder conseguir un buen trabajo.” – O sea, ¡la gran “meta educativa” es el trabajo, la producción económica!

¿Dónde está entonces la diferencia con los niños de los tiempos de la Revolución Industrial, que fueron obligados a trabajar doce horas diarias en las fábricas, en nombre del “progreso” y del “crecimiento económico”? Los niños de hoy son obligados a pasar doce horas diarias estudiando, supuestamente porque tienen un “derecho a la educación” – pero si examinamos el asunto de cerca, vemos que el único objetivo sigue siendo el trabajo. En realidad es la misma explotación de los niños que ha regresado bajo un disfraz distinto. ¿Qué diferencia hace para un niño si lo obligamos a trabajar todo el día en una fábrica ahora, o si lo obligamos a estudiar todo el día para que trabaje en la fábrica cuando sea adulto? Así o así, se pasan por alto las necesidades características del niño: La necesidad de jugar; la necesidad de vivir en el ambiente conocido, protegido y cariñoso de una familia sana; la necesidad de no tener que “rendir” como un adulto. Así o así, no se permite al niño ser niño. Esto no es educación; es explotación.

En 1909, una inspectora de fábricas hizo una encuesta informal entre 500 niños que trabajaban en 20 fábricas. Ella encontró que 412 de ellos preferían seguir trabajando en las terribles condiciones de las fábricas, en vez de volver a la escuela.
(Helen Todd, “Por qué los niños trabajan”, McClure’s Magazine, Abril de 1913
Citado en: John Taylor Gatto, “Weapons of Mass Instruction”, Gabriola Island, Canadá 2009)

Esta nueva forma de explotación es incluso más dañina, porque los niños no hacen nada productivo. El niño trabajador puede por lo menos ver el fruto de su efuerzo: Ha fabricado algún objeto útil, ha servido a un cliente, ha creado un valor con su trabajo. Pero un cuaderno lleno de ejercicios resueltos no es ningún “producto” de valor, porque no beneficia a nadie. Al contrario, aun tenemos que pagar por esta nueva forma de trabajo infantil. (A pesar de toda la propaganda acerca de la “educación gratuita”, la escuela nunca es gratuita. Todos la pagamos con nuestros impuestos.)

El único trabajo que un niño debe hacer es jugar.

En contraposición al lema de la sociedad actual, consideremos este dicho de María Montessori: “El juego es el trabajo del niño.”

No es que los niños no necesiten adquirir conocimientos. Mientras no fueron malogrados por el sistema escolar, los niños tienen incluso un deseo natural de aprender. Pero necesitan adquirir estos conocimientos a la manera de niños: experimentando y descubriendo por sí mismos; o imitando a una persona a quien admiran y en quien tienen confianza. Cuando les permitimos aprender de esta manera, el aprendizaje deja de ser un trabajo y se convierte en un juego.

El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones …
(Declaración de los Derechos del Niño, Naciones Unidas, 1959)

De la misma manera, los trabajos cotidianos del hogar, si se realizan en un ambiente relajado y de confianza, se pueden convertir en un juego. Igualmente los niños pueden disfrutar de levantar un pequeño negocio propio a manera de un juego. (¿Nunca vio a unos niños absorbidos en jugar a la tienda, o al mercado?)

Por el otro lado, cualquier aprendizaje se vuelve tedioso y odioso cuando tiene que realizarse bajo la clase de presiones que ejerce el sistema escolar actual. Recordemos que la palabra “escuela” viene originalmente del griego “sjolé” = “ocio, tiempo libre”. Originalmente, “escuela” era lo que se hacía en los tiempos de descanso, cuando uno estaba libre para decidir por sí mismo lo que uno quería hacer. Desde este trasfondo histórico y semántico, ¡una “escuela obligatoria” es una contradicción en sí misma!

Yo restauraré a Sion, y habitaré en medio de Jerusalén … Y las calles de la ciudad estarán llenas de muchachos y muchachas que jugarán en ellas.
(DIOS mediante el profeta Zacarías, 8:3-5)

 

2 comentarios »